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Los masones y la República: Dos siglos caminando juntos

Autor: PEDRO ARMENDARIZ

Luis Riveros, Gran Maestro de la Gran Logia de Chile

La Masonería ayudó a nacer a la República de Chile y la ha acompañado en sus primeros doscientos años de vida. PF conversó con el nuevo Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Luis Riveros Cornejo, sobre el papel histórico de los masones desde la Independencia a hoy. Profesor titulado de historia y geografía económica por la Universidad Técnica del Estado, Riveros, 61 años, estudió también economía en la Universidad de Berkeley, California. Ha sido asesor del Banco Mundial y de la Unesco. Es director de la Asociación de Universidades del Asia-Pacífico. Entre 1994 y 1998 fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile y el año 1998 fue elegido rector de la universidad, cargo que desempeñó hasta 2006.

¿Ha perdido importancia la Masonería en Chile?
“En los debates del siglo XX hubo personas y partidos que ejercieron liderazgo. En la gran lucha por el Estado laico, que se plasma en la Constitución de 1925, hubo grandes actores políticos como Enrique Mac-Iver y Valentín Letelier, y líderes como Arturo Alessandri Palma, todos masones. Había una canalización de ideas hacia la sociedad desde la política, que alcanza su auge en los gobiernos radicales por el impulso a la educación y la industria de Pedro Aguirre Cerda. La Masonería tenía mucha influencia en la Universidad de Chile. El rector Juvenal Hernández, y quienes lo siguieron, eran masones. El presidente Salvador Allende, que no era masón en sus tiempos de ocio sino todo el día, utilizaba la política también para impulsar sus ideas, proponer debates que trascendían la influencia y sentido de la Orden.
Hoy ha cambiado la política. Se discuten menos las ideas, hay poco debate sobre principios y temas nacionales. La política es instrumental, de corto plazo, más medial que comunicacional. La Masonería está alejada de eso”.

La banalidad política, intelectual y espiritual dominante, ¿la ha afectado?
“Creo que sí. Hay una tendencia en la vida moderna que perjudica a instituciones destinadas a la reflexión. El materialismo nos invade y privilegia resultados financieros más que el valor de las ideas. Esto influye al interior de nuestra institución, que debate cuestiones que tienen que ver con principios”.

¿Se acerca gente por motivos mundanos a la Masonería?
“Sí, por eso hay un sistema de selección que, como todo sistema, tiene sus fallas. Luego tenemos un sistema de promoción. Como aprendices durante dos años somos observados para ver qué es lo que efectivamente venimos a buscar. Muchos van por relaciones sociales, o creen que se trata de un club, o piensan que es una oportunidad para lograr metas individuales. Es una visión equivocada”.

Pensando a Chile

¿Cómo se plantea la Masonería influir en la sociedad actual?
“El mensaje de la Masonería es transversal. Nos interesa llegar a quienes toman las decisiones, con un mensaje de lo que esperaríamos en los temas que nos incumben. Llegar a la gente joven a través de la educación en las universidades, porque ahí hay que rescatar a los que van a seguir pensando a Chile. Esto no está ocurriendo, estamos abandonando el país a las fuerzas del mercado. Nos interesa llegar a la gente, promoviendo principios como la fraternidad y la equidad”.

¿Se han superado los conflictos con la Iglesia Católica?
“Fueron peleas muy importantes, sobre todo durante las tres primeras décadas del siglo XX. Peleas que venían del siglo anterior. Los patriotas estaban ligados a movimientos masónicos. Bernardo O’Higgins había sido iniciado. Lo mismo José Miguel Carrera. Tenían influencia intelectual francesa e inglesa. Y la Iglesia estaba al frente, al lado de la Corona. De ahí vienen estas dos corrientes que se enfrentan por el modelo de sociedad a construir.
Educación pública y laica, la Universidad de Chile, la Escuela Normal de Preceptores, son logros en que participó la Masonería. Andrés Bello, que había sido masón, impulsó y propició este pensamiento. Al fin de aquella etapa, el obispo José María Caro escribió Corriendo el velo, donde ataca injustificadamente a la Masonería. Pienso que luego, siendo cardenal, debe haberse autocriticado con ocasión del Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Chile a comienzos del gobierno del radical y masón Pedro Aguirre Cerda. A finales del siglo pasado, tanto en Chile como en el mundo hay un reencuentro. Nos hemos dado cuenta que el humanismo es común a las Iglesias cristianas y a los movimientos laicos”.

Claudicante ante la dictadura

¿La Masonería fue conciliadora o prescindente frente a la dictadura militar?
Fue indulgente, especialmente en materias tan delicadas y esenciales para el humanismo como la protección de los derechos humanos. Hubo una actitud de prescindencia, casi de aislamiento de la realidad del país. Esto causó problemas al interior de la institución. Muchos sectores reclamaban una actitud más activa en defensa de los principios fundamentales. Fue una etapa conflictiva que hemos ido superando. Hubo una actitud inconsecuente con nuestros principios. Por otro lado, también la Masonería ayudó a personas perseguidas: en lo mínimo que se podía hacer. Pero se le dio la espalda a prominentes masones en un momento crítico y doloroso. Por ejemplo, al general Alberto Bachelet. Se indujo la clausura de la logia en la que trabajó Salvador Allende. Los masones de todo el mundo han sacado lecciones de esto. En muchas partes la Masonería fue perseguida, y el temor abundó en Chile durante los primeros años de la dictadura. En todo caso, creo que la Masonería en Chile debió haber tomado un rol más activo en la defensa de principios que le son propios”.

