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El Aprendiz y sus Misterios




Dr. Jorge Adoum




Significado de la Iniciación


1. En otro lugar se ha dicho que la palabra “Iniciación” se deriva del latín initiare
y que tiene la misma etimología que initium, inicio, comienzo, proviniendo ambas de inire, ir hacia adentro o ingresar. De modo que la palabra “Iniciación” tiene el doble sentido de comenzar y de ir hacía adentro. En otras palabras, la Iniciación consiste en el esfuerzo que realiza el hombre para ingresar nuevamente, para ir hacia adentro de sí mismo en busca de las verdades eternas que nunca salieron a la luz del mundo exterior.


Iniciación es, también, equivalente de “religión”, religare, ligar o unir de nuevo.


Es el regreso del Hijo Pródigo al seno de su Padre tras haber vagado largo tiempo por el
mundo material, sufriendo miseria y hambre.


El Iniciado es el ser que reconoció su error y volvió a entrar en la casa paterna,
mientras que el profano se queda fuera del templo de la Sabiduría, lejos del conocimiento real de la Verdad y la Virtud, dedicado a la satisfacción de sus sentidos exteriores.
Así pues, ese ingreso (Iniciación) no es ni puede ser considerado únicamente desde
el punto de vista material, ni como la aceptación de una asociación dada, sino como el
ingreso a un nuevo estado de la conciencia, a un modo de ser interior, del cual la vida
externa es efecto y consecuencia. Se trata del renacimiento indicado por el Evangelio, es la transmutación del estado íntimo del hombre para iniciarse efectivamente, o sea ingresar en la vida nueva que caracteriza al Iniciado, aunque muchos suponen, erróneamente, que pueden llamarse Iniciados desde el momento en que comienza su Iniciación. La Iniciación es el renacimiento iniciático, o sea la negación de los vicios, errores e ilusiones que constituyen los metales groseros o cualidades inferiores de la personalidad para la afirmación de la Verdad, de la Virtud y de la Realidad que constituye el oro puro de la Individualidad y la perfección del Espíritu que en nosotros se manifiesta a través de nuestros ideales elevados. Todo hombre de buena voluntad, bueno y santo, es el verdadero Iniciado, sin necesidad de pertenecer a una Orden externa, dado que es miembro de la Fraternidad Blanca Subjetiva.
La Cámara de Reflexión


2. Toda Logia debe tener un local especial llamado Cámara de Reflexión.


El hombre, al cerrar los ojos, se encuentra en su propia Cámara de reflexión, con
asilo y sombras, lo que representa el período de tinieblas de la materia física que rodea al alma para su completa madurez.
La Cámara oscura de la reflexión es el símbolo del estado de conciencia del profano
que anda en la oscuridad y, por tal razón, en ella se encuentran los emblemas de la muerte y una lámpara sepulcral.
En ese local, pintado de negro a fin de que figure una catacumba, rodeado por los
símbolos de destrucción y muerte, se colocan un taburete y una mesa cubierta con un
mantel blanco, sobre la cual hay una calavera (la muerte), algunas migajas de pan (la
insignificancia que tratan de obtener los cinco sentidos), un plato de ceniza (el fin de la
materia), un reloj de agua (el correr del tiempo que todo lo envuelve), un gallo (el deber de estar vigilantes y alertas), un tintero, plumas y unas hojas de papel para escribir su
testamento, cuyo significado se explicará después. El recinto se halla iluminado por la débil luz que irradia la lámpara sepulcral (lámpara de los conocimientos físicos adquiridos por la mente carnal). En uno de los ángulos de la Cámara se ve un ataúd junto a una fosa abierta,o a un hipogeo también abierto en una de las paredes, que deja ver un cadáver amoratado (como debe el Iniciado contemplar su cuerpo físico). La Cámara de Reflexión significa la crisis, la lucha entre el cuerpo de los deseos, con el espíritu y sus ideales; esa negra y obscura Cámara es el propio cuerpo que sirve de prisión, de tumba y de féretro al verdadero Ser Interior. Por tal motivo, cerca de los emblemas de la muerte, hay algunas inscripciones en las paredes, cuya finalidad es levantar las energías y desarrollar la voluntad del neófito.


3. Al entrar en esa Cámara el candidato debe despojarse de todo metal, debe
volver a su estado de pobreza edénica, la desnudez adánica antes de que se cubriera con la piel de las adquisiciones, que hasta entonces le fueron útiles para llegar a su estado actual y que constituyen obstáculos para volver a su estado primitivo. Debe apartar de sí todo deseo, ambición, codicia de los valores externos para conocerse a sí mismo; entonces, en su interior, hallará los verdaderos valores espirituales, porque el dinero, los bienes, las ciencias son vanidad frente al conocimiento de sí mismo.


