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HISTORIA DE LA MASONERIA


HISTORIA DE LA MASONERIA

H:.A:. Nielsen Velasco Daza


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Hablar de la Historia misma de la Masoneria, ha implicado en mi persona investigar, estudiar, averiguar y sumergirme en tan vasto y fascinante tema que contempla una inconmensurable riqueza de conocimientos, por lo que pido vuestra comprensión si acaso esta plancha resulta muy resumida, esperando que logren alcanzar un justo Salario.

Se llama Francmasonería, a las distintas organizaciones y asociaciones que a lo largo de la historia se han caracterizado por adoptar el principio de fraternidad mutua entre sus miembros, por la profusión de símbolos identificadores de contenido sólo reconocible para los iniciados, por principios racionalistas y promotores de la paz, la justicia y caridad, y por su estructuración en pequeños grupos denominados logias que determinaron su condición de sociedades secretas.

Se cree que Newton, un científico y alquimista inglés conocido por sus teorías sobre la gravitación  fue el padre de la Masonería especulativa, quien a través de otros miembros de la Royal Society, pensó en asumir la organización de las logias que quedaban y que se remontaban a los canteros (masoneria operativa). Cuatro de estas logias se unieron el día de  San Juán de 1717 en la Gran Logia de Inglaterra.

Esta sociedad comenzó a trabajar con cierto éxito. El Papa Clemente XII, no por motivos de fé o religión, sino por temporalidad, prohibió la masonería mediante una bula. Excomulgada y hereje, la propaganda fue tal que la masonería se expandió y gracias a Juan XXIII es que ya no estamos excomulgados.

En esta gran institución lograron ingresar los restos de las sociedades iniciáticas que habían por Europa: templarios, alquimistas, espiritistas, etc. Todos ellos aportaron sus conocimientos, que quedaron reflejados en los rituales, donde se han mezclado los conocimientos diversos que están al alcance de quien desea estudiarlos.

Posteriormente ingresó la nobleza, así como los científicos, los problemas empezaron cuando entraron los empresarios, quienes deseaban utilizar (no todos) a la institución para sus fines, por lo que comenzó a desvirtuarse.

La relación de la masonería con algunos países es curiosa, los ingleses se apoyaron en la masonería para sustentar la Commonwealth, asimismo, la masonería funciona en Cuba donde cuenta con unos cincuenta mil miembros. Cuando Fidel Castro se hizo con el poder, aparte de descubrir que José Martí y algunos de los que le habían ayudado eran masones, se dio cuenta de que la única organización viva en esa isla eran las logias masónicas, por lo que le interesó su funcionamiento. Como se puede comprender, esta se encuentra domesticada y ciertamente controlada por el régimen, siendo las actas de las reuniones conocidas por el gobierno.

Nadie sabe a ciencia cierta cuando o donde se inició la masonería, de lo que si estamos seguros es de que esta se encuentra ligada a la historia de los constructores, arquitectos y albañiles de la antigüedad.

Algunas personas creen erróneamente, que la masonería es una fraternidad milenaria, algunos documentos masónicos la sitúan en el antiguo Egipto, Grecia o Roma, otros se han remontado a las caravanas de constructores bajo la tutela de los Papas y no pocos la relacionan con los Caballeros Templarios o los Rosacruces, incluso algunos otros documentos se remontan a la era de Adán y Eva , pasando por Jesucristo hasta llegar a la Inglaterra del Siglo XVIII, todo esto absolutamente falso. La masonería no existía ni remotamente por aquellos años, y la leyenda del Gran Templo no es sino una metáfora que diseñaron muchísimos después para ilustrar los principios y valores de la masonería. La Gran Logia Unida de Inglaterra, la primera institución masónica del mundo, lo ha aclarado hasta el cansancio.

De cualquier forma la masonería es una fraternidad antiquísima. Los primeros indicios de su existencia se remontan al Siglo XIII, época en que algunos albañiles (en francés Maçons) comenzaban a independizar sus gremios de la tutela de los benedictinos. Los nuevos gremios, algo así como los sindicatos de la actualidad, monopolizaban la construcción de las catedrales y los castillos de la actualidad, que a su vez eran los proyectos más lucrativos de la época. Para descanzar se reunían en chozas o talleres (en francés loges) en donde a su vez se llevaban a cabo juntas y reuniones.