¿Esta omisión tiene sus causas en la estructura institucional de la Masonería, o en posiciones ante el golpe de Estado y la dictadura?
Los que vivimos esa época recordamos la polarización que afectó también a la Masonería. En el país estaban creadas las bases para el desencuentro estructural que se produjo. Creo que, dada la importancia de la figura fundamental del Gran Maestro en la Masonería, quien ocupaba este cargo no tuvo la energía, la visión ni tampoco la claridad para poner a la Orden en una posición diferente. No de oposición a la dictadura militar, pero sí de defensa de principios contra los cuales ese régimen atentó sistemáticamente”.

En esos años, masones chilenos desterrados -como el Dr. Edgardo Enríquez Froedden- crearon logias en el extranjero.
“Sí, había muchos hermanos en Francia por ejemplo, donde se fundó la logia Lautaro. En Argentina la logia Salvador Allende, lo mismo en Venezuela y México”.

Senador Gómez habría ganado la Presidencia

¿Es el Partido Radical Social Demócrata (PRSD) representativo de la Masonería, como lo fue antes el Partido Radical?
El radicalismo nunca fue un partido representativo de la Masonería. Por sus principios laicos era muy afín, pero no todos sus miembros eran masones. Esa afinidad se mantiene en el tiempo, porque ha sido invariable el enfoque laico que tiene ese sector de la política. Pero, asímismo en la Masonería están representados otros partidos”.

Si el senador Juan Antonio Gómez (PRSD) hubiera sido el candidato presidencial de la Concertación, ¿cree que hubiera ganado?
Creo que sí. Representaba un sentimiento de cambio. La Concertación había dado vuelta la espalda a muchos de sus principios, descuidando temas fundamentales. Gómez traía una mirada distinta, no venía de las dos grandes vertientes de la Concertación. Cuando en las primarias obtuvo en las ciudades grandes, San Fernando, Talca, Rancagua, un apoyo de cuarenta por ciento, fue una señal clara de crítica a la Concertación y su trabajo de veinte años. No ayudó que el candidato oficialista fuera un ex presidente de la República. Lo que más derrotó a la Concertación fue no continuar haciendo primarias en todo el país. Dio una pésima imagen y fue el preludio de lo que pasó”.

¿Hay masones en el gobierno de Piñera?
Sí, aunque en la derecha la presencia de la Masonería es menor. Hay en ella mayor influencia de los pensamientos religiosos tradicionales, en especial de católicos fundamentalistas. Hay también mucha gente que sin ser masón tienen una actitud amplia respecto a la Masonería y lo que ha significado. No olvidan que es una entidad republicana, que la tradición masónica tiene que ver con el liberalismo, con la libertad de conciencia, el Estado laico, la equidad social y el respeto por los que piensan distinto. Son cosas que no tienen porqué ser ajenas a la derecha. Mucha gente de derecha se ha educado en la idea de que la Masonería es una organización atea, lo cual es equivocado y a veces inducido con mala intención. La Masonería respeta todos los pensamientos religiosos con una fórmula que se llama El Gran Arquitecto del Universo. En ella pueden participar hermanos católicos, judíos, musulmanes, libre pensadores o agnósticos. Privilegiamos la transversalidad política y religiosa. Nos importa el respeto por las ideas, la tolerancia, algo que la derecha dice propiciar. Una persona puede creer en el socialismo o el capitalismo, pero inspirado en principios básicos como el respeto por las ideas, la fraternidad, la libertad de pensamiento y expresión”.

Un país desintegrado

¿Qué opinión tiene usted de la desigualdad social en Chile?
“Chile está entre los cinco o seis países más desiguales del mundo. Esto contrasta con ser uno de los primeros en materia de competitividad y situación macroeconómica. No estamos preparados para emprender la tarea del desarrollo económico con igualdad de oportunidades e ingresos justos. No hay un Estado activo en dar oportunidades y protección a los más pobres y a la clase media. Este problema no lo hemos podido cambiar en los últimos cincuenta años. La desigualdad se profundizó con la dictadura y se ha mantenido. Chile alberga dos o tres países distintos, donde la gente se expresa, tiene valores y prácticas distintas. Hemos fallado en el gran proyecto de los gobiernos liberales de mediados del siglo XIX: construir la integración nacional. El país se ha desintegrado. Aníbal Pinto Santa Cruz dijo que el país sufrió una frustración en su desarrollo durante el siglo XX, debido a los grandes desequilibrios entre la realidad económica y la realidad social. Este panorama se está repitiendo en el siglo XXI”.

¿Le preocupa a la Masonería el medioambiente y sus recursos?
“Hay que defender el derecho de las generaciones presentes y futuras a un desarrollo sustentable. Y proteger los recursos, particularmente los no renovables, con una visión social. Esto cuestiona el cómo se explota y quién se beneficia. Es un tema abierto a la discusión”.

¿Cómo ve a la Universidad de Chile?
“Es la universidad nacional y del Estado por excelencia. Tiene, como el resto de las universidades estatales, que definir los bienes públicos que produce, marcar el sello diferenciador en sus programas. Pero seguimos con los esquemas de financiamiento de la dictadura militar. Tiene que haber una nueva definición de la educación superior, no sujeta al desarrollo mercantil, ni tampoco financiada por el Estado sin dar cuenta de los resultados”.

¿Qué dificultades encontró en su desempeño como rector?
“La principal dificultad fue el financiamiento. Hoy prima el mercado, y la Universidad no puede estar en esa línea. El 85 por ciento de su financiamiento es privado. ¿Qué tipo de universidad es esta?, es la pregunta que siempre hacíamos a los ministros de Educación.
Otro problema es que en la competencia, la Universidad está sujeta a (...)

(Este artículo se publicó completo en “Punto Final”, edición Nº 715, 6 de agosto, 2010)

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