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Los discretos «hermanos masones» Se cumplen dos siglos de la fundación del órgano rector en España



El único plano que aún hoy recuerda el espléndido pasado del antiguo Reino de Murcia no está al alcance de cualquiera. Pero existe. Y representa el territorio que en la actualidad está bajo la tutela de la Gran Logia Provincial de Murcia, institución masónica refundada el 5 de diciembre de 2009 y bajo cuya tutela tiene hasta seis logias regulares repartidas desde tierras murcianas hasta la ciudad de Albacete.
Denostada y perseguida durante siglos, la comunidad de masones de la Región celebra este año un segundo centenario muy especial. El órgano rector de la Francmasonería en España se creó el 4 de julio de 1811, hace 2 siglos justos, en Madrid por el conde de Grasse-Tilly, después de ser autorizado por el Supremo Consejo de Charleston (EE UU), matriz de todos los consejos que existían en el mundo. De esta forma, el Consejo español se convertía en el tercero en antigüedad del mundo.
Las primeras noticias sobre masones murcianos, según los archivos de otra Logia murciana, Moriá 143, surgen a comienzos del siglo XIX cuando nace la Logia La Reunión Española. Estaba formada por soldados españoles que luchaban junto a Francia y contra Inglaterra. Es muy probable que algunos de ellos pertenecieran al departamento
También por aquellos años, la llegada del general Torrijos a Cartagena permitió la fundación de la primera Logia en la Región, la misma que sufriría más tarde una aplastante represión cuando el general fue acusado de conspiración. Pero ningún ataque lograría eliminar los trabajos de esta especie de escuela de filosofía moral que, desde antiguo, siempre ha conservado el secreto sobre sus rituales de iniciación y los signos de identificación entre sus miembros, entre otras cuestiones.
Los secretos masones, en algunas épocas, no lo fueron tanto. En la actualidad es posible encontrar las páginas electrónicas de miles de Logias. Pero hace 140 años también se podía conocer su ideario adquiriendo un manual en la imprenta del Diario La Paz, ubicada en la calle del Zoco de Murcia.
La primera referencia en prensa escrita sobre la masonería la encontramos en el periódico, «sin periodicidad fija», El Chismoso, fechado en 1822. Denunciaba a los «indignos españoles que vendieron a su Patria en la Guerra de la Independencia y que engañaron a muchos incautos valiéndose de la masonería». En realidad, no era un ataque a los masones sino a aquellos que «han prostituido la masonería para sus intereses particulares».
En 1878 se creó en Murcia la Logia Vega Florida que, tres años más tarde, contaba con 40 miembros. A esta le seguiría la Logia Vigilancia, a la que pertenecieron -que se sepa- dos alcaldes de Murcia, Juan López Somalo y Lorenzo Pausa, quien alcanzó el grado 18 Caballero Rosacruz.
A comienzos de la década de 1920, en España había hasta 107 Logias simbólicas, 8 Cámaras de Caballeros Kadosch, 34 Capítulos Rosa-Cruz, un Tribunal de Grado 31 y su Consistorio de Príncipes de Real Secreto. Entre todos ellos, se cifraba en 6.500 los miembros dirigidos por el Gran Oriente y el Consejo de Grado 33.
Los archivos recuerdan a distinguidos masones que representaron a Murcia en las Cortes de 1931, entre los que figuraban José Moreno Galvache, José Ruiz del Toro, Luis Prieto, Miguel Rivera. Entre ellos también se encontraba Dámaso Vélez, que alcanzó el cargo de Director General de Ferrocarriles o Juan José Rocha, embajador en Portugal.
La caída de Cartagena en manos de los nacionales en marzo de 1939 acabará con los últimos reductos masónicos de la región. El ultimo Gran Maestro de la Regional fue Francisco Ávila, afiliado en 1920 en la Logia Aurora, con el nombre simbólico de «Arquímedes», y grado 18 adquirido en el capitulo Asdrúbal. En 1938 obtuvo la Gran Maestría, y antes de finalizar la guerra consiguió huir a México, en donde murió.
El inicio de la Dictadura supondría el exilio para estos miles de masones españoles, quienes predijeron la persecución que les aguardaba. En Murcia, la caída de Cartagena en marzo de 1939 precipitó la huida del entonces Gran Maestro de la Región, Francisco Ávila, quien luego moriría exiliado en México.
Culpables de todo
Un decreto de 1940 declaró delito la masonería, dando luz verde a numerosos procesos judiciales no exentos de irregularidades y, en muchos casos, de sorprendentes sentencias. En este sentido, algunos masones fueron incluso acusados de haber provocado la pérdida de las colonias españolas, a pesar de que los hechos habían sucedido más de cuatro décadas antes. Se impusieron penas de 12 años de cárcel por la pertenencia al grupo y se consideraba una agravante que podía costarles la muerte estar en posesión del Grado 18 o superior.
Tras la muerte de Franco, los francmasones regresan a España y deciden restablecer el denominado Gran Oriente. Los contactos con el Ministerio de Interior se iniciaron en 1977. Comenzaba así un largo proceso que alcanzó su cénit con una resolución de la Dirección General de Política Interior, fechada el 7 de febrero de 1979, que declaraba ilegal la asociación. Los masones recurrieron a la Audiencia Nacional donde, finalmente, quedó sentenciado que el Estado no podía hacer a priori una valoración de la licitud «o de las verdaderas y supuestas ocultas intenciones de los que promueven su creación».
La Gran Logia de España se constituyó el 6 de noviembre de 1982. Pasarían hasta 14 años antes de que en Cartagena se fundara, con fecha 22 de junio de 1996, la primera Logia reconocida: La Respetable Logia Simbólica Fraternidad Mediterránea número 94, que también está de enhorabuena al cumplir sus primeros quince años de trabajos.

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