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Campaña por la laicidad de la escuela: “Por una Escuela Pública y Laica -Religión fuera de la Escuela”

Europa Laica inicia la campaña 2015 “Por una Escuela Pública y Laica. Religión fuera de la Escuela”. Europa Laica se propone con la campaña defender el imprescindible carácter laico del Sistema Educativo y hace un llamamiento a todas las organizaciones y colectivos defensores de una Escuela Pública y Laica a renovar su apoyo explícito, firmando un CONTRATO de COMPROMISO ELECTORAL. Asimismo denuncia la actual política educativa y sus consecuencias como otorgar mayor peso y reconocimiento curricular a la Religión, asignatura confesional, en todos los niveles de la enseñanza y en detrimento de materias formativas de carácter racional y universal (filosofía, ciencias, valores cívicos comunes,…). Mientras se avanza en la presencia obligada de la Religión en Escuelas y Facultades de las universidades públicas, utilizando medidas coactivas y confiriendo rango universitario a los “créditos” de formación religiosa confesional. También piden la derogación de los Acuerdos con el Vaticano.

Publicado en el Mason Aprendiz

URUGUAY: El GOFMU organizó una jornada de instrucción masónica

FENIXnews. El Gran Oriente de la Franc-Masonería del Uruguay, organizo en el Valle de Paysandú, el sábado 31 de Enero al lunes 02 de Febrero, una jornada de instrucción masonica, como corolario del PROGRAMA DE VERANO DE INSTRUCCIÓN DE 1er. GRADO FIESTA Y AGAPE FRATERNAL -   Los temas tratados fueron variados y de mucha docencia masonica.

  • Palabras de Bienvenida:  J. S., V.·.M.·. R.·. L.·. Teresita Garibaldi Nº 18 – Valle de Paysandú:

  • Conferencia Introductoria: “Naturaleza de los Principios Generales y su importancia en el contexto masónico” - Elbio Laxalte Terra, 1er. Vice Gran Maestro GOFMU

  • Conferencia: “¿Qué es la Franc-masonería?” - V. C.

  • Conferencia: “¿Qué significa la Búsqueda de la Verdad?” - Diego Casera

  • Conferencia: “Dignidad Personal y Camino Iniciático” - Myriam Tardugno

  • Conferencia: “La Libertad Absoluta de Conciencia” - A. M. G.  Conferencia: “Defensa de los Ideales e Instituciones Laicos” - R. B.

  • Conferencia: “Masonería, Democracia y Republicanismo” - Víctor Rodríguez

  • Conferencia: “Masonería, Integración y Cosmopolitismo” - Alexis Saavedra  Palabras de Cierre: Qda.·. Hna.·. Ana Ma. López, Gran Secretaria del GOFMU.


Resaltamos que esta reunion de 3 dias, tuvo su momento crucial con la visita al monumento del Q.·.H.·. Leandro Gomez, como se recuerda .el  2 de enero de 2015, se cumplieron los 150 años del episodio histórico de la caída de Paysandú, y la muerte de su defensor, el Q.·.H.·. Leandro Gómez.

Leandro Gómez fue Militar, Masón Grado 33º, y fundó 20 años antes de la reforma vareliana la primera escuela de carácter laico en nuestro país (Escuela Hiram de Salto), de la cual fue su director. En su discurso de fin de cursos de 1859 decía que “(la) más dolorosa de las carencias”, que puede vivir una nueva generación se refiere a “la carencia de una cultura, no sólo en lo que a letras se refiere, sino una cultura ética y moral(…) sin dogmas y de absoluta libertad de conciencia”. Conceptos absolutamente vigentes aun.  El Camino de Leandro Gómez es un recorrido a pie por los lugares históricos en los que se desarrolló la Defensa de Paysandú (1864 - 1865). El mismo estará guiado por nuestra Qda.·. Hna.·. Ana María López, Gran Secretaria de nuestra Obediencia.

La Masonería liberal reivindica el principio constitucional de aconfesionalidad

Propone la eliminación de la casilla de la declaración de la renta dedicada a financiar a la Iglesia católica

RAFAEL FRAGUAS

Cuatro obediencias de la masonería liberal española reunidas este jueves en el Ateneo de Madrid dieron a conocer, por primera vez, un Manifiesto por la Laicidad en el que preconizan un replanteamiento de las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado español. En el manifiesto reivindican un marco igualitario y libre, sin prevalencias en cuanto al cumplimiento por el Estado del mandato constitucional sobre la aconfesionalidad. Las cuatro obediencias masónicas consideran menoscabado este principio por la preeminencia de la Iglesia católica en la vida institucional, en detrimento de otras confesiones religiosas. Asimismo, la masonería liberal propone plantear a las organizaciones sociales, civiles y progresistas una campaña destinada a suprimir la casilla de la declaración de la renta reservada a la financiación de la Iglesia católica por los contribuyentes, así como un cambio de denominación que se refiera a Ley de Libertad de Conciencia, en vez del enunciado Ley de Libertad Religiosa ahora en boga, donde esta pueda ser integrada en aquella.

En la reunión auspiciada por el foro de diálogo Ágora, cuya presidenta Carmen Serrano moderó el encuentro, intervinieron también Ana María Lorente, Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España; Paloma Martínez Sierra, Presidenta de la Federación Española del Derecho Humano; Jordi Farrerons, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica de España, así como Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia.

Las participantes resaltaron que el principio de aconfesionalidad del Estado que recoge la Constitución de diciembre de 1978 en su artículo 16º, "quedó sin efecto en la práctica tras la suscripción de un Convenio Iglesia-Estado emitido apenas seis días después de la entrada en vigor de la Constitución española, en enero de 1979". A juicio de Carmen Serrano, "la democracia incluye la laicidad como requisito imprescindible de respeto a la diversidad".

