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LA LUCHA DE SEXOS EN LA FLAUTA MÁGICA

LA LUCHA DE SEXOS EN LA FLAUTA MÁGICA
 

Por Javier Giménez.

La “La Flauta Mágica”, última ópera escrita por Mozart, nos descubre, además
de una fábula, una encarnizada lucha por la posesión de un mágico objeto, y
una tragedia que nos lleva hasta la locura de uno de sus personajes.

No es mi intención analizar aquí la obra completa – no me creo capaz de ello
– sino de una parte de ella.

Desde la primera vez que escuché la Ópera y leí su libreto - un libreto que
después me di cuenta que estaba incompleto, mutilado, quizás censurado –
note que algo había en ella que no me convencía, y era el personaje de la
Reina de la Noche: una mujer capaz de cantar así, no podía ser mala.
Leyendo el libreto, en su aria parece que pide venganza, pero la
Reina de la Noche no pide venganza.: pide justicia.

En esta obra, cada personaje principales tiene un opuesto-complementario.
El de Tamino es Pamina, el de Papageno, Papagena, y el de la Reina de la
Noche...Sarastro.

Estos dos personajes, (la Reina y Sarastro) forman el núcleo de una historia
particular dentro de la historia general de la obra. Un hilo argumental que
se pierde por completo por culpa de las mutilaciones y las malas
interpretaciones profanas, y que solo analizándolo detalladamente,
descubrimos una historia de despecho, machismo y frustración.

Si analizamos sus roles en la obra, observamos una aparente contradicción:
en el primer acto, la Reina de la Noche, que, por cierto, es el único
personaje que no tiene nombre propio, es una mujer buena, preocupada por su
hija que ha sido raptada por el maligno genio Sarastro y que busca la ayuda
de un joven inocente, sabio y piadoso para que la libere. Su corazón de
madre esta profundamente afligido y ha sido elegida para sufrir. Ofrece la
mano de su hija a su libertador y, además, le da a Tamino una Flauta Mágica
de oro, que le protegerá y sostendrá en las mayores desgracias. Así mismo,
les facilita (a Tamino y a Papageno) toda su ayuda, incluyendo a tres guías,
tres niños, para que les ayuden a encontrar el camino del lugar donde
Monostatos, el esclavo de Sarastro, tiene prisionera a Pamina. También le
regala a Papageno, el pajarero, un carillón que contiene unas campanillas de
plata con poderes mágicos, que hacen bailar, aún sin querer, a aquel que las
oye. Sin embargo, en el segundo acto, la Reina de la Noche se transforma
completamente.

Ante su hija, Pamina, y al ver que Tamino no ha conseguido rescatarla aún, y
que está a punto de ser “iniciado”, es decir, captado por Sarastro, le entrega un puñal ,
y desata sus más bajas pasiones.
En palabras suyas " Un infierno vengador hierve en mi corazón;
muerte y venganza llamean a mi alrededor.
Si Sarastro no recibe de ti el dolor de la muerte,
ya no serás mi hija nunca jamás" .
Tras estas palabras, desaparece hundiéndose en el suelo,entre truenos.
En su última aparición, es tragada por la tierra, junto a sus
tres damas y a Monostatos, ante el triunfo de Sarastro, tras un último
lamento: "Todos nosotros nos precipitamos hacia la noche eterna".

Sarastro hace, en cambio, un camino inverso. Cuando las Tres Damas se le
aparecen a Tamino, y le dicen que tiene que salvar a la hija de la Reina de
la Noche, una de la Damas le dice que "un poderoso y malvado demonio se la
arrebató". La misma Reina le confiesa que "un malvado me la arrebató".
Convencido de la maldad de Sarastro, el mismo Papageno dice de él a las Tres
Damas : "He oído de vuestros labios que es como un tigre; seguro que
Sarastro, sin piedad alguna, me haría desplumar y asar, o bien me arrojaría
a los perros. "Cuando Papageno encuentra a Pamina, ella le avisa : "¡Si
Sarastro te viera... los martirios que acompañarían tu muerte no tendrían fin.!"