Como era común en esos años los gremios adoptaron ceremonias y rigurosos procesos de admisión como de selección para proteger sus técnicas y conocimientos de albañilería y construcción del gótico. Asimismo, los conocimientos eran impartidos de acuerdo a su jerarquía en las obras: maestro, compañero o aprendiz. Dada su relación con la Iglesia, basaron todos sus ceremoniales en la Biblia y dado que eran constructores, recurrían frecuentemente al único pasaje bíblico que detalla un proceso de construcción: la construcción del Templo de Salomón.

Con el tiempo los gremios fueron creciendo y diseminándose en varias ciudades. Como no existían los certificados ni las membresías, comenzaron a adoptar palabras que les permitían comprobar su jerarquía en otra ciudad. De esta forma, si alguno de ellos decidía emigrar a otra parte tenían que entrar en contacto con alguien de su jerarquía en el gremio y hacerle saber la palabra secreta, lo que le aseguraba entrar con un mejor sueldo que el aprendíz y no estar en observación por varias semanas.

A finales del Siglo XVI los gremios estaban a punto de desaparecer tras la entrada del estilo renacentista que los había sacado del mercado. Deseosos de conservar su organización, dado que la fraternidad no solo les ofrecía seguridad en el empleo sino un estatus en la sociedad, comenzaron a adoptar miembros honorarios, personas ricas e influyentes que aceptaban entre sus filas y que les servían de tutela y protección frente a la nueva competencia. Dado que ya no solo se componían de constructores, los gremios empezaron a identificarse como FRATERNIDAD DE LOS MASONES LIBRES Y LOS ACEPTADOS, mismo que se ha conservado hasta la actualidad. Una de las primeras evidencias de esta evolución es el diario de Elías Ashmole, el fundador del Ashmolean Museum de la Universidad de Oxford, que en 1646 detalla su iniciación en la casa de su suegro en Warrington.

La fraternidad fue evolucionando con el paso del tiempo. Dado que las políticas y procesos de selección eran muy rigurosos y el nivel cultural de los miembros era alto en comparación con los estándares de aquella época, pronto se convirtieron en el destino favorito de los intelectuales, mismos que al pasar a formar parte de la masonería obtenían el respaldo de un grupo influyente en la comunidad y la tranquilidad de poder discutir cualquier tema sin miedo a filtraciones o represalias de las autoridades civiles o religiosas debido al juramento de secrecía que se practicaba.

Ya para el Siglo XVIII la composición de la fraternidad había cambiado por completo. Los miembros dedicados a la construcción habían pasado a ser la minoría y los intelectuales habían asumido el control de la organización. El 24 de junio de 1717 cuatro logias de Londres acordaron reunirse en la Goose and Gridirion Alehouse (la Taberna del Ganso, destruida en 1894) para formar la primera institución formal que regiría a la fraternidad en lo sucesivo: La Gran Logia Unida de Inglaterra. Tres de esas cuatro logias fundadoras sobreviven en la actualidad.

Como era de esperarse, la creación arbitraria de una institución  directora de toda la masonería no fue bien recibida por todos y en 1751 se fundó en Londres una segunda gran logia: La Gran Logia de Antiguos, Libres y Aceptados Masones, idéntica a la primera pero con un ceremonial distinto para el grado de Maestro. Los partidarios de la nueva gran logia se hacían llamar antiguos, porque decían representar fielmente los principios de la fraternidad original. Los partidarios de la primera institución fundada en 1717 pasaron a llamarse irónicamente, los modernos. Ya para esa época uno de ellos, Federico II de Prusia, encabezó el primer intento de unificación de la fraternidad al proponer un reglamento ceremonial y estructura de grados muy completos pero basadas ampliamente en la religión Cristiana, lo cual dificultaba o impedía el acceso a la orden a personas de otra religión.

