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UNA HISTORIA QUE NO SE DEBE REPETIR

  • El domingo 05 de abril de 1992, minutos después de las 10 de la noche, la frase, pronunciada por el presidente Alberto Fujimori en cadena nacional de radio y TV, fue terminante: "Disolver, disolver temporalmente el Congreso". Igual suerte correrían el Poder Judicial, el Consejo Nacional de la Magistratura, el Tribunal de Garantías Constitucionales y el Ministerio Público.

    Mientras esto sucedía, las Fuerzas Armadas acordonaban el Centro de Lima, tomaban la Plaza Bolívar, la sede del Parlamento y asaltaban redacciones periodísticas para 'amordazar' a los diarios que aparecerían a la mañana siguiente.

Hoy es una fecha infausta para nuestro Perú. Un 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori, rompiendo los esquemas de golpes de Estado, disolvió el Congreso de la República, intervino el Poder Judicial, y con el apoyo de las Fuerzas Armadas y Policiales, instituyó un gobierno de facto.

El pueblo peruano que no tiene una conciencia política, respaldó tal golpe al sistema democrático e infracción a la Constitución Política. Se ofreció tanto, para justificar el rompimiento del orden institucional que los peruanos creyeron ver a un iluminado hablando de los males del Perú y con la varita mágica para solucionarlos.

Lucha contra la subversión, moralización del Poder Judicial, estabilidad económica, honradez, tecnología y trabajo; son parte de las frases que embaucaron a quienes confiaron en el régimen de facto. No era para menos, el país se debatía, tanto como ahora, en una profunda crisis económica y moral, que el primero que ofrecía atacar frontalmente esos males, gozaba del apoyo popular.

Los diputados y senadores cesados, quisieron actuar de acuerdo a la Constitución y juramentaron como Presidente a Máximo San Román, pero la fuerza del poder, doblegó todo espíritu democrático. Al final con un amplio apoyo popular, Fujimori y camarilla se impuso y gobernó con mucha normalidad, hasta que un día, lo que dijo es no fue, y se despertó convirtiendo en pesadilla la realidad.

Corrupción en lugar de moralización, hurto en reemplazo de honradez, mentira en lugar de verdad, quizá los calificativos sean pocos, frente a la lección que nos dejó un régimen que bajo la careta de social, logró embaucar a tantos peruanos ignorantes e ilustrados que con su aporte intelectual dieron legitimidad a un régimen dictatorial.

Las cosas en la forma han cambiado, en el fondo los males subsisten. El Presidente actual no es un modelo de demócrata, aunque otros digan lo contrario, queda en la memoria su adhesión a las políticas de Fujimori. El Poder Judicial, sigue siendo tan corrupto como lo fue antes, sin que haya alternativas serias para acabar con sus males; la economía sigue desplazando a la mayoría y beneficiando a unos pocos y la violencia aunque ya no es subversiva lo es estructural, con su misma virulencia.

Existen causas pendientes, problemas por solucionar, pero si de algo estamos convencidos es que una sociedad civil organizada es la mejor garantía para no dejar torcer el camino recto que corresponde llevar a quienes fueron elegidos en un Estado de Derecho. El 5 de abril no se debe repetir.

Fuente: El Regional Piura, Peru 21, Youtube, Google

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