¡VOLVIMOS!
Visitenos en nuestra nueva dirección web
FENIX-news Desde 1992

Nueva confirmacion de Teoría General de la Relatividad: Ondas gravitacionales y agujeros negros binarios: confirman última gran predicción de Einstein


FENIXNEWS.- El día de hoy 12 de febrero del 2016, en pleno Siglo XXI, se ha confirmado la existencia de las denominadas Ondas Gravitacionales, predichas en la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein. De seguro habrá un nuevo Premio Nobel en Física.


Esta Teoría fue tratada ampliamente en el Ensayo 6 del libro "Ensayos Masónicos en Ciencias", que escribo muestro Q:.H:. Antonio Salva Pando, colaborador de FENIXNEWS.







El enlace a los ensayos es







Ante una máxima expectación mundial, la predicción que Albert Einstein hizo hace cien años sobre el universo se cumplió. Así lo confirmó hoy la Fundación Nacional de Ciencias estadounidense con un grupo de científicos del experimento internacional LIGO, al anunciar el hallazgo de las ondas gravitacionales predichas en la Teoría General de la Relatividad, provocadas por dos agujeros negros que se fusionaron en uno gigante, hace 1.300 millones de años.


La madrugada del 14 de septiembre pasado, un grupo de astrónomos en Estados Unidos recibía una señal que el mundo científico llevaba 100 años esperando. Ubicados en dos observatorios gemelos, uno en Washington y el otro en Louisiana, comenzaron a detectar -con milisegundos de diferencia- algo completamente distinto a lo que registraban usualmente. Y la frecuencia de la señal iba aumentando.


Tras meses de análisis y precedidos por una serie de rumores y gran expectación, los científicos del observatorio de ondas gravitacionales LIGO (siglas en inglés de Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory) dieron a conocer hoy su hallazgo: “Hemos detectado las ondas gravitacionales, ¡lo hicimos!”, señaló David Reitze, director de Ligo, durante la conferencia para anunciar el descubrimiento.


La emoción del científico no es exagerada. Las ondas gravitacionales fueron predichas por Albert Einstein en su afamada Teoría General de la Relatividad, publicada en 1916. Justo cien años más tarde se confirma su existencia, abriendo todo un nuevo horizonte para la astronomía moderna, que a partir de ahora podrá “escuchar” señales del Universo que hasta ahora jamás habíamos podido captar.


Las ondas gravitacionales


Para entender este hallazgo lo primero es remitirse a la teoría de Einstein. Según planteó el científico, la gravedad es como si sujetáramos una sábana por sus cuatro puntas y pusiéramos encima una pelota. La sábana se hunde y, si ponemos otras pelotas más pequeñas, caerán hacia la hendidura que provocó la pelota más grande. Esta misma idea, la gravedad, permitió a Einstein predecir que también debían existir las ondas gravitacionales, que podríamos comparar con las que se forman en el agua cuando lanzamos una piedra.


El físico teórico chileno Andrés Gomberoff, autor del libro “Física y Berenjas” y académico de la Universidad Andrés Bello, explica que este hallazgo permitirá que estos observatorios sean desarrollados para funcionar como miradores para explorar el universo a través de las ondas gravitacionales, de la misma forma en que un telescopio lo hace a través de la luz. “En el futuro podremos aprender del cosmos con ellos, porque podremos mirar cosas que no vemos hoy con la luz. Nos ayudará a descubrir el universo de manera más profunda y entenderlo mejor”, asegura Gomberoff.


La existencia de ondas gravitacionales fue demostrada por primera vez en los años 70 por los astrónomos Russell Hulse y Joseph Taylor Jr., quienes en 1974 encontraron un sistema binario compuesto de un púlsar (estrella de neutrones que emite radiación a intervalos regulares) orbitando otra estrella. Descubrieron que se trataba de ondas gravitacionales porque la órbita del pulsar se encogía, algo se interponía en su camino, vale decir, fue una observación indirecta.


El hallazgo de LIGO


Lo que lograron los observatorios LIGO fue medir directamente las ondas gravitacionales tridimensionales originadas cuando dos agujeros negros (de 33 veces la masa del Sol) se fusionaron en uno sólo hace 1.300 millones de años atrás, provocando estas olas cósmicas. Estas viajaron a través del espacio atravesando materia y todo a su paso, hasta llegar a la Tierra en septiembre pasado, siendo detectadas por los instrumentos de los observatorios gemelos de LIGO.


“Es la primera vez que el universo nos habló, a través de las ondas gravitacionales. Antes éramos sordos. Esto es una nueva ventana que se abre para explorar el cosmos. Ahora vamos a ver cosas que no sabíamos que existían”, indicó el director de LIGO David Reitze. “Aterrizamos en la Luna, es alucinante”, añadió luego de comparar la importancia de este descubrimiento con la revolución científica liderada por Galileo Galilei (1564-1642).


Este acierto es doble pues significa, primero, la confirmación de la existencia de las ondas gravitacionales y, por otra parte, la presencia misma de los agujeros negros binarios, ambas vivas sólo en la teoría, hasta hoy. “Es primera vez que vemos estos agujeros y por lo tanto es una prueba de que existen”, dijo Reitzer.


Andrés Gomberoff agrega que la Teoría de la Relatividad dice que al existir dos agujeros negros girando uno alrededor del otro, o dos estrellas de neutrones, que son objetos muy pesados que giran inmensamente rápido para poder mantenerse en órbita, generan muchas ondas gravitacionales y pierden con eso energía: “entonces Einstein predice exactamente cómo las ondas van a salir de un sistema de dos agujeros negros orbitando uno alrededor de otro y, por lo tanto, se puede predecir cuánto se demorará este sistema en colapsar, lo que emitirá esa energía en forma de ondas”, explica.


