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La Masonería y el 10 de octubre

Gustavo Pardo Valdés

LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) - La Masonería, que se define a sí misma como “la Institución Orgánica de la Moralidad”, teniendo por objeto inculcar en sus miembros los ideales de libertad, justicia, fraternidad y democracia, por lo que no es sorprendente que fueran masones quienes protagonizaron la emancipación de las 13 colonias de Norteamérica, así como las de la América hispana.

Por esta razón, se puede afirmar que a partir de 1809, todas las conspiraciones separatistas ocurridas en Cuba tuvieron su inspiración en los ideales masónicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que enlazaban a su vez con los de la Revolución Francesa.

El Dr. Vicente Antonio de Castro y Bermúdez, nacido en Sancti Spiritus, en la región central del país, es una de las figuras cuya trayectoria patriótica más se desconoce en la historia de Cuba. Este ilustre patricio, utilizando el nombre de Viriato Alfonso de Covadonga, el 28 de marzo de 1862 funda en La Habana el “Gran Oriente de Cuba y las Antillas”, logrando captar a numerosos jóvenes dispuestos a trabajar en la preparación de la futura insurrección. A este fin, convirtió los templos masónicos en centros de estudios sociales y políticos.

El dinamismo del Dr. Castro puso en marcha en el país a más de una veintena de logias bajo la jurisdicción del “Gran Oriente”; organizando, además, cuatro Soberanos Capítulos de Rosa Cruz y dos Areópagos dependientes del Gran Consistorio Occidental del grado 32.

Entre las logias de Cuba y las Antillas, se encontraban Tinima, de Camagüey; Estrella Tropical, de Bayamo, y Buena Fe, de Manzanillo, a las cuales pertenecían respectivamente: Ignacio Agramonte, Perucho Figueredo, y Carlos Manuel de Céspedes, entre otros.

Muchos de los afiliados a la logia Buena Fe pasaron a integrar el grupo de cubanos que, junto a Céspedes, dieron el grito de Libertad o Muerte en el ingenio La Demajagua, el 10 de octubre de 1868.

Los funcionarios de esta logia eran:
  • Venerable Maestro: Carlos Manuel de Céspedes y Castillo (Hortensio).
  • Primer Vigilante: Francisco Vicente Aguilera y Tamayo (Ermitaño).
  • Segundo Vigilante: Pedro Nuño de Gonzalo y Hernández (Gonzalo).
  • Secretario: Eligio Izaguirre Izaguirre (Os-ama).
  • Tesorero: Manuel José Izaguirre (Cedeño).
  • Orador: Francisco María Fajardo e Infante (Arístides).
  • Experto: Porfirio Tamayo Pavón (Plácido).
  • Maestro de Ceremonias: Bartolomé Masó Márquez (Báguano).
  • Limosnero: Germán González de las Peñas (Villalar).
  • Ecónomo: Francisco Javier de Céspedes y Castillo (Solitario).
  • Porta Estandarte: Agustín Valerino, (Sabanilla).
  • Guarda Templo Interior: Juan Hall (Etibucabo).
  • Guarda Templo Exterior: Manuel de Jesús Calvar Odoardo (Manzanillo).
Este fue el inicio de una epopeya que 34 años más tarde fructificó en una patria libre y democrática, atendiendo a lo cual el Primer Congreso de Historia de Cuba, efectuado el 11 de octubre de 1942, proclamó a la Masonería Cubana como la Institución que más aportes ha realizado a la independencia, la libertad, la cultura y el progreso de Cuba; para garantizarle una vida de decoro humano, de igualdad, de fraternidad social, y un régimen de sana democracia.


Así juzgó la historia a quienes forjaron la patria. ¿Qué dirán las futuras generaciones de los masones de hoy?

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