Las sesudas reflexiones de corte simbólico o social, y la trascendencia de los rituales, marcan el camino de los masones cuando se reúnen en sus logias. Sin embargo, la masonería también es terreno abonado para el sentido del humor, que los hermanos expresan de manera especial en los ágapes posteriores a la tenida, y alguna vez también dentro del templo. De otro lado -y como en todo colectivo formado por humanos-, en ocasiones los masones mantienen fuertes discusiones entre ellos, que pueden comportar amargas consecuencias...
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Y es que, a menudo, tras la risa se esconde algo menos agradable. Es así como los administradores de Gran Oriente Cañí escriben que "están cansados de oir, en cenáculos, congresos, jornadas etc., una y otra vez las mismas anécdotas, los mismos follones, las mismas pegas y las mismas quejas que han ido lastrando, cuando no destruyendo, la supervivencia de la Orden en España".
Fuente: Actualidad Masónica