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Coloquio COMAM 2008: La Masonería frente a la globalización

Por Luis Guirín
Gran Maestro
GRAN ORIENTE LATINOAMERICANO
POTENCIA SIMBÓLICA SOBERANA
Libertad – Igualdad - Fraternidad



El mundo ha cambiado a un ritmo vertiginoso en el ultimo siglo. La sociedad del conocimiento, la revolución científico tecnológica, la globalización, la interdependencia, son parte de la nueva realidad que nos toca conocer y comprender y sobre la cual debemos actuar. La Masonería, anclada aun en la impronta cultural de la revolución industrial, muestra serias dificultades para responder creativamente a la complejidad y a la celeridad de la vida cotidiana. Nuevos paradigmas han surgido y nuevos desafíos y necesidades nos interpelan.

La globalización ya existió, en su medida, en otras épocas de la Humanidad, trayendo siempre nuevas necesidades y desafíos. Ayer, el Imperio Romano globalizó Europa; el descubrimiento de América posibilitó el comercio mundial; el ferrocarril, la aviación y la marina mercante acortaron distancias; hoy, las comunicaciones vía satélite, televisión, telefonía móvil e internet nos conectan globalmente al instante. Todo esto ha marcado hitos en la evolución humana y seguramente, nuestra actual vivencia de la globalización no será la última. Sin embargo, corresponde recordar, que han sido las escuelas iniciáticas que desde tiempos lejanos han enseñado a pensar globalmente. Todas las escuelas filosóficas de la antigüedad desarrollaron el pensamiento global. La Masonería, tiene en su esencia el legado filosófico que le habilita para pensar, para concebir, para interpretar el mundo en su globalidad y complejidad.

En las últimas décadas, la Humanidad ha acumulado nuevos conocimientos científicos sobre los diferentes aspectos de la vida, ha acumulando bibliotecas especializadas sin que desarrolle en igual medida un pensamiento globalizador, el pensamiento creativo que reúne las partes dispersas y proyecta filosóficamente. En el GOLA decimos que falta el vuelo del cóndor que mira desde las alturas, para mostrar en una imagen la necesidad de una mirada que abarca la totalidad del entorno, para conocer los problemas fundamentales y multidimensionales, y estar en condiciones de proponer soluciones. Formamos parte de la Masonería que alienta y promueve la investigación y el estudio científico de todos los fenómenos que acontecen en el planeta y en la vida humana. Si alimentamos nuestros trabajos con conocimientos pertinentes, podemos lograr el vuelo del cóndor, siendo posible en este ámbito construir entre todos una mirada global, filosófica, que abarque la evolución y el futuro de la Humanidad. “Solo entre todos sabemos todo”, dice el anciano Meterio de la comunidad wichol.

El GOLA como respuesta a la globalización

El Gran Oriente Latinoamericano surge en los años 80’ como respuesta a la globalización que ya se manifestaba, con las políticas de dictaduras militares y de violación sistemática de los Derechos Humanos en toda América Latina. Sometidos al exilio forzoso nuestros fundadores lograron el vuelo del cóndor para inspirarse y proyectarse en el siglo XXI, logrando así definir una Obediencia sin fronteras nacionales, que integra al pie de igualdad a hombres y mujeres, que asume como principios rectores la libertad absoluta de conciencia y la defensa irrestricta de los Derechos Humanos, y define como misión primordial unir a los hombres y mujeres del continente latinoamericano en una sola Nación fraternal, libre y democrática, en el respeto y la integración de la diversidad de etnias, comunidades, culturas. El GOLA reconoce un Hermano o Hermana en todo francmasón, cualesquiera que sean su Rito u Obediencia; estima que las concepciones metafísicas son de dominio exclusivo de la conciencia y sus miembros son libres en sus convicciones. Desde su fundación, el GOLA es una institución unitaria cuyas Logias ejercen su soberanía a conciencia, que promueve la rotación rigurosa en los cargos, exigiendo a sus dignatarios la transparencia ética y el amor a la verdad, la coherencia entre el decir y el hacer. Entendemos que esta es una buena forma de responder a la globalización, que si bien exige un enorme esfuerzo para administrar logias y regiones dispersas geográficamente, el proceso compartido de buscar una mirada y una acción común, de comunicarnos fluidamente y de encontrarnos para trabajar en las Grandes Asambleas, es insustituible en su riqueza de aprendizajes. El GOLA es una Obediencia que aprende de sus aciertos y de sus errores. Por eso miramos el horizonte, para saber hacia dónde vamos.

Somos una sociedad planetaria

Se vislumbra en el horizonte humano, una civilización mundial, una sociedad globalizada capaz de integrar concientemente la diversidad de naciones, culturas, etnias, niveles productivos y de consumo para lograr una convivencia pacífica. Ello es posible porque millones de conciencias en el Planeta se están uniendo para decir con firmeza no más guerras, no más producción de armas, no más monopolios productivos, no más violencia, no más hipocresía, no más odios, no más fronteras inútiles. La Humanidad está viendo el mundo con otros ojos. Como dice el Talmud, vemos el mundo no como es, sino como somos.

Los masones del continente americano tenemos hoy el privilegio y la responsabilidad de trabajar por una nueva civilización en construcción, y a través del discernimiento, sumando valores y prácticas, rescatar e integrar creativamente lo bueno, lo mejor de todas las etnias, tradiciones y culturas del Planeta, sin que ninguna prevalezca sobre las demás. En esa perspectiva, compartimos la idea de un gobierno mundial que resuelva en equidad, justicia y con ética los problemas vitales del Planeta. Recordemos que para ello, desde hace décadas, vienen trabajando las Naciones Unidas; millares de ONGs; movimientos sociales, culturales, educativos; como también instituciones masónicas; que aportan a su manera para el bienestar de los seres humanos y luchan por la vida.

