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LA MASONERIA ESPECULATIVA Y LA MASONERIA OPERATIVA EN EL SIGLO XXI


Orden Real de Heredom de Kilwinning

Aug.·. y Resp.·.Logia-Madre Metropolitana

"San Andrés de Escocia N° 5"


Valle de Santiago de Chile


LA MASONERIA ESPECULATIVA Y LA MASONERIA

 OPERATIVA EN EL SIGLO XXI


Trabajo expuesto en el encuentro de los
Ritos de Memphis-Misraim, Rito de Memphis y
La Orden Real de Heredom - Kilwinning, por el
Ven.·. Maestro Q.·. H.·. Dionisio E. Jara R.


Aprovecharemos estas Tenidas Masónicas de Verano 2005 para compartir nuestra visión en el tema que nos reúne, con Ordenes hermanas, Logias representadas, Hermanos y hermanas que también manifiestan sus opiniones desde una visión de respeto y tolerancia como debe ser la característica de toda orden masónica que se precie de tal. Allí está la primera manifestación del “espíritu operativo”, cuando privilegiamos el Trabajo masónico práctico, superponiéndose a la sola especulación. Tenemos más que suficientes argumentos como para hacer una clara exposición de lo que es la masonería “operativa” en la actualidad y que nosotros representamos; y en ese ánimo es que compartimos nuestros propósitos, trabajos y doctrinas con nuestros hermanos de otras Obediencias.
En esta pequeña exposición expondremos los argumentos mínimos para hacer claridad sobre los fines y prácticas que definen a estas dos visiones y de cómo nosotros trabajamos nuestra filiación. Sin embargo nuestro acento no lo pondremos sobre la masonería “especulativa” pues ella cuenta ya con suficientes exponentes y sería ocioso alargar en forma innecesaria nuestra exposición.
Ahora bien, en nuestro caso, como Representantes de la moderna Masonería Operativa, bajo el nombre de “Orden Real de Heredom de Kilwinning”, debemos antes que nada esclarecer a nuestros hermanos la filiación iniciática que profesamos. Es así que fundamentamos nuestras filiaciones sobre las “cuatro corrientes del esoterismo tradicional de Occidente” y que constituyen las cuatro Piedras Angulares que sostienen el edificio de la misma. Ellas son:
1) La filiación Salomónica, transmisora de la leyenda de la construcción del Templo de Salomón.
2) La filiación Pitagórica, transmisora del conocimiento de la Geometría Sagrada.
3) La filiación Hermética, transmisora del Arte Real, alquímico y constructivo.
4) La filiación Templaria, transmisora de la Vía Caballeresca por medio de los Altos Grados escoceses pertenecientes a la Casa de Estuardo y a las Logias "Jacobitas".

La Orden Real practica lo que, en el siglo XVIII, se denominaba Early Grand Scottish Rite (Gran Rito Escocés Primitivo) en sus Logias y Capítulos, herederos directos de las cuatro corrientes antedichas.
Nuestras ceremonias, juramentos y consagraciones, son de carácter eminentemente cristiano como lo fuera la masonería operativa desde sus mismos orígenes, en oposición a como lo ha planteado la masonería especulativa a partir de 1717 con la reforma protestante del pastor Anderson. Así el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, o los que han copiado para si, sus sistemas de grados junto a sus Grandes Constituciones y Reglamentos, han podado paulatinamente en el tiempo ciertos elementos doctrinales que han venido a desvirtuar del todo los orígenes operativos que alguna vez sustentó a la “antigua masonería”. Algunos Ritos modernos y liberales incluso ya ni siquiera reconocen al Gran Arquitecto del Universo, como es el caso del Gran Oriente de Francia y a partir de ellos muchos otros mas.
La Orden Real fundamenta su carácter cristiano puntualizando lo siguiente:
1. Aquellos que instituyeron la Orden Real de Heredom de Kilwinning, como representantes legítimos del Templarismo Masónico escocés, jamás concibieron a la misma como ajena al Cristianismo pues ello significaría abjurar de sus remotos orígenes.
2. El mensaje de Cristo es universal y dicho carácter se pone de manifiesto por la ofrenda de los tres Reyes Magos en la Nochebuena: oro, incienso y mirra que representan el triple poder, Real, Sacerdotal y Profético de Jesucristo. Por su cualidad sacerdotal "según el Orden de Melki-Tsedek", Jesús une indisolublemente al Cristianismo con la Tradición Primordial Paradisíaca, tal como lo señalara oportunamente el Hno.·. René Guénon.
3. Otro de los motivos de la extrema firmeza del mantenimiento del sello crístico de la Masonería de Heredom fue el enfrentamiento a la severa descristianización de los rituales operativos originales en que incurrieron los oportunistas que organizaron la Gran Logia de Londres, lo cual impulsó una decidida defensa de la Tradición.

