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DISCURSO DE ORDEN OFRECIDO EN LA CONMEMORACIÓN DE LOS 300 AÑOS DE MASONERÍA ESPECULATIVA.


 A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.


       300 AÑOS DE LA MASONERÍA ESPECULATIVA.


EL CAMINO DEL CAOS AL ORDEN.


DISCURSO DE ORDEN


Valles de Lima y Callao, 24 de Junio del 2017.

Respetables y Queridos Hermanos.


En esta fecha, en la que recordamos la célebre jornada de trabajo en la taberna El Ganso y la Parrilla, en donde un grupo de Hermanos Masones en 1717 decidió elegir un Gran Maestro, y con ello decidieron también organizar a nuestra Augusta Orden por primera vez de manera orgánica y coherente, queremos además manifestar nuestro amor a la Orden y nuestra esperanza en un futuro grande y promisorio.

Antes de esa fecha, existía masonería no operativa, es decir, la que ahora llamamos masonería especulativa, pero es desde ese momento, único e irrepetible, anticipado por la reunión del mes de febrero del mismo año, en la taberna El Manzano, en donde se decide crear una Gran Logia per tempore, que se inicia el camino institucional de nuestra Augusta Orden.

Las logias que trabajaban a lo largo del mundo conocido, especialmente en Europa, practicaban sus rituales y lo único que las relacionaba era el hecho de haber vivido la experiencia de la iniciación en nuestros antiguos misterios, pero es el ente administrativo masónico al que se denominó Gran Logia, la que creo orden en el caos, la que dio forma a la existencia sin consistencia. Los Masones que cambiaban de domicilio buscaban esas logias para seguir sus trabajos y completar su instrucción, compartiendo con los Hermanos la experiencia de vida que ellos habían construido con las herramientas simbólicas que les habían otorgado para realizar sus labores espirituales.

Ya no construían templos físicos, sino que se dedicaban a construir templos mucho más importantes, pues la cantera se encontraba dentro de cada uno de ellos, en sus corazones. De tal manera que se transmutaba en sus vidas las condiciones previas que ellos poseían en las cualidades de un Hermano Masón. Esas condiciones morales, físicas, intelectuales y has políticas, entendido este último término como condiciones sociales, se convertían por el trabajo en las logias, en estructuras personales racionales y éticas, buscando limpiar las aristas que inundan nuestras acciones, buscando alcanzar no la perfección, sino el que cada uno sirva como piedra adecuada de los Grandes Templos construidos a la Virtud y el Honor.

No me voy a referir a los hechos que marcaron ese comienzo, sino a la importancia de ese hecho. En 1717 tenemos un antes y un después de nuestra Augusta Orden. Estoy seguro que los primeros que suscribieron el acta de fundación de la Gran Logia de Londres y la elección del primer Gran Maestro, incluyendo una mujer entre ellos, no pensaron siquiera que esa promesa llegaría a celebrar trescientos años y que luego de ese tiempo estaría esparcida por la faz de la tierra. Se comenzó a escribir una página de la historia de la humanidad, comprometiéndose a dar luz a toda la humanidad.

Ahora, esa página se encuentra nuevamente en blanco y nos llama,…perdón, nos exige, que escribamos nuestras nuevas esperanzas y nuestros nuevos anhelos para honor y gloria del G.·.A.·.D.·.U.·. No es fácil el camino que tenemos por delante, pero el ejemplo de nuestros Hermanos, que hace trescientos años decidieron organizar a nuestra Augusta Orden, formando una entidad administrativa que coadyuvara con el trabajo masónico que cada hermano realiza fue un gran paso en la historia de toda la humanidad, encendiendo una gran antorcha cuya luz no se ha apagado y que refulge con más fuerza cada vez.

Somos nosotros, los herederos y herederas de esa decisión, los que debemos levantar nuestras manos para cincelar nuestras piedras personales y construir el Gran Templo espiritual que nuestras sociedades reclaman, en donde la Virtud y la Sabiduría se entronicen, destruyendo el caos y construyendo el Orden y la Armonía.

Hermanas y Hermanos del Gran Oriente del Perú, como a todos los masones del mundo, nos toca avanzar en este nuevo camino, para que en los siguientes trescientos años, las masonas y masones del mundo puedan decir que están al pie y al orden, esperando con ansias que vengan trescientos años más y así seguir trabajando por el bien de la humanidad por toda la eternidad.

Felicidades a todos, a los Masones y Masonas del Mundo, por estos trescientos años de luchas, aciertos y, por qué no decirlo, también desencuentros, pero, por sobre todo, de ilusiones realizadas. ¡VIVA LA MASONERÍA! ¡FELICES 300 AÑOS!

He cumplido Venerable Maestro.

 

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