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martes, 29 de junio de 2010

LA UNIVERSALIDAD DE LA MASONERIA

ING. WITTINGTON COX LEARCHE

Ciudadano norteamericano, aunque el se decía “Ciudadano del Mundo”, Masón de alma, Escritor, Conferencista Internacional y tenaz sostenedor de los principios de FRATERNIDAD, IGUALDAD y LIBERTAD. Wittington Cox Learche quien desapareció físicamente en Buenos Aires el 28 de Julio de 1976, fue un hombre identificado con altos ideales espirituales. Consagró sus energías y esfuerzos a su máximo ideal: LA UNIVERSALIDAD DE LA MASONERÍA. Su amplitud de criterio, sus pensamientos de Amor, Unidad y Paz están expresados en sus dos importantes libros sobre Masonería: LA GRAN BÚSQUEDA Y LA REGULARIDAD MASÓNICA EN UNA NUEVA LUZ (“Los Landmarks”).

Sostenía que: “La Unidad es el principio y fin de todo. Todo progreso tiende hacia la unidad. Cualquier persona o institución que trabaje para ese fin, lo hace a favor de la corriente evolutiva”.

Este trabajo que es la síntesis de una conferencia dada en varios países del Continente Americano representa su profundo sentir y su gran preocupación. En su memoria, y como humilde aporte a la gigantesca tarea en la cual estaba empeñado mi querido esposo, realizó esta impresión.

Es mi mayor deseo que cada lector de este trabajo MEDITE mucho sobre la imperiosa necesidad de una Masonería Universal, y si se siente identificado con él. ACTÚE de inmediato, realizando cuanto esté a su alcance para que la UNIVERSALIDAD DE LA MASONERÍA deje de ser un sueño inalcanzable y se convierta en una auténtica REALIDAD.

Esta conferencia se distribuye gratuitamente. Como su impresión es limitada, ruego no la destruyan sino que la hagan circular entre los Hermanos de Logias. Muchas gracias. Que el G.A.D.U. ilumine las mentes y los corazones de TODOS LOS MASONES para el bien general de la Orden y la Humanidad.

LA UNIVERSALIDAD DE LA MASONERÍA

Hablamos mucho de Masonería Universal, pero debo comenzar preguntando, ¿qué entendemos por Masonería Universal?

La Masonería tiene una línea clara y recta de conducta, aunque no lo parece a juzgar por lo que vemos. Sus pasos rectos conducen a la Universalidad, o a la Unidad, o a lo que algunos llaman “humanismo” (lo que concierne a la humanidad toda), aunque la Masonería va más allá de esto. Pero ella se ha apartado en general, repito, en general, de esta línea invariable, y con ello, de su objetivo y razón de ser. ¿Debido a qué? Debido a que ella ha perdido su visión. Muchos de sus integrantes padecen de una miopía que, lamentablemente,, no les permite ver más allá de lo inmediato, lo parcial, lo que para ellos es lo concreto, lo práctico y de valor. Pero ¿es esto lo práctico y de valor para los fines específicos de la Masonería?

Esta falta de visión, (que caracteriza los tiempos en que vivimos) ha originado un gravísimo problema en la Orden, el cual está atentando contra su carácter y su propia existencia. Es un problema que preocupa profundamente a masones cabales. Los que no están conscientes de esa verdadera grandeza de la Masonería que está en peligro de desaparecer (como ha sucedido en otras épocas de nuestra larga historia) no pueden comprender la realidad de esta amenaza. Es por eso que hemos convocado aquí únicamente a Maestros masones con el fin de deliberar sobre el problema y tratar de encontrarle alguna solución. Para ello trataremos de intercambiar ideas con la mano sobre el corazón en señal de fidelidad a la Orden y a la verdadera Masonería. Vamos a referirnos a la UNIVERSALIDAD DE LA MASONERÍA, respecto a la Orden en general y no a ningún Oriente en particular.

La Masonería es Universal o no es Masonería. Debemos aceptar esto como premisa. Hay una sola Masonería, es UNA e indivisible. Como el Universo, ella se halla dividida, pero sólo en lo externo. Es la Institución de principios más inclusivos y Universales que existe. No obstante, tenemos que reconocer que se encuentra dividida y separada en sectores excluyentes, cuando no antagónicos. ¿A qué se debe esta tendencia a poner lo particular por encima de lo Universal, en vez de lo contrario?