La asesora científica y vocera de LIGO, Gaby González, dijo que LIGO captó el fenómeno “exactamente como dijo Einstein que sucedería luego de un choque de dos agujeros negros”. Luego midieron las señales usando las ecuaciones de hace cien años de Einstein y el resultado fue “sorprendentemente similar”, agregó. “Nos tomó mucho tiempo concretar este hallazgo, pero es sólo el principio de muchos otros por venir, ahora que tenemos los sistemas tecnológicos y sabemos que existen, podemos escuchar el universo”, expresó González.


Por su parte Ezequiel Treister, astrofísico reconocido por sus descubrimientos relativos a la presencia de agujeros negros desde los inicios del universo y académico de la U. de Concepción, señala que el hallazgo “abre una nueva ventana hasta ahora completamente desconocida. Hasta este momento, hemos estudiado el universo utilizando la radiación electromagnética (la luz), sin embargo, ahora también podemos hacerlo estudiando la emisión de objetos astronómicos en ondas gravitacionales”, asegura.


El hallazgo, además, representa un gran salto para la ciencia, ya que se ha logrado captar una señal del tamaño de una porción milimétrica del diámetro de un protón, equivalente a encontrar un cabello entre el Sol y la estrella más cercana. La señal que detectó LIGO se originó hace 1.300 millones de años, cuando la vida en nuestro planeta recién comenzaba a originarse de forma microbiana, dijeron los científicos al presentar su descubrimiento. La comunidad científica ya comenta que este hallazgo merece nada menos que un Premio Nobel.



si todo va según lo esperado, estaremos ante el pistoletazo de salida para una nueva era de la Astronomía. Una en la que los científicos podrán utilizar las ondas gravitacionales para estudiar con mucho más detalle cómo se producen los eventos más extremos y violentos del Universo, midiendo las distorsiones en el espacio que emanan de ellos. El hallazgo, además, sería la evidencia definitiva de que el Universo, justo después del Big Bang, sufrió una etapa de "inflación", durante la cual, y apenas en una fracción de segundo, se expandió exponencialmente, aumentando miles de veces su tamaño en apenas un instante.


¿Pero qué son exactamente las ondas gravitacionales? ¿Y para qué sirven? La teoría de la relatividad general de Einstein podría resumirse en dos afirmaciones: La materia dice al espacio y al tiempo cómo curvarse; y el espacio y el tiempo curvados le dicen a la materia cómo moverse. Si sujetamos una sábana por las cuatro esquinas y después colocamos sobre ella una pelota, el tejido de la sábana se curvará debido al peso de la pelota. Cuanto mayor sea el balón, mayor será la deformación de la sábana. Otras pelotas más pequeñas colocadas en la sábana caerán, inevitablemente, hacia la pelota más grande, deslizándose por la pendiente provocada por ella. Es, ni más ni menos, que otra forma de describir la gravedad.


Einstein publicó su teoría en noviembre de 1915, y apenas unos meses más tarde, en la primavera de 1916, se dio cuenta de otra sutil consecuencia de vivir en un espacio-tiempo distorsionado por la materia. Y es que la relatividad general permite la existencia de ondas gravitacionales, pequeñas ondulaciones rítmicas que se propagan por el espacio a la velocidad de la luz.


Durante mucho tiempo, los físicos no han estado seguros de si estas hipotéticas ondulaciones eran algo real o si, por el contrario, no eran más que una curiosidad matemática dentro de la teoría. Pero a partir de la década de los ochenta empezaron a obtenerse evidencias indirectas que apuntaban a que esas ondas existían de verdad.


Las ondas gravitacionales son emitidas por cuerpos en órbita y por masas de materia aceleradas. Y un buen número de investigadores de todo el mundo se esfuerzan actualmente para detectarlas directamente. Una vez conseguido, los científicos esperan poder utilizar estas ondas para "escuchar" algunos de los eventos más violentos del Universo, como la explosión de supernovas o la fusión de agujeros negros y de estrellas de neutrones. E incluso el Big Bang.


Así, y de la misma forma en que la astronomía convencional utiliza la luz y otras formas de radiación electromagnética para obtener información de objetos distantes, la "astronomía de ondas gravitacionales" interpretará la información que contienen esas pequeñas distorsiones en el espacio-tiempo. Hasta ahora, todo lo que sabemos sobre estrellas y galaxias lejanas procede únicamente de la información que los astrónomos logran arrancarle a la luz que llega hasta nosotros. A partir de ahora, podríamos tener otra fuente de información completamente nueva e independiente de la radiación. Las posibilidades de conocimiento, pues, se multiplican.

Como ondas en el agua


Como se ha dicho, las ondas gravitacionales se propagan a través del espacio. Y lo hacen de una forma parecida a como lo hacen las ondas en el agua. En un estanque, por ejemplo, cada punto de la superficie oscila, lo que hace que ésta se eleve y decienda continua y rítmicamente. La oscilación se va propagando y moviéndose por todo el estanque. Lo mismo sucede con las ondas gravitacionales en el espacio.

Y esas oscilaciones son, precisamente, lo que buscan los cazadores de ondas gravitacionales. Solo que no hay partículas ni gotas de agua flotando en el espacio.


En su lugar, los detectores tratan de medir las masas con grandes espejos suspendidos y combinados con rayos laser, para detectar los pequeños cambios en las distancias que se producen como consecuencia de las ondas gravitacionales.


Puede ser un anuncio histórico, que cambie para siempre la Astronomía y nuestra forma de estudiar y comprender el Universo que nos rodea.

COMICs