Cuando Tamino llega al Templo de la Sabiduría, mantiene una larga
conversación con el Orador, un anciano Sacerdote, que siembra la duda sobre
la maldad de Sarastro, terminando Tamino con estas palabras: ¡ Oh, noche
eterna! ¿Cuándo te disiparás? ¿ Cuándo encontrarán mis ojos la luz ?.
Sarastro empieza, pues, siendo un "malvado demonio" y acaba siendo
el GranSacerdote del Templo de la Sabiduría.

Pero, ¿a qué se debe este cambio tan radical? ¿Es un cambio o una
progresión? ¿Hay algo oculto - o simbólico - en la Reina de la Noche?
¿Qué interpretación tiene esto?

Intentando averiguar el porqué de este cambio, encontré dos caminos
distintos: el "argumental" y el "simbólico". Y dentro de cada uno de esos
dos caminos, varios senderos distintos.

Los críticos o analistas de esta Opera, no se ponen de acuerdo, y dan
explicaciones contrarias sobre estos caminos y senderos. La línea
argumental, en su primer camino u opción, dice que Schikaneder, cuando llegó
al final de primer acto, quizá vio que los personajes de la obra tenían una
similitud en sus sentimientos hacia los ideales masónicos, y decidió cambiar
el libreto, adecuando los personajes a sus nuevos roles, sin preocuparse
demasiado por las contradicciones que se iban a crear.

La segunda opción es que, como ellos desde un principio querían hacer una
obra que ensalzara los principios de la masonería, no se preocuparon
demasiado de que el libreto estuviera perfectamente conjuntado, ya que la
obra tiene una línea argumental clara y un desenlace feliz, y a pesar de las
dudas que al final podrían quedar, lo más importante de la obra es
entendido. La parte más selecta del público entendería los ideales masónicos
de su argumento, y el público popular vería una obra mágica y divertida,
que era lo que el gran público buscaba y quería, a la par que desarrollaba
unos ideales de amor, fraternidad y sabiduría, de lo que algo aprenderían.

Sin embargo, Schikaneder se basó, al escribir el libreto, en un cuento
llamado “Lulu, oder die Zauberflöte”, ( Lulú, o la Flauta Mágica”), una obra
de A. J. Liebeskind. Cuando estaba a mitad de escribir el libreto, un
empresario competidor de Schikaneder, Marinelli, estrenó el 8 de Junio de
1791, una obra llamada Der Fagottist, oder die Zauberzither, es decir, “El
fagotista o La Cítara mágica”, con libreto de J. Perinet y música de Wenzel
Müller. Este “singspiel” tuvo unas críticas adversas, lo que unido a la
prudencia por el temor a una posible acusación de plagio, hizo que
Schikaneder modificara el texto, aprovechado lo ya escrito. Y aquí es donde
el libretista, miembro de la misma Logia que Mozart (Zur Wohltätigkeit , La
Beneficencia), aprovechó para darle un contenido masónico a su obra.

Como la Masonería tenía por aquella época en Austria un clima adverso, ya
que su evidente implicación en la Revolución Francesa, que acababa de
empezar y cuyo lema – Igualdad, Libertad Fraternidad – era sospechosamente
igual, quisieron aprovechar para hacer un canto – más o menos encubierto –
de la Orden, para intentar crear ciertas simpatías entre la clase alta de la
Austria del siglo XVIII.

Así pues, aunque el texto fue modificado a la carrera, (recordemos que fue
estrenada el 30 de Septiembre de 1791), los personajes de la Reina de la
Noche y Sarastro tienen, en un principio, un cambio “argumental” , que sigue
un proceso, a lo largo de la Obra, y de acuerdo al libreto, con el fin de
darle la orientación masónica que los autores quisieron imprimirle. Pero
esto no justifica el cambio radical de ambos personajes. Así pues, había que
entrar en el camino del símbolo. ¿Que podían representar ambos personajes?

