Siempre ha quedado impregnado en mi mente, aquellos lejanos años de mi austera niñez en mi escuelita fiscal, de mi querido Barranco, donde casi siempre entusiasmado escuchaba las clases de mi humilde maestro, maestro de mirada limpia, solidario y fraterno con sus colegas, con sus alumnos, siempre con los mendigos...maestro de conducta recta y de extrema lucidez; que sobre todas las cosas amaba la libertad y el conocimiento, que no nos trataba como alumnos, sino que al recibirnos en el aula de clase nos saludaba con un: ¡QUERIDOS HERMANOS BUENOS DÍAS!,...y empezaba sus clases; -junto a mi compañero Víctor entre risas en voz baja nos decíamos: Llegó el hermano mayor...- es con él que recién aprendí a entender que el inicio del estudio de las matemáticas, la suma y resta, la materia y la naturaleza, eran escalones importantes de fe y superación, y las medidas rectas era el camino de conducta que siempre debíamos de seguir, que el valor de la libertad, igualdad y fraternidad, no se paga con monedas, se paga con amor, aunado al hermoso quehacer de siempre amar a las cosas bellas, respetar a toda persona sin discriminar jamás, como el sol y las estrellas... e intentar construir esas cosas bellas, que era el camino para hallar la luz de la verdad, ese era mi humilde maestro de mi escuela fiscal, aquel del inmenso corazón; aquel de mirada limpia, que regalaba conocimientos y modelo de vida; que me enseñó que no basta el Curriculum Vitae, para ser perfecto, ni vanagloriarse de los bienes obtenidos; sino lo que fundamentalmente vale es lo que puedas tú entregar al prójimo y que pueda servir de ejemplo para tu semejante, como la única oportunidad de trascender en la vida; como mi recordado y querido maestro que lastimosamente después de morir,...(partir al Oriente eterno) Oh!... ¡recién me enteré¡... por todos en el barrio en la escuela, en la tierra y en el cielo de que este buen hombre, que había muerto: era un Q.:H.: Masón....
Q:.H.. JULIO ALVA PARI R:.L:.S:. UNIÓN FRATERNAL N° 5 GRAN ORIENTE DEL PERU


