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El Gran Maestro del G:.O:.D:.F:., el M:.R:.H:. Guy Arcizet, en "Le Monde"

 Interesante artículo de Stéphanie le Bars, publicado en el diario Le Monde el pasado 3 de octubre.


Guy Arcizet, una figura de izquierdas para el Gran Oriente de Francia. El nuevo Gran Maestro calcula un centenar de mujeres iniciadas en el seno de la primera Obediencia masónica, hasta ahora masculina.
Guy Arcizet es de vocación francmasona tardía. El nuevo Gran Maestro del Gran Oriente de Francia (GODF), elegido el 2 de septiembre con 71 años, entró en masonería a los 46. El compromiso social de este pied-noir agnóstico, criado en Marruecos por una madre judía sufragista y un padre cristiano,  se forjó durante los cuarenta años pasados en su consulta médica de Bagnolet (Seine-Saint-Denis), en las primeras chabolas de miseria e injusticia social.

“Con frecuencia me hice abogado de mis pacientes; sobre todo en mis comienzos, cuando el médico representaba aún una autoridad moral. ¡Algunos me preguntaban incluso a quién tenían que votar!”, recuerda, recién instalado en su imponente despacho de la sede del GODF, en París. Un encuentro con un paciente masón le llevará al Gran Oriente, “alternativa al compromiso político”.

Es esta identidad social de izquierda la que Arcizet intenta recolocar en primer plano de las orientaciones de su Obediencia, empantanada desde hace muchos años en sus debates sobre la apertura a las mujeres. “Ya hace dos años que el Gran Oriente no lanza un comunicado sobre la miseria”, deplora, sin complacencia hacia su predecesor, Pierre Lambicchi. Aunque se defendió de ello repetidas veces, este último ha sido juzgado por algunos de sus “hermanos” como demasiado próximo al Elíseo durante sus dos años de mandato.

Durante su discurso de instalación, el Sr. Arcizet martilleó con sus convicciones: “La pobreza, la miseria, la marginación, el comportamiento frente a ciertas minorías indican una ausencia de política clara”. Temas que, junto a “la jubilación, el sistema sanitario, la escuela republicana, la economía alternativa y, por supuesto, el laicismo”, debe explorar el Gran Oriente. “Considero que el GODF es un cuerpo intermediario que debe estar aparte del pensamiento común. Tiene que jugar un papel moral”. Último ejemplo de esta implicación: con ocasión del debate parlamentario sobre el proyecto de ley Besson, el GODF llamó a “combatir sin descanso toda concepción étnica de la Nación”.

A media voz, el Sr. Arcizet no oculta que le gustaría que el Gran Oriente llegara a ser un think tank influyente. “¡Pero atención! Sin tomas de posición partidistas, como ha podido ocurrir en el pasado”, asevera este miembro “crítico” del Partido Socialista. Algunos “hermanos” se alegran sin embargo por su perfil, “a menos de dos años de la elección presidencial”.

En lo que respecta a las mujeres, la llegada del Sr. Arcizet abre una nueva era. Durante su pasada asamblea general, la Obediencia ha aceptado por estrecha mayoría que las logias que lo deseen puedan en el futuro iniciar mujeres. Esta decisión obligará al nuevo Gran Maestro, que no tiene pelos en la lengua, a ser muy diplomático. “Se corre el riesgo de debilitar el paisaje masónico, compuesto por logias femeninas, logias masculinas y logias mixtas”, reconoce el responsable de la primera Obediencia de Francia (50000 miembros, 1200 logias).

“Me va a hacer falta consolidar también los contrafuertes de un Gran Oriente exclusivamente masculino. Incluso cuando no entiendo bien qué es lo que temen; quizá haya que ver algo de oscurantismo”, se atreve a decir. En ningún caso rechaza el Sr. Arcizet hablar de un momento histórico crucial. “Es el resultado de una evolución constante a la que no volveremos”. Sin eludir “los posibles disgustos” de logias hostiles a esta nueva regla, él espera alrededor de cien solicitudes de iniciación de “hermanas” en los próximos meses.

Pero, para este vecino que viaja siempre en cercanías y en metro, la inquietud del momento es la evolución de la sociedad y de “la República”. “Necesitamos volver a valores comunes, considerar un destino común. Es inquietante que el gobierno se vea obligado a desplegar sus fuerzas de policía para asegurar la permanencia del Estado. Es inquietante que la única filosofía válida sea el consumismo. No son el velo islámico o el burka los que ponen en peligro la estabilidad social, sino el poder del dinero”, juzga el Sr. Arcizet. Para defender sus convicciones y crecer en la diversidad, a él le gustaría que el Gran Oriente trabajara más en los suburbios.


Traduccion: Apuntes desde el Rito Francés y Logia Mozart

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