Esta claro que Sarastro es el Gran Sacerdote del Templo de la Sabiduría.
Por lo tanto, Sarastro puede ser el Venerable Maestro de una Logia Masónica
o el Gran Maestro de la Orden. Es igual su cargo, el caso es que él
representa a la Masonería.

Posiblemente represente a Ignaz von Born, Ex -Venerable Maestro de la Logia
de ambos, y que había pasado recientemente al Oriente Eterno. Von Born había
sido una persona bondadosa, paternal y sabia, por lo que quizás, como
homenaje, le habían concedido ese honor.

Sarastro representa la vía solar o iniciática, reservada a las elites, es
decir, a los individuos plenamente cualificados. Por lo tanto, la Reina de
la Noche es su antagonista, y representa la vía lunar o religiosa.

Arquetipo pues, de esta vía lunar es la Reina de la Noche, gobernada por las
emociones inferiores que se disfrazan y ocultan en apariencias religiosas.
Sus dos arias manifiestan dos aspectos muy distintos de una personalidad
siniestra, que podría encajar con el cambio dado por ella a lo largo de esta
obra. La vía lunar es emocional.

A partir de aquí, podemos analizar ambos personajes, siguiendo a otros
comentaristas de esta obra. La Reina de la Noche representaría, para
algunos, la Iglesia Católica. Así, se trataría del antagonismo existente
entre los que practican la vía lunar o religiosa (el pitriyana o sendero de
los ancestros de los hindúes) y los Iniciados, que practican la vía solar o
devayana (sendero de los dioses).

La Reina de la Noche, al igual que la Iglesia Católica, te atrae, al
principio por su bondad, te da consuelo y se reviste de emocionalidad, pero
se maneja utilizando el temor ( la condenación, el infierno) y a las
emociones (vidas ejemplares, martirios, sacrificios personales). Es la única
forma de vida espiritual a la que pueden aspirar las personas no
cualificadas, como por ejemplo, Papageno, que recordemos que sirve a la
Reina de la Noche, vendiéndole los pájaros que captura, a cambio de comida y
bebida.

Sarastro -la Masonería- es satanizado por la reina de la Noche -la iglesia
católica-. Es un demonio que rapta y hace sacrificios humanos, nos confunde
y nos acecha en la oscuridad. Sin embargo, cuando vamos buscando la luz y
nos acercamos a ella -a la masonería, a Sarastro- vemos la verdad. Es el
cambio del mal al bien. Es la vía solar, la iniciática.

Llegados aquí, sería interesante ver la relación entre Mozart y la religión.
Casi toda la música religiosa compuesta por Mozart es por encargo o debido
al oficio litúrgico, es decir, compuesta para el servicio religioso de la
Iglesia. Mozart contaba con muchas limitaciones a la hora de componer su
música religiosa, derivadas tanto del gusto de la época como –entre otros–
del Cardenal Colloredo o del mismo emperador José II, que prohibió, durante
muchos años, las misas cantadas en Austria. Sus obras, aunque formalmente
compuestas con arreglo a las normas de la época, quedaban muy lejos de lo
que él, como genial compositor, hubiese deseado como ideal de música
religiosa.

Mozart tenía una superioridad, tanto musical como intelectual, que no podía
desarrollar, o mejor dicho, expresar, pues las limitaciones sociales y
religiosas se lo impedían; lo que le hacían sentirse, en cierto modo, un
“marginado social”, por lo que las ideas masónicas debieron de resultarle
muy tentadoras, tanto por su sentido de la fraternidad y la revolución, como
por estar de moda entre los ambientes intelectuales, ya que estaba
fuertemente entroncada con las ideas de la Ilustración.

