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LA VIRTUD DE UN HOMBRE PARA SER CABAL

LA LEALTAD

Cuando ingrese a la Augusta Orden entendí algunas cosas que para el mundo profano no son entendibles como es la FRATERNIDAD, la LEALTAD o la DISCIPLINA, a ellas, le estoy entregando todas mis fuerzas espirituales como mi buen deseo de servir. Deseo lograr la perfección para ser digno de mismo y útil a mis semejantes, convirtiéndome en un ejemplo.

Por eso voy a señalar algunas reflexiones de la que creo es la más excelsas de las virtudes del ser humano, por que, le da a esta la firmeza, la dignidad que genera la levadura moral de un pueblo.

La LEALTAD enseñada e inculcada en mi taller manifiesta que el profano o el hermano tiende a ser el mismo en todas las circunstancias de la vida. Para el Masón la Lealtad constituye un lazo de afecto que no reconoce soberanos. La Lealtad es un gran elemento de fuerza en el ser humano que en la prosperidad no hace mas que reforzarla y que la adversidad no puede quebrantaría de tal forma que somos amigos del profano al igual que del hermano cuando el sol brilla o cuando sobreviene la contrariedad porque en nuestro pecho se abriga la chispa llamada Lealtad.

Durante cada una de las sesiones del Taller los hermanos han ido ajustando mi conducta mediante una serie de enseñanza permitiendo en cualquier circunstancia y en todas las ocasiones estar preparado y entender el sentido de la lealtad en el logro de los objetivos, defendiendo la reputación del hermano y del profano y nunca fomentando el desprestigio de la Orden o de la misma Sociedad, porque sabemos bien que no es necesario tales cosas para conseguir algún objetivo en la vida.

La Lealtad dio a los apóstoles la elocuencia cuando predicaban su credo, hizo héroes a muchos mártires de la Independencia Indoamericana. Genera miedo y hacer temblar al poderoso y al tirano, porque ella, firme vence, pronto o tarde a la injusticia y a la traición, que es la hidra generadora de la inmoralidad social.

La Lealtad es el baluarte de la sociedad y el hombre que lo sabe y la practica es un varón de verdad. Ella es la que hace de un hombre un caballero y un ciudadano sin tacha.

La Lealtad te enseña a querer, querer con firmeza, con toda tu mente y con toda tu razón, poniendo en el querer lo mejor de uno y es la que nos hace sentir la fuerza de nuestro propio destino que derriba la resistencia ajena.

El hombre carcomido por la deslealtad vive esclavo de sus propios fantasmas, por eso, quien ha concebido un arquetipo de verdad o de belleza, de virtud o de justicia nunca hace concesiones a su moral porque sabe que el renunciamiento o la traición produce una invalidez que en todo caso lleva al suicidio ético del individuo.

Por eso la Lealtad inculcada, enseñada y practicada, en mi Taller respeta los derecho ajenos. Es justa en todos sus actos, es caritativa en los defectos ajenos y por medio de la palabra y la acción se afirma.

La Lealtad por último es tener amor a la Augusta Orden porque ella es parte nuestro. Solo si nos mantenemos leales a los Principios y a las Antiguas Leyes No Escritas-Antiguos Linderos (LAND-MARCKS), guardando secreto inviolable de lo que hemos visto, oido o descubierto mantendremos sólidos los pilares o las columnas de la Orden Masónica en el Oriente del Perú, porque aún hay conocimientos, método de reconocimiento y enseñanza legendaria y tradicionales que no deben ser conocidas por los profanos.

Por eso Q:. H:. nuestro obligación y deber es ser fiel y leales, para perservar y continuar manteniendo pura e inmaculada la Augusta Orden de generación en generación porque somos la fuerza moral del tercer milenio.

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