El candidato debe estar libre y despojado de los metales, que son las cualidades
inferiores, vicios y pasiones de su intelecto, de sus creencias y preconceptos; debe aprender a pensar por sí mismo y no seguir, como ciego, el conocimiento o las creencias de los demás. Por último, la Cámara de Reflexión significa el aislamiento respecto del mundo exterior para poder concentrarse en el estado íntimo, en el mundo interior a donde debe orientarse nuestros esfuerzos para llegar a la Realidad. Es el Conócete a ti mismo de los Iniciados griegos. Es la fórmula hermética que dice: “Visita el interior de la Tierra; rectificando encontrarás la piedra escondida”. Lo que quiere decir: Desciende a las profundidades del ser y encontrarás la piedra filosofal que constituye el secreto de los sabios.


4. Así como los huesos e imágenes de la muerte que se encuentran en las paredes
de la Cámara indican la muerte simbólica del neófito para renacer en el mundo del espíritu y la muerte aparente de la Verdad en el mundo exterior, así también las inscripciones que revisten las paredes del local contienen los consejos del Ser interior cuya mira es guiar al hombre a la Verdad y al poder. De esas inscripciones, que son muy variadas, citaremos algunas:


“Si te trae aquí la mera curiosidad, vete”.


“Si rindes homenaje a las prerrogativas humanas, vete, porque aquí no se las
conoce”.


“Si temes que alguien te eche en cara tus defectos, no prosigas”.


“Espera y cree. Porque entrever y comprender el infinito es caminar hacia la
perfección”.


“Ama a los buenos, compadécete de los malos y ayúdalos, huye de los embusteros y
no oigas a nadie”.


“El hombre perfecto es aquel que más útil es a sus hermanos”.


“No juzgues livianamente las acciones de los hombres, elogia poco, adula menos.
Jamás censures ni critiques”.


“Lee y aprovecha, mira e imita, reflexiona y trabaja, trata de ser útil a tus hermanos
y trabajarás para ti mismo.


“Piensa siempre que polvo eres y en polvo te convertirás”.


“Naciste para morir”.


Todos estos consejos y las figuras tétricas de la Cámara de Reflexión nos muestran
que dentro del hombre se hallan la muerte y la vida, el dolor y la felicidad, el engaño y la iluminación. Si los cinco sentidos ofrecen la muerte, el espíritu da la vida eterna.


El grano de trigo


5. El candidato a la perfección debe pasar por cuatro pruebas, a saber: la de la
tierra, la del agua, la del aire y la del fuego. Esto quiere decir que debe triunfar sobre los
cuatro cuerpos o cuatro elementos que componen su ser físico, para poder llegar a la
Divinidad, todo lo cual será explicado a su debido tiempo.
La Cámara de Reflexión es la prueba de la tierra. Entre los objetos que se
encuentran en el aposento está el grano de trigo.
El Iniciado está simbolizado por el grano de trigo echado y enterrado en el suelo
para que germine y abra, con su propio esfuerzo, su camino a la luz. El Espíritu está
sepultado en él como el grano de trigo; el yo soy está preso en el cuerpo, esperando
despertar y manifestarse a la luz del Dios del Señor. Así como la simiente germina al ser
echada en tierra, tras una muerte aparente, así en el hombre, semejante a la tierra, se halla latente el Espíritu Divino en espera de la manifestación perfecta. La simiente permanece un tiempo en el seno de la tierra para germinar. El hombre debe aprender del grano de trigo a concentrarse en el silencio del alma, aislándose de todas las influencias exteriores y morir para sus defectos e imperfecciones a fin de germinar y manifestarse en la nueva vida.


El pan y el agua


6. Se hallan en la mesa de la Cámara y son una continuación del símbolo anterior.
Así como el labrador siembra, riega, limpia, cosecha, muele y amasa para hacer del trigo pan, así el Iniciado debe hacer con su propio cuerpo: debe educarlo, limpiarlo, formarlo y ofrecerlo como pan del sacrificio y decir como el Divino Maestro: “Este es mi cuerpo .Cómelo”.