Por otra parte, aún no había llegado al Laicismo y al anticlericalismo e
influencia que llegó en el siglo XIX. Los ideales están muy bien, pero como
hay que comer todos los días, Mozart solicitó el cargo de Kapellmeister de
la Catedral de San Esteban, que - en un principio - no consiguió, pues su
titular, Leopold Hofmann, que había sufrido una grave enfermedad, se
recuperó. Sin embargo, el 28 de Abril de 1791, el Ayuntamiento de Viena
aprobó el nombramiento de Mozart, aunque murió el 5 de Diciembre del mismo
año. Así pues, no parece pues muy probable un ataque a la Iglesia en La
Flauta Mágica, al menos de una manera consciente, pues Mozart, nunca
renunció a la Iglesia, y murió en su seno. Parece más bien una consecuencia
de los personajes, o más bien de su rol, de su papel, del enfrentamiento
Sarastro-Reina de la Noche, Masonería-Iglesia, que más que un
enfrentamiento, es otra manera de ver las cosas. El personaje de Sarastro
está bastante claro. Vamos a encuadrarlo como Venerable Maestro. O más bien
un Gran Maestro actuando como Venerable Maestro.

¿ Cuál es la diferencia entre uno y otro? Como más adelante veremos, él es
el receptor del Circulo Solar, del emblema de los iniciados, por lo que en
un principio, él sería el Elegido, y, como consecuencia, el Gran Maestro de
esta “supuesta orden masónica” en la que Tamino y Papageno van a ser
iniciados, pero actúa como Venerable Maestro de una Logia, pues un Gran
Maestro no inicia, eso corresponde a las Logias, no a la Obediencia. Aquí si
que imagino que este doble papel es una manera de ahorrar personajes y darle
más ritmo a la obra.

Decíamos que Sarastro es el elegido, por consiguiente, un hombre bueno y
sabio. Y , ¿ cómo un hombre sabio tiene un esclavo ( Monostatos ) y
secuestra a una doncella (Pamina)? . Además, Monostatos es un personaje
malvado, que castiga a los que tiene a su cargo y pretende abusar de Tamina.
Aquí me inclino a pensar que Monostatos es el “alter ego” de Sarastro, es
decir, lo malo del hombre. Él representa las pasiones del hombre, la
lascivia, la avaricia, la violencia. Él es todo lo que Sarastro no puede
ser. Monostatos no es esclavo de Sarastro, es esclavo de sus propias
pasiones. Por eso, se alía con la Reina de la Noche y acaba siendo sepultado
en la Oscuridad eterna.

Y ¿por qué tiene secuestrada a Pamina?. Bueno, eso lo veremos más tarde.
Vemos que Sarastro no sufre ningún cambio brusco, no pasa a de ser malo a
bueno. Pasa de ser un desconocido a ser conocido. Y por eso cambia la
perspectiva que tenemos de él, que nos dan de él. A través de la Reina de la
Noche, de Pamina, del Anciano Orador del Templo, vamos entendiendo a
Sarastro y se va dibujando su personaje y a quien representa. O a qué
representa.

Pero... ¿y la Reina de la Noche? Antes de analizar el personaje, y para
entenderlo mejor, vamos a ver la situación de la mujer en el siglo XVIII,
tanto en el ámbito social como en la Masonería.

Si a comienzos del siglo XVIII, el zar Pedro I aún mantenía que "ser
mujer... era ser analfabeta y virtual esclava del padre y del esposo", el
desarrollo en este siglo va a matizar estas afirmaciones. Pese a las
limitaciones, nunca antes las niñas habían tenido tantas oportunidades de ir
a la escuela. Las preocupaciones ilustradas por la educación de las mujeres
en realidad no surgieron por generación espontánea. De un lado, eran
transposición de las inquietudes pedagógicas generales; de otro, entroncaban
con una corriente de pensamiento que partía de los escritos de Vives y
Erasmo en el siglo XVI. Del Siglo XVII datan las primeras manifestaciones
que atribuían los defectos femeninos principalmente a la falta de
instrucción, al tiempo que continúa el debate sobre sus capacidades
intelectuales y el tipo de educación que les era más adecuada. Los efectos
de la reforma y la contrarreforma hacen considerar oportuno instruir a las
niñas también en leer y en el catecismo, al tiempo que la creación de
instituciones religiosas femeninas dedicadas a la enseñanza -ursulinas,
beatas, clarisas ...- incrementa las oportunidades de hacerlo, sobre todo
para las integrantes de las capas sociales superiores.