Ana María Lorente, por su parte, resaltó las "inercias mentales aún vigentes imprimieron un troquel patriarcal a las sociedades ya desde hace 4.000 años, así como una concepción solar y masculina de la divinidad; durante todo este tiempo", añadió la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España, "por el hecho de ser mujer, la mitad de la sociedad ha vivido bajo un sistema de creencias que le ha impedido desarrollarse libremente". Por ello, abogó por la laicidad "como garantía de una sociedad sin discriminaciones, donde poder ser educada en la tolerancia y en el pensamiento crítico, capaz de poner en cuestión todo tipo de dogma. Asimismo, propuso una "complicidad fraternal de los dos polos de la Humanidad, hombres y mujeres", y preconizó después una sociedad "donde los derechos humanos no sean un mero enunciado".

Según Jordi Farrerons, "la laicidad es un espacio de convivencia respetuoso con todo tipo de creencias e ideologías". Para Farrerons y pese al principio constitucional, "pervive una confesionalidad sociológica del Estado aún después de transcurridas tres décadas de vida democrática en España y a cuyo amparo se produjo la legalización de la Masonería, el 28 de enero de 1980, que desde entonces se ha desarrollado". Igualmente, criticó la identificación de anticlericalismo y laicidad, ya que considera a esta como un factor de integración social. Por su parte Paloma Martínez Sierra subrayó que España sigue siendo de facto un Estado confesional, y reivindicó una espiritualidad no confesional que la laicidad ampara. Martínez Sierra propuso una convocatoria abierta a las organizaciones progresistas para participar en una campaña que elimine de la declaración de la renta el apartado destinado a la financiación de la Iglesia católica. También se mostró partidaria de denominar Ley de Libertad de Conciencia al proyecto de legislar sobre libertad religiosa, por estimar que su ámbito sería más amplio y que la incluiría.

Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia, hizo una descripción del laicismo al que consideró complementario de la tolerancia. Añadió que "no cabe confundir el espacio público, en el que se mueven los Estados, y el privado, donde tienen lugar las distintas creencias", confusión en la que, a su juicio, "se encuentran los fundamentalismos religiosos y estatales". Reivindicó las creencias como expresiones de los anhelos y deseos del espíritu humano en la esfera de la conciencia y propugnó "luchar contra la pereza mental que crea inercias capaces de adormecer la inteligencia y la vitalidad del espíritu crítico", al que atribuyó el progreso humano.

Fuente: ELPAIS.com

Un laicismo para los días presentes

Por el R:.H:. Luis A. Riveros(*)

Toda la educación debe ser laica en la medida en que seamos capaces de presentar ante nuestros niños y jóvenes las verdades fundamentales, practicando el “Conocer para creer”.

El laicismo brindó una larga lucha republicana durante las tres primeras décadas del siglo XX por lograr independencia entre el Estado chileno y la Iglesia. No estuvo tal debate desprovisto de fuerte controversia, en la cual terciaron tanto los viejos adalides de la masonería, fuerte en el sector educacional y con influencia en los gobiernos de la República, aún de distinto sello, como asimismo los más conspicuos conductores de la Iglesia. José María Caro, por ejemplo, más tarde cardenal de la misma, escribió un opúsculo en los tempranos ’30, denominado “Descorriendo el velo”, en el cual acusaba a la masonería de una serie de prácticas que la convertirían en una institución execrable. El progreso en materia intelectual, la mayor apertura que ha ido logrando la sociedad chilena, la mayor tolerancia y respeto por las ideas ajenas, y la evidente mayor diversidad que prevalece a nivel de la composición social, han puesto esos viejos debates en una perspectiva distinta y mayormente constructiva.

Quizás tuvimos que esperar mucho. La experiencia de las dictaduras en el mundo durante el siglo pasado, nos enseñó que la tolerancia era efectivamente una herramienta de progreso social que debía conseguirse activamente. La intolerancia había conducido a la tragedia nazi en Europa, como también al desastre que significó para España su guerra civil y la posterior dictadura franquista. El ideologismo sumado a la intolerancia llevaron a las dictaduras tras la cortina de hierro, que silenciaron y persiguieron a quienes no compartían las opiniones oficiales. Fue esa intolerancia la que condujo progresivamente a la sociedad chilena a un enfrentamiento que terminó trágicamente y que se prolongó en una dictadura militar que persiguió por ideas. Por eso, la discusión sobre laicismo y tolerancia se coloca hoy en una perspectiva distinta, separando los temas políticos de aquellos religiosos, luego de haberse experimentado tanto dolor y fracaso en medio de tanto sufrimiento de sociedades enteras.

La lucha del laicismo hoy, en todo el mundo, se vincula con defender la libertad de pensamiento, ese viejo ícono de las sociedades occidentales construidas durante el siglo XIX y comienzos del XX. Libertad que necesita, indudablemente, que el Estado no responda a un cierto pensamiento, un conjunto de ideas que lo hagan parte de uno de los sectores que se disputan la fe de los creyentes. En el ámbito del respeto por todos se ha ido avanzando en construir estados que no sólo han de respetar, sino proteger el pensamiento de todos, como sus opciones valóricas, religiosas y políticas. En tiempos de las viejas luchas por el Estado laico, eso era visto como un simple desaire a la potestad que debía ejercer la religión mayoritaria sobre las demás, garantizando ser una especie de vigilantes respaldados por un potente Estado; la Inquisición no fue sino una muestra de esa forma de “protección”. Hoy nos resulta más natural aceptar que hay distintas formas de ver al mundo, que todas deben respetarse y que el esfuerzo común debe estar justamente en eso: construir normas de mutuo respeto. En definitiva, eso es la democracia en su perspectiva más profunda y significativa.

