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COMPLOT EN EL TEMPLO


Por el M:.R:.H:. Arturo Rivera del Pielago
Past Gran Maestro de la GLP
1986-1988
         
La masonería está compuesta por sujetos que tienen como objetivo el  mejoramiento de la persona como ser individual sin importar las diferencias políticas o religiosas de cada uno profese. No es común que lleguen candidatos  completamente virtuosos a nuestros templos, entonces, la masonería trata de mejorar a cada individuo con las lecciones y sugerencias que nuestra Augusta Orden  proclama. La mejor representación de este proceso es la figura de piedra que representa al ser humano perfeccionándose así mismo. 

Ese simbolismo sugiere que es en la intimidad de nuestra conciencia donde separamos las aristas y deformaciones que la vida nos da. Y es a golpe de mazo y cincel como cada quien extirpa de sí mismo los defectos como la vanidad, la ignorancia, el oportunismo, la mentira el fanatismo y la hipocresía, entre otras muchas peligrosas aristas.

Estos defectos  vienen ocultos dentro de uno mismo y no es común que se revelen o acepten ante los demás, por tanto, el proceso de eliminación es lento, íntimo  y constante. Por eso, simbólicamente, se establece en tres años la edad o tiempo que un aprendiz requiere para esta delicada tarea.

¿Por qué apresurar entonces la formación de un aprendiz? La advertencia a estas prisas está en el mismo significado de la piedra tosca. Cuando el Ap:.  concluye su auto trabajo, su piedra tiene ahora  una forma cubica y esta simbólicamente lista para ofrecerla como solido elemento de construcción del templo que A:. L:.G:.D:.G:.A:.U:. intentamos elevar.

Nuestra garantía del buen uso de la piedra cubica se sustenta en la experiencia y conocimientos que nuestros CC:. emplean para conseguir nuestras metas y que consiguieron gracias al estudio de las 5 artes liberales, estudios que garantizan la perfección de la obra diseñada por sus MM:.

¿Qué pasaría si en las prisas usamos una piedra mal trabajada?  En algún momento la inestabilidad de esa piedra propiciaría el desmoronamiento de nuestro templo.  ¿Valdría la pena tamaño peligro por solo la prisa de terminar una obra?

La realidad es que no importa cual grandes y bellos sean los templos simbólicos o físicos que podamos construir. Si no hay solidez en su estructura, tarde o temprano se convertirá en escombros y está sucediendo justo ahora HH:. míos. Con mucho dolor vemos como nuestras cadenas se rompen con una facilidad alarmante, con estupor descubrimos que algunos de nuestros templos son dirigidos por cúpulas siniestras que convierten nuestras logias en guarida de malhechores. Somos testigos incluso de la manera en que ciertas altas autoridades confabularon por años para transformar la masonería en sus armas de poder y abuso como la otrora famosa P-2.

Esas inescrupulosas confabulaciones las hicieron,  claro está, bajo la excusa de defender la “moral” de la institución, pero una vez en el poder, establecieron mafias amparadas en el prestigio de más Antigua y honrada asociación de hombres libres y de buenas costumbres.

Ahora sabemos que todo fue parte de un siniestro plan para extender sus tentáculos de corrupción ante la indolencia de muchos miembros quienes solo se encogieron de hombros.

La masonería nos advirtió siempre sobre estos peligros a través de la leyenda del Maestro Hiram, quien fue víctima de  la ambición de malos HH:. quienes  lo asesinaron al intentar arrancarle por la fuerza el secreto del Arte Real. El Maestro no se negaba a revelarlo, al responder: “No puedo” intentaba decirles que lo que buscaban estaba dentro de cada quien y que para descubrirlo era necesario despejar los obstáculos y defectos que uno guarda dentro de sí mismo. No lo entendieron, fue entonces que descargaron su ira sobre el Maestro causándole la muerte.

El Maestro tenía toda la razón, solo quien llega a conocerse a sí mismo pueden, con el poder de su propia luz, iluminar su camino para llegar al punto donde la sobriedad, la sencillez y la humildad, le permitan recibir la sabiduría que todos buscan.

En tanto eso no suceda, será lamentablemente común seguir descubriendo profanaciones que bajo muchas excusas lastimaran el prestigio de nuestra Augusta  Orden, tantas veces atacadas por otros intereses y conveniencias como las que avergüenzan a algunas GG:.LL:.


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