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Vicente Guerrero: Insurgente del Sur, auténtico Consumador de la Independencia y Benemérito de la Patria

Por Rodolfo Sámano García


Vicente Ramón Guerrero Saldaña nace un 9 de Agosto de 1782 en Tixtla, población donde convivían españoles, mestizos e indígenas; caciques y trabajadores sometidos a un tipo de esclavitud; entre las montañas del sur, en la rivera de la Laguna Negra, el “Espejo de los Dioses”; en plena temporada de lluvias, con el verdor del campo y de los lomeríos. La vida cotidiana de Tixtla lo forjaría con ese carácter astuto, inquieto y visionario; su niñez y adolescencia transcurrieron entre el campo, el ganado y la laguna; desempeñando lo más variados oficios. Por necesidades de la Patria se hace militar entre la pólvora y la sangre de sus hermanos y de sus enemigos. Hombre humilde y sencillo, valiente y decidido; dejó la comodidad del calor del hogar por asumir el calor del fuego en la lucha por la independencia de su patria colonizada por más de trescientos años por el explotador español.

El ambiente azaroso que el país vivía hizo que el cura Miguel Hidalgo y Costilla encendiera la chispa de la Independencia, y en él estuviera la presencia del gran estratega militar de José María Morelos y Pavón; el valor y el arrojo de los Galeana y de las Bravo, quienes hicieron de esta región el foco más importante de la insurgencia nacional, porque en esta parte de la geografía mexicana se desarrollaron las batallas y los hechos decisivos para dar fin a Colonia Española, a un gobierno virreynal. Vicente Guerrero Saldaña recibe la antorcha de la causa independentista de manos de su maestro, el Generalísimo José María Morelos y Pavón para mantenerla encendida en el sur del país desde 1815 hasta su muerte en 1831, anhelo que ve fructificado en 1821 cuando acuerda con Agustín de Iturbide consumar la Independencia.

El recordado Maestro Juan R. Campuzano se refiere a Guerrero como Hijo de la firmeza y el desinterés; “Hombre sin oropeles, sin fanfarrias, sin títulos académicos y nobiliarios, como militar, las derrotas que sufrió, que no fueron pocas, pero que no cuentan en definitiva, frente a sus menores en número, pero excepcionales victorias que fueron las más necesarias, determinantes e importantes para la causa de la independencia”. Campuzano, Juan R.- Hidalgo, Morelos y loa héroes de Guerrero.- Costa Amic Editores, México 1988, pág. 109

Ningún sentimiento paternal pudo convencer a Guerrero de abandonar su lucha, sus ideales, tuvo que ser la traición la que doblegara su carácter y terminara con su vida, tuvieron que ser los intereses de los Conservadores, de los grandes potentados, de los altos jerarcas de la iglesia católica y de malos mexicanos que no se tentaron el corazón para pagar la mano asesina de la traición. Ahí terminó la vida física de este compatriota nuestro, de un iniciado en nuestros augustos misterios, a quien no le importaba perder la vida si con ello se lograría la independencia de nuestro país. A Vicente Guerrero no le importaban las adversidades de abandonar su familia, sufrir las inclemencias del tiempo, trasladarse de un lugar a otro a caballo, sufrir hambres, enfrentarse cuerpo a cuerpo a las balas enemigas, enfrentar las envidias y las incidías, incluso la traición y la muerte, siempre sostuvo su lema: "Independencia y libertad o muerte, ¡Primero esta mi Patria!".

“Soldado valiente hasta 1817, General distinguido hasta 1821, héroe al hacerse la Independencia; mal político; débil para resistir al embate de las facciones; clemente y generoso; ignorante de los usos del mundo; dotado de una inteligencia clara aunque sin ningún cultivo; buen padre de familia y patriota realmente acrisolado, tal fue el Benemérito General Don Vicente Guerrero. Su nombre oscuro al principio, enaltecido después con entusiasmo y vilipendiado con frenesí, será pronunciado por la posteridad con la gratitud que se debe a sus eminentes servicios, con el respeto que infunde su heroica constancia, con la compasión que inspira su inmenso infortunio”. Lafragua, José María.-Vicente Guerrero, Ensayo biográfico. Imprenta Ignacio Cumplido, México 1875, pág. 92

“Ahí tenéis a Guerrero, a ese hombre que nos envidian las naciones más grandes de la tierra; para quienes los reveses eran razones para ser fiel; para quien la esperanza era un motivo para perseverar; para quien la miseria no era un obstáculo, para quien la familia no era una cadena que lo atara al poste de la inacción; para quien la envidia era sentimiento desconocido; para quien la cobardía era una vana palabra; para quien los alimentos estaban en los bosques y las municiones en las cartucheras del enemigo. Compatriotas: ese era Guerrero, esa figura grandiosa que nosotros no admiramos lo bastante quizá porque está demasiado cerca, pero que debíamos contemplar de rodillas, enorgulleciéndonos de haber nacido en el mismo lugar que meció su cuna, por un privilegio que no concede Dios sino de tarde en tarde a las naciones”. Ignacio Manuel Altamirano, Citado por Ricardo Infante Padilla y Félix Manuel Villela Hernández.- Vicente Guerrero, UAG, s/f, pág. 5

Hoy en todo México, en todo Guerrero, y sobre todo, en Tixtla, con orgullo recordamos el natalicio de nuestro héroe epónimo, estamos de fiesta, con un sentimiento nacionalista se le rendirán los honores correspondientes a alguien que fue, que es grande, que su nombre se recuerda en una calle, en una escuela, en una presa, en una asociación, en un pueblo, en un municipio, en un Distrito, en un Estado, porque Vicente Guerrero consolidó la independencia de una Nación, y con ello, se recuperó en nombre de México, la grandeza de un pueblo, la consolidación de una cultura, de un sentimiento, de una Patria. La Gran Cadena de Unión la estarán formando los integrantes de la Masonería simbólica a través de la Muy Respetable Gran Logia del Estado de Guerrero, por los integrantes de la Masonería en sus Grados Filosóficos a través de sus dignatarios del Supremo Consejo de México del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, ahí estarán tus hermanos de sangre, de creencias y de espiritualidad, ahí en tu estatua colocada en la Plaza Cívica de este terruño que te vio nacer, que te vio crecer, y con el dolor de una madre al ver que su hijo partía para tomar las armas e ir en la defensa de un ideal, y ya no regresar, morir allá donde las traiciones se conjugan, allá donde los traidores y los antipatriotas fraguaron la más grande traición a la Patria nuestra, y así, tus restos ya no regresaron a descansar eternamente en el panteón de tu pueblo, pero tu alma, tu espíritu, tu ejemplo, tu ideal, aquí está, entre los tuyos, entre tu gente, entre esta gente que te admira, te venera, te quiere y te recuerda.

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