Es en esa universalidad y en ese estado del espíritu que la Orden Real realiza, más allá del paso de los siglos, el plan del Gran Arquitecto del Universo.
Si bien la Orden Real posee, desde su origen un sello Crístico y Templario, ello no es obstáculo para recibir en su seno Candidatos de otras tradiciones regulares.

La Orden Real de Heredom de Kilwinning representa la forma primitiva de la Masonería Escocesa Jacobita y constituye una Orden de Caballería tributaria del Templarismo asentada sobre una filiación masónica.
Su existencia es muy anterior a la aparición de los dos grandes Ritos llamados "escoceses" los cuales fueron constituidos muy posteriormente, a saber:
· El Rito Escocés Rectificado, organizado en el Convento de Wilhelmsbad en 1782.
· El Rito Escocés Antiguo y Aceptado, organizado en Charleston en 1804.
La Masonería Escocesa Jacobita desapareció de la historia profana luego de la sangrienta batalla de Culloden-Moor (1746) donde fuera derrotada militarmente, en forma definitiva, la legítima Casa de los Estuardo.
A consecuencia de la masacre de Culloden sir Charles Ratcliffe, lord de Derwent-Water y Gran Maestre de la Masonería Escocesa Jacobita, junto con otros prominentes Hnos.·. fue decapitado al hacha en la Torre de Londres el 8 de Diciembre de 1746.
Años más tarde, los restos de la dispersa Masonería Jacobita se sumaron a la sublevación de los Masones Antiguos (Grand Lodge of Atholl) dirigida por el ilustre Hno.·. Laurence Dermott (1752) quien, liderando a masones irlandeses, escoceses y del norte de Inglaterra, se enfrentó duramente con la desviación moderna representada por la Grand Lodge of London (1717) creada por el pastor protestante James Anderson.
En nuestros días, la Orden Real de Heredom de Kilwinning ha restaurado no solo el espíritu operativo del Arte Real sino que además – en estricta observancia con las recomendaciones y críticas hechas por el Hno.·. René Guenón a lo largo de toda su obra – ha rectificado también las formas y rituales en uso en total concordancia con los inmutables principios tradicionales de la Masonería Operativa, anteriores a la desviación moderna de 1717. Por lo tanto, se han "arrojado entre los escombros" todas las ilegítimas incrustaciones ideológicas, sociales, políticas, moralistas, sentimentales, etc. que lograra infiltrar la profanación especulativa de los "Modernos".
Además, la Orden Real ha conservado vivientes las tradiciones, Usos, Costumbres y Rituales de la antigua Masonería Operativa que han llegado hasta nosotros. Por lo tanto, su carta constitutiva no son las “Constitutions” redactadas por el pastor Anderson sino los Antiguos Deberes (Old Charges) de los Operativos, más específicamente el llamado Manuscrito "Iñigo Jones"(v.gr. "The Antient Constitution of Accepted Masons the Free and Accepted Masons.",1607).
Por todo lo antedicho, la antigua Masonería de Heredom es una Orden esotérica tradicional de Occidente perteneciente a la Iniciación Obrera y Artesanal que ha recibido en custodia la herencia (Heredom=Heirdom) de filiaciones caballerescas y sacerdotales. Como toda Orden esotérica auténtica posee un origen supra-humano de donde proviene su influencia espiritual que se transmite por medio de una cadena ininterrumpida de iniciados. Derivada de la antigua Masonería Operativa y del Templarismo Jacobita escocés, recibe en sus Logias, con las adaptaciones necesarias, a hombres y mujeres debidamente calificados en igualdad de deberes y derechos.
A pesar de todo lo antedicho, la Orden Real de ninguna manera resigna los deberes de la Fraternidad Masónica y reconoce como Hnos.·. y Hnas.·. a iniciados en otras Obediencias aunque no profesen nuestros mismos "Land-Marks" (límites-mojones) recibiéndolos en nuestros Trabajos como visitantes previo Retejado.