Los aprendizajes han sido positivos, hoy existe una cultura y una práctica de participación, negociación y toma de decisiones que vale la pena desarrollar. Las formas concretas de ese gobierno planetario están aun para construirse, aunque ya emergen algunas pautas políticas muy incipientes. En ese sentido, ya se habla de la “Tierra-patria”, la “Casa Grande”, la “Sociedad-mundo”, aludiendo a un gobierno planetario, que incluya con justicia a todas las naciones, patrias, sociedades, comunidades de la Tierra. Sobre este tema señala Edgar Morin que “La política de civilización tendría por misión desarrollar lo mejor de la civilización occidental, rechazar lo peor y realizar una simbiosis de civilizaciones que integre los aportes fundamentales de Oriente y del Sur. Esta política de civilización sería necesaria para el propio Occidente”. Pero nos alerta que existen fuerzas conservadoras y retrogradas, que manifestarán sus resistencias. “Hay, sobre todo, inmadurez de los estados-nación, de los espíritus, de las conciencias, es decir fundamentalmente inmadurez de la humanidad para realizarse a sí misma” (...) ”La sociedad-mundo no resolverá ipso facto los graves problemas presentes en nuestras sociedades y en nuestro mundo, pero es la única vía que eventualmente le permitirá a la humanidad progresar” ( )

Contra el hambre y la guerra

La lucha por erradicar, o al menos reducir la pobreza es hoy prioritaria para todas las instituciones progresistas del planeta, pues está en juego la supervivencia de la humanidad. La pobreza es un negocio rentable para algunos mercaderes y un mecanismo de control social a través del miedo a ser pobre. Este es un tema de la globalización, cada vez más polarizado entre la vida y la muerte. ¿Cuánto dinero es necesario para erradicar la pobreza en el mundo? Con sólo el 5% del gasto militar mundial se cubrirían todos los gastos imprescindibles para terminar con la pobreza, el hambre, enfermedades, analfabetismo... 40.000 millones de dólares es mucho dinero, pero no lo es desde la riqueza mundial. Claramente, el problema es ético, no económico. Y nos preguntamos ¿Qué puede decir al respecto la Masonería reunida en COMAM?

Recientemente hemos visto un conflicto regional de fronteras que involucró directamente a tres de nuestros países hermanos. Más allá de las causas, y las diferentes interpretaciones que surgen, hubiera sido necesario y oportuno que la masonería reunida en COMAM expresara un llamado al diálogo, a la negociación, a la paz, al respeto irrestricto de los Derechos Humanos. Nos preguntamos si es que no tenemos nada para decir al respecto o es que aun no tenemos el nivel de acuerdos y de organización requerido para actuar en situaciones similares.

Vencer la cultura del “no se puede”

Es sabido que al plantear nuevas ideas y desafíos, enseguida aparecen los conservadores, que hacen un inventario de obstáculos y dificultades y que jactanciosos decretan “eso no se puede”. La cultura del ‘no se puede’, existe en todas nuestras sociedades, y utiliza argumentos aparentemente muy racionales, hasta miedos ancestrales para descalificar las posibilidades de cambio.

También es sabido que en la Masonería existen Hermanos y Hermanas que, desde la cultura del “no se puede” o a veces con un discurso en apariencia muy unitario, en la práctica contradicen el principio de actuar siempre como ‘centro de unión’. Lo cierto es que con frecuencia nos dividen los ritos, los que sólo aceptan hombres o sólo mujeres; las fronteras, los idiomas, el color de la piel, la supuesta regularidad, las ideologías, liderazgos personalistas, etc. Por diversas razones la Masonería se ha dividido en muchas instituciones y ritos. Quizás, como dicen algunos Hermanos esta fue la forma de conquistar nuevos espacios y crecer en diversidad. Pero otros Hermanos sostienen que ya es demasiado, que nos hemos dividido excesivamente y hoy la Masonería no tiene una verdadera incidencia ni en la sociedad en la que actúa ni en el mundo globalizado, y que ahora llegó el momento de hacer el esfuerzo por unirnos, por trabajar juntos y este es hoy nuestro desafío. Ante un mundo globalizado, nuestro desafío como masones, en coherencia con nuestros principios de “Unir lo disperso” y “Ser centro de unión”, es sumar e integrar fuerzas, conciencias, voluntades, para ser capaces de trabajar unidos.

Nos consta que en el seno de nuestras instituciones existen muchas preguntas y búsquedas, sobre todos estos temas de la globalización, de cómo organizarnos, de cómo lograr efectividad en nuestras acciones. Nosotros mismos venimos aquí con muchas dudas e inquietudes. Asumimos que el desafío inmediato es mejorar el funcionamiento de COMAM. Nuestro desafío colectivo de mayor plazo es lograr acuerdos básicos a través de un compromiso de diálogo sincero y fraternal, que habilite reflexiones e intercambios sobre temas fundamentales para la Humanidad. Instituciones como COMAM y CLIPSAS son manifestaciones de la conciencia y la voluntad de la Masonería Universal en transformarse en organizaciones globales para luchar a escala planetaria por la vida, la justicia, la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Barranquillas, Colombia, 21 de Mayo 2008.

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