Por eso hoy también en muchos países, la masonería y las iglesias trazan caminos compartidos por construir ese respeto por las instituciones y por la libertad del hombre, protegiendo la diversidad esencial en nuestra sociedad humana. En el pasado las luchas eran más encarnizadas, como también las persecuciones que aludían a los masones como practicantes de ritos infernales o simplemente ofensivos al pensamiento religioso. Hoy, cuando muchos masones pertenecen a los distintos credos religiosos y se comprometen a buscar una verdad en común, bajo la aceptación de las ideas de otros y una fórmula común que les permita a cada cual adorar a su propio Dios, las cuestiones han pasado a un terreno menos emocional y mucho más racional. Al fin y al cabo, se descubre que al final del camino es el humanismo la gran piedra angular para construir una sociedad de respeto, crecimiento moral e intelectual y protección a las ideas de cada uno.

Muchas veces se ha hablado de educación laica como opuesta a aquella que se brinda bajo el amparo de una iglesia. En verdad, toda la educación debe ser laica en la medida en que seamos capaces de presentar ante nuestros niños y jóvenes las verdades fundamentales, practicando el “Conocer para creer”. Laicos y religiosos tienen mucho que compartir en el marco del respeto mutuo y de las preocupaciones compartidas por el ser humano, su progreso y realización material.

(*) Candidato a Gran Maestro de la Gran Logia de Chile.

Una mirada al laicismo desde Chile...

El laicismo más que un concepto, es una forma de vida, basada en la experiencia humana, en la tolerancia, el libre examen, la libertad, la igualdad, la fraternidad, el progresismo y la democracia.

Por Alexander Linford Child

Hasta el año 1973 frecuentemente en Chile se escuchaba la palabra “laico” y podía ser asociada inmediatamente a un concepto, tanto dentro de la juventud como en la sociedad mayor, en cambio hoy, la palabra laico se asocia a dos cosas, primero a agnóstico o ateo y segundo gracias al mal uso conceptual dado por la iglesia católica a este concepto, se relaciona con personas que no están insertas en la iglesia pero que si son católicas, es decir dos miradas erradas del laicismo.

El laicismo más que un concepto, es una forma de vida, basada en la experiencia humana, en la tolerancia, el libre examen, la libertad, la igualdad, la fraternidad, el progresismo y la democracia, llevándonos estos mismos principios laicos, a dar una constante y gran lucha, que es la búsqueda de una sociedad justa, progresista y fraternal, que dicte una enseñanza laica, aconfesional, con instituciones públicas imparciales, garantes de la dignidad de la persona y los derechos humanos, sin exclusiones religiosas, raciales, de origen, políticas, sexuales, en conclusión, de ningún tipo.

¿Es el laicismo un enemigo de las religiones?

Como bien dijo el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Sr. Juan José Oyarzún “es una falacia divulgada por los enemigos de la razón, que el laicismo sea el mayor oponente de la religión, tanto que en el mundo de los valores se le atribuye ser el anti valor del sentimiento religioso.

El Laicismo considera a la religión como un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, con sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social, y de prácticas rituales, especialmente mediante la oración y los sacrificios, entendiendo entre ellos desde el ayuno hasta la teofagia (esto es comerse al dios, como es la comunión). Estima el laicismo que la casi totalidad de las grandes religiones perduran en la actualidad, y que el sentimiento religioso es un hecho de gran vitalidad, manifestado a través de múltiples fenómenos de tipo mesiánico o animista, que se dan en casi todo el mundo. La conclusión fundamental es que la historia de la humanidad es un proceso de laicización progresivo, que dista bastante de haber concluido aún.

El sentimiento religioso es uno de los elementos esenciales característicos de la especie humana, sea innato o heredado.”


Como podemos ver, el laicismo no tiene entre sus filas a un pensamiento exclusivo, sino más bien, inclusivo, aceptando a ateos, agnósticos, católicos, judíos, evangélicos, musulmanes, personas de izquierda, de derecha, de centro, feos, lindos, altos, chicos, gordos, flacos, etc.

En el presente año, 2010, tenemos la misión como jóvenes laicos de volver a esclarecer esta situación, demostrando que sabemos cual es el real concepto de laicismo y haciendo el llamado a los jóvenes y no tan jóvenes también a informarse sobre esta maravillosa forma de vida, a ser más fraternos, tolerantes y tomar las banderas del laicismo buscando una mejor sociedad.

"Laicismo y Democracia"

Conferencia Pública de Jean Michel Quillardet, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, en la ciudad de Oviedo, el pasado día 19 de enero de 2007.

Gracias, muchas gracias, por esta presentación. El lenguaje masónico es universal pero ello no impide que todavía existan parcelas que he de cultivar; la barrera idiomática existe si bien confío en que podremos compartir las ideas sobre las que voy a hablar, que también son universales.

He de decirles que estoy muy feliz de estar en Asturias, en esta tierra espñaola donde tanto se ha combatido y sufrido por la libertad, la igualdad y la democracia. Y es un motivo añadido de felicidad poder dirigirme a Uds. para hablar de laicismo y democracia.

Quiero plantear mi exposición dividiéndola en tres tiempos o espacios diferenciados. Me gustaría hablar en primer lugar de por qué los francmasones tiene legitimidad para hablar de estos dos conceptos, laicismo y democracia. En un segundo momento intentaremos definir qué es el laicismo con la idea de clarificar un concepto mal entendido en muchos países de Europa. Y finalmente me referiré, dentro del marco que implica el régimen democrático, al nexo existente entre democracia y laicismo, siendo este un fundamento por no decir el fundamento mismo de la democracia, que es lo que yo pienso.

Comenzaremos por recordar que la Francmasonería adogmática, representada por el Gran Oriente de Francia, nace en 1728 para oponerse a dos formas de absolutismo que hacían imposible la libertad de pensamiento. De una parte el absolutismo político, representado por Luis XIV con aquella frase que todos conocemos: "El Estado soy yo". Y de otro lado el absolutismo religioso, conforme al cual la iglesia católica detentaba y poseía la única verdad sin admitir en ningún caso otras posiciones diferentes.En el siglo XVIII se produce todo un fenómeno de emancipación: es el marco en el que nace la Francmasonería, envuelta en un movimiento de pensamiento revolucionario que hemos conocido como la Europa de las Luces o, aquí en España, como el Siglo de las Luces. Un movimiento animado por escritores, filósofos, intelectuales que defendieron ese proceso de emancipación desde diversas posiciones, y también desde las logias masónicas.