La llegada del siglo XVIII no hace sino ampliar e intensificar la polémica.
Conformes todos en la necesidad de reformar la enseñanza que se imparte a la
mujer, las diferencias surgen al abordar los temas de dónde impartirla, por
quiénes y, sobre todo, cuál debe de ser su contenido. Respecto a los lugares
de enseñanza, los ilustrados, en el caso de los niños, preferían el hogar
familiar, completado la educación con un sistema de escuelas públicas que
paliase las posibles deficiencias de los padres. Además, y pese a las
críticas de que eran objeto, perviven los conventos e internados laicos, que
alcanzan gran protagonismo. Para la instrucción femenina, la casa cumplía un
doble cometido. De un lado, se aprendían en ella las enseñanzas menos
formales, las labores domésticas y, si era necesario, una profesión.

Para las altas capas sociales que comparten las ideas del siglo representa
también la ocasión de proporcionar a las hijas conocimientos más completos
contratando buenos profesores. La sociedad está dividida en dos grupos. Uno,
minoritario, donde la mujer es educada, sino como un varón, en un ambiente
refinado, culto. El otro grupo, mayoritario, sigue tratando a la mujer como
la definía Pedro I. Este primer grupo, afín a las ideas de la Ilustración,
permite a la mujer, que no olvidemos que sigue teniendo como feudo su casa,
la realización de reuniones caseras, punto de encuentro de músicos,
pintores, filósofos, escritores, es decir, focos de cultura, lo que le
permite estar en contacto con las nuevas ideas que circulan por la vieja
Europa y la Nueva América, y con los movimientos ocultistas, teosóficos,
esotéricos, etc. Así pues, está presente en el desarrollo de grupos como la
Orden Rosacruz o la misma Masonería, pero no se puede integrar en ellos – o
en algunos de ellos – pues solo se pueden iniciar a los hombres, con
minúscula, es decir, a los varones, ya que, por ejemplo, en la Constitución
de 1723 de Anderson, en ningún párrafo excluye a la mujer ( ni siquiera la
menciona), pero por los condicionantes que pone para ser un “buen masón”, la
mujer queda excluida, entre otras cosas, debido a que no es un “individuo
libre”, pues volviendo a la definición de Pedro I , era “ analfabeta y
virtual esclava del padre y del esposo”, y al ser esclava, no era libre.

Así pues, vemos que, aunque la mujer está preparada intelectualmente para
ello, no se le reconoce su derecho a la Iniciación, solo por ser mujer, es
decir, por misoginia. Sin embargo, y al estar la mujer en contacto con estos
movimientos, van naciendo, al principio como un “entretenimiento” o
distracción, grupos – logias- que van integrando a mujeres, pero en un
“segundo nivel”. Son Logias, dirigidas por hombres provenientes de Logias
formalmente constituidas y que “tutelan” estas Logias . Estas Logias,
llamadas de “Adopción”, se dedican, principalmente, a las obras de caridad.
Tenían unos rituales distintos a las Logias de hombres, y no tenían el
carácter iniciático de las masculinas.

Esta institución tomó el nombre de “Orden de Mopses” y nació, precisamente
en Viena, sobre 1737, y se expandió por Francia, Holanda y el resto de
Europa. La palabra “Mopsa” o “Mopse” era el nombre por el cual se designaba
a la esposa de un hermano, pero en alemán “mopse” también significa
“perrito”. Así pues, esta Orden tomó este nombre por un doble motivo:
primero porque estaba integrada por hombres y mujeres, algunas de las
cuales, posiblemente las fundadoras, eran mujeres de masones. Por otra
parte, tomaron como emblema de la misma a un perro, como símbolo de
fidelidad. Tenía un solo grado, y no había juramento ni iniciación ninguna.
Su vida fue bastante corta, pero fue el germen de la Logias de Adopción.

