
Resulta ser que el G.'.A.'.D.'.U.'. per se o a través de la Naturaleza, dotó al ser humano de un cerebro capaz de razonar y decidir. De allí que a algunos de nosotros nos cueste trabajo imaginar cómo es que millones de seres humanos (incluídos algunos que debiéramos de recordar que se nos enseñó a no creer en la palabra de otro salvo en aquello en lo que pudiésemos comprobar por nosotros mismos) seguimos la "ruta fácil" la de ahorrarnos el esfuerzo de razonar.
Así, sobrevive el DOGMATISMO -que no es otra cosa que la negación misma del razonamiento-. Esto, que no sería de extrañar en las religiones establecidas, parece ilógico entre quienes sostienen que son adalides del "Libre-Pensamiento".
Proponemos: Utilizar lo que nos fue otorgado por la Naturaleza, antes de que se nos atrofie y resulte tristemente obsoleto pues es bien sabido que: "órgano que no se usa, se atrofia...".


