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Masones: el secreto mejor guardado


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Fundada en 1885, la logia "Estrella Polar Nº 78" es la más antigua de la ciudad y la única en funciones. Por primera vez el Venerable Maestre responde sobre esta sociedad, ubicada en el punto donde convergen filosofía, religión y misterio.
MARIANO BUREN
"La Nueva Provincia"
     Todos quisieran saber. Muchos creen saber. Pero casi nadie sabe.
     Después de 126 años de presencia continua, la Masonería bahiense sigue siendo un misterio al que muy pocos acceden.
     Apenas hay una certeza de que existe una logia en la ciudad, pero es una presencia que se menciona en voz baja, como un rumor, como cuando se habla de fantasmas. La sola palabra provoca, al mismo tiempo, respeto, curiosidad y desconfianza, como todo aquello que tiene sus raíces enterradas en el secreto.
     Es que en el imaginario social, la Masonería es una especie de secta antigua, a la que sólo ingresan hombres influyentes que se mueven en la trastienda del poder. Se cree que practican rituales, que utilizan símbolos herméticos para comunicarse y que sus integrantes nunca revelan en vida su pertenencia a la logia.
     No faltan quienes los consideran ateos, paganos, rosacruces, templarios, agnósticos, ocultistas o simplemente anticlericales. También se los menciona como conspiradores, megalómanos, elitistas, sectarios o instigadores de un Nuevo Orden Mundial, moldeado a su imagen y semejanza.
     Parecen demasiadas etiquetas, muchas incluso contradictorias entre sí, pero atractivas para la imaginación. Quizá por eso los masones hoy figuran como protagonistas de películas, documentales, best sellers y hasta de las dos novelas más vistas actualmente en el país: El elegido y Herederos de una venganza.
     Resta preguntarse cuánto de cierto hay en todo esto, tanto en lo que se piensa en privado como lo que se muestra en público. Posiblemente lo mejor sea buscar las respuestas en la misma sede de la Masonería.
***
    