La Francamasonería no nació de forma inmediata como una institución laica. En sus orígenes es deísta, esto todo el mundo lo sabe. Pero a pesar de eso se enfrenta a una teocracia que negaba a la persona su libertad. Ése es el origen de las logias masónicas: un espacio de libertad en el que se pueden expresar las nuevas ideas pues, frente a la teocracia las logias se convierten en un lugar donde la libertad individual encuentra un seguro refugio.

La revolución intelectual que representa el Siglo de las Luces tiene esta consideración porque parte de considerar que cada individuo constituye y construye su propio saber; no existe ningún conocimiento impuesto, ninguna verdad preconcebida. Se rechaza así lo sobrenatural, la superstición. El individuo se constituye y se forma con un elemento mínimo: la propia razón; no hay necesidad de ningún gurú; de ningún vigilante de conciecias. Es la razón humana la que permite que la persona se construya y se desarrolle como tal. El individuo puede progresar. No nace de una idea pa preconfigurada; aprende, se construye y puede mejorarse, conocerse. La persona, en definitiva, es dueña de su destino. Esta es, ni más ni menos, la filosofía del Siglo de las Luces.

Grandes filósofos franceses han sido francmasones y se comprometieron en la defensa de esta nueva corriente emancipadora. Cito a Motesquieu, a Condorcet y a Voltaire aunque formara parte de la francmasonería tardíamente, y también aunque escribiera argumentos a favor de la trata de negros; cito a Voltaire porque al margen de la perspectiva histórica con que se le quiera examinar, es el autor de las "Cartas inglesas", que constituyen el fundamento de lo que hoy conocemos como derecho de "habeas corpus", esto es, la reafirmación de la libertad individual frente a la arbitrariedad del poder del Estado.

Llamo la atención sobre todo esto que expongo, pues no dejo de describir el nacimiento del espíritu democrático, anterior tanto a la Revolución Francesa como a la Revolución Americana, surgidas ambas de unos principios asentados en esa corriente de pensamiento innovadora. Sobre este punto conviene hacer una precisión: La Francmasonería no hizo la Revolución Francesa; participó en el movimiento intelectual que condujo a ella así como a ese hermoso texto que es la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que todavía hoy se cuelga en las paredes de las logias.

Llegados aquí se puede concluir que la Francmasonería, y particularmente el Gran Oriente de Francia, tiene legitimidad para hablar de democracia y de laicismo porque forma parte de ese conjuto de personas que lucharon por esa idea, esa línea de pensamiento que ha alumbrado la sociedad actual, y que han seguido y siguen en primera línea defendiendo estos principios. En el caso de Francia esto se ha plasmado en los avances de la III República, la Constitución de 1875, la Ley de Asociaciones -prohibidas durante largo tiempo, incluso en el período napoleónico en el que existión una masonería del poder- o la ley de Separación de las Iglesias y el Estado, de 1905. Debemos recordar también al hablar de nuestra legitimidad para tratar sobre esta materia, que los trabajos del Gran Oriente de Francia se abren siempre bajo la divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad, es la misma divisa que en la actualidad ostenta la República Francesa, lo que no deja de ser un rasgo relevante de la existencia de una implicación en la construcción misma de la democracia, pues más allá de la divisa en sí, cada vez que se abren los trabajos estamos refiriéndonos a una concepción en sí misma de la democracia.

Sentado lo anterior debemos comenzar a preguntarnos qué es el laicismo. En mi opinión podemos responder teniendo en cuenta tres matices. Hablamos de un principio filosófico, de un principio jurídico y de toda una forma de vivir.

Como principio jurídico el laicismo plasma la separación de la Iglesia y el Estado. En el caso francés, la aludida ley de 1905 garantiza la libertad de culto pero no reconoce ninguna religión, y proclama la libertad absoluta de conciencia. La República no sostiene ningún culto. La neutralidad es total, amparada por una ley que fue aprobada en una Francia en la que la iglesia católica todavía conservaba un poder político real. Se trató de una ley de consenso. Consenso entre quienes eran partidarios de una completa secularización de la sociedad excluyendo a lo religioso de todos los ámbitos, y quienes considerando a la religión católica como mayoritaria entendían que ésta debía tener una presencia determinada en el ámbito social.

El principio jurídico al que me refiero se traduce en una dobre interdicción: Existe una prohibición tajante que impide a las confesiones religiosas inmiscuírse en los asuntos del Estado. Y existe también una prohibición igual de tajante que impide que el Estado intervenga en cuestiones propias de las diferentes confesiones.

Y el principio jurídico nos lleva a poco que nos esforcemos al principio filosófico: Cada individuo tiene un bagaje, unas pertenencias, una identidad y unas creencias. En el día de hoy las identidades son más diversas si se quiere. Es la circulación de personas y la facilidad para que este flujo se mantenga lo que provoca que hablemos de una gran diversidad de pertenencias, de bagajes, de identidades y de creencias. Cada individuo viene de un sitio diferente. Y en cada lugar existe comunidades de todo tipo, étnicas, familiares... Así el laicismo quere decir que una sociedad no puede vivir en paz y armonía sin el respeto al otro como diferente a uno mismo. Si se queire construír un futuro común partiendo de posiciones diversas sólo la idea de respeto a la diferencia puede permitir hacer efectiva esa construcción. El principio filosófica queire por tanto significar dos cosas: En el ejercicio de la democracia, de la ciudadanía, hay que deprenderse de las propias pertenencias, suspender las convicciones para construír algó común. Y en lo que toca específicamente a la religión, hay que considerar que las creencias forman parte de la identidad que cada uno tiene el derecho de construir, pero integran un dominio privado, íntimo de cada persona.El laicismo implica además conocer, saber que existen otras posiciones diferentes, construídas no sólamente sobra la fe, sino sobre principios también respetables: el ateísmo, el agnosticismo, el materialismo...Laicismo quiere decir que en la sociedad cada uno guarda su fe, su convicción; cada uno suspende sus convicciones para encontrar al otro y construír así la democracia. Se trata en definitiva de separar las cuestiones individuales del debate público.

