A.·.L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.
S.·.F.·.U.·. L.·.I.·.F.·.
La Masonería y el Perú independiente
Discurso de Orden en la celebración del 196° Aniversario de la Independencia del Perú; Bicentenario de la Masonería en el Perú, y el 6° Aniversario del Día de la Masonería en el Perú
R.·.H.·. José Luis Carrasco Barolo
P.·.V.·.M.·. de la F.·.C.·.R.·.L.·.S.·. «Luis Heysen Incháustegui» N° 3
GRAN ORIENTE DEL PERU
M:.R:.H:. GRAN MAESTRO
RR:. VV:.MM:.
QQ::HH:.
George Washington, Presidente masón de los Estados Unidos de América, sentenció hace más de 200 años: «Espero tener siempre suficiente firmeza y virtud para conservar lo que considero que es el más envidiable de todos los títulos: el carácter de hombre honrado».
Se ha escrito mucho sobre la labor de los prohombres de la historia republicana peruana o de aquéllos que debemos reconocer como el soporte ético de nuestro presente, pero poco –por lo menos no de manera pública- sobre su inspiración y sustento moral Mas.·. Estos «héroes», que es el nombre que el historiador inglés Carlye le otorga a determinadas figuras, cuyas vidas son los paradigmas de las sociedades (¡cimientos y columnas de carne y hueso sobre las que se construyen los pueblos!), nos guían vitalmente con su sangre y con su esfuerzo hacia el oriente anhelado, hacia la tierra que se nos ha prometido. Tampoco se ha comentado cómo la masonería sigue sustentando la fe de nuestro país, a pesar de todos los problemas que pudiesen existir, afuera o dentro de ella. Y aunque algunas personas hayan podido conocer de la influencia y presencia de nuestra Aug.·. Ord.·., principalmente porque han tenido algún vínculo con miembros de la Mas.·., y a pesar que éste entendimiento se haya producido casi de soslayo, o de casualidad, a lo mucho se ha podido llegar a estar al tanto que dichos precursores y formadores fueron masones, pero no hasta dónde llegaron las raíces de nuestra antigua institución. Considero que es deber de todos nosotros reconocer que tras dicho desconocimiento se encuentra mucha de nuestra responsabilidad, pues el trabajo que realizamos se ampara en la falta de alarde, ya que no es propio de HH.·.MM.·., que humildemente pulen las piedras con las cuales construir el templo universal a la virtud, el vanagloriarse de los frutos de sus obras.
Esta falta de propaganda sobre nuestras acciones, ha influido también en el que no se comente fuera de nuestros templos o de nuestros textos, sobre la influencia que la masonería ha tenido, tiene y tendrá en nuestras vidas, así como en la de los otros HH.·. que nos antecedieron. Demos gracias al Altísimo o Supremo Creador, que esta situación ha cambiado. Si bien la masonería no hará nunca propaganda de su labor, pues no corresponde, ya que no es lo correcto, si es un deber de todos el hacer que el mundo conozca y comprenda que la estructura ética de la praxis de un masón, la esencia de la caridad de un masón, es la chispa divina que enciende nuestros corazones, la cordillera moral de nuestros principios y que nada de lo que realizamos está (o debería estar) ajeno a ellos. Los prohombres de nuestra historia, que han visto sus vidas iluminadas por las luces de nuestra Aug.·. Ord.·., guiadas por los faros de la ética que descubrimos en nuestros Talleres, no tenían otra opción, pues es una consecuencia natural que la antorcha ilumine, ya que no sería tal si sólo se encuentra en la pared colgada como un adorno; la vela que no se encienda e ilumine a su alrededor solo es un pedazo de cera con una mecha, inservible, sin sentido.
A lo largo de los años se ha dicho mucho de la masonería: que somos una secta diabólica, que somos una organización secreta malediciente, que somos un grupo de personas que complotamos contra la sociedad, etc. Pero los que nos conocen, nuestras familias y amigos, saben muy bien que tratamos de ser solamente seres humanos libres y de buenas costumbres; que tratamos, en pocas palabras, de incendiar al mundo, pero con expresiones y obras que se estructuren desde la verdad, la tolerancia y la caridad. Pues tenemos fe en nuestros ideales y esperanza en alcanzarlos, ya que todo lo que hacemos tiene como principio y como final, como el alfa y el omega, el amor grande que le manifestamos al G.·.A.·.D.·.U.·., razón profunda y atómica que nos lleva a enfocar nuestras fuerzas hacia la humanidad. Y en esto también radica la tolerancia, pues cada H.·. tiene derecho a profesar sus creencias particulares, únicamente nos une el mismo camino que seguimos y en el que unimos nuestros espíritus como una sola cadena fraternal.