No podemos dejar de reconocer que existe dentro de nuestra Orden una especie de fanatismo sectario y exclusivista, completamente incongruente con su tradicional amplitud. Reconocemos que la Tolerancia y la Comprensión son características indispensables al correcto funcionamiento de su organismo. Sin embargo, se practica en ella la arbitrariedad. Se juzga y se excomulga a masones, y a Logias Masónicas, por razones de forma.

Vivimos, indudablemente, en un mundo de formas y dualidades, dentro de un ámbito de opuestos. Pero, cuando entramos a la Masonería, estamos supuestos a despertar a un nuevo estado de conciencia, con un concepto distinto de la vida basado en el sentido de unidad en lugar del de separación que caracteriza el mundo profano de donde venimos.

Cuando entramos al Templo, pasamos forzosamente en medio de esas dualidades, representadas por las dos columnas opuestas, base de un triángulo fundamental en la Masonería. Las vamos dejando atrás gradualmente, trascendiéndolas, según progresamos efectivamente y nos acercamos al punto de UNIDAD del ápice del triángulo, representado por el Oriente de la Logia. Este acto simbólico, tan magníficamente simple y significativo, nos indica claramente, el Objetivo de todos los trabajos en la Masonería: LA UNIDAD Y LA ARMONÍA EN MEDIO DE TENDENCIAS OPUESTAS.

Sin embargo, ¿no nos olvidamos, frecuentemente, que estamos en una Institución en la cual deben armonizar perfectamente todos los credos y tendencias? ¿Por qué no tiene la Masonería actual esa amplitud y esa inclusividad Universal que debería tener? ¿Tenemos, acaso, un concepto lo suficientemente claro y definido de sus principios para no llevarla por caminos ambiguos que conducen a desvíos separatistas?

¿Quién puede negar que la Masonería es un organismo singular creado a imagen y semejanza del Universo y sus Leyes Sagradas, en donde la Regularización de funcionamiento es una de sus notas más características? Sin embargo, no podemos negar que hay en ella muchas irregularidades en la actualidad. ¿Tiene la misma, acaso, algún concepto regulador (universalmente reconocido) sobre la Regularidad en el funcionamiento de su organismo para evitar estas irregularidades?

El caos, la desarmonía y la desunión reinantes entre distintas partes del Organismo Masónico Mundial prueban que, si existe ese concepto, muy pocas Grandes Logias tienen conocimiento de él y lo poner en práctica en sus distintas jurisdicciones. Parece increíble, pero ese concepto UNIVERSAL existe efectivamente, y ha existido siempre, precisamente por ser Universal. A este concepto debemos volver continuamente al considerar el tema de la Masonería Universal y, por tanto, ÚNICA. Si hay varias Masonerías, incompatibles entre sí ¿cómo se explica su Universalidad?

Hace falta tener, indudablemente, una mente amplia para comprender las medidas y los conceptos Universales. Estos no concuerdan, generalmente, con el criterio convencional, que se caracteriza por su parcialidad. No es de extrañarse que haya piedras, muy atractivas, de las construcciones profanas que no encajen en la estructura del Templo Masónico, cuyas medidas como es sabido, son las del Universo. No obstante, esas piedras han sido introducidas en él, causando divisiones en el organismo de la Masonería con sus motivaciones puramente profanas, propias del Occidente de donde estamos supuestos a haber surgido. Estas divisiones materiales pululan en las sombras del Occidente, en donde se hallan las dos columnas opuestas, no en el Oriente de Luz que es uno solo y en donde desaparecen esas divisiones. Evidentemente no se ha comprendido en nuestra Orden lo que significa pasar en medio de las dos columnas opuestas.

La desunión es síntoma de desintegración. No hay que escarbar mucho para encontrar sus causas. Estas provienen, principalmente, del desconocimiento consciente o inconsciente de ciertos Principios o Leyes Universales que rigen, o deben regir el funcionamiento de la Masonería. Y este desconocimiento surge del aniquilamiento del espíritu Universal de nuestra Orden desde su interior, por obra de tres elementos nefastos que trabajan en la sombra.