Las relaciones entre las Logias masculinas y las Logias de Adopción, fueron,
a menudo, muy tensas. Las logias masculinas estaban continuamente alertas
para mantener a las Logias de Adopción en una posición subalterna y estas
luchaban por conseguir la igualdad, cuya sola mención hacía temblar a los
iniciados.

En 1841, un informe refleja el contexto que ya en 1790 – 50 años antes – los
autores de “la Flauta Mágica” ya eran conscientes, y que define la acción de
la Ópera de este modo: “ La masonería, que sólo puede propagarse por la
persuasión, tiene la necesidad de las mujeres para poder ser
resplandeciente. En lugar de tenerlas como auxiliares, está obligada a
luchar incansablemente contra ellas”.

Con estos antecedentes, vamos a situar ya a la Reina de la Noche en su
papel. Como ya he comentado al principio, la Reina de la Noche es una mujer,
una madre, desesperada porque su hija ha sido raptada y nada ha podido hacer
para evitarlo. Su desesperación le lleva a enviar a un extraño, Tamino, que
se cruza en el camino de sus tres Damas, y a pesar de que son estas las que
le libran de la muerte, solo por el hecho de ser hermoso (que no valiente,
pues se desmaya ante la visión de la serpiente), se le encomienda la misión
de encontrarla y rescatarla de las garras de un “maligno genio”. Así pues,
Tamino se va adentrando dentro del mundo de Sarastro y poco a poco, es
cautivado por él, queriendo ser un Iniciado.

Es en el segundo acto, escena tercera, donde se desarrolla el siguiente
diálogo entre Pamina y la Reina de la Noche: Pamina está dormida. Monostatos
se inclina sobre la figura dormida. En ese momento, entre truenos y
relámpagos aparece la Reina de la noche.

Monostatos (dando un salto hacia atrás) ¡ La Reina de la Noche!

Pamina: ¡Madre, madre! ¡ Querida madre! (Se echa en brazos de la Reina)

Reina de la noche: Agradécele a la violencia con la que te arrancaron de mí
el que me llame todavía tu madre.¿Dónde está el joven que te envié?

Pamina: Ah, madre, desapareció para siempre del mundo y de entre los
hombres. Se ha consagrado a los iniciados.

Reina de la noche: ¿A los iniciados? Infeliz hija mía, ¡ahora sí que te han
arrebatado de mí para toda eternidad!

Pamina: ¡Arrebatada! ¡Oh, huyamos, querida madre!
Bajo tú protección desafío todos los peligros.

Reina de la noche: ¿Protección? Niña querida, tu madre ya no puede
protegerte. Con la muerte de tu padre mi poder bajó a la tumba. Les entregó
voluntariamente el Sol de los Siete Círculos a los iniciados. Este poderoso
Sol de Siete Círculos lo lleva Sarastro sobre el pecho. Cuando yo le hablé a
mi esposo de esto, me contestó con el ceño fruncido: “Mujer, mi última hora
ha llegado... todos los tesoros, esos que yo solo poseía, son tuyos y de tu
hija”. –”¿Y el Círculo solar que todo lo penetra?”– le interrumpí yo
rápidamente -. -“Está destinado a los iniciados”- me contestó él; “Sarastro
lo usará con tanta hombría como lo he hecho yo hasta ahora. Y ahora, ni una
palabra más; no busques saber cosas que para el espíritu femenino resultan
incomprensibles. Tu obligación es que tú y tu hija dejéis que en todos los
asuntos os guíen hombres sabios”.

Pamina: Querida madre, ¿debo concluir de todo esto que a ese joven lo he
perdido para siempre?