Nuestra independencia liderada por algunos de nuestros HH.·., inspirados en la Libertad, Igualdad y en la Fraternidad, se consiguió con el esfuerzo de muchas otras personas. Y esos principios son también las Ccol.·. de nuestros trabajos logiales, las Tres Luces que nos guían como faros luminosos en el camino estrecho que nos muestra el mundo profano. Son la Fe, la Esperanza y la Caridad de nuestros empeños diarios. La Mas.·. impulsa nuestros anhelos y fundamenta la validez de nuestros objetivos. Y como creemos racionalmente que la democracia es la mejor forma de manifestar la tolerancia entre los seres humanos, nos amparamos en nuestro glorioso pasado, para emprender el camino hacia el futuro de nuestra patria. Pero no debemos vivir en el pasado, sino mirando siempre hacia el futuro, construyendo con fuerza nuestro presente. Ya lo dijo frente a los cancilleres de toda América nuestro insigne hermano Raúl Porras Barrenechea, al cuestionar la intervención que Estados Unidos planteaba en contra de Cuba, a pesar que el gobierno peruano de aquél entonces había claramente dispuesto su voto a favor, que jamás apoyaría dicha situación, mostrando con esa respuesta que los principios morales se encuentran por sobre los mandatos de autoridades aunque cuenten con legitimidad jurídica: «(l)a base sustantiva de la democracia y de la solidaridad que defiende el sistema Interamericano debe ser la libertad entendida como el respeto fundamental a la personalidad y a la dignidad humana, a la tolerancia como suprema virtud democrática, a la proscripción de toda estulticia o forma de persecución de las ideas, ya que la democracia no puede defenderse sino con armas democráticas que son las de la inteligencia y la razón».
Sobre nuestra independencia se ha escrito y hablado mucho, y al parecer se seguirá escribiendo, mientras cada vez se revelen documentos y llegue a los ojos de todos informaciones sobre la vida en esos momentos y sobre la voluntad y las intenciones de los actores de nuestra independencia, y por sobre todo, de la respuesta que ese hecho tuvo sobre los miles de habitantes de nuestros países. Pero, nosotros debemos reflexionar sobre nuestro pasado, como dije, mirando hacia el futuro: ¿Hemos logrado construir una nación entre nosotros? ¿Se ha logrado que la noción de Patria se encuentre interiorizada en nuestros sentimientos? ¿Qué decir de aquéllos que tildan de poco patriotas a los jugadores que pierden en los deportes cuando llevan puesta la camiseta de la selección nacional? O ¿qué decir de aquellos que no hacen bromas, sino que llegan al extremo de pedir la cabeza (en sentido figurado, gracias a Dios) de una ministra por un error ridículo al momento de publicar un mensaje? Y así tendríamos muchos ejemplos, pero queden estos sólo como un comienzo.
Pero en ese estado de cosas, hemos tenido ejemplos de orden y armonía, no solo en personajes ilustres y en hechos trascendentales para nuestro país, sino en la construcción de experiencias. Ahora se les llamaría emprendedores, y se les evaluaría según su potencial y logros económicos. Pero también existen los emprendedores que desde sus hogares, entre su familia, aunque no sean materia de las noticias, construyen espacios de felicidad, de paz y de solidaridad. Lo mismo ocurrió en los inicios de nuestra República. Hubo peruanos que se adelantaron a su presente e iniciaron caminos que otros, nosotros mismos, hemos recorrido. Ellos fueron los primeros, los que nos impulsaron y nos siguen impulsando a construir lazos fraternos y a empeñar nuestras vidas para que las Ccol.·. de nuestros templos sean cada vez más fuertes. Me refiero a los HH.·. de la R.·.L.·.S.·. Paz y Perfecta Unión, de quienes recordamos su decisión, en medio del caos político, de instalar una Log.·., hace ya doscientos años. Ese fue el inicio formal de la Mas.·. en nuestro país. No quiere decir eso que antes no había masones ni que nuestros HH.·. no trabajaban en Log.·. Pero hace 200 años un grupo de ellos tuvo la voluntad de formalizar su experiencia y encender la Luz de la Sabiduría, la misma que dura, con diferentes nombres y en diferentes potencias masónicas, hasta el día de hoy. Y esa trascendencia es lo que nos obliga a reconocer su valor.
