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ANTE EL PROBLEMA MAPUCHE: VISIÓN DE LA GRAN LOGIA DE CHILE

ANTE EL PROBLEMA MAPUCHE: VISIÓN DE LA GRAN LOGIA DE CHILE
Declaración del Gran Maestro, Luis Riveros Cornejo. “Una solución permanente al problema mapuche debe venir inspirada a través de la visión humanista. Nuestros hermanos mapuches requieren respeto y urgente atención a sus demandas, y así terminar con más de un siglo de indiferencia y discriminación. Por ello, la Masonería chilena promueve una solución integral y permanente que de base a la salida de la huelga de hambre de representantes de comunidades mapuches y personas ligadas a la defensa de sus derechos.”“Es imprescindible que exista un diálogo que involucre principalmente a los tres poderes del Estado chileno.”“La Masonería chilena se pone a disposición de todos los esfuerzos que se lleven a cabo por parte del Estado chileno para superar en forma permanente el conflicto que hoy día representa el pueblo mapuche.”

Nuestra Patria vivió un intenso proceso deconstrucción institucional durante el siglo XIX, en años posteriores a lainmediata consolidación del proceso independentista.  Los esfuerzos estuvieron dirigidos a laconstitución y consolidación de las principales instituciones republicanas,incluyendo la promulgación de una Constitución Política y el diseño de tareas yestructuras para los poderes del Estado. Asimismo, la Naciónse abocó vitalmente al proceso de integración territorial, para constituir unaestructura consolidada de país bajo un gobierno central.  En ese contexto se desarrolló la guerra de la Araucanía, un procesodoloroso con significativo costo humano y que implicó pérdida de vidas yconllevó un virtual aplastamiento del pueblo mapuche con su cultura e historia,como asimismo el desplazamiento desde territorios que ellos ocupabanancestralmente.

En aquellos años, la Nación presupuestaba unaefectiva incorporación del pueblo mapuche al contexto nacional, conreconocimiento a su individualidad cultural y su debida incorporación a losbeneficios de vida en una comunidad nacional. Esto no ocurrió de la manera prevista: las tierras ancestrales fueronexpropiadas y sus habitantes desplazados pero, más grave aún, el pueblo mapuchefue virtualmente olvidado en las políticas públicas siendo relegado a unasituación de permanente postergación de su cultura como asimismo a una realidadde pobreza y discriminación.   A pesarde  que durante la mayor parte del sigloXX los esfuerzos del país se dirigieron a crear políticas para el desarrollosocial y la creación de mejores oportunidades para los más desposeídos, elpueblo mapuche continuó siendo objeto de una sistemática relegación.  En efecto, las políticas se concentraron enatender las necesidades de los sectores urbanos y promovieron esfuerzos deindustrialización y educación que favorecieron principalmente a las grandesciudades y sectores sociales no incluidos en la extrema pobreza.  El sector rural fue pospuesto en los ánimosde esos esfuerzos, que además se acompañaron de desequilibrios sociales yeconómicos que terminaron por producir graves disensos políticos y una virtual frustraciónen los ánimos de desarrollo.  En esemarco, durante el siglo no se atendieron con ningún tipo de énfasis lospospuestos problemas representados por el pueblo mapuche.

Desde hace algunos años esta situación se haido haciendo más insostenible.  Laslegítimas protestas del pueblo mapuche se han centrado en la aspiración de quese revisen, y eventualmente se compensen adecuadamente, las expropiaciones quetuvieron lugar en sus dominios ancestrales.  También demandan, y en forma concurrente, atención a su situaciónsocio-económica, marcada por pobreza y abandono, especialmente ante la carenciade efectivas oportunidades para sus niños y jóvenes.  Los esfuerzos que han llevado a cabo lossucesivos gobiernos han sido insuficientes por una institucionalidad que másbien impone la lógica central y dominante, antes que la participación efectivade las comunidades en las decisiones.  Seha caracterizado también por recursos insuficientes, que no guardan proporciónfrente a la magnitud del problema humano prevaleciente.

Los actos violentistas que el país haobservado recientemente no corresponden a la esencia cultural del pueblomapuche ni al histórico significado de sus demandas.  Aún cuando se trata de un problema queprevalece contra el Estado chileno, cuya consideración integral se ha pospuestopor más de un siglo, la violencia no colabora a ponerlo en la dimensión yprioridad nacional que corresponde.  Porlo mismo, en la actual situación, es necesario diferenciar los problemas que serelacionan con la protesta de un grupo de dirigentes mapuches, con aquellasdemandas históricas que el Estado chileno debe resolver en profundidad.  Sin hacer esta diferenciación se caerá en elerror histórico de abordar una manifestación de gran impacto público sin atacaren sus fundamentos el problema esencial, cual es el de las reivindicacioneshistóricas del pueblo mapuche.  ElGobierno está obligado, como cabeza del Estado chileno, a  un diálogo encaminado a solucionar lasituación creada por la huelga de hambre de un grupo de dirigentes, dandomuestras de distensión y mostrando un compromiso para abordar la situaciónestructural que ha dado origen a todo esto.