     El antiguo edificio está ahí, en Saavedra 145, a tres cuadras de la Plaza Rivadavia. Discreto, pero a la vista de todos. Es una clásica construcción de la década del 1880, con los lineamientos de la escuela arquitectónica italiana.
     Por la inscripción en la fachada queda claro que se trata de la biblioteca "Estrella Polar", pero algunos símbolos tallados en las puertas de entrada dejan entrever que se trata de algo más que un salón de lectura: hay un compás y una escuadra entrelazados, encriptando a una letra G. No es necesario ser un experto para reconocer que es uno de los emblemas clásicos de la Masonería.
     Adentro funciona la logia "Estrella Polar Nº 78", la más antigua de Bahía Blanca y la única que hoy sigue en actividad. También es el lugar donde espera el anfitrión.
***
     Fernando tiene 37 años e integra la logia desde los 22. Luego de haber superado etapas de ceremonias y aprendizajes, hoy ocupa el rango de "Venerable Maestre", el máximo al que puede aspirar un masón.
     Invita con un té de frutos rojos, mientras confirma que responderá a todo sin rodeos. Sólo aclara que no podrá revelar datos sobre los otros miembros de la logia, y que prefiere preservar su identidad en la nota. "Quiero evitar ciertos comentarios", argumenta.
     --Le propongo comenzar por lo más básico, ¿de qué se trata la Masonería, en palabras de un masón?
     --Básicamente, se apunta a una formación integral del individuo, ilustrándolo, para que supere sus propios miedos y reconozca que el único límite verdadero es la muerte. La intención es que el individuo pueda después derivar esos conocimientos dentro de su comunidad a través de sus actos, no de sus dichos. Hay que estar dispuesto a sentarse, a reflexionar sobre sí mismo, a rectificar errores, algo que no muchos quieren hacer.
     --Parecen postulados lógicos, ¿por qué, entonces, existe un enfrentamiento con la Iglesia?
     --Porque la Iglesia, en general, nunca acepto la cuestión del esoterismo o de por qué hay cosas que únicamente se revelan a los iniciados. Sin embargo la misma Iglesia tiene un fuerte componente esotérico, aunque se denomine liturgia. A partir de esas diferencias vino el distanciamiento, primero, y luego la advertencia de excomunión.
     --A la inversa, ¿cómo interpretan a las religiones?
     --El masón es un hombre profundamente religioso, en el sentido antiguo del término, aquel de religar, de unirse con lo sagrado. Pero lo que cada uno crea en su faz íntima y cómo resuelva sus cuestiones de fe, queda reservado al ámbito personal y no tiene por qué afectar a la institución. Lo que nos une, en definitiva, son principios éticos comunes.
     --¿Qué representa, entonces, lo sagrado para un masón?
     --La figura del Gran Arquitecto del Universo (GADU). Es una entelequia que reúne tanto a los que creen en Dios como a quienes creen en el primer motor aristotélico como a los que son agnósticos. Lo único que la Masonería no acepta es el ateísmo. Para ser masón hay que aceptar que existe un principio rector de la vida.
      --Recién mencionó que quizá no muchos estén dispuestos a comprometerse con el trabajo que implica ser masón, ¿cuántos integrantes tiene hoy la logia bahiense?
     --Unos 40 miembros, aproximadamente.
      --¿Y cómo se accede: se recluta a cierta gente, los aspirantes se presentan por su cuenta o se llega por alguna recomendación?
     --En ese sentido es una institución muy conservadora. Y como no se preocupa por captar adeptos, la selección de sus miembros es bastante complicada. Cuando alguien se presenta, se le realizan entrevistas para saber por qué quiere ingresar, se hace un estudio del perfil del aspirante y luego se vota entre todos los miembros para definir si es admitido. El resultado debe ser unánime.
     --¿Quiénes suelen postularse?
     --En términos generales, se acerca mucha gente joven con grandes inquietudes espirituales y racionales, que no sabe por dónde canalizarlas. En mi caso, por ejemplo, que provengo de un barrio con una familia común, tenía muchas preguntas que mis padres o amigos no podían responderme, y que recién encontré en este lugar. En el fondo, el denominador común de quienes llegan es una tristeza, una sensibilidad que los conmueve, y que los lleva a buscar la trascendencia, individual y social.
     --Imagino que no debe ser el único perfil que se presenta.
     --Claro. También hay personas que vienen con preconceptos insólitos, como que tenemos el poder de sanar, que hacemos espiritismo o que le vamos a solucionar la vida mágicamente. Cosas que nada que ver.
***
     A un metro de la mesa en donde se realiza la charla hay una puerta cerrada con un llamador de bronce en forma de mano. Es la entrada al denominado "Templo".
     --¿Se puede conocer?
     --Sí, claro.
     Apenas se encienden las luces, parece una escena irreal. Es un salón de unos 10 metros de largo por 4 de ancho, con un techo levemente abovedado que reproduce un cielo estrellado. El mobiliario y la decoración, pero, sobre todo, la atmósfera parecen detenidos en algún momento de fines del Siglo XIX. "Está prácticamente igual que en la época de los fundadores", observa Fernando.
     Dos columnas de unos tres metros de alto, en cuyos extremos asoman globos terráqueos, flanquean el largo pasillo, a modo de una segunda entrada. Sobre los costados hay mesas triangulares e hileras de sillas. Según donde se mire, pueden descubrirse espadas, candelabros para tres luces, una Biblia con tapas de cuero, sobre la que reposan un compás y una escuadra de bronce, guantes blancos y algunos libros sueltos, con autores como André Gide, Enzo Paci, John Locke, Séneca y Oscar Wilde.
     Hacia el fondo está colgada la "Carta Patente", el documento original que registra la apertura de la logia, firmada por el escritor José Hernández, Gran Maestre argentino en la época de la fundación. También se encuentra el estandarte oficial y, a un costado, el escritorio que utiliza Fernando en las reuniones es coronado por la imagen de una pirámide, en cuyo centro está "El ojo que todo lo ve", similar al que puede apreciarse en el reverso del billete de un dólar norteamericano.
     --Ahí está el Oriente --desliza el anfitrión, señalando hacia el ojo.
     La referencia geográfica no es arbitraria. Es el punto cardinal por donde sale el sol, símbolo de iluminación en el sentido de metáfora del conocimiento.
     --¿Por qué tiene tanta importancia la simbología en el rito masónico?
     --Lo que se le propone al individuo es un camino a través de los símbolos, porque el símbolo nunca agota sus sentidos y es común a todas las lenguas. Y obviamente, detrás de cada símbolo hay un sustento espiritual, filosófico y también masónico.
     --¿Qué representan el compás y la escuadra?
     --Son dos símbolos complementarios, uno fijo y el otro móvil. La escuadra determina la rectitud que debe tener el individuo y el compás la apertura de criterios.
     --¿Se pueden encontrar símbolos en todas partes?
     --Sí. De hecho, la ciudad está llena de símbolos masónicos. Sólo hay que tener el ojo entrenado.
***
     Fernando cierra las puertas del Templo, y ofrece una nueva ronda de té para seguir con la conversación.
     --¿Existe alguna clase de vínculo con los gobiernos argentinos?
     --Pudo haber cierta relación durante la época de formación del Estado. Pero, en general, nunca hubo demasiado injerencia. Hoy, para cualquier gobierno, la Masonería es un grupo de hombres anacrónicos que no están en posición de poder influir sobre las decisiones importantes.
     --¿Realmente es tan así?
     --Sí, hay que sacarse esa idea de que los masones están siempre detrás del telón, conspirando.
     --¿Es por esa idea conspirativa que la relación con la comunidad permanece tan cerrada?
     --Durante muchos años fue bastante más abierta que en la actualidad. Pero, a partir de 1930, con la llegada del nacionalismo al poder, comienza una especie de divorcio cultural con todo aquello que se generó durante la Generación del '80. En ese contexto, las logias del país tendieron a ponerse más discretas y a replegarse sobre sí mismas.
     --¿Sucedió lo mismo en el ámbito local?
     --Bahía es una ciudad que sabe que las cosas existen pero prefiere ignorarlas. Mientras no hagan demasiado ruido, mejor.
     --Tanta discreción deriva, necesariamente, en rumores, ¿les importa que se digan tantas cosas sobre los masones? 
     --Depende. Todo lo oculto seduce y alimenta el mito. Por caso, nosotros participamos en dos "Noches de los Museos" y la biblioteca estuvo repleta de gente, que vino a mirar y a hacer preguntas con mucho respeto.
     --¿Y qué pasa con la mirada que reciben desde la ficción, donde, por lo general, ocupan el papel del mal?
     --Es algo que no nos perjudica ni nos beneficia. Estamos más allá de eso. La gente le hace decir a la Masonería un poco lo que necesita escuchar.
     --¿Por qué cree que ocupan un rol tan incómodo dentro de la historia mundial?
     --Creo que por el carácter revolucionario que tuvo desde su origen. Porque, por ejemplo, recién hoy se habla de tolerancia y convivencia pacífica entre las diferencias, y es algo que la Masonería sostiene desde 1717.
     --¿Percibe que todavía hoy siguen molestando a ciertos sectores?
     --Posiblemente. La Masonería defiende valores que no son compartidos por todos. Para nosotros no existe la discriminación por raza, cuestión política, religiosa ni de orientación sexual. Y eso quizá le molesta a algunos.

