
Dios, el origen y causa primera de cuanto existe, nadie lo ha visto jamás, sino es percibido como una presencia o ideal abstracto y un tanto arquetípico que a través del tiempo ha evolucionado junto con el pensamiento e imaginación humano.
El hombre ante la imposibilidad de conocer el nombre y forma de Dios, lo ha reducido al entendimiento de su mente y consciencia humana, llegando a crearlo a su propia imagen y semejanza, agregándole sus propias facultades, virtudes, y defectos en grado superno, como: perfecto, absoluto e infinito entre otras más, como el ideal del hombre perfecto a ser.
El nombre y la forma individualizan y separa del resto de la creación, motivo por el cual, Dios teniendo nombre y forma no podría conservar su condición de absoluto.
El absoluto no puede encontrar nada fuera de sí mismo, por lo tanto no puede dividirse o multiplicarse hacia fuera sin perder su condición de absoluto, lo hace hacia dentro de él mismo, de tal modo que las aparentes partes o individualizaciones producto de la división o multiplicación no tienen existencia separada ni pueden existir fuera de él, y continúan siendo él, de tal modo, que aquello que llamamos profano y sagrado no tienen diferenciación en cuanto continua siendo el absoluto mismo. En estas condiciones, la evolución de las aparentes partes, es producto de la experimentación del “absoluto” tratando de conocerse a sí mismo, porque no hay otro ni nada por conocer sino él mismo. …Algunos Cabalistas dicen: “Dios deseo conocerse a sí mismo, y creo un espejo para verse reflejado en él”… La humanidad.
“Si han hallado ese delta resplandeciente con el nombre del inefable, bajo la piedra cubica en que fue colocado por Henoch, ¿No comprenden que son caracteres convencionales, que Dios no tiene nombre propio?” (1).
La evolución de la consciencia del hombre, le permitió ser consciente de la existencia y lugar donde se encontraba el delta con el nombre sagrado de Dios, que en éste caso, no es otra cosa que el alma del ser humano, la cual se encontraba oculta bajo la piedra cubica o sea el hombre encarnado.
La piedra cubica con sus medidas, superficies, ángulos, líneas, y vértices perfectas, es un símbolo alegórico del hombre perfecto y de su consciencia iluminada por el alma que ha trascendido y liberado de las exigencias y condiciones de la materia y su naturaleza animal.
El delta sagrado nos habla de la conjunción del positivo y negativo, “B” y “J”, alma y materia, que tiene como resultante una tercera columna del templo, o línea del triángulo, que concilia los opuestos y da origen al hombre encarnado.
El nombre sagrado de Dios en medio del delta, que en muchos casos es sustituido por “El ojo que todo lo ve”, es un nombre o símbolo convencional creado por la consciencia y mente finita y relativa del hombre, ante la necesidad de tener una referencia o punto de apoyo para “comprender” y rendirle culto al Dios cuya existencia siente pero que no ve.
El universo y la humanidad, son dos grandes libros en donde el hombre puede estudiar y llegar a conocer “algo” de lo que Dios es.
La biblia menciona que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, pero su propia imperfección y apego a los tesoros materiales, le impiden ver a Dios reflejado en él.
Dios es una idea arquetípica en la mente del hombre, que conforme evoluciona, ésta va cobrando y definiendo forma, esencia e intencionalidad. La diosa Isis cubre su rostro con un velo, mismo que gradualmente va levantando y mostrando su rostro a quien es digno de ello… Dios se cubre el rostro también con tres velos: “Ain Soph Aur” La luz ilimitada, “Ain Soph” lo ilimitado, “Ain” la nada. (2).
“Nosotros (La humanidad) somos encarnaciones vivas de esos símbolos de saber y del poder, hagámonos dignos del primero con el estudio, y con la virtud, merecedores del segundo” (1).
Las religiones se han institucionalizado y se han perdido entre los tesoros terrenales. Su función era enseñar y motivar el pensamiento para reflexionar sobre lo que Dios es, y lo han sustituido por el dogma y la fe ciega, y gran parte de la humanidad, ha renunciado a su legítimo derecho de pensar por sí mismos sobre Dios.
Las religiones han deformado la idea de Dios, y lo han declarado exclusividad propia al autoproclamarse vicarios de Dios sobre la tierra, y único camino para llegar a él, cuando en realidad el único camino es el hombre mismo a través de todas sus actividades, ciencias y tecnologías como son: la medicina, psicología, sociología, química, física, astronomía, agricultura y ganadería por mencionar algunas de ellas, y todas conducen al hombre y a Dios.
