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Q.H:. Adolfo Saldías, el primer revisionista (Día REVISIONISMO HISTÓRICO)

Por Roberto Lizarazu


Sabemos que el revisionismo histórico es el movimiento que propende a la revisión de la historia. En nuestro país, el paso inicial lo da Adolfo Saldías con su notable Historia de Rosas, que luego para no producir tantos resquemores con Mitre y el resto de los autores liberales que eran continuadores de Vicente Fidel López, pasa a denominarse Historia de la Confederación Argentina.

El revisionismo histórico en nuestro medio, en principio se orientó hacia la figura de Juan Manuel de Rosas y de los caudillos federales y sobre otro aspecto que sistemáticamente por razones ideológicas se ignora. El revisionismo se ocupó de reanalizar el proceder y las actuaciones de los conquistadores y colonizadores españoles, quienes habían sido maltratados en la historiografía por los autores liberales.

Adolfo Saldías nace en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1849 y fallece en La Paz, Bolivia, el 17 de octubre de 1914. Los días de las fechas de nacimiento y muerte no pueden pasar desapercibidas. El mismo, participa activamente en varias revoluciones como lo veremos seguidamente.

En 1875 se recibe de abogado, y sus actividades mas descollantes las realiza además de la abogacía, como historiador, político autonomista, militar y diplomático. Además fue un activo miembro de la masonería argentina. Perteneció desde 1877 hasta su muerte a la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, en la que había sido iniciado por Bartolomé Mitre; y en la que ocupó encumbrados cargos.

Historia de la Confederación Argentina. Originariamente impresa en tres tomos entre los años 1881 y 1885. En realidad las ediciones posteriores fueron ampliadas y modificadas por el propio Saldías hasta su fallecimiento en 1914. No existe entre 1881 y 1914 ningún tomo exactamente igual a otro. Todos tienen modificaciones y agregados de nuevos documentos que llegaban a manos de Saldías.

La base documental de Saldías fue la documentación personal y oficial que Rosas llevó a Inglaterra luego de Monte Caseros. Por otra parte el propio Saldías lo reconoció en varias oportunidades, y mientras ambos se encontraban con vida, que el esquema general de trabajo de su Historia de la Confederación, lo obtiene siguiendo “Las Lecciones de Historia” de José Manuel Estrada. Fallecido rosas en 1877, Saldías obtiene autorización de Máximo Terrero (del cual era pariente) y de Manuelita Rosas para leer y tomar nota de los archivos. Un mundo desconocido apareció frente a los asombrados ojos del primer revisionista. La cantidad de documentación que era necesario copiar manualmente es la explicación de los diversos agregados y correcciones que Saldías hace en las diversas ediciones de su obra.

Su honestidad intelectual lo llevaron a descubrir en esos documentos otra versión para él desconocida y determinó que no pudiera, deliberadamente, acomodarla a sus conocimientos previos. No pudo mentir respecto de lo que estaba observando y se encontraba escrito en los documentos que tenía frente a sí. Hizo lo que no se había hecho hasta ese momento. Tener el documento frente a sí y trabajarlo con un riguroso y objetivo método heurístico. Que se podría resumir como: escribir lo que estoy observando en el documento objetivamente.

Saldías le presenta su obra a su mentor Bartolomé Mitre para que la juzgara. La respuesta fue lapidaria. Condenando a la obra y a su autor a la muerte civil por pocos lustros. Se podría afirmar que ese momento, el del rechazo, es la partida de nacimiento de lo que varias décadas después se llamaría revisionismo.

Con la aparición del tercer tomo en 1885, quedaba completado el trabajo de Saldías sobre el Restaurador. En la tercera página de esa primera edición, Saldías confiesa su estado de ánimo sobre las atribulaciones que le están sucediendo por haber tocado objetivamente este espinoso tema. “Estoy habituado a ver cómo se derrumban en mi espíritu las tradiciones fundadas en la palabra autoritaria que, atando el porvenir al presente, echan al cuello de las generaciones un dogal inventado por el demonio del atraso. Pienso que aceptar sin beneficio de inventario la herencia política y social de los que nos precedieron, es vivir de prestado a la sombra de una quietud que revela impotencia. La prédica de los odios constituye, por otra parte, un verdadero peligro para el porvenir de las ideas, cuyo desenvolvimiento retarda, lanzando en senderos extraviados a la juventud, en vez de iniciarla en la experiencia saludable de la libertad, o en las lecciones moralizadoras que presentan los propios infortunios políticos. He escrito lo que tengo por verdad a la luz de los documentos, y lo que pienso que es conveniente se sepa para ejemplo y experiencia.”

A pesar de los voluntarios olvidos de los que pensaban distinto, Saldías, padre involuntario de la criatura que luego se llamaría revisionismo, sigue viviendo y trabajando a pleno. Tuvo una activa participación en la Revolución de 1890 y fue uno de los primeros en entrar al Parque de Artillería junto a Leandro N. Alem. Esta situación termina con Saldías, primero preso y luego desterrado a Uruguay. En 1891 fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical. En 1893 participa de la Revolución de 1893, que en realidad son dos insurrecciones cívico-militares dirigidas por la Unión Cívica Radical. La primera comienza el 28 de julio y finaliza el 25 de agosto de 1893 y fue dirigida por Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle y la segunda dirigida por Leandro N. Alem desde el 7 de septiembre hasta el 1 de octubre del mismo año. Como rareza de esta segunda insurrección radical se puede mencionar que Leandro N. Alem, en un momento determinado, termina siendo proclamado como Presidente de la Nación en una asamblea de sus partidarios realizada en Rosario en la que participa Saldías. Por supuesto todo fracasa nuevamente y Saldías finaliza detenido y encarcelado esta vez en Ushuaia; y luego es desterrado a Uruguay por segunda vez.

Adolfo Saldías sigue escribiendo con buen éxito editorial. Publica su “Ensayo sobre la historia de la Constitución Argentina” en 1878. “Blanchietto”, en 1896. “La Evolución Republicana durante la Revolución Argentina” en 1906. “Los Papeles de Rozas”, en dos tomos, que eran las copias de la documentación que tan trabajosamente el mismo había realizado en Inglaterra mas las copias que siguió recibiendo de Máximo Terrero, en 1907. “La Idea del simbolismo Masónico”, obra póstuma, publicada convenientemente en 1916, luego de su fallecimiento.

Jorge Abelardo Ramos en una nota publicada en el suplemento literario de La Prensa del sábado 17 de septiembre de 1963, en una entrevista que hacen a varios historiadores de distintas orientaciones políticas, en relación con la obra de Saldías, deja una opinión imperdible, entre sarcástica e irónica. “La verdad es encomiable la obra histórica de Saldías. No me explico como podía escribir tanto y tan bien sobre nuestra historia, alguien que se la pasaba de fragote en fragote.” “¿Cuándo se hacía tiempo?”. Me imagino la carcajada de Saldías, encuéntrese donde se encuentre.

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