Abundando en lo anterior hay dos formas de organización laica de la sociedad: la fórmula belga, donde en cada hospital, en los establecimientos penitenciarios y similares, hay un representante de cada confesión religiosa y un delegado laico. Considero que es muy interesante como punto de partida si bien me gusta más la concepción francesa enunciada por la ley de 1905, pues el laicismo no es una religión más sin dios; el laicismo está por encima de las diferentes creencias, concepciones y confesiones o posicionamientos personales para garantizar así una neutralidad absoluta del poder público.

La Francmasonería, y en lo que nos ocupa aquello que se refiere al Gran Oriente de Francia, se encuentra ligada a una concepción, la laica, que representa como decía al principio un modo de vivir: El respeto a la opinión del otro; aquella frase que decía "No estoy de acuerdo contigo pero me pelearía con quien fuera para defender tu derecho a decirlo" lo expresa a la perfección. Ese es, desde nuestra concepción, el fundamento mismo de la democracia. Desde una posición u otra se puede construír unpensamiento que permita la convivencia de toda la ciudadanía.

Quiero recordar para terminar que el laicismo es también un combate: Vemos hoy por todas partes precisamente lo contrario a lo que acabo de exponer. Personas que consideran que poseen la verdad y que tratan de imponerla a cualquier precio.

En medio de este crecimiento que experimenta el oscurantismo surge el crecimiento de planteamientos religiosos integristas; y es ahí donde el laicismo se vuelve un combate rechazando de forma tajante este tipo de planteamientos. El islam es una concepción espiritual que puede resultar interesante, pero lo que se condena desde nuestra posición no es una religión concreta, sino su utilización como instrumento para imponer una deteminado concepción de las cosas, el velo a las mujeres... Recuerdo que recientemente he viajado a Turquía y he visto un barrio en el que las mujeres son obligadas a portar esa prenda que conocemos con el nombre de "burka": Esto es inadmisible; implica imponer una concepción de los hombres y las mujeres. Y además se trata de un islam que quiere ser islam político; se mezclan las dos cosas. Y si se confunden estos dos elementos tan distintos ya sabemos que no estamos hablando de democracia sino de oscurantismo.

Recuerdo al hablar de esto una posición conocida de la iglesia católica. Todavía hace poco un obispo de mi país recordaba la incompatibilidad entre la pertenencia a la iglesia, la creencia en dios y la militancia en la masonería. Sin embargo yo, en tanto que Gran Maestre de Francia no hablo de ninguna incompatibilidad, para mí no existe porque mi planteamiento es otro: Es el ejercicio de la libertad; es el laicismo: ¿tener, detentar la verdad? No. Cada uno la busca.

Insisto en que la democracia se basa en el debate, se construye con el intercambio de posiciones. No existe una autoridad suprema, se construye con la palabra de todos, con el resepto a las diferentes posiciones, sin que haya nadie que diga cómo han de hacerse o ser las cosas.

El combate por el laicismo es común en España, en Francia, en cualquier parte del mundo. A título de ejemplo recuerdo que en 1955 se cumplieron los cincuenta años de la ley de 1905. No hubo especiales celebraciones porque su contenido fue asimilado por la sociedad francesa incorporándolo a su modo de vida. Sin embargo hoy, cien años después, sí hemos celebrado el centenario; y nos hemos manifestado en la calle por los riesgos que existen y que apuntan a querer modificar este estado de cosas amenazando al laicismo. Esta lucha, el combate del que hablo, puede amalgamar a hombres y mujeres con un mismo compromiso: la defensa de una ideas que no son viejas sino modernas. Les hablo de democracia, de República, de laicismo. Es el futuro de nuestras sociedades.

Finalmente, hermanos y hermanas, señoras y señores, una pregunta: Federico García Lorca ¿Por qué murió?Pienso que murió por defender la democracia; y dentro de ella el laicismo, y la persona, de pie, libre. Eso es la Francmasonería; eso es el Gran Oriente de Francia; eso es el laicismo; eso es la Democracia hoy.

MUJER Y LAICISMO

Por la Q:.H:.
GUADALUPE LARRIVA GONZALEZ
Or:.Et:.
Gran Logia Arquitectos de Acuario - Oriente del Ecuador

El paso de la mujer del mundo de lo privado al mundo de lo público ha significado en la historia, todo un proceso de emancipación, que la ha llevado a adoptar diferentes grados y formas de participación dentro de la sociedad, las mismas que se han plasmado con distintos matices en el imaginario femenino.

El proceso de apropiación de los derechos políticos de la mujer, su vinculación a la vida cívica, a la actividad económica y por sobre todo a la política, van a la par con la imagen femenina que se va forjando en la historiografía escrita por hombres y para hombres, plagada de una subjetiva lógica masculina, como un testimonio del androcentrismo en el proceso de producción y difusión del conocimiento.

En la historiografía la imagen femenina se ven tenues siluetas cargadas de sentimientos, concepciones encontradas, fraguadas por antagónicas exclusiones y discrímenes, afincados en la sumisión femenina y en la dominación masculina, así como por una exaltación de sus virtudes, que le han atribuido los más diferenciados roles, con frecuencia la presentan como un ser dominado, victimizado y pasivo, otras con la faz de una lidereza, de una heroína que acepta los más inverosímiles retos. Perfiles estereotipados que han configurado la cosmovisión femenina y la identidad de lo femenino, sumida con frecuencia en una esfera de la cotidianidad.

Percepciones que con frecuencia van plasmando en la imagen femenina estereotipos que la marcan y estigmatizan, y en otros que la deifican, multiplicando su rol, tornándola multifacética. Muchas de ellas envueltas en el sutil velo del encanto que van entretejiendo en su entorno fabulosas leyendas.