Por otra parte, conociendo la situación de libertad restringida a que se encuentran sometidos los Hermanos miembros de las modernas Obediencias especulativas por medio del falaz concepto de la "regularidad" administrativa derivada de la desviación andersoniana de 1717, como es el caso de la Gran Logia de Chile que impone la pena de la expulsión para los hermanos que visiten otros ritos por ellos considerados “irregulares”, no necesitamos reciprocidad de su parte sino que abrimos las puertas de nuestras Logias para que puedan conocer la Masonería Tradicional restaurada en sus verdaderos Principios. De esta manera creemos cumplir con el precepto masónico de "Reunir lo disperso y difundir la Luz..."
La aparición de la Masonería Moderna o Especulativa en 1717, con la organización de la Gran Logia de Londres como resultado de las maniobras del pastor Anderson, asentó un grave golpe a la tradición masónica. Esta desviación moderna generó, años más tarde, la gran sublevación de los masones operativos liderados por el eminente Hno.·. Laurence Dermott, que constituyó la Gran Logia de los "Antients" para preservar las Antiguas Costumbres tradicionales.
Es innegable que la fuente de la Tradición Masónica radica en la Masonería Operativa anterior a 1717 y que la Gran Logia de Londres era cismática e irregular "ab initio". Esta clarificación necesaria – pero muy poco difundida – coloca a la cuestión de la regularidad masónica en su verdadera perspectiva: la aparición de la Masonería Moderna o Especulativa es una subversión del orden tradicional originada en la intrusión profana de la política como nefasta consecuencia de las guerras dinásticas y religiosas ocurridas en las Islas Británicas.
Por lo tanto, toda la Masonería Especulativa es irregular desde su origen, tanto en su vertiente "anglo-sajona" orientada hacia el moralismo protestante como en su vertiente derivada "latina", desviada con respecto a la desviación originaria, autotitulada progresista, liberal o laicista.
El ilustre Hno.·. René Guenón fue un verdadero Maestro Operativo "en todos los Grados" siendo el primero en arrojar Luz sobre esta cuestión colocando el debate en sus verdaderos términos: los criterios de verdad sobre la Tradición Masónica deben buscarse en la Masonería Antigua anterior a 1717 y constituyen el único camino para poner "Ordo ab Chao" (Orden en el Caos) en la des-orientación reinante.

Lo opuesto a la palabra “operativo” es “especulativo”; y ello nos lleva a reflexionar directamente sobre el concepto que conocemos como la “Iniciación Masónica”. Esta está ligada a un oficio y este oficio no es otro que el de Constructor. La Masonería Operativa o los masones operativos son “hombres de oficio”, que poco a poco en el tiempo han “aceptado” a título honorífico a personas extrañas al arte de la construcción. Sin embargo, con el pasar del tiempo, los hombres de oficio fueron menos y los que fueron aceptados vinieron a constituirse en mayoría. Allí es que la masonería “operativa” se transforma en “especulativa”, y con ello su relación con el oficio no es más que una cuestión ficticia. Los masones especulativos creyeron que porque eran mayoría podían considerar a todo el universo de masones en sus concepciones: pero esto no es así.
Muchos han pensado en el interior de esta mayoría que por este hecho ha resultado de todo un “progreso” en el sentido “intelectual” (como dice el Hno.·. René Guenón), como si esta situación correspondiera a un nivel mas elevado de la comprensión del simbolismo. Nada más equivocado.
Antiguamente todos los masones eran “libres” pues eran beneficiarios de las franquicias que habían acordado con los reyes, soberanos y príncipes y las corporaciones masónicas formadas por los hombres del oficio, quienes debían nacer también libres como para tener el privilegio de participar en la Iniciación.
Los masones “aceptados”, que no eran hombres del oficio, al igual que los eclesiásticos que desempeñaban funciones de “capellanes”, eran considerados en iguales condiciones, aunque a título diferente, como miembros de la orden operativa.
Por tanto, podemos acordar que la masonería “especulativa” ha venido a ser, solamente y gracias a los masones que han sido “aceptados” en el interior de la masonería “operativa”. Estos masones “especulativos” no habían recibido la totalidad de los grados «operativos», y por eso se explica la existencia, al comienzo de la Masonería «moderna», de algunas lagunas que fue necesario mas tarde completar gracias a la intervención de los supervivientes de la Masonería «antigua», mucho más numerosos todavía en el siglo XVIII de lo que creen generalmente los historiadores.

