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SENTIR AL ABSOLUTO





En la superficie solo puedes discernir. Solo en la profundidad puedes captar.


Conoce sólo al Absoluto y no lo que la gente adora. Existe un conocimiento, el más elevado, por el que se es consciente de lo inmutable. Se es consciente de Aquello que no puede ser visto ni medido, lo que no tiene origen, ni atributos, no tiene ojos, ni oídos, ni manos, ni pies, el Eterno omnipenetrante y omnipresente, extremadamente sutil, imperecedero, lo que es el origen de todos los seres.
Por el conocimiento verdadero se oye lo inaudible, se toca lo intocable y se conoce lo desconocido.
El Único, “el que es”, no es un ente, una cosa, por tanto, está más allá del alcance de nuestros sentidos y de nuestra mente; pero es real, está en todas partes, lo penetra todo, por ello, cuando nuestra mente y nuestros sentidos se aquietan, se silencian y dejan así de estar al servicio de las depredaciones del yo, los sentidos y la mente le tocan y le ven directamente.
Quien conoce y siente sin referirse a sí mismo, conoce y siente al Absoluto.
Quien conoce y siente al Absoluto es el Absoluto. Sólo el Absoluto puede conocer al Absoluto.
El que conoce al Absoluto, llega a ser el Absoluto.
Aquel que toma conciencia del Absoluto, se convierte en el Absoluto mismo.
El que conoce al omnipresente, el que lo penetra todo, el que conoce al Absoluto, lo conoce todo porque el Absoluto es todo, es el único que es, el resto es sólo apariencia de ser. Fuera de Él, nada es.
Para el que conoce lo Absoluto, todas las cosas son el Ser.
¿Qué es Aquello que al conocerlo se conoce todo lo demás?
Porque cuando se es consciente del Ser, escuchándolo, reflexionando y meditando en Él, todo se conoce.
El conocimiento del Absoluto, que es un conocimiento desde el silencio, no se adquiere como consecuencia del empleo de unos medios, no se llega a él por los peldaños de unos procedimientos; no hay medio alguno para llegar al conocimiento del Absoluto. No hay ningún sistema de pensamiento o de textos sagrados que conduzca a ese conocimiento, ni se logra por la práctica de preceptos o de ritos. Distinguiendo entre los tipos de actos o entre lo profano y lo sagrado no se llega al conocimiento que anula todas esas diferencias. A pesar de esta carencia de medios, es inconfundible. Quien conoce sabe que conoce.
El conocimiento verdadero no puede ser considerado objeto de preceptos y su fruto no es resultado que se obtiene a través de unos medios.
Quien no lo piensa lo conoce y los que lo piensan no lo conocen. Es inconfundible para quienes le conocen y conocido para los que no le conocen.
Es un conocimiento que sólo es real si es inmediato; si los pensamientos hacen de mediadores, no hay conocimiento.
El Absoluto es una intuición inmediata y una percepción directa.




Jorge Olguín 33º.






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