Por ello permítanme hoy hacer un análisis del mundo femenino con mirada de mujer y tratar de así recatar su historia, ante una sociedad en la que el hombre ha sido el propietario de la palabra escrita mientras que la mujer lo es de la palabra oral.

Al remitirnos a la cosmogonía del mundo andino se compara a la figura de lo femenino con la mítica coa o la legendaria pachacmama, con la diminuta Venus de Valdivia, vinculándola a la tierra vivificada por ancestrales ritos de fertilidad y fecundidad. Hay quienes en la mitología antigua la relacionaron con Ceres y Eleusis -diosas de la agricultura, de la productividad-, encontrándose en simbiosis íntima con la esencia de la vida, la tierra. Rostros femeninos se ven reflejados en una Isis velada guardiana del conocimiento, de las categorías del principio y del fin o de una Atenea custodia de la sabiduría. En Afrodita emblematizando al amor se retrata en su sensibilidad y su belleza se traduce en una Venus recubierta de soberbia.

Rodeado de un halo de misterio el enigma de lo femenino se traduce en la Ñusta "doncella del sol" o en las sacerdotisas celtas, cátaras y druidas mantenedoras de ancestrales rituales. Se la personificada a través de la curiosa Pandora, de la aguerrida y frenética amazona o de la edénica Eva según la doctrina judeo-cristiana responsable de los males que azotan a la humanidad. Cada personificación la estereotipa como el referente de virtudes y defectos. En este marco que decurre entre la realidad y la fantasía, nuestra historia nos relata gestas y epopeyas encabezadas por la mujer, ella, ha sido capaz de protagonizar los mayores cambios en la sociedad y en sus instituciones, reformando y revolucionando estructuras y sistemas, la mujer ha sido la poseedora de de la oralidad de la tradición oral con la que ha preservado y reproducido la cultura.

Llevándonos a través de distintos modelos de explotación socio-política desde la recolectora marcada por la igualdad del comunismo primitivo con visos de ser la mantenedora de un sistema matriarcal, aquella que por su apego a la tierra arranca de sus entrañas sus frutos atribuyéndose el descubriendo la actividad agrícola, o la víctima del servilismo esclavista, y la explotación del capitalismo patriarcal. Muchas de ellas fueron mutiladas, lapidadas por el machismo y el fanatismo y se constituyeron cual Juanas de Arco en protagonistas de un permanente holocausto.

Como traídas por la relatividad que se cierne entre el tiempo y el espacio, como emergiendo desde una sociedad patriarcal, se agazapan en mi memoria nombres como Manuelita Saez, Manuela Cañizares, Marieta de Veintemilla , Matilde Hidalgo de Procel, Dolores Ullcuango, Nela Martínez y otras, que rompiendo la rutina van abriendo el camino que señalaba su capacidad de liderazgo político, que con fuerza inusitada entintaron las páginas de nuestra historia. Las guerras por la liberación en América Latina retratan a las guarichas que marcaban el paso de Bolívar, a la anónima Aguedita mexicana, o a las montoneras de Alfaro que infundían valor a las tropas revolucionarias, que con paso firme y sin desfallecer, fieles a la soldadesca, avanzaban haciendo acopio de fortaleza , nutriendo de valor, elevando un grito de rebeldía caminando al paso de sus ideales. Mujer que demuestra su fortaleza al suplir la ausencia del varón en épocas de guerra, que acude a la trinchera, al frente de batalla, que reclama sus derechos en las calles o se constituye en la mantenedora del sistema y de la productividad, frente al hogar, al telar o a la máquina. Ante lo enunciado considero indispensable enlazar el movimiento liberal y laicista que fue percibido en sus albores como una inalcanzable utopía cifrada en la triada " libertad , igualdad y confraternidad", con el proceso de valoración de la mujer.

Laicismo que detonó los hitos más fuertes del cambio, gestado en las más diversas esferas del mundo, pensamiento filosófico-político que se dejó sentir con énfasis en las postrimerías del siglo XIX y en las primeras décadas del XX, movimiento que tuvo una gran repercusión en la sociedad y la concepción de lo femenino, en la configuración de un nuevo sistema de valores, que inciden en manejo de la cuestión pública, de la función social aislada de la visión dogmática y fundamentalista dada por la iglesia, enajenándola de la influencia religiosa y del monaquismo, deslindando a la iglesia del estado, lo divino de lo terreno, generando una polarización, una dicotomía entre la superstición y los desafíos que encarna la libertad de pensamiento, a la desacralización del cosmos y de la naturaleza, a la rigidez del dogma y el estímulo de la tolerancia como principio, al oscurantismo develado por la razón cifrada en la ciencia y la tecnología, al teocentrismo que sustituido por el homocentrismo como sustento del humanismo, la predestinación frente al libre albedrío y de la libertad de conciencia , de pensamiento y de expresión, del espíritu libre que se refuerza con la práctica de la solidaridad y fraternidad, de la emancipación frente a toda forma de condicionamiento.

El laicismo en su momento histórico abre todos los canales de interacción entre los diferentes actores sociales y se ubica en el contexto de sus demandas, en la búsqueda de un estado soberano, progresista y democrático, gestándose como imperativo el ejercicio de una ciudadanía plena y justa, como la prolongación de un proceso emancipador que va de lo individual a lo social. Como un rechazo a la exclusión social, filosófica, religiosa, política, ideológica y hasta laboral. Entrelazándose a la práctica de la democracia, configurando en un momento una " utopía laica", que trasciende a la conquista de la emancipación, reposando en la reafirmación de los derechos del ser humano.

Un Laicismo fundamentado en la tolerancia frente a las actitudes políticas divergentes, que le permiten traducirse en la libertad del pensamiento y de la expresión, en forjador de una organización política solidificada reivindicadora de los derechos del Estado, agudizando su lucha por la preservación de las libertades individuales, el respeto al pluralismo cultural y social. Su búsqueda se cifra en alcanzar la igualdad de oportunidades para llegar al desarrollo de todo el potencial humano.