La sal y el azufre


7. Otros dos elementos se encuentran en la Cámara de Reflexión: son dos
pequeños recipientes, uno con sal y otro con azufre.
Ya hemos dicho que el azufre es el símbolo de la energía activa, el principio
creador. La sal muestra la energía pasiva o femenina, la maternidad. Esos dos principios
corresponden a las dos columnas, a los dos polos del cuerpo humano, a los dos primeros
grados de la Masonería.
Sal y azufre son los polos espiritual y material del individuo, expansión y gravedad.
El candidato debe encontrar un equilibrio muy diferente al que prevalece en el mundo
profano: se trata de un equilibrio entre el esfuerzo y la vigilancia en el mundo interior del Espíritu para poder manifestarlo hacia afuera. El esfuerzo vigilante y la firmeza
perseverante son las dos cualidades que necesita el futuro Iniciado. Ese símbolo se
completa también con la figura del gallo y de la clepsidra o reloj de agua: representan la
Vida del Espíritu que domina al tiempo y la destrucción de toda forma exterior.


El testamento


8. En la Cámara de Reflexión el candidato debe hacer su Testamento. Difiere del
testamento profano en que este último es una preparación para la muerte eterna, en tanto
que el primero es la preparación a la vida nueva, porque la muerte ya no es, para el
Iniciado, el fin sino el principio de la vida, siendo su ejecutor el propio Iniciado. El que
debe morir para sus pasiones y deseos bajos hace testamento como el profano y, al morir para sus pasiones físicas, renace a la vida nueva donde debe cumplir sus deberes para con Dios, para consigo mismo y para con sus semejantes: tres cuestiones que se encuentran en el testamento.


Preparación


9. Antes de ser admitido en el Templo interior, representado por el Templo
exterior en la Cámara de Reflexión, en la solemnidad de la conciencia, se prepara al
candidato de la manera siguiente: se le vendan los ojos, se le pone una cuerda al cuello y se le descubre el lado izquierdo del pecho, la rodilla derecha y el pie izquierdo.
La venda simboliza el estado de ignorancia o ceguera en el mundo profano, y
ceguera de los sentidos en el cuerpo físico.
La cuerda es el estado de sometimiento a las pasiones; nos recuerda también el
cordón umbilical del feto en el vientre materno, un ser sin individualidad. La desnudez del corazón significa estar desnudo de todo preconcepto, odio o convencionalismo que impiden la manifestación sincera de los sentimientos. La desnudez de la rodilla derecha simboliza la vanagloria, el orgullo intelectual que impide la genuflexión o inclinación de la rodilla ante el altar de la Verdad. La desnudez del pie izquierdo representa la marcha por el camino, la marcha hacia el Templo, para llamar a su puerta en busca de la luz y la Verdad.


La puerta del templo


10. La puerta es el símbolo del paso o ingreso. La Puerta del Templo es la primera
estancia de la Iniciación interna. Para aprender los misterios del espíritu importa penetrar en el Templo interior donde estaban ocultos los tesoros.
El neófito llama a la puerta tres veces y en desorden; quiere entrar pero no sabe
cómo; aunque carece de experiencia, el Templo interior está siempre abierto a los que
buscan la Verdad y piden luz.
El Cristo está esperando al que llama a la Puerta del Templo, para abrirle.
Entrar en el Templo con los ojos vendados nos indica que en el Templo de la
sabiduría no pueden servirnos los sentidos y que la luz del saber interno es sentida pero no vista.
El guía que lleva al neófito al Templo representa al guía interior que conduce
individualmente a todo ser que ansia ir por el camino de la Verdad y sin el cual al candidato le sería imposible cumplir con las condiciones que se le piden para su Iniciación. Es el guía quien responde a las preguntas que salen del interior del Templo.
“¿Quién es el temerario que se atreve a perturbar nuestros pacíficos trabajos y trata
de forzar la puerta del templo o del Portal del Hombre?”. Respuesta: “Es un profano
deseoso de conocer la luz verdadera de la Masonería y que humildemente la solicita, por
haber nacido libre y ser de buenas costumbres”.



11. El significado iniciático de esta respuesta es de fundamental importancia.
Nadie puede entrar en el Templo de la Sabiduría si no tiene el firme deseo de conocer la
Verdad. Debe solicitar su ingreso con humildad, convencido de su ignorancia y flaqueza; debe estar libre de todo preconcepto filosófico, religioso o social, porque quien está orgulloso de su saber humano e intelectual jamás podrá ser admitido en el Templo interno.


Finalmente, debe ser de buenas costumbres porque los malos hábitos son barreras
infranqueables para el progreso espiritual.
La punta de la espada apoyada en el corazón significa el Poder del Verbo y de la
Verdad intuitiva que se manifiesta en lo más profundo de nuestro ser, puesto que el
sentimiento de la Verdad siempre existe, aunque los ojos no puedan ver. Significa también que si el candidato entra en el Templo del Saber por curiosidad o para la adquisición de poderes, la espada flamígera de la Verdad habrá de aniquilarlo.

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