La Masonería los señala, a través de una alegoría por demás conocida. Estos tres factores son: 1) la oscuridad o ceguera mental que conocemos como IGNORANCIA, y que lleva a uno a ver las cosas en forma parcial, desfigurada y superficial; 2) la ceguera emocional que conocemos como FANATISMO, y que lleva a uno a tener ideas fijas, a creerse dueño de alguna verdad exclusiva y autoridad incuestionable sobre la misma; 3) y la ceguera o el deslumbramiento personalista y evolutivo que conocemos como AMBICIÓN al poder, y que lleva a uno a querer imponer su posición sobre la de otros y, por tanto, a separarse de ellos. Los tres, como se ve, son enemigos declarados de la UNIDAD de vida que caracteriza a la Masonería.

Los que propiciamos separaciones en la Orden, actuamos como delincuentes que procuran escapar de la Ley. Nos precipitamos impetuosamente contra las Leyes Masónicas y las cosas del espíritu sin pensar en las consecuencias que tienen para la auténtica Masonería. La punta de la espada presionando sobre el corazón es, evidentemente, un mero símbolo sin importancia para muchos de nosotros.

Pecamos, muchas veces, por IGNORANCIA de lo que es la verdadera Masonería y cuáles son sus Leyes Sagradas. Pero es bien sabido que la ignorancia de la ley no justifica su infracción ni en el Universo ni en la Masonería, que es una réplica fiel del mismo. No es posible eludir esta responsabilidad. ¿Cuáles son estas Leyes naturales y verdaderamente Universales e indiscutibles de la Masonería? Para responder a este interrogante, es necesario tener en cuenta que no se justifica un círculo sin un CENTRO. Los quebrantos de la Ley de UNIDAD, por actuar en la periferia, ¿no se deberán a que estamos descentrados? ¿No se podrá, acaso, encontrar ese CENTRO en la UNIDAD de la Masonería?

Existen actitudes separatistas y excluyentes entre determinadas Potencias Masónicas que sólo tienen explicación en la tendencia humana a eludir la realidad. Y, como se dice, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

Es sabido que “una casa dividida contra sí misma no puede subsistir por mucho tiempo”. Se viene abajo. ¿No estamos tratando de cerrarle los ojos a esta realidad evidente, como hace el que tiene un cáncer que está carcomiendo su organismo y prefiere no pensar en ello, o como dicen que hace el avestruz al esconder su cabeza en la arena para no ver el peligro que lo amenaza?

Ocupados de nuestros caminos particulares, olvidamos muchas veces, el objetivo único de la Masonería y preferimos nuestros propios principios separatistas al Principio de UNIDAD que rige el Universo, y que se halla reflejado en la Masonería. Nos consideramos obligados a disposiciones antimasónicas que atentan contra la Universalidad de la Orden, por falta de definición sobre las mismas. Olvidamos que la auténtica Masonería es UNIVERSAL, no por haber sido decretado que así sea, sino porque está basada sobre verdades Universales. ¿En qué puede estar basada una Logia separatista?

La independencia personal de las Grandes Potencias, con total autonomía de cada una, es una anomalía tan grande en la Masonería como lo es en el Universo y en todo organismo viviente, por cuanto está basada en la división y la separación. Todo lo que es UNIVERSAL tiene que estar, forzosamente, INTERRELACIONADO. Sabemos, por experiencia, que cuando falta esta interdependencia en nuestro organismo físico, sobreviene un desenlace fatal. Y la Masonería está fundada en este funcionamiento orgánico. ¡Cuántas Grandes Logias no se están excluyendo a sí mismas de la UNIVERSALIDAD de la Orden con su actitud separatista! Téngase presente que la Masonería es UNIVERSAL o no es Masonería.

Si nuestra Logia no admite a seres humanos por su sexo, por su raza o por materia de jurisdicción, o excluye a personas que reunen todas las cualidades básicas de un buen masón, debido a que sustentan determinadas creencias (que en nada contradicen los Principios Universales de la Masonería) sepamos que la misma no es una verdadera Logia Masónica. Ella atenta contra esa característica de la Orden que permite unir en una sola cadena a todos los hombres por encima de jurisdicciones, sexos, razas y creencias.

