Entre la Escuadra y el Compás
Hacia la Formación del Hombre Nuevo
“Cuando padecemos algún malestar emocional, cuando por cualquier circunstancia que hemos vivido y sabemos que hemos cometido algún error o que lo hemos hecho mal, debemos poner en práctica nuestro diálogo interno, esta es una técnica importantísima para analizarse interiormente, es allí donde deben surgir algunas preguntas como estas ¿Qué estamos haciendo para causarnos ese malestar? ¿Debemos cambiar o mejorar nuestra actitud? ¿Debemos revisar nuestro comportamiento? Estas respuestas no se pueden dar a través de agentes externos, las mismas deben salir de nuestro interior y quien mejor que uno mismo para responderlas.
Qué bueno es dialogar con uno mismo. No les ha sucedido que cuando vamos por alguna calle o en la soledad del silencio hay momentos en que nos encontramos hablando con nosotros mismos y en seguida se nos viene a la mente mejor no lo sigo haciendo, van a pensar que me estoy volviendo loco. Este tipo de comentarios interno es lo que no nos permite que dicho dialogo continúe, ya que siempre nos importa lo que los demás piensen y no lo que pienso yo como persona, es decir nos coartamos o mejor dicho nos saboteamos esa necesidad que poseemos en comunicarnos con nosotros mismos, aparte de ser sano el dialogo interno es necesario e imprescindible.
La auto-comunicación es una declaración verbal que practicamos con el fin de implantar pensamientos específicos de acuerdo al entorno y al modelo a seguir en sociedad. En la vida de los hombres y mujeres que vivimos sumamente ocupados, difícilmente hay una hora del día en que no sea necesario acudir a este proceso de diálogo interno. No solo es necesario hablar con uno mismo, esto se hace necesario con el fin de analizarnos, coordinar y comprender cierto número de hechos o para examinar de manera más eficaz cualquier posición o tema que surja en el curso de las actividades programadas. Todas las cosas las tenemos que evaluar en su justa medida, así las emociones nos van a acompañar. Por otro lado, la vida no es una lucha, la vida es para disfrutarla y así como dialogamos con los demás ¿Por qué no lo podemos hacer con nosotros mismos? No hay que luchar contra nuestro diálogo interno, hay que hacer un trabajo de comprensión hasta hacer que esa visita interna se transforme en una conversación racional.
Es necesario tener un diálogo interno realista: “Cuando lo que me ha pasado no es bueno, si puedo lo arreglo, pero si no lo puedo arreglar lo acepto y seguro que aún puedo hacer cosas valiosas por mí y por los demás”. Tenemos que fijarnos en lo que puedo hacer y en lo que tengo y no fijarnos en lo que no puedo hacer y en lo que no tengo. Esta deben ser las bases de la auto conversación.
El éxito o el fracaso en cualquier cosa, grande o pequeña, dependerá de tu programación. Lo que aceptas de otros, y lo que dices cuando hablas contigo. Sería maravilloso si lográramos comprender el funcionamiento de la mente tan a fondo que pudiéramos aprender cómo cambiar o dominar nuestra vieja programación y sustituirla con una específica y nueva programación palabra por palabra. Y qué maravilloso, además, si pudiéramos hacer esto de tal manera que pudiéramos afectar y mejorar nuestras actitudes y nuestro comportamiento no con años de difícil estudio o entrenamiento, sino fácilmente, en cualquier momento que elijamos.
Debemos aprender a hablarnos a nosotros mismo en un sentido claro y preciso. Está comprobado que el cerebro humano hará cualquier cosa que le ordene, si usted lo dice suficientemente a menudo y con suficiente fuerza. Si le dice lo incorrecto sobre usted, eso es lo que aceptará y sobre eso actuará. La mente consciente no nota la diferencia entre “somos inútiles” y “nos movemos con gracia”. Cualquier cosa que usted se diga a sí mismo, es lo que la mente creerá. No conoce la diferencia entre “somos pobres” y “somos ricos”. Acepta nuestra programación tal cual se la damos. Nuestro mecanismo de programación interno acepta cualquier información con igual indiferencia. La clave está en decirle algo positivo. El cerebro simplemente cree lo que usted le dice. Y creará lo que usted le dice sobre sí mismo. No tiene opción.
El dialogo interno es pensar en acción. ¿Cuántas veces hemos estado al borde de la depresión o perturbados, y cuando colocamos música por dar un ejemplo cambiamos de actitud? ¿Es magia? No, es un principio. Lo interesante es que el pequeño representante en nuestro interior aparece y dice: “Eso no es justo. Eso es hacer trampa. Te estás obligando a ti mismo a sentirte feliz”. ¿Dónde hay algo que dice que: “No puedo obligarme a sentirme feliz”? Yo deseo obligarme a sentirme feliz. Así que hago lo necesario para lograrlo.
La próxima vez que nos encontremos comunicándonos con nosotros mismos, en cualquier lugar que estemos, sigamos con esa práctica, es recomendable y saludable. Además el psicólogo que llevamos dentro no los reclama.


