Bien, ya vi el estuche de las herramientas -cavilas- pero ¿para qué sirven?
Están frente a ti. Las sacaron de un viejo baúl que alguna vez viste en "pasos perdidos".
Tu Venerable Maestro o cualquiera de los Vigilantes te las mostraron para que las conocieras y para que las valoraras.
Deben ser simbólicas -piensas- pero "algo" te dice que son mucho más que eso, puesto que tú eres un Masón Universalista.
¿Y cuál es la diferencia? -razonas- al observarlas en su caja y, como si el Maestro adivinara tus pensamientos, con voz solemne te dice:
"Si tú eres un Masón Universalista verás que estas herramientas no son meramente simbólicas ¡Son para trabajar en la construcción!"
¿Y qué me corresponde construir? -te atreves a decir, casi como en un balbuceo.
Y el Maestro, paciente, con voz serena te responde: "¡Constrúyete a ti mismo!" -y continúa sin apenas tomar aliento- "visita tu interior y una vez que hayas rectificado lo que encuentres deficiente, hallarás la piedra en la que está escrita La Palabra"...y luego, guarda un silencio profundo.
Te quedas perplejo.
Nunca te imaginaste que ser Universalista tuviera que ver con la construcción de tu ser interior, de tu Mente.
Y de nuevo el Maestro, al fin dotado de la sabiduría que dan los años, te adivina el pensamiento y te dice:
"Y tu responsabilidad como Masón Universalista va mucho más allá. Construye tu familia sobre bases sólidas, convirtiéndote en ejemplo para tus hijos. Participa en la tarea de construir tu entorno social empezando por tu barrio o vecindario, de manera que mejore la calidad de vida de todos a tu derredor. Eleva tu voz y tórnate activo en los asuntos de interés público para que tu ciudad, tu región y tu país salgan del marasmo y del desorden que hoy por hoy cunden en todos lados. No lo olvides -te dice- ¡Eres un constructor! Para éso son estas herramientas, esa es tu labor!" y culmina, cerrando el estuche.
Ahora, tú, como Masón Universalista, ya tienes claro el camino.
Entonces... avanzas.
Vale.
MRH:.ROGELIO AMARAL