///// FRASES DESTACADAS ///
"El masón es un hombre profundamente religioso, en el sentido antiguo del término, aquel de religar, de unirse con lo sagrado. Pero lo que cada uno crea en su faz íntima y cómo resuelva sus cuestiones de fe, queda reservado al ámbito personal".
"En términos generales, se acerca mucha gente joven con grandes inquietudes espirituales y racionales, que no sabe por dónde canalizarlas. En el fondo, el denominador común de quienes llegan es una sensibilidad que los lleva a buscar la trascendencia".
"La Masonería defiende valores que no son compartidos por todos. Para nosotros no existe la discriminación por raza, cuestión política, religiosa ni de orientación sexual. Y eso quizá le molesta a algunos".


La escuadra y el compás en la historia argentina
     Nadie puede precisar en qué momento exacto surgió la Masonería, pero son muchos los que señalan a los arquitectos y constructores de templos y castillos en la Europa medieval como los creadores de la organización. De hecho, la palabra masón procede del vocablo francés maçon , que significa albañil. El nombre es toda una definición: son los obreros que trabajan de acuerdo a los designios del Gran Arquitecto.
     Sí se sabe que la Masonería llegó a la Argentina de la mano de quienes todavía estaban conmovidos por la Revolución francesa. El historiador Emilio Corbière, autor de La Masonería. Política y sociedades secretas , señalaba que la primera orden se creó en 1795 bajo el nombre "Independencia". Claro que más conocida fue la "Logia Lautaro" de 1812, la misma que figura en todas las biografías sanmartinianas.
     San Martín no fue el único. En los archivos masónicos figura toda la primera línea de próceres nacionales: Cornelio Saavedra, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Vicente López y Planes, Guillermo Brown, Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre y Domingo Sarmiento fueron miembros de la logia.
     Más cerca en el tiempo, aparecen los nombres de Julio Argentino Roca, Carlos Pellegrini, Adolfo Alsina, Leandro Alén, Lisandro de la Torre, Roque Sáenz Peña e Hipólito Yrigoyen. ¿Y Perón? "No fue admitido", revela Fernando, que se excusa de agregar nombres recientes al listado "para no fomentar polémicas innecesarias".
     Las sociedades del país están agrupadas dentro de la "Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República Argentina", creada en noviembre de 1857. Hoy reúne a unas 125 logias en actividad, incluida "Estrella Polar", entre cuyos miembros más recordados figuran Angel Brunel, Eliseo Casanova, Carlos Pronsato, Leónidas Lucero y Roberto Jorge Payró, sólo por citar algunos.

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