El Laicismo es el punto de partida de la liberación de la mujer, él ha dejado un legado que contribuyó firmemente a amortiguar la vorágine de la revolución industrial al incorporar a la mujer dentro del campo laboral, dándole las armas para romper los lazos que la uncían a la máquina y gestando aportes trascendentales en su pensamiento, haciendo de ella con su ideario una fiel defensora de las reivindicaciones femeninas, llevándola a la incorporó a la lucha por la defensa de sus derechos, de manera paulatina delineaba figuras que buscaban afanosamente ir tras el paradigma de la igualdad y la equidad, como una manifestación de su rechazo a la exclusión, eliminando la concepción sexista de la división del trabajo que por siglos había dependido de los atributos de masculinidad o feminidad, antes que de la valoración de capacidades habilidades desempeños. El laicismo por lo tanto va permitiendo el ejercicio pleno de los derechos igualitarios con los hombres y luego de su ciudadanía plena

La mujer activista, preservadora de la soberanía popular, producto del liberalismo pudo abrir su camino hacia la emancipación, se rebela contra las contradicciones de clase, que marginan y enajenan, se levanta contra la explotación y la opresión, irrumpe en un nuevo escenario social , revalorizando a la mujer , demostrando sus capacidades. Esgrimiendo con fortaleza la noción de libertad, de aquella que al erradicar las tinieblas , va buscando el reinado de la fraternidad y la justicia, del pluralismo regenerador en el que se cimienta la auténtica democracia. La explotación del proletariado como clase explica la radicalización del movimiento feminista contemporáneo que tiene su cumbre en la Internacional Socialista. Desde la óptica de su evolución el Liberalismo trasmuta desde el Utilitarismo que busca instaurar una economía de bienestar, hacia el Liberalismo Radical que con frecuencia desemboca en el ideario Socialista.

Mujeres que creen en la participación colectiva , en la democracia plena que incluye y orienta, se enlazan a los movimientos gestores de la revolución liberal, a través de ella se rompieron barreras y convencionalismos. Pues mediante la secularización, la desacralización de la educación que enrumbaron al laicismo permitieron la democratización de la escuela, facilitaron el acceso al aula, primero a la normalista que acogió la vocación de madre-maestra y luego a la profesional practicante de otras ramas de las ciencias. El largo trajinar en búsqueda de la igualdad se transparentó tras la revolución liberal al alcanzar un conjunto de derechos humanos y civiles, beneficiándose en las reformas del Código Civil, teniendo acceso al matrimonio civil y al divorcio. Estos hitos significaron la adquisición de igualdad de oportunidades para la toma de decisiones a los que se adiciona su lucha por la educación y el trabajo. Incorporando un nuevo concepto de calidad de vida

Siendo por lo tanto la inserción de la mujer en el aparato productivo lo que dio a la mujer una nueva forma de comportamiento en lo , público, en lo social y en lo político. Su batallar constante es un componente importante de la liberación femenina a escala mundial. En esta perspectiva varias mujeres fueron las forjadoras de los movimientos sindicalistas que al enrolarlas en el mercado de trabajo las convirtió en parte activa de los procesos de cambio, aunque en muchos casos las miró tangencialmente al relegarlas a un plano de mandos medios

Al avanzar el tiempo y en los años 20 en la etapa sufragista, la mujer va siguiendo la tendencia democrática marcada por la votación universal y muchas mujeres se escudaron tras él, para dar pasos hacia la igualdad, pasando a ser sujetos y actoras de los hechos políticos, desde los que comienza a ejercer sus derechos y deberes, e iniciarse en la toma de decisiones antes vedadas para ellas. Para algunas la Ley de cuotas es como " hacer un lugarcito para las mujeres".

Debemos rescatar que el nuestro fue uno de los primeros países en América Latina que se incorporaron a la etapa sufragista femenina (1927), Siendo Canadá el primero en 1918, Estados Unidos 1920, Brasil 1932, Cuba 1934, Argentina 1948, Chile 1949, Bolivia 1952, en México por ejemplo el sufragismo data de 1953, Colombia 1957. Aunque es necesario subrayar que con frecuencia se ve a la mujer divorciada de una actividad meramente partidista. La educación laica comienza a superar las prácticas de discriminación, determinando en gran medida el ejercicio de la equidad frente a la duplicidad hombre-mujer, dentro de la sociedad.

Como consecuencia de este devenir se inmiscuye en la vorágine de la urbanización de la economía, que se agiganta en los años sesenta, pasado la mujer a formar parte de la PEA, constituyéndose en el elemento fundamental del proceso productivo en la fuerza de trabajo. Provocando una feminización de la fuerza de trabajo. Y posteriormente a una feminización de la pobreza. Que lanzó a las calles a miles de mujeres en un acto de insubordinación ante el sistema. Así como adoptando nuevos roles en puestos de dirigencia en lo laboral y como actora en lo político. En los años setenta en América Latina es notoria la presencia de la mujer en su lucha contra las dictaduras teniendo un papel fundamental en la revalorización de la democracia.

La búsqueda de nuevas formas de participación social a revalorizado el papel de la mujer como actora social, dándose un mayor valor a la participación de la mujer ciudadana, recuperando el ejercicio pleno de la ciudadanía, concebida como " la pertenencia igualitaria a una comunidad política, y el derecho a participar dentro del poder político". Actualmente una significativa conquista de los movimientos femeninos es la Ley de cuotas que permite ir incorporando a la mujer dentro de las listas en la democracia participativa, esta ley es un inicio a la equidad que debe cristalizarse con igual número de hombres y mujeres en las listas. En una auténtica democracia paritaria. Una paridad democrática que implique una nueva democracia.

