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El Secreto no existe en la francmasonería

A pocos días de la apertura del Convento del Gran Oriente de Francia en Lyon,  el Gran Maestro saliente Jean-Michel Quillardet(*), se confiesa con Lyon Capitale.  ¿Qué pasa que detrás de las puertas de los templos cerradas al público?

¿Qué es el Gran Oriente de Francia? ¿Qué es la Francmasonería?

Es principalmente un método de trabajo y una ética para tratar de perfeccionarse individualmente, adquirir una mayor tolerancia y una mayor sabiduría, tratar de comprender mejor la complejidad de los hombres y la complejidad del mundo. El Gran Oriente de Francia es la principal obediencia en número y la más antigua, ya que existe desde 1728. Su  especificidad es su fuerte compromiso con la sociedad, para que sea más justa, más fraterna, más humana.

La Francmasonería es vista a menudo como un club de intereses más que como un trabajo en el interés de la sociedad, cómo se manifiesta este compromiso?

En primer lugar, por el trabajo individual de sus miembros. Muchos de los francmasones están comprometidos con la política o la vida cívica. Existe una gran cantidad de parlamentarios, alcaldes, sindicalistas, líderes empresariales. En principio, cada uno de nosotros debe tener un cierto comportamiento ético que puede ser una diferencia. En nuestro compromiso colectivo, estamos entre los que se indignan por el reposicionamiento de las relaciones entre el Estado y la religión. Estamos muy implicados en la cuestión de la memoria respecto al reconocimiento del genocidio armenio, con la memoria del Holocausto y todos los genocidios en el mundo. Estamos en acción sobre la cuestión de la bioética, sobre la que somos a menudo consultados por las comisiones parlamentarias. En este sentido, existe un verdadero papel de influencia intelectual.

“El secreto es un concepto contra el que combato”

¿Cómo se compatibiliza este rol de influencia  con el culto al secreto?

¡Pero es que el secreto no existe! Es una falacia. El único secreto es el de la iniciación, porque ésta se trata de una ceremonia que es bastante personal, bastante íntima, que no se puede transmitir. No hay ningún otro secreto. La nuestra se trata de una asociación conforme a la Ley de 1901, las personas que son miembros de esta asociación  participan en las reuniones que no son abiertas a los no miembros, como en todas las asociaciones. Sin embargo, abrimos nuestros templos muy a menudo, para el día del Patrimonio, por ejemplo. Organizamos coloquios públicos, las “tenidas” públicas en las que explicamos qué es la Francmasonería. Este del secreto es un concepto que yo combato. Es, sin duda, nuestra responsabilidad de ser demasiado secretos, demasiado discretos, hay que terminar con esta discreción.

Este fin de semana tiene lugar  un Convento,  que se presenta como una asamblea general, qué es lo que pasa en él exactamente?

Como todas las asociaciones de la Ley 1901 esta es una asamblea general. En ella se vota el informe de actividad presentado por el Consejo de la Orden y el Gran Maestro, se votan las cuestiones financieras y se delibera sobre un cierto número de cuestiones como la reforma de nuestras instituciones o se eligen los temas de reflexión sobre los que las Logias serán invitadas a reflexionar en el transcurso del año masónico.

¿Nos puede decir algo en torno a estas reformas en marcha?

Se trata de reformas sobre nuestro modo de funcionamiento, como la cuestión de la duración de los mandatos de los miembros del Consejo de la Orden y del Gran Maestro. Sobre la periodicidad del Convento, si ha de reunirse cada año, cada dos años o cada tres.

Entre estas cuestiones, está la de la discriminación de la mujer, sobre la que parece un arcaísmo que una asociación que se presenta como progresista no acepte hoy en día a las mujeres.

