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'Rechazamos a políticos con ética poco probada'

  • Los 'clásicos', reconocidos por los próceres británicos, también están en fase aperturista .
  • Hay alrededor de 300 en Madrid y más de 2.000 en toda España

Ilia Galán, PERTENECE A LOS MASONES REGULARES y es profesor de la Carlos III , posa en su casa en el centro de Madrid. (Foto: Óscar Monzón)

Por ROBERTO BÉCARES QUICO ALSEDO

MADRID.- Los masones regulares, los clásicos, aquellos que sí que creen en un gran arquitecto del Universo, también han iniciado ahora un tímido desnudo "para que se escuchen voces serias y no sólo quimeras", explica Ilia Galán, profesor de Arte en la Carlos III. Galán fue hasta hace poco venerable maestro de la logia Phoenix 31, que se engloba en la Gran Logia de España, reconocida por los británicos. Él no se atribuye la portavocía, pero es una voz especialmente significativa. "Hemos querido intervenir para buscar una voz firme y segura sobre las cosas que suceden", incide.

La Gran Logia de España, que engloba a decenas de grupos -más de 2.000 personas en España, 300 de ellas en Madrid-, fue fundada en 1728, y es la primera levantada fuera de las islas británicas. Su funcionamiento es muy similar al de los liberales excepto por la creencia en un hacedor del universo -son admitidas todas las religiones-. "Lo que se pide es una creencia en un ser supremo, que cada uno interpreta cómo quiere. Hay unos principios que nos unen, como la búsqueda de la bondad, la felicidad o el cultivo de las propias cualidades; hacernos mejores", añade Galán, con visibles canas en la barba y la melena y cierto porte de caballero templario.

Por curiosidad, preguntémosle. "Aunque la masonería moderna empieza en 1717, si se ha descubierto que en Escocia se refugiaron miembros del Temple y están relacionados con la capilla de Roslyn, que está llena de simbología masónica. Ellos eran guerreros de la cristiandad, pero estaban abiertos a otras religiones", dice Galán en su casa del centro de Madrid, llena de símbolos masones. Hay una columna salomónica a ambos lados del salón -jakin y boaz- y una calavera. Sobre las primeras avisa que siempre tienen que estar separadas "para pasar por en medio". Acerca de la segunda explica que les recuerda "la presencia de la muerte".

Misticismo

De la simbología habla, aunque de las ceremonias -tenidas- no suelta prenda. Sí insinúa cierta experiencia 'religiosa'. "Es una especie de mística de la fraternidad, buscas lo mejor de ti y lo mejor de los demás. Es como cambiar de dimensión", precisa. "La simbología que usamos, los mandiles, las capas, los sombreros, nos distancia del mundo cotidiano".

¿Y los ritos han variado algo con el paso de los años? "No", responde tajante, "lo esencial se ha conservado tal cual era en el siglo XVIII. Se intenta que los ritos no se cambien". "Ahora se construye el templo interior, el propio espíritu", matiza refiriéndose al inicio de los masones, situado cercano al círculo de los arquitectos. "Mediante los ritos cada uno escoge su rumbo. Sirven de aprendizaje y encuentro con los demás. Son juegos teatrales que ayudan a la persona a reaccionar de determinada manera".

Galán relata con ardor los rincones de Madrid que presentan símbolos masones. Se mueve por el Ateneo entusiasmado, y se para a observar las estrellas simbólicas que todavía embellecen algunas escaleras. "El Pasillo Verde de Madrid está lleno de símbolos masones", asegura. Este fue diseñado por Manuel Ayllón, conocido masón.

Cuenta la leyenda que el día que se inauguró, con simbología masónica que iba desde las acacias a un obelisco o columnas salomónicas, sonó por los altavoces la 'Flauta Mágica' de Mozart, canción reconocida por las logias como propia. El entonces alcalde, José María Álvarez del Manzano, fuera de juego, dijo que igual hubiera estado mejor una zarzuela.

Sobre los comentarios que se oyen de que son una secta no quiere ni oír hablar. "La masonería es lo contrario a una secta. Uno puede entrar y puede salir cuando quiera. Además, no impartimos doctrinas únicas", incide este profesor, que ya supera los tres lustros como masón. Balance: "A mí me ha aportado experiencias interesantísimas y me ha llevado a trabajar en aspectos que ni había pensado y conocer gente con la que me he enriquecido".

Galán, que tras ser gran maestro pasó a ser guardián del templo, subraya la estructura 'democrática' de las logias. "Cada cierto tiempo se cambia el gran maestro", dice. Niega además que haya un elitismo: "El elitismo que se pide es el de la persona, con hondura interior y que quiera mejorarse. Tener títulos nobiliarios no garantiza el entrar, ni tener dinero. Ha habido altos cargos políticos que han sido rechazados por tener una ética poco probada".

¿Y se sigue influyendo en política o economía? "La Gran logia no hace ninguna intervención en ese sentido. Son los miembros los que libremente pueden hacer cosas entre sí, pero sin directrices. Depende de la libertad de cada uno, la libertad es clave".

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