Reina de la noche: Perdido a menos que consigas, antes de que el Sol coloree
la Tierra, que él esté dispuesto a huir a través de este paso subterráneo.
En cuanto aparezca el primer destello del día debes haberlo logrado, o
estará ya totalmente entregado a los iniciados.

Pamina: Querida madre, ¿y no podría yo amar al joven aunque fuera iniciado,
del mismo tierno modo como lo amo ahora? Mi padre mismo también estaba en
relación con esos hombres sabios. Y siempre hablaba elogiosamente de ellos,
y alababa sus bondades... su inteligencia, su virtud. Sarastro no es menos
virtuoso que ellos.

Reina de la noche: ¡Que oigo! Tú, mi hija, ¿podrías defender los vergonzosos
principios de esos bárbaros? ¿Podrías amar a un hombre semejante que, aliado
con mi enemigo mortal, en cada momento podría preparar mi ruina? ¿Ves este
acero que tengo aquí? Está destinado a Sarastro. Lo matarás y me entregarás
ese poderoso Círculo solar.

Entrega un puñal a Pamina, que lo recibe con mal contenido horror.

Pamina (llorosa) Pero, ¡queridísima madre!

Reina de la noche: ¡Ni una palabra más!

Aria (nº 14) Un infierno vengador hierve en mi corazón; ¡muerte y venganza
llamean en torno a mí! Si Sarastro no recibe de ti el dolor de la muerte, ya
no serás mi hija nunca jamás. Serás repudiada para siempre, serás abandonada
para siempre, quedarán rotos para siempre todos lo lazos de la naturaleza,
si Sarastro no expira por tu causa. ¡Escuchadme, dioses vengadores, escuchad
el juramento de una madre!

(Desaparece, hundiéndose en el suelo)

(Pamina, desolada, sostiene el puñal en la mano)

(Monostatos, muy contento se acerca a Pamina sigilosamente)

Monostatos. ¿Así que el Círculo solar de Sarastro tiene virtudes propias? Y
para apoderarse de la hermosa muchacha tendría que matarlo. Eso me va como
anillo al dedo.

En ese tercer párrafo de la reina de la Noche está explicado el argumento
real de la Flauta Mágica. Cuando el Rey, marido de la reina de la Noche y
padre de Pamina muere, les deja a ellas los “bienes materiales” : “Mujer, mi
última hora ha llegado ... todos los tesoros, esos que yo solo poseía, son
tuyos y de tu hija”, pero ¿ y “el Sol de los Siete Círculos” , el Círculo
Solar que todo lo penetra? Pregunta ella. “Está destinado a los iniciados”.
Sarastro lo usará con tanta hombría como lo he hecho yo hasta ahora. Y
ahora, ni una palabra más; no busques saber cosas que para el espíritu
femenino resultan incomprensibles. Tu obligación es que tú y tu hija dejéis
que en todos los asuntos os guíen hombres sabios”. Es decir, niega a la
Reina de la Noche la posibilidad de ser una Iniciada. Eso es cosa de
hombres, pues “Sarastro lo usará con tanta hombría como yo lo he hecho hasta
ahora”. Con la siguiente frase, “Y ahora, ni una palabra más; no busques
saber cosas que para el espíritu femenino resultan incomprensibles”,
retrocede culturalmente hasta la postura que comentábamos del Zar “ser
mujer... es ser analfabeta y virtual esclava del padre y del esposo.”No
considera a la mujer, solo por el ser mujer, digna del Conocimiento.

La Reina de la Noche no es la Reina del Mal, ni de la Oscuridad, ni de lo
Oculto. Es la Reina de la Noche porque no le ha sido concedida la Luz. La
Luz del Conocimiento. Se le rechaza del Reino de la Claridad; se encuentra
haciendo de Soberana de un reino nocturno (sin luz) con una inmensa
frustración. Su aria es un gran fragmento trágico en el que se expresa como
una mujer profundamente insatisfecha, que canta su dolor, su indignación y
su furor. No acierta a comprender que por el solo hecho de ser mujer se le
desposea del conocimiento y se le quiera mantener en la ignorancia. En un
análisis más profundo, podríamos decir que aquí, la Reina es fálica, porque
sus aterradoras vocalizaciones demuestran que desearía derrotar a Sarastro
en el terreno mismo del poder. De ahí su odio hacia Sarastro, que como ella
bien sabe, no es el malvado que denuncia con su ira, al igual que ella no es
la Soberana de las Fuerzas del Mal.