Ahora bien, el paso de lo «operativo» a lo «especulativo», según nos dice el Hno.·. Rene Guenón, está muy lejos de constituir un «progreso» como lo querrían los modernos que no comprenden su significación, es exactamente todo lo contrario desde el punto de vista iniciático; hablando propiamente, no implica forzosamente una desviación, pero sí al menos una degeneración en el sentido de una mengua; y esta mengua consiste en la negligencia y el olvido de todo lo que es «realización», puesto que eso es lo verdaderamente «operativo», para no dejar subsistir ya más que una visión puramente teórica de la iniciación. En efecto, es menester no olvidar que «especulación» y «teoría» son sinónimos; por otro lado, la palabra «operativo» no debe considerarse exactamente como un equivalente de «práctico» o «acción»; en realidad, se trata de ese «cumplimiento» del ser que es la «realización» iniciática, aquella que se relaciona directamente con la “Gran Obra” de la terminología alquímica.
Entonces, y continuando con el pensamiento de Guenón, se deduce que “es fácil darse cuenta de lo que queda en el caso de una iniciación que no es más que «especulativa»: la transmisión iniciática subsiste siempre, puesto que la «cadena» tradicional no ha sido interrumpida; pero, en lugar de la posibilidad de una iniciación efectiva, no se tiene más que una iniciación virtual, y condenada a permanecer como tal por la fuerza misma de las cosas, puesto que la limitación «especulativa» significa propiamente que esa etapa ya no puede ser rebasada, dado que todo lo que va más lejos del orden es «operativo» por definición misma. Eso no quiere decir, que los ritos ya no tengan efecto en parecido caso, ya que siguen siendo siempre, aunque aquellos que los cumplen ya no sean conscientes de ello, el vehículo de la influencia espiritual; pero, por así decir, este efecto se «difiere» en cuanto a su desarrollo «en acto», y es como un germen al que le faltan las condiciones necesarias para su eclosión, puesto que estas condiciones residen en el trabajo «operativo», únicamente por el cual la iniciación puede hacerse efectiva”.
Pese a todo esto, la moderna “masonería operativa” alojada en el interior de la Orden Real de Heredom de Kilwinning que representamos, ha restaurado las antiguas costumbres, rituales y constituciones a como lo fue en el pasado, marcando un significativo retorno al estado “operativo” original. Todas las desviaciones modernas que han sido introducidas e incorporadas por la vía de los especulativos no es más que el desconocimiento de cómo es la masonería en sus reales orígenes.

¿Cómo es posible despojar a la masonería de tales nefastas influencias? Volviendo a sus orígenes, alejando a esta de toda acción política, social, agnóstica, de tráfico de influencias. Dejar de ver a la masonería como a una sociedad civil con fines profanos tales como el progresismo, el humanitarismo, el laicismo, el liberalismo, y todas las restantes ideologías de la filosofía occidental moderna. Dejando de contemplarla como a un sistema especial de “moralidad” aunque esté "velada por alegorías e ilustrada por símbolos". Alejando toda idea que la masonería es una religión, ni mucho menos, que se constituya en un substituto de ellas. Que no es una secta religiosa de cualquier confesión que sea. Que no es una sociedad secreta, generadora de conspiraciones y complots. Que no es un medio de ascenso social en la sociedad profana. Que no es un centro de actividad social o política, más o menos exclusivo.
La masonería operativa no tiene una posición ambigua en estas cuestiones, pues su postura con la doctrina iniciática tradicional esta más que clara.