Existe una interpretación errónea del concepto de la libertad en la Masonería, que nos ha llevado a propiciar una cantidad de actitudes antimasónicas, y a tomarnos libertades con la Masonería. En nombre de la libertad creemos tener el derecho de manejarnos en ella con Leyes y Principios que, a juicio de cada uno, consideremos conveniente. Nos olvidamos, en tales casos, que nuestra Orden no se rige por Principios y por Leyes creados por los hombres –aunque hayan sido formulados por ellos- sino que los mismos son tan inexorables e invariables como los que rigen el Universo, porque están basados en los mismos. Nadie puede cambiar una Ley Universal. Un Newton no puede cambiar las leyes formuladas por él.

Este pretendido derecho de interpretar libremente, y sin una base Universal, cuáles son los verdaderos Principios Masónicos, ha llevado a nuestra Orden a su fragmentación y profanización actual. La ausencia de una formulación de Leyes Masónicas, verdaderamente Universales, ha dado pie a quienes les convienen las interpretaciones erróneas sobre lo que ES la verdadera Masonería. Estas interpretaciones equívocas, como es de esperarse, dan lugar a arbitrariedades e irregularidades dentro de la Orden. Esto no es nada saludable para la misma.

Para que la Masonería pueda desalentar a los ambiciosos que crean escisiones en la Orden, y fomentan su desintegración en provecho propio, es imperiosa la formulación de Leyes Masónicas que unan la Masonería en forma tan indivisible como unen al Universo sus leyes naturales. ¿Es esto posible? Estas leyes Masónicas Universales existen efectivamente, y todo masón debe conocerlas y reconocerlas.

Se ha vuelto imperativo encontrar una base incuestionable para determinar QUÉ es una arbitrariedad Masónica y QUÉ no lo es, si queremos eliminar las divisiones existentes en la Orden. Por desconocer actualmente esa base, se condena, injustamente, de Irregulares a masones que no observan ciertos llamados “Landmarks” que tienen un fundamento netamente antimasónico. ¿Qué podemos y debemos hacer para salir de estas ambigüedades que, como una niebla sutil y engañosa, envuelve a la Masonería? Debemos REDESCUBRIRLA y pronto. ¿Cómo hacerlo? Como primer paso, reconocer nuestras fallas.

Como en el caso de Hiram, la Búsqueda de la Masonería Universal, verdadera, inmortal e indivisible será infructuosa mientras se la realice por caminos separados. Sólo cuando nos unamos todos, sin excepción, guiados por el espíritu supremo en ella, se podrá lograr el objetivo de nuestra Búsqueda.

No podemos permitir que el levantar columnas signifique levantar antagonismos. Una logia se realiza a sí misma en la medida que reina en ella la UNIDAD y la ARMONÍA en medio de tendencias opuestas. Si no consigue armonizar sus antagonismos, podrá vivir como forma profana, pero no como Logia Masónica. Muchas Logias se han desintegrado por este motivo, como un cuerpo sin vida. Lo mismo reza para la Orden en general. El verdadero masón piensa en términos humanos, no individuales y separatistas.

El deseo de unificar la Orden es sentido, profundamente, por muchos hermanos de distintas Obediencias, los cuales aman la Masonería. Pero ¿qué pueden ellos hacer para lograrlo? Trasciende, aparentemente, sus posibilidades individuales. Sólo aparentemente. Urge la puesta en marcha de un Movimiento de Regeneración y Progreso de nuestra Institución. Hemos introducido en la Orden muchos de nuestros defectos personales, los cuales deben ser eliminados. Debemos librarnos de las condiciones mencionadas que nos limitan y separan.

Debemos encontrar la base para un Reconocimiento Universal entre Organizaciones Masónicas de todas las Jurisdicciones. La Unidad de todo el Pueblo Masónico, se verá dificultada mientras no exista un Reconocimiento Universal de todos los Ritos y Obediencias entre sí, que sean verdaderas expresiones de la auténtica Masonería Universal, acompañado por un esfuerzo común de las Grandes Logias por unificar el significado de los mismos.

La definición de “Irregularidad Masónica” no puede seguir siendo distinta en distintos Orientes. Algo anda evidentemente mal en nuestro sentido y nuestra interpretación de lo que "ES" la Masonería Universal para que esto suceda. El Cuerpo Masónico no puede funcionar correctamente con esas inconsistencias.

Sí, para ser consistentes, nos vemos obligados a considerar una Masonería Universal, basada en la constitución del Universo, con Leyes y Principios Universales, ¿cómo podemos seguir arrastrándonos por el camino de tradicionalismos arbitrarios, contrarios a esta Universalidad?