Visto que su plan de enviar a Tamino a fracasado, solo encuentra una
solución: darle a Pamina un puñal para que mate a Sarastro y recupere el Sol
de los Siete Círculos para ella. Ahora es capaz de cualquier cosa. Utilizará
a su hija para conseguir su propósito: primero se la ofrece a Tamino y
después se la ofrecerá a Monostatos. Claro que Pamina no matará a Sarastro,
ya que, a pesar de todo, no concibe la violencia, la muerte. Ella está en la
disyuntiva de perder a su madre o a su Tamino. Pero, ¿cuáles son los planes
de Sarastro? ¿ Porqué Pamina estaba retenida por él?

A lo largo de la obra, vemos que Tamino pasa por una serie de pruebas que le
van a conducir hacia su ingreso entre los Iniciados, y vemos que Pamina está
pasando otra serie de pruebas, y que una vez superadas por los dos las
pruebas, se juntan en el camino final. Lo que Sarastro pretende es unir a
ambos en algo nuevo. En el Reino del Padre de Pamina, no había
enfrentamiento entre sexos, porque no concebía que la mujer pudiera “ser
iniciada”. Solo se concebía la superioridad del hombre. Con la muerte del
Rey, se abre la separación entre los dos mundos, el Reino de la Noche y el
de Sarastro. El gran pecado de la reina de la Noche ha sido no aceptar el
predomino de los hombres sobre su condición de mujer. Su orgullo es mas
fuerte que la razón, y esto le conduce a la locura. Pero a través de la
unión entre Tamino y Pamina el conflicto se resuelve y una nueva era se abre
al mundo. Y esto es lo que la Reina de la Noche no ve, cegada por el orgullo
y que le va haciendo perder la razón poco a poco. Locura que le lleva a
aceptar el ofrecimiento de Monostatos de entregarle a Sarastro a cambio de
Pamina, entrando Monostatos, la Reina y las Tres Damas de una forma violenta
en el Templo, pero siendo vencidas y arrojados, ahora sí, a la Oscuridad
Eterna.

Por lo que comentaba sobre la situación de la masonería en la Viena de 1790,
en la Flauta Mágica se puede ver ese intento de Mozart y Schikaneder de
mostrar las ideas que sobre el papel de la mujer en la sociedad aportaba la
Masonería, como consecuencia de las ideas de la Ilustración. Podríamos ver
la necesidad de convertir la “Orden de Mopses”, que era una masonería
desprovista de todo lo simbólico para el “uso y disfrute” de las mujeres –
(¡pobrecitas, en algo se tendrían que entretener !) - en la masonería de
Adopción, que aunque no daba gran autonomía a las mujeres, era mucho más
avanzada y respetuosa que la anterior.

Resumiendo y para terminar, “La Flauta Mágica” es un relato iniciático, que
aborda el conflicto simbólico entre dos mundos, el masculino y el femenino,
conflicto que resolverá la nueva unión de la Pareja tras la necesaria
purificación. El gran error de la Reina de la Noche es no aceptar la
supremacía de los hombres y enfrentarse violentamente a ellos, en vez de
luchar en el mismo terreno, es decir, en el simbólico. La Ópera, que arranca
con un clima misógino, concluirá con la redención de la mujer. Bajo una
forma metafórica y simbólica, el Hombre y la Mujer, guiados por los hombres
sabios e iniciados, alcanzarán por si mismos, por sus propios méritos, la
Sabiduría de la Pareja, necesaria para la rehabilitación de la Mujer.

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