A.L.G.D.G.A.D.U. SALUD FUERZA UNION VM.: QQHH.:
Pinocho, interpretación masónica
Los cuentos de hadas son narraciones llenas de muchos símbolos, mismos que ante ojos poco atentos pudieran pasar desapercibidos o, peor aún, distorsionarse hasta alejarse, al grado del absurdo, de su significado real. Por ejemplo, en los últimos años ha existido un, por así llamarlo, “resurgimiento” del gusto por los cuentos de hadas, pero éste se ha dado más hacia sus personajes que hacia sus símbolos. En la fama y fascinación por los personajes de estas narraciones centenarias se ha intentado modificar sus historias para despojarlas de todo aquello que resulta difícil de entender. Así, ya no se habla de la caperucita devorada por el lobo ni de cuando está asesina al animal desde dentro para volver a la vida, ni de cuando las hermanastras de Cenicienta se cortan los talones para que la zapatilla les quede perfectamente en el pie, ambos ejemplos relacionados con la sangre y que representan el inicio del ciclo menstrual en las niñas como evento que las obligará a madurar hacia el proceso de convertirse en mujeres y dejar la infancia atrás. Como el símbolo no se comprende, y se le da una interpretación literal, asusta a muchos y se opta por eliminarlo, despojando al cuento de su riqueza simbólica. Sucesos simbólicos como los antes mencionados sólo se han permitido si representan sutileza, como en el caso de la bella durmiente, quien tan solo sangra por la herida de un dedo, o Blanca Nieves, cuya trasformación en mujer surge al morder una manzana que no por casualidad es roja. Ambas despertarán del sueño rojo de la sangre con el beso de un varón.
El caso de Pinocho es más complejo y rico aún, ya que no es un cuento que se haya trasmitido por tradición oral a lo largo de siglos, como varios cuentos de hadas, por el contrario, es la narración pensada y meditada de una pluma que sabía perfectamente lo que desea simbolizar. Algunas fuentes afirman que no existen documentos históricos que demuestren la iniciación de Collodi en la Mas.:, pero, aun suponiendo que Lorenzini, como realmente se apellidaba, no hubiese realizado iniciación alguna, es innegable que Pinocho es una obra que gira alrededor de la virtud y de la moral a través del crecimiento personal. Su riqueza simbólica es tan rica que resulta extraño (o quizá evidente, mejor dicho) que mucha gente conozca la historia pero poca repare en sus profundidad y en lo que la misma puede aportar a la vida de cualquier ser humano. Pinocho, al inicio, y en gran semejanza con el iniciado que es una piedra en bruto, es un pedazo de madera apilado en un montón de leña junto a otros maderos comunes. Antes de llegar a manos de Gepetto es encontrado por el maestro Cereza, quien se da cuenta de que el madero puede hablar y que es quejumbroso, pues, aparentemente, desea permanecer tal y como está pues suplica no ser lastimado. Finalmente, el madero llega con Gepetto, el carpintero (diminutivo de Giuseppe, nombre italiano que equivale a José, como también fue carpintero el padre de Jesús) y no parece coincidencia este acontecimiento, ya que con Cereza el madero estaba destinado a ser sólo la pata de una mesa, pero en manos de Gepetto, de un artesano, su destino será más interesante, pues, por lo menos al inicio, será la representación de un ser humano en la primera etapa de su crecimiento: un niño; pero no dejará de ser madera, ni cuando reciba la vida del Hada Azul, será, entonces, un muerto viviente, como lo señalan algunas fuentes y como he llegado yo también a la iniciación. Gepetto pide la vida para el muñeco a una estrella y, simplemente, en esta escena podría llevarme páginas enteras en la interpretación de su simbología, pero no he avanzado lo suficiente en la Mas.: para ello, ni el tiempo me lo permite, pero resulta fascinante que Gepetto, cuya letra inicial se la G, aparezca junto a una estrella para pedirle que el muñeco cobre vida. La G es símbolo de la logia, lo es también del G.: A.: D.: U.:, de la geometría y del germen que dará frutos y la estrella también está presente en la Mas.:, ya se flamígera o de 5 puntas, la estrella guía al M.: y lo ilumina en su camino a través de la oscuridad de la ignorancia.
Un Hada Azul le da la vida a Pinocho, azul como el mandil del iniciado y de los primeros grados. A diferencia de la célebre película de Disney, cuyo protagonista es tierno y adorable, el original de Collodi es travieso, grosero, impertinente y rebelde y sus aventuras son un más oscuras y grotescas. Ambos Pinochos tienen una conciencia, representada en el grillo, a la que pueden escuchar o aplastar con un martillo para que deje de “molestar”. La representación de la conciencia como algo externo a Pinocho y a la cual puede ver y escuchar nos deja claro el albedrío del personaje. Las aventuras de Pinocho son las aventuras de aquel que puede decidir, aunque después sea rebasado por sus decisiones. La isla a la que el muñeco decide ir es una de las aspiraciones de muchos hombres: un lugar donde se obtenga todo a cambio de nada y en donde ese “todo” es, específicamente, el placer. Pinocho, aún en su versión cinematográfica y animada, es oscura, muchos niños comentan que sienten miedo en las escenas donde los niños se convierten en burros o al estar al interior de la Ballena, como Jonás. Bien podría la ballena equivaler a la cámara de reflexiones o un espacio de meditación en donde el individúo, Jonás o Pinocho, o cualquier iniciado, reflexiona acerca de su vida hasta el momento y de lo que espera de ella si es que vuelve a ver la luz. Jonás sale del gran pez al orar y pedir perdón a Dios por haber fallado en su misión. Pinocho, por si fuera poco, está con Gepetto dentro de la ballena y al salir de ella su sacrificio lo trasformará de materia muerta en materia viva. Yo, en mi niñez, temía a estas escenas y muchas décadas desprecié la historia del títere con vida, sin duda porque no deseaba aceptar que me reflejo en él, que mucho del Pinocho impertinente existe en mí. Ahora, a raíz de la iniciación he entrado en la oscura ballena de mi inconsciente y espero salir de ella junto a mi creador y mi conciencia a través del trabajo y la voluntad, ya que, si bien Pinocho es un historia con muchas escenas en las que aparece la oscuridad, no significa que en ella no reine la luz, misma luz que persigo para dejar de ser un muñeco manipulable y convertirme en un niño o en un hombre de verdad.
ES CUANTO.
A\M\ Oswaldo Martín del Campo
Bibliografía Collodi, Carlo. Las aventuras de Pinocho y otros relatos. Ediciones Cátedra. Madrid. 2010. Bettelheim, Bruno.
Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Planeta. México