A la Masonería, como a toda creencia actual, le ha llegado la hora de arrojar el látigo de la autoridad impuesta. Los tiempos demandan que se substituya este látigo arbitrario por la luz sin sombras de una verdad Universal, que se imponga por la autoridad NATURAL que lleva en sí misma. Es tal la naturaleza Universal de la Masonería, que ella no necesita ser impuesta como creencia. Como todo lo realmente Universal, se impone por sí sola como una evidencia de realidades existentes.

La victoria de la Masonería sobre sus divisiones artificiales está a la vista. Sólo le falta librarse de esos prejuicios, reglas, leyes e interpretaciones arbitrarias que la dividen, al punto de impedir la Unidad interior en sus Logias y la Orden en general.

Es necesario poner las cosas en su lugar en la Masonería. Su divisa es ORDO AB CHAO (o sea, el orden del caos, o la Armonía a través del conflicto). Debemos buscar el orden y la armonía interior en la Masonería para surgir del caos del mundo profano que se ha introducido en ella. Téngase en cuenta que la UNIDAD es el principio del orden y la armonía.

Es necesario retomar ese camino de Unidad que es propio de la Masonería tras un Reconocimiento pleno de los errores incurridos. Los pasos en escuadra indican que, para seguir por un camino recto, en necesario corregir y rectificar a cada paso el curso que se lleva, y no persistir obstinadamente en el curso desviado, por mucho que sea el tiempo que se haya seguido. El ángulo recto que forma la escuadra indica, así mismo, que para lograrlo es necesario desviarse radicalmente del curso equivocado y tomar, en vez, el camino recto hacia el objetivo de UNIDAD de la Masonería, el cual suele describirse como “el filo de la navaja”.

De acuerdo con los ideales y objetivos de la Masonería, ella debe guiarse por lo interior más que por lo exterior y aparente de las cosas. Necesitamos concentrarnos en lo que, en muchas Logias, hemos perdido de vista, lo interno y subjetivo de la Masonería: el punto dentro del círculo. No es posible, naturalmente, centrarse en lo externo o la periferia. Esto es axiomático.

Tenemos que cumplir con ese primer deber exigido para realizar correctamente los trabajos masónicos: ver que nuestro Templo Universal esté a cubierto de las perturbaciones externas y los intereses espúreos de la Orden. Esto no es, en manera alguna, un mero acto simbólico.

Así como no seríamos capaces de introducir a un profano en nuestro Taller, haciendo creer, en el mismo, que es masón, debemos cuidarnos de no introducir en la Masonería, subrepticiamente, esas actitudes profanas contrarias a sus Principios de Unidad y Armonía entre todos.

Lo correcto y natural es que la Masonería, de acuerdo con su creación Universal característica, trabaje desde lo interior hacia lo exterior, como funciona el Universo mismo. El considerar que todo actúa desde lo exterior hacia lo interior, dándole principal importancia a lo físico y externo, es invertir los valores y tergiversar la realidad de las cosas, tanto dentro como fuera de la Masonería.

Debemos poner especial cuidado de no introducir modificaciones en la Masonería que contrarien su Propósito fundamental, que es subjetivo. Esto ha sucedido con demasiada frecuencia. Debemos identificarnos con el Templo de la Masonería Universal y su Plan, o diseño característico, en vez de tratar de cambiarlo a nuestro parecer, ignorando su propósito subjetivo. La Masonería no obedece a una concepción caprichosa. Fue creada, como sabemos, a imagen y semejanza de la constitución del Universo y sus Leyes, con Límites inalterables de los cuales no es posible apartarse.

Hay masones que se resisten a encajar en esa obra Masónica, y se dedican a otro tipo de construcción dentro de la Orden, más acorde con su manera profana de pensar y ver las cosas, convencidos de que SU creación particular es mejor que la que establece la Masonería Universal, vale decir, la de la constitución del Universo y su funcionamiento. Muchos los siguen alucinados, llevando a la Masonería por senderos equivocados.

¿Qué podemos tomar, como guía incuestionable en nuestra obra, para no equivocar el camino? Para que una obra sea verdaderamente Masónica, debe ser una expresión de la obra que realiza el G.A.D.U. A TRAVÉS de SU Universo. Ni más ni menos… Debe reflejar BELLEZA, FUERZA y SABIDURÍA: La Belleza de la Unidad y la Armonía de todas las partes entre sí, la Fuerza de la Unidad de todas las partes, y la Sabiduría que lo compendia todo y es el producto del sentido más perfecto de Unidad con Todo. Es evidente que nuestra Orden no refleja, en su actuación, esas tres características inherentes a su naturaleza, a pesar de que caracterizan los tres pilares que sostienen toda Logia.