Esa es nuestra herencia, nuestro legado, y que debemos engrandecer como los talentos de la parábola de nuestro V.·. de la L.·. S.·., pues como HH.·. nos reunimos con el mundo sobre el N.·. de nuestras ideas y debemos construir una sociedad cada vez más fraterna sobre la E.·. de nuestros principios morales. Que no piense el mundo que nosotros hemos trabajado inútilmente, gastando nuestras fuerzas en vano, pues con nuestra conducta demostraremos cada uno de los días de nuestra existencia que los efectos útiles de de esta antigua y honrada institución son reales y concretos: es nuestro deber el hacer que nuestros principios se hagan vida, se encarnen en cada una de nuestras comunidades. Es nuestro deber servir de ejemplo.
Ya no estamos en los tiempos de la leyenda negra de la Masonería, inventada por personajes sin escrúpulos y que protegían sus intereses económicos, políticos o hasta religiosos. Las puertas de nuestros templos están abiertas para todo ser humano de conciencia libre y que no tenga miedo de poner el hombro y sus manos para trabajar por la verdad y por la justicia.
Pero tampoco estamos totalmente libres de asperezas, ni podemos decir que nuestros esfuerzos logren orientar nuestras conductas completamente hacia la virtud, pues es difícil esperar que los conocimientos que alcanzamos de las ciencias y de las artes logren purificar todos nuestros trabajos, pues los masones somos personas que laboramos en el mundo: somos mundo, estamos llenos de mundo, como dijera nuestro famoso vate César Vallejo, y desde esa perspectiva debemos ser conscientes que el camino está lleno de escollos y que nuestros pies se lesionan con los escrúpulos de la ignorancia, recordando siempre que con el tiempo, con trabajo y con la voluntad del Altísimo el carbón se convierte en un diamante. Y es por ello, porque nos reconocemos continuadores de la gran marcha de liberación de la humanidad efectuada por aquéllos que lucharon por nuestra libertad o que lucharon por mantenerla, que nuestro Gran Oriente, bajo la dirección de nuestro Gran Maestro, ha decidido abrir los brazos y acompañar a toda persona que con decisión toque las puertas de nuestros templos y quiera construir un mundo mejor.
En ese orden, recordamos también la dación del Decreto Supremo 064-2011-PCM, publicado el 27 de julio de 2011, mediante el cual se institucionalizó el Día de la Masonería en el Perú, logro obtenido por un grupo de HH.·., quienes dejando de lado egocentrismos y tontos orgullos consiguieron que se decretara un día especial, en el que todos los peruanos recuerden a la Masonería, sin distinción de género, de potencia masónica o de bando político. En donde se rinda homenaje al esfuerzo de los HH.·. de brindar orden y armonía a nuestro país y se pueda reflexionar sobre la participación de los MM.·., sin dejar de examinar también los momentos difíciles, en toda gesta de la historia de nuestro país.
Termino, con las palabras de nuestro H.·. Mario Moreno, más conocido como «Cantinflas», quien nos dijera en una de sus películas: «Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña. ¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: ‘El respeto al derecho ajeno es la paz’». No debemos olvidar que cada uno de nuestros esfuerzos es necesario, pues el proyecto que cada uno tenga en su vida, solo importa si tenemos en cuenta el proyecto mucho más grande que significa la construcción de templos a la virtud, en nombre del G.·.A.·.D.·.U.·.
Estrecho a cada uno de vosotros en un T.·.A.·.F.·., reconociéndoles que soy V.·.A.·.H.·.
Cumplida vuestra orden Muy Respetable Hermano Gran Maestro.
27 de julio de 2017.
GRAN ORIENTE DEL PERU CONMEMORA EL 196° ANIVERSARIO PATRIO: DISCURSO DE ORDEN
viernes, julio 28, 2017


