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EL SIMBOLISMO DE LA MUERTE

EL SIMBOLISMO DE LA MUERTE




Simbolismo es el estado primitivo de la lengua filosófica. Símbolo es el signo eterno y visible con el que se enlaza un sentimiento espiritual, una emoción o una idea. Los símbolos son tan antiguos como el ser humano. Es la expresión de los primeros destellos de la inteligencia, que se sirvió de ellos para formular las primeras ideas que tomaron cuerpo en la mente del ser humano. Simbólicas fueron pues, las primeras concepciones de los mortales; simbólicas las primeras proposiciones políticas y teológicas que se sentaron, dando origen a los gobiernos y a las religiones. Se dice muy fundadamente que la ciencia de los símbolos es la madre de las ciencias. Los símbolos masónicos, derivados de los símbolos primitivos, fueron aplicados al arte de construir desde el origen de este mismo arte. El año de 1249 en que el célebre Alberto Magno los aplicó al estilo germánico o gótico, del que fue verdadero creador, dando nueva vida al lenguaje simbólico de los antiguos, adoptando a las formas del arte de construir, al que rindió innumerables servicios. Para evitar que los principios y reglas sean profanados y deseoso de propagarlos sin peligro, apeló al ingenioso lenguaje de los símbolos, que pronto fueron tenidos en la mayor estima a causa de su gran utilidad, siendo muy considerados cuantos tenían talento o capacidad suma para comprenderlos. Los símbolos servían de regla y de cordel, facilitando en gran manera el trabajo a aquellos que los sabían aplicar.


El espíritu de esta enseñanza simbólica estaba destinado a ejercer una influencia eminentemente eficaz y bienhechora en el seno de las Logias, porque obligaba que el Aprendiz debería tener aptitudes especiales para poder comprender el lenguaje de los símbolos. La gran estima y consideración que se tenían los Masones, excitaba en ellos en alto grado el sentimiento de la dignidad, que les impedía iniciar a algún profano no capaz en sus misterios.

El Lenguaje y representaciones simbólicas, servibles de medio fácil y eficaz de comunicación entre si. Mientras que se familiarizaban fácilmente con el significado de los símbolos, con la práctica diaria del trabajo y las lecciones de los Maestros obraban en su inteligencia de una manera tan rápida como segura.

El símbolo sufre en secreto una transformación trascendental en el seno de la masonería; desde el momento que penetra en el campo especulativo para dar más amplitud y distinta forma a sus concepciones. El lazo que une a la Masonería especulativa, con la activa, es el simbolismo. El simbolismo es el alma y vida de la Francmasonería, es el germen del que brotó el árbol masónico y el que aún la nutre y anima.


MUERTE.- en griego Thanatos, fenómeno negativo que consiste en la extinción de la vida. Fue divinizada por los griegos y latinos, haciéndola hija de la Noche y hermana del Sueño. El nombre de esta divinidad nunca era pronunciado entre los dioses y a su vez los piadosos griegos guardaban igual silencio. La poesía da a la muerte, un corazón de hierro, entrañas de bronce, alas negras, el hilo del que pende la cabeza de sus víctimas y la guadaña, símbolo de la destrucción.

Los Romanos elevaron altares a la Muerte; pero en donde se la veneró más especialmente, fue en Francia y en España. En algunos monumentos antiguos se la encuentra representada con un rostro pálido y demacrado, los ojos cerrados, cubierta la cabeza con un velo y teniendo como el tiempo la guadaña en la mano. Casi todos los sistemas Masónicos han consagrado alguna parte de la instrucción de sus grados a la Muerte; y entre3 sus símbolos, ha encontrado é3sta numerosas representaciones y alegoría, que cuando menos, inducen al alma del iniciado a meditar profundamente sobre su destino y a deducir provechosas lecciones que contribuyen poderosamente a modificar sus pasiones. La línea que separa el tiempo que acaba, del tiempo que principia, la Muerte, de la vida. Algunos sostienen que las dos columnas J. B. deben ser blanca la una y negra la otra, por alusión a los dos principios de creación y de destrucción, de vida y muerte, entre cuya alternativa se sostiene el equilibrio universal.

La Muerte según enseña la instrucción de ciertos grados, no es una cosa tan terrible, como muchos tratan de hacer creer. El ser humano pasa de la vida a la muerte, de la misma manera que pasa de la nada a la existencia. El último suspiro no es más que la cesación, el fin de la vida y de la sensibilidad: la muerte es un sueño.

La Masonería es la doctrina de la vida universal que se encierra en el simbólico grano de trigo, que es sepultado en las entrañas de la tierra para luego renacer abriéndose camino a través de la oscuridad en que germina y es la misma doctrina por la cual el candidato, habiendo pasado por una especie de muerte simbólica en el Cuarto de Reflexión, renace a una vida nueva como Masón quien nunca muere, ya que tan solo se muere cuando se tiene vacío el corazón de todo ideal, de toda fe y de toda esperanza.



Renato Jaramillo.- Oriente de Quito- Ecuador

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