Sin embargo la rivalidad entre ambas terminó en 1813 con la reforma de la Gran Logia original, misma que pasó a llamarse Gran Logia Unida de Inglaterra de Masones Antigüos, Libres y Aceptados. Al unificarse acordaron crear una Logia de Reconciliación que durante 2 años recibió propuestas de ceremoniales y estándares de todas las logias. En 1816 la Logia de Reconciliación presentó su propuesta final de liturgias y estándares completamente laicos. Desde entonces se acordó reconocer a la Gran Logia Unida como autoridad rectora de la masonería a nivel mundial, y es ella quien reconoce y da legalidad a las demás grandes logias del mundo. A partir de esa fecha la fraternidad ha crecido en forma estandarizada (las logias y grandes logias que siguen esos estándares se denominan regulares y son las únicas logias oficiales) de tal forma que en la actualidad se encuentran presentes en casi todos los países de la Tierra y su lista de miembros abarca millones de personas que día a día, se reúnen para ejercer su libertad de expresión, aprender y recabar fondos para la institución filantrópica mas grande del mundo.

La establecida en Francia, de origen escocés, estuardista, fue favorecida por el espíritu racionalista francés: estableció como rito el “escocés antiguo y aceptado”, frente al de York de las logias inglesas; y en 1738 al fundarse la Gran Logia de Francia, la francesa quedó desvinculada de la inglesa, encontrándose desde entonces en abierta oposición. De esta división nacieron las tres ramas principales de la masonería actual: Rito Inglés, Rito Escocés, Rito Simbólico Francés. Frente al carácter aristocrático y puritano de la masonería inglesa, la francesa evolucionó hasta un difuso deísmo, inspirado en el racionalismo naturalista que poco a poco le hace perder el matíz religioso que tenia aquella; mas adelante, en un segundo proceso de transformación, cambia su concepción de una base aristocrática de la sociedad por una estructura más democrática, intelectual y politizada.

En 1804, La Gran Logia General de Francia se convierte con Napoleón en el primer centro impulsor de la masonería en Europa, siendo designado gran maestre José Bonaparte.

En Inglaterra y países nórdicos, la masonería sigue vinculada a las realezas; en Francia, inclinada siempre a fórmulas de gobierno basadas en la estricta libertad individual, fue siempre respetada por todos los regímenes políticos hasta 1940 en que el Mariscal Petain la declaró fuera de la Ley; aunque posteriormente, en tiempo del general De Gaulle, quedó sin validez dicha ley.

Doctrina

La masonería, llamada también Francmasonería, es una institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática, cuya estructura tradicional la constituye un sistema educativo, tradicional y simbólico. La creencia en un Dios único, al que denomina Gran Arquitecto del Universo, el amor a la humanidad y la fraternidad universal son las bases fundamentales de su doctrina. Proclama al Gran Arquitecto del Universo como Principio Generador y como Símbolo Superior de su aspiración y construcción ética. No prohíbe ni impone a sus miembros ninguna convicción religiosa. Tiene por objeto la investigación de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad; trabajar por el mejoramiento moral y material y por el perfeccionamiento intelectual y social de la humanidad, haciendo extensivos a todos los hombres los lazos fraternales que unen a los masones de todo el orbe.

Como escuela de formación del ciudadano enseña a sus miembros a vivir honradamente, obedecer las leyes de su país, practicar la justicia, amar a sus semejantes y trabajar incesantemente  por el bienestar de la humanidad.

Honra y dignifica el trabajo y lo considera como uno de los deberes más esenciales del hombre, por esto proscribe la ociosidad voluntaria y da a sus miembros el título de “obreros”. No es una secta ni es un partido político. Exalta la virtud de la tolerancia y rechaza toda afirmación dogmática y todo fanatismo. Aleja de sus Templos las discusiones de política partidista o de todo sectarismo religioso. Trata de hacer de un hombre bueno, un hombre mejor. Sustenta los postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad y en consecuencia, Propugna la justicia social y combate los privilegios y la intolerancia.

 Los requisitos para ser Masón son bastantes sencillos como ser mayor de edad, libre (con todo lo que ello implica) y de buenas costumbres, además de poseer ciertos conocimientos intelectuales a objeto de que puedan entender el mundo complicado que encierra.




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