Dios existe como el ideal supremo del hombre. Si existe o no como persona, no es más importante que considerarlo como el ideal perfecto a alcanzar a través de cualquiera de sus actividades, porque Dios se encuentra en el hombre y sus actos.
Dios la causa primera, es solo uno, y la multiplicidad de Dioses, nombres y formas que el hombre le ha asignado, solo son facetas o cualidades que el hombre cree o imagina ver de la divinidad.
La “Absolutes” que el hombre le ha asignado a Dios, lo convierte en una deidad dinámica, que conforme el hombre evoluciona hacia su propia perfección, Dios lo hace también manteniéndose a la distancia y llamando al hombre a avanzar hacia él.
Dios es como tú lo desees imaginar, sin embargo su naturaleza siempre será propositiva, pro constructiva, y pro evolutiva… Dios es para el hombre, conocimiento sobre sí mismo, porque solo así podrá convertir su piedra bruta en piedra cubica y encontrar oculto dentro de él, el delta sagrado con el nombre de Dios.
Los perfumes que arden en el pebetero sobre la columna trunca, nos habla de la consciencia universal(3) que todo impregna con su esencia y aroma. El hombre no es la medida del universo ni de Dios, sin embargo, su consciencia que es una extensión de la consciencia universal (3), si es la medida de la realidad que percibe.
La Masonería Escocesa y particularmente este Gr. 14° que es el último de la “Logia de Perfección”, Proclama la libertad de consciencia, y es respetuoso de la pluralidad de ideas y conceptos de la humanidad…”¿Cuáles han de ser las leyes que han de proclamarse en el décimo cuarto grado?”...“Las que declaren el derecho inalienable de la libertad de consciencia y castiguen al que quiera forzar a otro a abjurar su religión o a adorar al altísimo contra los dictados de su íntimo sentimiento” (1).
Desde el inicio de la consciencia de la humanidad, el estudio del hombre y Dios ha sido en tema ineludible, porque ambos son solo uno, visto desde distancias, ángulos y ópticas diferentes.
“El secreto permanece inviolable y se protege a sí mismo por su propia naturaleza” (4).
Lázaharo Hael,’,
Nota:
Palabras, símbolos y alegorías, no son una verdad por sí mismas, solo señalan hacia ella.
El presente, son reflexiones y meditaciones personales, no representan necesariamente la opinión de la orden.
No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.
Culiacán, Sinaloa. México. 29 de mayo del 2014.
Bibliografía:
(1).- Liturgia.- Gran Elegido, Perfecto, y Sublime Masón 14°
(2).- Árbol de la vida.- Zev Ben Shimon Halevi.
(3).- Liturgia.- Sob,’, Príncipe Rosa Cruz 18°
(4).- Liturgia Aprendiz de Mason,’,
El Q.·.H.·. Rogelio Juarez Pastrana comentó:
No existe registro para la correcta pronunciación del nombre de Dios, por lo tanto, no podemos decir cuál es el nombre “verdadero” de Dios. Sin embargo, Éxodo 3:13-14, dice:
“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? 14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” (Énfasis añadido.)
Cuando Dios dijo “YO SOY”, estaba mencionando Su nombre. En el idioma hebreo en el cual este versículo fue escrito, las letras son: yod, he, vav, he, de donde obtenemos YHWH. Estas cuatro letras fueron traducidas muy ligeramente como Jehová. Sin embargo, no existe sonido de “j” en el hebreo. Por lo tanto, una mejor aproximación del nombre de Dios, sería Yahvé.
Sin embargo, un problema adicional en la pronunciación del nombre de Dios es que el hebreo antiguo no usó designaciones vocales cuando se escribieron las Escrituras; solo se usaron consonantes. Por lo tanto, si escribiéramos en el idioma español, la frase: “El nombre de Dios es YHWH”, lo haríamos así: “l nmbr d Ds s yhwh”. Esto no presentaría ningún problema a los hebreos porque sabían cuáles eran las palabras y cómo pronunciarlas. No fue sino después de cientos de años, que los judíos empezaron a incluir lo que se llamó “puntos vocales” en los textos copiados del hebreo del Antiguo Testamento. Pero desafortunadamente para nosotros, todavía no sabemos exactamente cuál es el sonido correcto de esas vocales.
Sin embargo, del texto anterior, el nombre apropiado de Dios es, “YO SOY”, lo cual en forma transliteral se tradujo al español e inglés como YHWH.


