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ECOS DEL UNIVERSALISMO:La “Medicina” oficial y la “Medicina Alternativa”




Foto de Rogelio Amaral.








De mi Columna "Pólemos Columna de Análisis os comparto




LA ETERNA BÚSQUEDA DE LA SALUD
La “Medicina” oficial y la “Medicina Alternativa”.
Todos sabemos –salvo en el caso de los alienados- que la llamada “Medicina alopática” considerada como la oficial es buena, pero es a la vez un gran negocio y que detrás de ésta, existe una muy poderosa industria generadora de grandes ganancias lo que, a final de cuentas ha generado medicamentos increíblemente caros y entre los cuales, muchos son meros paliativos (para ir sobrellevando los males) pero que, a la postre, no curan, porque el negocio más redituable está en mantener alto el número de enfermos que consuman sus productos, lo que no se lograría si los enfermos sanasen en verdad. Esto último no pasa de ser una mera suposición en el país de los supositorios.
De lo anteriormente dicho se desprende que, en el actual sistema de “Salud” pública o privada, sólo los ricos –o por lo menos, solventes- pueden tener acceso a medicamentos o tratamientos de hecho prohibitivos para el común de los mortales. En los organismos de Salud Pública no es raro escuchar que los médicos se dan vuelo recetando placebos o meros analgésicos genéricos para medio mantener a flote a la muchedumbre de enfermos que acuden a diario a las instituciones de Salud Publica. También es una situación alarmante la que se observa en los casos en que los enfermos son turnados con un especialista, o si necesitan un medicamento que esté “fuera del cuadro básico” (y aún dentro de éste si resulta ser de los excesivamente caros), y ya no se diga si se requiere una operación, un traslado a las Unidades Hospitalarias del centro de la república, relativamente mejor equipadas o, peor aún, si requiere de alguna prótesis que no sean de palo o de plástico, porque eso sería casi un sueño guajiro. Un enfermo que tenga que esperar meses para ser atendido por un especialista incrementará potencialmente la posibilidad de agravar sus males e incluso, de morir.
De nuevo el problema se revierte al Sistema en que vivimos, en el que el dios –casi todopoderoso- es el dinero.
Así las cosas, los 70 millones de pobres en este país están sentenciados a transitar peligrosamente por las márgenes de la Medicina alopática oficial, que como ya dijimos, es para ricos o al menos, para personas solventes (que no son la mayoría en este país otrora maravilloso) debiendo incursionar en la Medicina Alternativa.
Entre estas últimas, la homeopatía –de la que algunos Médicos oficialistas solían hacer mofa, lo que me consta de primera mano- tan popular entre las clases proletarias en mi tierra natal, Jalisco, pues los Médicos seguidores de Hahnemann solían dar a sus pacientes el medicamento (“chochos”) incluido en el precio de la consulta, creando una idea de que la homeopatía era "una medicina para pobres" y luego seguiría la herbolaria, basada en una mezcla de medicina tradicional indígena y las tizanas gallegas, extremeñas y andaluzas –de influencia árabe- recibidas de la Madre Patria durante la época de la colonia.
Finalmente, los que procuran la recuperación de la salud por medio del equilibrio, como lo es la acupuntura china, la Medicina Holística y otras semejantes en las que, no pocas veces, alcanza uno –como paciente- un gran alivio y, en no pocos casos, la curación.
No me apena reconocer que yo recurro a todas las formas de Medicina que existen, porque no rechazo –a priori- a ninguna. Cada rama de la Medicina tiene su terreno de aplicación práctica. En mi caso, para la atención de mis afecciones artríticas y circulatorias acudo con una excelente terapeuta holística en San Luis, Río Colorado, Sonora, a la que recomiendo ampliamente y que, si vive usted en el ángulo noroeste del país, bien valdría la pena que lo intentara. La puede localizar –para hacer una cita- en: equilibrio@gmail.com, así que, si usted es como yo y tiene la mente abierta a todas las posibilidades para procurar la salud, quizá por allí nos encontremos, haciendo antesala, en la confluencia de la Avenida Félix Contreras y Calle Sexta de esa ciudad fronteriza. Hago esta mención por estricta justicia y gratitud, no por afán promocional.
Vale.
Rogelio Amaral

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