Para encontrar la UNIDAD fundamental de la Orden, es necesario buscarla en la esencia interna de su Universalidad, poniendo lo Universal siempre por encima de lo particular. Las diferencias que nos dividen y separan no son de fondo. Están en lo superficial y externo de las cosas.

Debemos tratar de establecer la superioridad de los valores morales sobre los materiales, como lo es la causa sobre el efecto. El destino de la Masonería depende de los valores que determinan nuestras decisiones en la misma. Estos valores, por tanto, deben ser cada más más elevados. Debemos eliminar, al mismo tiempo, la disociación impuesta generalmente, entre lo material y lo espiritual de la Orden. Como lo indica, gráficamente, el compás y la escuadra sobrepuestos, hay una Realidad superior y una inferior que deben unirse y armonizar en vez de luchar y antagonizar. Pero no lograremos nunca esta armonía descendiendo a lo material o inferior. La Masonería posee el secreto para transmutar nuestra naturaleza inferior en oro puro. Por medio de esta transmutación, podemos trascender y superar las limitaciones personales y los impulsos bajos que impiden la libre expresión del espíritu Universal que debe reinar en nuestra Orden. Debemos tener en cuenta siempre que todo lo que nace de un interés personal y exclusivo viene de abajo, y todo lo que surge de un interés grupal e inclusivo viene de arriba. Tengamos en cuenta, asimismo, que toda UNIDAD está a un nivel más elevado que el de la división.

Puede que, pase a todo lo dicho, no reconozcamos todavía que nuestra Institución esté enterrada y casi desprovista de espíritu y vida Masónica y la dejemos permanecer en su proceso degenerativo; o puede que, tras reconocer las señales expuestas, nos instituyamos en los Elegidos para salvarla de la muerte en vida como a nuestro Maestro.

Como lo enseña el Ceremonial Masónico, podemos levantarnos a nosotros mismos, como Maestros masones, y surgir de la muerte aparente a la vida sin fronteras únicamente con los cinco puntos de toque, casi milagrosos, con los cuales fue levantado nuestro Maestro; a saber: 1) la Unidad de todos, que representa la garra de la mano que no se suelta; 2) la Voluntad de progresar, que representa el pie derecho; 3) la Devoción y la consagración, que representa la rodilla; 4) el Amor que todo lo vence, representado por la proximidad de los corazones en los pechos; y 5) la Acción sostenida para el bien, que representa la mano sobre el hombro. Esta virtual Resurrección significa, asimismo, un surgimiento de las luchas y conflictos en nuestra Orden.

Hay una Realidad Única de la cual se derivan todas las verdades (representada por nuestro Único Oriente Simbólico, y por el punto dentro del círculo), es la que une a todos los masones, y que debemos tratar de encontrar. La Realidad Masónica se encuentra, pues, en su punto central y único, no en su periferia.

Ese punto central de la Masonería es el Principio de Todo, el Corazón de Todo, la UNIDAD. Al buscar la Unidad Masónica, nos acercamos al Principio Creador, a la Causa Primera. De ella hemos tratado de escapar muchas veces en nuestros Orientes, con las consecuencias divisionistas por demás conocidas. ¿Qué implicancia tiene para la Masonería este Centro Único?

El Amor Fraterno es la fuerza de gravedad que mantiene unido al Pueblo Masónico. Todo masón debe gravitar hacia un centro único, como gravita todo hacia el centro de la Tierra. Para ello es necesario trascender el círculo ilusorio y separado del personalismo, armarse de esa comprensión amplia del compás y poner en práctica la tolerancia que nace de esa comprensión. Es evidente que ningún Gran Maestro, como representante de la Orden, puede ser una persona cerrada y excluyente. La nota clave de su actuación debe ser la UNIDAD y la ARMONÍA de la Orden. Esto requiere una actitud despojada de egoísmo, de ambición personal, de personalismos estrechos.

