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LA PUNTUALIDAD

Por: Eduardo Moya Bartra

La puntualidad es una actitud que se adquiere desde los primeros años de vida, mediante la formación de hábitos en la familia, donde las normas y costumbres establecen horarios para cada una de nuestras actividades. 

También es un reflejo de respeto al tiempo de los demás, ya que en la escuela y en la vida social, llegar a tiempo es un signo de buena educación. La puntualidad en general, es una norma que exige de la persona ejecutar determinada acción en un tiempo determinado, ya que aunque la acción es realizada satisfactoriamente, desequilibra el balance de tiempo de todas las demás. 

Ya sea en el trabajo, en la escuela, en una cita o cualquier tipo de grupo social al cual se asista, la puntualidad es algo que debemos cumplir, pues todas las personas merecen respeto. 

Cierto padre de origen japonés increpaba al hijo de la siguiente manera:Mira hijo, nadie es dueño de mi tiempo. Sólo Dios. Nadie tiene derecho para disponer del tiempo de una persona”

Napoleón Bonaparte alguna vez dio su definición sobre el concepto de puntualidad y dijo: “La Hora es la Hora, Un minuto antes de la Hora no es la Hora, un minuto después, tampoco es la Hora”. Puede apreciarse que los grandes personajes y los grandes países se forman bajo un principio de respeto de los demás, a las instituciones y a todo un ordenamiento legal, social, etc., que determina la grandeza de una Nación. La impuntualidad podríamos afirmar que es una falta de respeto, de responsabilidad de uno hacia uno mismo y hacia los demás, y ello hace perder un tiempo limitado a las personas. Si consideramos que “el tiempo es oro” podríamos afirmar que nuestra forma tan irreverente a la puntualidad, determina una pérdida de tiempo de forma ilimitada y por lo mismo, se produce una pérdida de dinero. 

Si reflexionamos sobre este ejemplo del japonés, podemos afirmar que para encontrar una razón para ser puntual se debe analizar que nadie puede disponer del tiempo de los demás. 

Dicho de otra forma, “el tiempo es oro y quien lo pierde, pierde un tesoro”, con esta frase podemos graficar como la puntualidad puede ser determinante en el cumplimiento de nuestros objetivos, en una buena administración del tiempo, que permita llegar a obtener el éxito deseado. Visto de otro modo, la impuntualidad puede llegar a frustrar cualquier trabajo ocasionando un incumplimiento en una entrega por falta de producción. 

Debe entenderse que la puntualidad se encuentra relacionada con Programas o Metas que se planifican teniendo en cuenta la producción de horas hombre y que si se falta en este sentido, todo lo planificado se puede perder y por ende no se llega a los objetivos o metas establecidos. 

Benjamín Franklin, pensador norteamericano, decía: “Si quieres que el bolsillo de tu amigo esté siempre abierto, cumple con devolver puntualmente el dinero prestado, de lo contrario este bolsillo se cerrará para siempre”

Se dice que en tanto seamos impuntuales, no dejaremos el subdesarrollo que nace en la persona y termina en un país, que es el reflejo de las personas que lo integran. 

Por eso en nuestros países en desarrollo, hay que eliminar las frases “no tengo tiempo” ó “me falta tiempo” porque para todo hay que darse tiempo. 

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