Según el Gran Maestro de la Orden Real de Heredom de Kilwinning para la Argentina, “es importante saber cómo se instauró el proceso de degradación de la Masonería, para que muchos Hermanos bienintencionados, pero que solo conocen una versión interesada del tema, puedan formarse una idea imparcial de esta delicada cuestión.
Sintéticamente, las etapas de la desviación y decadencia de la Masonería son las siguientes:

1) Masonería Especulativa anglo-sajona: que surge en 1717 con la fundación de la Gran Logia de Londres y constituye el comienzo de la Masonería Moderna. Impregnada por el moralismo protestante, solo alcanza a concebir a la Masonería como “un sistema de moralidad velado por alegorías e ilustrado por símbolos.” Se autoerige en fuente y origen de la “regularidad” masónica en todo el mundo aunque proviene del cisma especulativo que la convierte en un mero reflejo (invertido, como todo reflejo...) de la auténtica Masonería. No por nada los Operativos de la época decían que eso no era realmente “Masonry” sino “Andersonry “... En 1752 se produjo una gran reacción de los Ancient Masons contra la Masonería Moderna que logró restaurar parcialmente el legado tradicional pero, lamentablemente, no pudo hacerlo en su totalidad.

2) Masonerías “latinas “: este es el rostro convencional de “la” Masonería que se autodefine como “filosófica”, “laicista”, “progresista”, “liberal”, etc., etc., y cree que posee una misión política y social. Esta clase de Masonería es considerada como “irregular” por la corriente anglo-sajona la cual, desde su posición deísta y moralista, rechaza esta orientación que impregna buena parte de la Masonería europea continental y de Latinoamérica. Las Masonerías “latinas” fueron las que llevaron adelante el enfrentamiento con la Iglesia Católica, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, que involucró principalmente a Obediencias de Francia, Italia, España y Portugal.
Resulta tragicómico que una corriente masónica, irregular en sí misma por su origen cismático, condene como irregular a otra corriente masónica emanada, a su vez, de ella misma. Esto recuerda la imagen de la serpiente que se muerde la cola. En este peculiar y patético caso, todas las Obediencias Especulativas se acusan también de “irregulares” y todas tienen razón.
A modo de resumen y guía práctica para los masones tradicionales y “guenonianos “, se pueden señalar ciertas “marcas” inequívocas que denuncian las peligrosas inversiones rituales derivadas de la subversión efectuada por Anderson y sus secuaces y tan enérgicamente denunciadas por los Ancient York Masons:
1) Inversión de las Palabras de los dos primeros Grados simbólicos, estableciendo la secuencia B... J.... M... que destruye la significación simbólica tradicional del orden primitivo y auténtico de dichas Palabras o sea J.... B... M... sigla ésta que alude muy claramente a un émulo de Hiram Abbi.
2) Inversión del orden de la Apertura de los Trabajos, pues los Operativos abrían en el Grado más alto posible e iban abriendo, hacia abajo, los restantes.-
3) Exclusión de la mujer de los Trabajos Masónicos, a diferencia de los Operativos que las incluían sin prejuicios, aún en las tareas más pesadas, tal como se puede comprobar en los textos y documentos medievales o también como los Operativos en sentido espiritual como Martines de Pasqually, quien también las incluía como lo hizo, por ejemplo, con la hermana de Willermoz.
4) Desplazamiento del Ara, el V.·. L.·. S.·. y la Estrella Flamígera del centro de la Logia hacia el muro de Oriente, pasando de un simbolismo polar a otro solar.

Continuando con el pensamiento del Gran Maestre, dice que se “marcó con claridad meridiana la neta superioridad de la Masonería Operativa antigua frente a la Masonería Especulativa moderna. Dicha superioridad se comprueba fácilmente en que la Masonería Operativa, siendo la fuente y origen de la Masonería Moderna, es completa en sí misma, pues posee los tres elementos necesarios para ello, a saber:
1) Una filiación ininterrumpida.
2) Una doctrina tradicional.
3) Un método de realización espiritual.”
“En cambio, la Masonería Especulativa moderna, si bien comparte la misma filiación iniciática con la Masonería Operativa - pues no es más que una rama desviada de la misma - ha olvidado o desvirtuado gran parte de la doctrina iniciática (especialmente la parte que utiliza a la Geometría como soporte) que se expresa por medio de símbolos y también ha perdido totalmente el método de realización espiritual que sirve para llevar a la práctica lo que enseña la doctrina.”