En la Masonería, a diferencia de otros Organismos, no se puede trabajar correctamente sin una Visión del conjunto y la percepción de su UNIDAD esencial. Nuestra Visión debe ser lo suficientemente amplia para trascender los límites estrechos del “Yo soy”, y pensar en términos del Yo mayor. Para desempeñar el papel de Gran Logia, es necesario elevar la Visión, forzosamente, del plano individual o inferior. Nuestra obra es UNIVERSAL y no particular. Todas las Grandes Logias con sus Logias Federadas, deben ser lo suficientemente grandes para sacrificar un poco de lo personal en bien de lo Universal de la Orden, que es lo que importa. Todo Gran Maestro debe estar a la altura de la GRAN UNIDAD MASÓNICA que representa desde au alta investidura en la Orden.

La Orden debe cesar de establecerse sobre Leyes y Principios que dividen y separan. La cadena Universal que une a los masones está constituida por aquellos Principios que los comprende a todos. Los “Landmarks”, o Límites Masónicos existentes (que constituyen sus Leyes o Principios) están supuestos a ofrecer esta base. Para ello es indispensable que estén fundado, a su vez, sobre una Realidad Universal. De lo contrario no pueden, de manera alguna, tener un Reconocimiento Universal. Es obvio que, mientras no tengan esta base, producirán cismas y divisiones en el Organismo Masónico en vez de Unidad. Estos Principios deben ser, por tanto, subjetivos como en el Universo, no materiales. Como todo lo espiritual, deben tener cualidades eternas e inmutables.

Si la Masonería se basa en actuaciones materiales, es evidente que no puede tener un fundamento inmutable. La admisión o no admisión de personas o la Institución por motivos de sexo o de raza, es un ejemplo típico de fundamentos materiales.

Si bien sería ideal que la Masonería contara con un conjunto de Leyes o Principios inmutables y universalmente reconocibles por su evidencia, alguien preguntará: ¿Es esto posible en el mundo relativo en que vivimos? Al formular esta pregunta se está pensando, indudablemente, en términos materiales.

Quince Límites, entresacados de los ya conocidos, los cuales poseen características de evidente Universalidad e Inalterabilidad, basados, asimismo, en la constitución del Universo y del ser, fueron señalados, y sus características ampliamente explicadas y fundamentadas en la obra titulada LA REGULARIDAD MASÓNICA EN UNA NUEVA LUZ. Se sugiere, a los que deseen constatar la Universalidad o no Universalidad de estos Límites, que lean la mencionada obra, ya que no hay lugar para hacerlo ahora. Basta señalar que existen, y que, como las Leyes del Universo, no son una invención de nadie.

El reconocimiento de tales Principios, debido a sus características Universales, abre las puertas al Reconocimiento Universal de todos los Ritos Masónicos y las Obediencias entre sí.

La Masonería debe estar en contra de todo lo que divide y separa, como lo está, también, la constitución subjetiva del Universo, que es el espejo donde debe mirarse nuestra Orden: El término Especulativa que se aplica a la Masonería viene del latín “speculum” (espejo). Es fácil, pues, establecer comparaciones como guía.

El ajuste de nuestra piedra individual, para su relación perfecta con las demás piedras del Templo Masónico Universal, debe ser una de nuestras principales preocupaciones. Debemos volvernos conscientes de que estamos realizando una obra en común, como trata de inculcarnos nuestro Ritual. Más que en los ladrillos separados, debemos pensar en términos del edificio. Debemos tener la Visión de la UNIDAD del edificio y de la UNIVERSALIDAD de la obra. Todo trabajo en la Masonería, como en todo organismo viviente, es esencialmente colectivo e interdependiente.

Como se dijo al principio, nuestras divisiones y separaciones son sólo aparentes y externas. Debemos aprender a reconocer la Unidad interna de nuestras cosas en medio de su diversidad externa. Si perdemos de vista esa UNIDAD que está en la multiplicidad, perdemos de vista y se nos escapará de las manos, esta Masonería nuestra, cuya filosofía está basada inequívocamente en esa UNIDAD que lo sintetiza todo.

Hay razones de utilidad y de provecho al encarar la obra masónica de esta manera. La Unidad de propósito de las distintas Potencias hará más eficaz la actividad individual de las mismas. Podrán realizar acciones coordinadas y de enorme poder a favor del progreso y bienestar de la humanidad, en lugar de las actividades discordantes que e realizan ahora, y encontrar su verdadero Poder en el mundo como Potencia Masónica mundial en la UNIDAD que las caracteriza. El realizar acuerdos internacionales, para promover la Unidad de la Orden, será una tarea fácil para quienes el sentido de la Unidad es su característica más distintiva.

