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lunes, 1 de junio de 2009

MEXICO: La Masonería durante la Independencia


Por Arturo Delgado Moya(*)

La Masonería , escribe el maestro Francisco d´Egremy, es una institución donde sus miembros poseen una disciplina filosófica, ética, social y filantrópica que trabaja por el perfeccionamiento del individuo, en particular, y de la Patria y de la humanidad, en general, mediante la adquisición del conocimiento, la práctica de las virtudes y la extinción de los vicios.

El carácter internacional de la masonería progresista ha sido un factor decisivo para la transformación de la vida social en la mayoría de las naciones del mundo, tal es el significado de sus tres principios fundamentales: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Libertad: principio inherente a la capacidad del ser humano, para que mediante su racionalidad, predomine el ejercicio de su voluntad, sobre los dogmas impuestos por instituciones religiosas.

Igualdad: el reconocer que los seres humanos, por su propia naturaleza, somos iguales ante la ley y las instituciones públicas.

Fraternidad: la capacidad del hombre para conocer y reconocer los derechos y deberes de los demás y manifestar su solidaridad en cualquier circunstancia.

Además de los principios fundamentales que rigen la vida orgánica de la masonería, se ha constituido, desde sus orígenes y durante su historia, una ideología, la del liberalismo, que ha sido factor de cohesión y fundamento para la acción revolucionaria, en Francia como ejemplo histórico y para los movimientos revolucionarios de independencia en América Latina.

El liberalismo como pensamiento político triunfante en México a mediados del siglo XIX, sus dirigentes y partido político, legaron a los mexicanos una carta magna que legitima al Estado educador, garante de las libertades individuales para comerciar, pensar, escribir, hacer uso de la razón, preservar las costumbres y tradiciones de nuestro pueblo.

En su libro HISTORIA MASÓNICA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1857, el ingeniero Humberto Rodríguez Lozano nos presenta los orígenes del pensamiento liberal, las diversas instancias que rigieron la vida de los mexicanos, hasta darnos la Constitución de 1857, como un ejemplo que marcó el triunfo de la contienda insurgente.

El autor Rodríguez Lozano analiza el rito primitivo de la masonería francesa, durante su nacimiento en el siglo XVI, las causas de las desigualdades de las clases sociales, por el despotismo y los abusos clericales y militares, que dieron origen a la revolución francesa que hizo posible el ejercicio de la libertad, la igualdad y la fraternidad, entre los franceses.

La primera Logia Francmasónica fundada en París en 1517, se consideraba un lugar de reunión de los liberales para expresar libremente su pensamiento como constructores; fue ésta origen de los francmasones; logia fundada por Leonardo da Vinci y por el rey liberal de Francia, Francisco I.

La institución masónica en Francia jugó un papel relevante en la formación del pensamiento liberal que impulsó la gran revolución francesa en la segunda mitad del siglo XVIII, y consecuentemente en la formación del ideario insurgente que habría de poner en movimiento, social y político, a la revolución de independencia en México y en América Latina.

En el capítulo relativo a la independencia de México, el autor refiere a las famosas tertulias que se realizaban en Michoacán, Querétaro y diversos pueblos del centro del país, donde el pensamiento masónico progresista daba rumbo a los grupos reunidos en proceso de organización de la lucha por la independencia de México.

Entre otras logias enunciadas por el ingeniero Rodríguez Lozano, tenemos la Conjuración de Querétaro1 dirigida por el venerable Maestro Miguel Domínguez; Conjuración de Querétaro 2 dirigida por el venerable Maestro Epigmenio González; la logia Reunión Literaria Queretana dirigida por el venerable Maestro Pbro. José María Sánchez; la logia Ilustración Mexicana dirigida por la venerable Maestra Josefa Ortiz de Domínguez, siendo miembro distinguido Miguel Hidalgo y Costilla; la logia Querétaro y Patria dirigida por el venerable Maestro José Ignacio Villaseñor; y la logia Apatista Mexicana dirigida por el venerable Maestro Francisco Lanzagorta, siendo miembros distinguidos Juan Aldama, Ignacio Allende y otros.

Las grandes logias de la masonería progresista que trabajaban durante la primera década del siglo XIX en Querétaro, San Miguel, Celaya, Guanajuato, San Felipe, San Luis Potosí y la de la Ciudad de México, elaboraron un plan de acción para la lucha por la independencia. No estaban de acuerdo en pertenecer a Francia, dada la ocupación francesa sobre España lograda por Napoleón.

Podemos concluir, en lo que siempre hemos creído, los insurgentes, bajo la influencia del pensamiento liberal dado por la logia masónica progresista, hicieron posible la visión política y estratégica para dirigir el movimiento por la independencia nacional.

A 200 años de las tertulias liberales bajo la conducción de las logias masónicas, como proyecto liberador, hoy debemos reivindicar el pensamiento liberal para ofrecer a los mexicanos el sentido de nacionalidad en defensa de nuestra soberanía e independencia nacionales.

Fuente: Diario EL PORVENIR

(*) Profesor Normalista y Maestro Universitario. Se ha desempeñado en la formación de profesores de educación secundaria en la Escuela Normal Superior "Profr. Moisés Sáen Garza" por más de 30 años; asimismo en la formación de universitarios en el área de Ciencias Sociales y en el Postgrado en Educación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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