El Q.·. H.·. René Guénon señaló que dentro de lo Operativo se debe distinguir “un sentido superior” por encima de lo meramente gremial (corporativo, dice Guénon) representado por “los obreros de la piedra” y afirma que los operadores de ese “sentido superior” eran “los inspiradores hermetistas” que habían organizado la Masonería Operativa medieval. Entre esos “inspiradores hermetistas” deben contarse un conglomerado de organizaciones que, en distintos grados y responsabilidades, participaron posteriormente en la formación de otras organizaciones iniciáticas occidentales. Entre las primeras se menciona, generalmente, a los Templarios, los Fedeli d’Amore, los Rosa+Cruces, ciertas tarikas sufíes, etc. mientras que dentro de las segundas figuran la Franc-Masonería tradicional, los rosacrucianos, los Filósofos Incógnitos o Desconocidos, L’Estoile Internelle, les Chevaliers du Divin Paraclet, les Chevaliers-Macons Elus de Martines de Pasqually, etc.

Así, resumiendo, podemos distinguir que la Masonería Tradicional Antigua estaba compuesta por los siguientes estamentos:
1) Masonería Operativa Espiritual: que era practicada por los “inspiradores hermetistas” antes mencionados. Los Caballeros-Masones Elegidos + Sacerdotes del Universo, de Martines de Pasqually, y que según Guénon, habrían sido unos de los últimos representantes. Esta particular Orden de masonería teúrgica está restaurada a sus verdaderos orígenes de acuerdo a la información original que emanara de la pluma de Martinez de Pasqually, de Louis Claude de Saint-Martin (mientras fuera el secretario del Maestro como miembro de los Elus+Cohens) y de Juan Bautista Willermoz (como miembro de los Elus+Cohens). Esta Orden se encuentra actualmente activa, constituyéndose en la corona oculta que sella el trabajo de la Orden Real de Heredom de Kilwinning.
2) Masonería Operativa Material: son los “obreros de la piedra” que construyeron las catedrales medievales y a los que aludía el Caballero Ramsay.
3) Masonería Aceptada: en las Logias Operativas que constituyen el trabajo fundamental, de restitución a sus verdaderos orígenes, tanto en la doctrina, como en sus rituales y constituciones por parte de la Gran Logia Simbólica, como de la Gran Logia Madre Escocesa de Perfección de los Antiguos Maestros Escoceses del Arte Real, como del Soberano Gran Capítulo para Chile de la Orden Real de Heredom de Kilwinning.

En la actualidad y ya transitando por los años que dan forma histórica al siglo XXI, es que nos movemos hacia el futuro pero sin olvidar los fines y doctrinas que nos dieron origen, respetando y llamando al orden original. Inexorablemente nos adentramos en este siglo pero sin perder nuestra visión en nuestros antiguos comienzos, pues creemos que las Verdades son siempre las mismas en todos los siglos, aunque llamadas con diferentes nombres de acuerdo a las épocas que vive nuestra sociedad.
Por supuesto que no renunciaremos a nuestra visión de lo que es la verdadera masonería, como tampoco renunciaremos al privilegio de compartir con nuestros hermanos que trabajan en la masonería especulativa moderna, pues abriendo el corazón y la razón es posible el entendimiento, y a partir de ello resucitar todo el sistema a su estado original.
Nuestra sociedad en general seguirá en este siglo haciendo descubrimientos tecnológicos y científicos, se perfeccionarán las disciplinas de comprensión del comportamiento humano, se harán esfuerzos a partir del sufrimiento de muchas naciones por el hambre, las guerras y los desastres naturales, para hacer surgir del corazón de toda la especie humana el interés globalizado y solidario por quienes viven en otras latitudes; sin embargo, nuestro trabajo como miembros de la antigua masonería de Heredom, seguirá siendo el mismo: acercarnos a Dios por la vía y filiación del trabajo “operativo”

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