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A CASI 140 AÑOS DE LA FUNDACION DE LA MASONERIA PARAGUAYA.

"Muy QQ.: HH.: A casi 140 años de la fundación de la Masonería paraguaya, esta etapa previa al aniversario que cumpliremos el año que viene, es un tiempo propicio para reflexionar sobre nuestra Orden, su finalidad, sus valores y los medios que pone a nuestra disposición, para cumplir con sus fines.

Razones históricas hicieron que el Rito Escocés Antiguo y Aceptado haya sido el vehículo utilizado por la Francmasonería para asumir en éstas tierras su misión trascendental, la que no es otra que el progreso humano fundado en los valores supremos de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Libertad de pensamiento y de conciencia, garantía de igualdad en los derechos de todos los hombres, sin distinciones de ningún tipo, y la práctica de la fraternidad a cuya verdadera esencia accedemos a través de la búsqueda de la verdad y del conocimiento, y por la práctica de la ley moral universal.

Albert Einstein, científico, pero sobre todo humanista, ha dicho que el ser humano es parte de un todo al que llamamos "Universo", una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Este ser humano se ve a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones, como algo separado del resto, lo que es una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es para nosotros como una cárcel que nos limita en nuestros deseos personales y a sentir afecto por unas pocas personas que nos son más próximas. Nuestra tarea ha de consistir en liberarnos de ésta cárcel ampliando nuestros círculos de compasión de modo que abarquen a todos los seres vivos y a toda la naturaleza en su esplendor.

Y la Masonería realiza ésta tarea a través de sus enseñanzas, las que son entregadas a sus adeptos por los símbolos que propone y los ritos que practica. El simbolismo masónico no es simplemente un juego de alegorías convencionalmente codificadas, sino que quiere ser un verdadero lenguaje simbólico capaz de conectarnos con esa parte de nosotros mismos que desconocemos y hacerla trabajar para nosotros, integrándola en un proyecto de construcción personal del que tenemos que llegar a ser maestros.

La verdadera Maestría deviene así el verdadero objetivo de nuestra Orden. Pues en la medida en que ella se encuentre conformada por verdaderos maestros, podrán éstos ofrecer su nueva naturaleza, iniciática, a la sociedad a la que pertenece.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es la escuela donde el hombre reflexiona y piensa, haciendo del fin de la humanidad su propio fin, y se lo propone deliberadamente como meta de todo su obrar. La Masonería une en el iniciado lo que la sociedad ha separado y dividido en ramas y ocupaciones, estamentos asignados, como particulares campos de cooperación. Cada individuo se forma, en la sociedad general, preferentemente, solo para el estamento que ha elegido o le ha sido asignado.

La Masonería no se propone ni se inmiscuye en ninguno de los fines de los que ya se ocupan los estamentos, instituciones y órdenes en la sociedad civil. La Masonería tiene un fin que rebasa los límites de la sociedad profana, y dicho fin consiste en suprimir las desventajas de la formación dispensada en la sociedad fundiendo la formación especializada en la formación polifacética del ser humano entero, del hombre como tal.

La Masonería es una Institución fundada sobre los principios de la ley natural. Reconocemos como fundamentos de la moral, el instrumento de la convivencia y del perfeccionamiento individual y colectivo, a la naturaleza misma. Los instintos de conservación de la especie y del individuo, en permanente tensión, han dirigido la inteligencia humana en la elaboración de conductas, plasmadas en deberes y derechos que permiten el desarrollo del individuo y de la sociedad. Pero ésta elaboración, hoy plena de abstracciones que no permiten ver a simple vista aquellos fundamentos, no está terminada. Su elaboración, su comprensión y su acatamiento para bien de la humanidad, constituyen la evolución y el progreso de la especie hacia la felicidad. Esta utopía siempre nos ha acompañado y siempre nos acompañará.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado organiza una formación que pone ante los ojos y sentimientos del hombre el fin de la humanidad, convirtiéndola en el fin meditado, pensado y deliberado, y que se expresa como Amor a la Humanidad.

Trabaja empleando sus medios para despojar al hombre de sus malos hábitos contraídos en el seno de la sociedad civil y, tras muta la formación que ya tiene, a una formación pura, completamente humana, íntegra y honesta basada en el conocimiento de si mismo, lo que le lleva a la libertad ética. El hombre es fin en si mismo y ésta formación puramente humana es una manera de ser del hombre, exigida incondicionalmente, por su propia naturaleza y dignidad.

Al alcanzar la madurez por el conocimiento de sí mismo, se aclara la mente, la voluntad se vuelve recta, y así celebra la alianza de la belleza con la sabiduría y la fuerza. El ser humano obtiene una mente clara y libre de prejuicios, se erige en señor del reino de los conceptos y el horizonte de la verdad humana se extiende ante sus ojos tan lejos como es posible. Su rectitud se extrema escrupulosamente, severo consigo mismo en su intimidad, no hace públicamente el más mínimo alarde de su virtud, ni impone a los demás sus puntos de vista.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado desarrolla, en sus treinta y tres grados, todo éste programa de reflexión y comprensión, de unificación del conocimiento y práctica de la virtud que pone a disposición de los francmasones que adhieren y practican el Rito, para que cada uno, visible y conscientemente, se comprometa en la búsqueda, como un ideal propuesto y caro a su inteligencia y a sus sentimientos, un ideal que se convierta en la propia naturaleza en la que vive y respira como hombre y como masón. Lo importante radica en lo que pueden conseguir bajo las personales circunstancias, en relación a lo que la institución quiere y manifiesta. La Orden, como una Escuela del hombre, le procura todos los medios necesarios para que el hombre escocista logre lo que debe conseguir.

Reflexionemos, pues, QQ.: HH.:, si durante estos años de existencia hemos puesto en práctica los medios y herramientas de Masonería de la que hoy somos la conciencia viva. Y no siendo así, como todos sabemos, pongámonos a la obra para que el tesoro que se nos ha confiado, cumpla con la misión para la cual ha sido establecido.

Recordemos que la Masonería solo cumplirá con su fin social y universal si sus miembros son verdaderos maestros y si lo son en cantidad suficiente, para poder formar una masa crítica que pueda influir, cambiar y establecer el progreso, la dignidad del hombre y su verdadera felicidad.

Os dejo con ésta reflexión y, cuando en el próximo mes nos volvamos a encontrar reanudando estas tenidas de preparación para la conmemoración de nuestro 140 aniversario, lo hagamos con propósitos firmes de utilizar las herramientas y el método masónicos, los cuales no son sino la práctica correcta del Rito, la Docencia y nuestras reuniones fraternales."

Fuente: Revista De La Libertad

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