Si muchas organizaciones profanas de toda índole realizan congresos mundiales periódicamente, sin dificultad, ¿por qué la Masonería, que se caracteriza por la UNIDAD UNIVERSAL, no puede realizarlos? ¿Son más unidos los profanos que los masones?

A pesar de lo difícil que parezca concretar la Unificación y la Universalización de la Masonería, hay mucho en su favor. Todas las fuerzas en la corriente evolutiva del Universo le son propicias. Es quizás por esto que la idea ha estado siempre latente en la mente y el corazón de muchos masones que, a través de los años, han trabajado en su favor individualmente. Esta es, además, la Era de la UNIDAD en todo sentido.

El movimiento de unificación de la Masonería no es reciente. En los principios de la Masonería Moderna, el Capítulo Real Arco agrupó a los maestros de las Logias que reconocían la autoridad de la Primer Gran Logia de Londres, y a aquellos de las Logias que NO la reconocían y que ésta llamaba Irregularidades. Posteriormente reunió, también a los masones llamados “modernos” y a los “antiguos”. Esto contribuyó a favorecer la reunión de las dos grandes Logias en Inglaterra, lo cual se efectuó en el siglo siguiente.

El Convento de Lausana en 1875, fue un esfuerzo histórico a favor de la Unificación de la Masonería, cuya repercusión aún se está sintiendo. A un siglo de ese memorable acontecimiento, con un concepto mucho más amplio de las cosas que entonces, ¿por qué no se puede realizar un Congreso Mundial, al cual puedan concurrir representantes de todos los Ritos “reconocidos” y “no-reconocidos” para dialogar sobre la Unificación de la Masonería? Aunque fueran pocos los pasos que se dieran en ese Congreso, serían pasos positivos si se encaran en la luz de la actualidad en la evolución mental y psíquica de la humanidad.

En obediencia a este impulso sintetizador, se fundó en Viena, en 1926, una Liga Universal de Francmasones regulares (con la sigla LUF) con el fin de unificar a todo el Pueblo Masónico por encima de sus respectivas Potencias. Se la ha combatido increíblemente, tildándola erróneamente, de “irregular”. Evidentemente, hay en la Orden quienes, sin darse cuenta, se dejan arrastrar por la corriente contraria a la Unidad y Universalidad de la misma.

La C.M.I. (Confederación Masónica Interamericana), con el esfuerzo y el sacrificio de unos pocos, está marchando lenta pero firmemente por el camino de la Unificación y la consiguiente Universalidad de la Masonería. Todo masón auténtico debe sentir la obligación moral de apoyar cualquier movimiento que vaya por este camino.

Para respaldar el trabajo unificador que se realiza a través de las Conferencias Masónicas periódicas, nacionales, regionales e internacionales, sería de provecho que en todos los países de América Latina, se organizaran actividades en los respectivos Orientes para trabajar en coordinación y así promover los objetivos de la C.M.I. y fomentar la conciencia de una Masonería verdaderamente Universal, con una dimensión Universal, con todas las derivaciones de tal conciencia. El horizonte de la Masonería (como el de nuestro Oriente Simbólico) debe extenderse infinitamente; y también su vida si es UNIVERSAL.

Hacemos votos para que nuestra UNIÓN INTERNA encuentre el camino para manifestarse en nuestros actos de manera que desaparezcan todas nuestras divisiones de fondo; para que vibremos al unísono con la única Potencia Masónica verdadera que no conoce separaciones, y que es capaz de lograr la cooperación Universal de todos sus miembros; y para que se haga conciencia en nosotros, y en todo el Pueblo Masónico, el significado de nacer para la inmortalidad y la UNIVERSALIDAD, a la cual estamos supuestos a haber abierto los ojos el día en que se hizo la Luz en nosotros durante la Ceremonia de Iniciación al ingresar a la Masonería. Que así sea.

Fuente:
H:. Alberto Suarez Bebanz, Grad:. 25
M.´.M.´.
Gran Oriente de Uruguay
Valle .´. de Montevideo
Rep. Oriental del Uruguay
Editor del Blog TORCALONES

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