Esto no es del todo exacto. Todas las noches en los talleres del Gran Oriente de Francia hay mujeres que trabajan cono los hermanos, lo único es que no son miembros del Gran Oriente, sino de otras obediencias, bien femeninas bien mixtas. De hecho existe desde hace mucho tiempo un pacto entre obediencias: el Gran Oriente, sería masculino, una obediencia exclusivamente femenina: la GLFF (Gran Logia Femenina de Francia), pero que recibe a los hombres en sus talleres, y una obediencia mixta: el Derecho Humano. Un pacto para mantener el equilibrio entre las diferentes obediencias. En el seno del Gran Oriente este pacto está puesto en cuestión. Muchos hermanos pedimos que las mujeres puedan ser directamente miembro del Gran Oriente. La cuestión será debatida en el próximo convento.

“Yo no soy un gurú”

Una pregunta más personal para usted: ¿Qué es un Gran Maestro? De acuerdo con el nombre parece como una especie de gurú …

(Risas) No, yo no soy ningún gurú. Somos una gran democracia. En la que el  Gran  Maestro es a diario contestado, por quien quiera que sea, por cierto. Es algo que puede resultar un poco cansado algunas veces. El Gran Maestro es el presidente del Consejo de la Orden, es decir, del Consejo de Administración de la asociación. Se dice “Gran Maestro” porque es también un guardián de las tradiciones. En el siglo XVII se le llamó “ Gran Maestro”.

¿En qué consiste el trabajo?

En dirigir la administración del Gran Oriente, ocuparse de los asuntos financieros, presupuestarios. Animar el trabajo de la obediencia y ser su portavoz. Mi papel esencial es ir al encuentro de las logias, hablar con los hermanos, impulsar un cierto número de proyectos, dar conferencias, tener alguna relación con los poderes públicos, intervenir en los periódicos, participar en programas de televisión. Transmitir los valores que nosotros representamos.

Usted termina un mandato de tres años, ¿Qué conclusiones ha extraído de ellos?

Llegué en septiembre de 2005,  cuando el Gran Oriente sufría una crisis muy fuerte desde que mi predecesor fuera obligado a dimitir, por una minoría del Consejo de la Orden (Bernard Brandmeyer, NDR). Tuvimos un Convento, absolutamente desastroso en septiembre de 2005. Durante estos tres años he tenido restañar la unidad del Consejo de la Orden para reencontrar el sentido del trabajo en común. Yo creo que he conseguido devolver la calma y la dignidad al seno del Consejo de la Orden. Hemos llevado además una auténtica política de transparencia financiera y sobre todo hemos tomado la palabra.

¿Hay alguna acción que usted desee reivindicar en particular?

Sobre todo las fuertes posiciones que hemos sostenido contra las declaraciones del presidente de la República sobre la laicidad positiva, sobre el hecho de que sólo en la religión puede dársele un sentido a la vida. Contrariamente yo he explicado que se puede ser agnóstico y tener una vía intelectual, para dar sentido a la vida. Mucho se ha insistido en que la Laicidad no está contra la religión, es más bien un principio que nos permite vivir juntos a pesar de nuestras diferencias. Si la Ley de 1905 sobre la separación de la Iglesia y el Estado no ha sido modificado, es sobre todo gracias a nosotros.

¿En qué se convierte un Gran Maestro cuando termina su mandato?

Es un pasado Gran Maestro. Por mi parte voy a continuar fuera del Gran Oriente defendiendo el laicismo y una visión más humanista de la sociedad. Esto bien sea en los medios de la política, ya sea a través de las asociaciones para la defensa de la laicidad, pero yo continuaré esta lucha.

(*) Jean-Michel Quillardet deberá ser reemplazado durante este Convento por Pierre Lambicchi, médico cardiólogo marsellés del “rito francés” o Jean-Paul Bouche, abogado toulosiano, del “Rito Escocés”. Elección mediante papeletas secretas (?!) el jueves por la noche.

Pierre Gandonnière

Fuente: lyoncapitale.fr
Traducción:
http://www.lacantera.es

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