“Norteamericanos, Ingleses, Alemanes, Franceses, Daneses y Noruegos, HABÍAN ACTUADO COMO SI FUESEN PERUANOS EN LOS MÁS DIVERSOS CARGOS DEL Monitor Huáscar … a principios de 1900, poco o casi nada se sabía de ellos… muchos fueron olvidados en el tiempo”.
“La patria debe esperar todo del Huáscar. Aunque es un buque fuerte, no puede compararse a los acorazados enemigos. Morirá combatiendo… os puedo asegurar que si el Huáscar no regresa victorioso, yo tampoco he de regresar”.
Así lo registró Miguel Grau en su bitácora del monitor Huáscar antes de encontrar la gloria eterna en el combate de Angamos el 08 de octubre de 1879. Ese día Grau cumplió su promesa, prefirió la muerte antes que la deshonra, se inmortalizo en las enfurecidas aguas del Pacífico con 33 valientes marinos, que leales a su comandante, perecieron defendiendo la nave.
La Plana Menor
Muy pocos se sabe de quienes conformaban la tripulación del Monitor Huáscar. Manuel Zanutelli Rosas, en su obra “El Almirante Grau y la plana menor del Huáscar”, dice que esta la conformaban zambos, cholos y negros, expresiones denigrantes y además racistas; y otra parte era extranjera, unida al resto de sus compañeros en el ideal común de defender al Perú: norteamericanos, ingleses, franceses, daneses y noruegos habían actuado como peruanos en los más diversos cargos como maquinistas, fogoneros, calafates, boca – fragua, herreros, carboneros, muchos fueron voluntarios sin tener la preparación adecuada en alta mar; sin embargo, demostraron arrojo y valentía para enfrentarse al enemigo durante el Combate de Angamos.
Se dice que fueron intrépidos y audaces en las labores encomendadas, se subordinaron a su líder y le demostraron lealtad hasta el final del combate. No sucumbieron ante el poderío naval enemigo; por el contrario se embravecieron a sabiendas de la superioridad enemiga.
Los sobrevivientes de la Plana Menor no tuvieron el reconocimiento dado a un héroe de la patria. A principios de 1900, poco o casi nada se sabía de ellos. Muchos fueron olvidados en el tiempo, algunos hallaron obstáculos al solicitar sus pensiones que por ley les correspondían. Después de la guerra, algunos volvieron a sus habituales quehaceres para sobrevivir, casados y con hijos. Se esfumaron en el tiempo. No es sino hasta 1927 que se les reconoce como “Sobrevivientes de las guerras del Perú”; para ese entonces, ya muchos yacían enterrados en diversos cementerios de la capital del Callao y del extranjero.
En un recorrido casual que hice por los años 1990 en el cementerio “Baquijano y Carrillo” del Callao entrando por el ala derecha de dicho cementerio antiguo encontré varias lápidas alusivas a HH:. Mmas:. De esos años; en sus lápidas hacía mención: “Aquí yace un H:. del Arte de la Guerra del Pacífico” con el C:. y la E:. en las posiciones del grado respectivo.