La mesa de diálogo debe enfrentar el problemapolítico de corto plazo representado por la huelga de hambre de los 34comuneros mapuches, reconociendo que en esta protesta son determinantes losfactores estructurales mencionados, como también los ánimos políticos que enforma natural e inevitable se han desarrollado en torno al caso.  Sin embargo, la solución debe lograrse entorno al tema de fondo, cual es la situación de asilamiento y discriminacióncontra el pueblo mapuche legada desde los años de la consolidaciónrepublicana.  Por ello, si bien debeenmarcarse la actual discusión en torno a la reforma de la ley anti terrorista,para que juicios contra civiles sean analizados por la justicia civil y no porla justicia militar y para que se definan adecuadamente los parámetros paraconsiderar los delitos existentes, es necesario que de este acuerdo sedesprenda otro relativo a las soluciones de fondo al problema mapuche quesubsiste por décadas.   Los actores enambos diálogos deben ser distintos, pues si bien las instituciones humanitariasy de ayuda deben prevalecer en lo primero junto a los compromisos del Gobiernoy las reformas legales requeridas, en cuanto a lo segundo es imprescindible queexista un diálogo que involucre principalmente a los tres poderes del Estadochileno.   Esta segunda instancia debeanimarse a corregir las políticas prevalecientes en décadas pasadas y estimularuna efectiva incorporación del pueblo mapuche a las prioridades de país,reconociendo su nacionalidad, estableciendo políticas de efectiva compensaciónante la expropiación de sus tierras y orientadas a la entrega de efectiva oportunidadesa la niñez y juventud mapuches en sus legítimos ánimos de progreso social ybienestar.

Una solución permanente al problema mapuchedebe venir inspirada a través de la visión humanista.  Nuestros hermanos mapuches requieren respetoy urgente atención a sus demandas, y así terminar con más de un siglo deindiferencia y discriminación.  Por ello,la Masoneríachilena promueve una solución integral y permanente que de base a la salida dela huelga de hambre de representantes de comunidades mapuches y personasligadas a la defensa de sus derechos, Pero además, la Masonería piensa que deben ser los poderes del Estado quienesse envuelvan directamente en una negociación que signifique una salidapermanente al problema que representa el tratamiento del pueblo mapuche ennuestra sociedad.  Esta solución debeimplicar un tratamiento satisfactorio del problema legado por lasexpropiaciones de sus tierras, además del necesario conjunto de políticas paraatender adecuadamente sus necesidades en materia educacional, de salud, laboraly previsional, las cuales han sido pospuestas en forma visible hastaahora..  Por lo mismo, si en la primerainstancia se deben privilegiar la necesaria ayuda humanitaria y de decisiónpolítica contingente, en la segunda deben prevalecer las autoridades  de los tres poderes del Estado y todasaquellas instituciones civiles que tengan una voz relevante en materia deincidencia política y nacional para adoptar soluciones de carácter permanente.

La Gran Logia de Chile, institución presenteen la  historia de Chile por casi 150años y presente en forma decisiva en los episodios claves de consolidaciónrepublicana, hace un llamado a las autoridades de la Nación a atender esteproblema con la prioridad que se merece. La oportunidad de desarrollo que Chile tiene hoy día pasa de manerafundamental por una efectiva equidad y, por lo mismo, por una adecuadaconsideración a la situación que enfrentan las minorías del país. El término ala huelga de hambre sostenida por algunos dirigentes debe basarse encompromisos a nivel de Estado, y en muestras visibles de la voluntad deprovocar un sustancial giro en la situación que afecta al pueblo mapuche.  Lo anterior debe tener lugar con un programa,ratificado en el Congreso Nacional, que signifique terminar con este pospuestoproblema en el curso de los próximos diez años, por la vía de políticassociales y económicas además de una efectiva compensación por los territoriosexpropiados.   Con ello se evitarán dañosmayores a la Nación,se aislará al violentismo y se procurará una solución acorde al país conequidad y vigencia del humanismo que aspiramos a construir.

La Masonería chilena se pone a disposición de todos losesfuerzos que se lleven a cabo por parte del Estado chileno para superar enforma permanente el conflicto que hoy día representa el pueblo mapuche. Comoentidad representativa del humanismo laico chileno y como instituciónrepublicana por su historia y tradición, responderá a cualquier llamado querequiera su aporte sustantivo en el ánimo de lograr una solución estable alserio dilema que hoy día enfrenta la Patria.   Nosponemos a disposición de los actores relevantes en ambos lados del conflictopara aportar del modo que sea necesario para su definitiva erradicación.

Santiago de Chile, Septiembre 23 de 2010

GRAN LOGIA DE CHILE

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