De la Ley de cuotas debemos ir a la calidad. Una Ley que ubique a la mujer en una situación de igualad y no utilitaria como sucede en muchos partidos políticos entre ellos los populistas ( peronismo) que manipuló la imagen femenina. Siendo por lo tanto imperiosa una reubicación de la mujer dentro de los partidos políticos.

La participación femenina debe aumentar hasta alcanzar una ciudadanía plena, más aún si consideramos que el índice de feminidad es del 51%, y de esta cifra más de la mitad son mujeres que no llegan a 30 años. Grupo con el que es indispensable trabajar para alcanzar un cambio actitudinal, que permita recuperar nuestra autoestima, superar los vacíos de liderazgo femenino, con miras a erradicar los casos de discriminación existentes. Y ser realmente participativas en construcción de una nueva sociedad, en su diseño y edificación.

El devenir histórico ha recrudecido de generación en generación, la lucha por la igualdad de la mujer, como componente básico de la equidad, porque sólo la igualdad civil nos lleva a la igualdad política y esta a la justicia social.

En el ámbito de la educación es imperioso hoy analizar como fruto de la equidad e igualdad de pregona el laicismo, un nuevo proceso el de la coeducación, que debe insertarse en al sistema educativo como el mecanismo idóneo para alcanzar la igualdad de oportunidades, determinando que es indudable que la vida social gira en torno a los conceptos que tenemos de loo masculino y lo femenino, y que la estructura machista que por milenios ha predominado responde a un concepto androcéntrico es decir a un concepto que centra al hombre dentro del quehacer diario en la reproducción d e los valores de lo masculino, surgiendo por lo tanto una visión estereotipada del hombre y de la mujer estos preceptos marcan la relación entre las personas, de manera especial dentro del sistema educativo determinando la relación entre alumna, alumno.

La coeducación debe permitir erradicar la educación sexista, propiciando que la vinculación entre los géneros sean más abiertas y permeables, que permita llevar adelante todo un proceso de cambios orientados a mejorar la calidad de vida, a mejorar las condiciones de la economía , a tener igualdad de oportunidades para acceder al mercado de trabajo, eliminar las exclusiones, la pobreza. Con la coeducación educamos a hombres y mujeres con un proyecto de educación común, forjando personas en igualdad de derechos y deberes, respetando las particularidades de cada persona e individuo, cooperando para adquirir un estilo de vida con respeto, comprensión y aceptación mutua. La aceptación de su propio sexo, loa ética sexual que fomente la madurez personal , libre de alineaciones, y tabúes.

La coeducación nos permite también hablar de derechos humanos, de los derechos del hombre y la mujer, que son universales, inherentes, innatos, intransferibles e irrenunciables. Derechos que deben ser tratados de una manera integral y sistémica. Siendo uno de ellos el de la educación, la educación que debe ser concebida como la liberadora, eliminar los estereotipos, los estigmas, la educación debe ser la herramienta para la emancipación social, cultural y de género.

Es por ello indispensable mejorar la oferta educativa de la mujer, buscar mecanismos para que se eliminen los vitae diferenciados para hombres y mujeres, hacer de la coeducación una política de estado.

Sólo con la coeducación podemos llevar adelante un plan de igualdad de oportunidades cuyo eje central es el de compartir conocimientos por igual.

Es importante además determinar la importancia que va adoptando la dimensión de género en la vida nacional, y su vinculación con nuevas políticas de desarrollo, es necesario para ello conocer la relación que se da entre población y desarrollo con el objeto de diseñar planes y políticas sociales que sean manejas a través de un eje transversal de género.

Nuestro país ha sido signatario de eventos internacionales como la Plataforma de Acción de Beijing, La Convención sobre los derechos Civiles y Políticos y la Convención para las formas de Discriminación de la mujer.

En conclusión este lega debe incidir en la formulación de una agenda en la que las organizaciones de mujeres deben caracterizarse por la búsqueda de estrategias para la capacitación, la agenda debe además tener diversidad en la temática abarcando desde problemas macroeconómicos, políticos, sociales, mundiales, regionales y locales con una transversalidad en varios temas que pongan en vigencia los derechos dentro del marco político, legal y de la cultura política, planteándose problemas como género y reformas del Estado, mujer y participación en la política global, género y democracia, género y educación, migración, trabajo, derechos reproductivos, violencia. Para tras la evacuación de esta temática construir una democracia con inclusión que lleve a la redistribución del poder.

Otro punto trascendental de la agenda es el rol de las mujeres en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos. Las estrategias para la inserción de la mujer indígena para que se incorpore a su diversidad étnica, cultural, social y económica.

Uno de nuestros objetivos como mujeres que tenemos la oportunidad de actuar en la esfera de lo político debe ser incentivar a que todas las mujeres se involucren en los procesos para alcanzar mayor representatividad y obtener una intensa participación en el desarrollo público y personal a través de nuevas formas de relaciones de poder.

Para ello es necesario desechar aquella herencia nefasta de la exclusión y de la segregación, y de la subrepresentación de la política y de sus necesidades, alcanzar el conocimiento intrínseco que cada una albergamos, recuperar y revalorizar la enorme diversidad y riqueza que encierra la cultura femenina y que nos permite asumir una variedad de identidades, que se afincan con fuerza en la interculturalidad de un mundo globalizante. Recordando que la concepción de lo femenino y de lo masculino difiere en cada cultura, y depende directamente de su estructura simbólica, de su cosmovisión, de la manera de ver el mundo e incluso del sistema político ideológico en el que está inmersa.

Recalcando que no debemos perseguir como meta una ginecocracia, un gobierno de la mujer, porque la crisis del sistema no se afinca hoy en una pugna entre géneros sino en la lucha de clases instaurada desde hace milenios, a la que hoy estamos obligadas a superar.

Siendo importante diferenciar entre un discurso femenino y un feminista, el primero trata de instaurar un sistema justo, sin exclusiones, el segundo puede equívocamente hacernos caer en los excesos de un discurso sexista y por ende en nocivas rupturas que pueden conllevar discrímenes orillándonos a errados conceptos sobre la femineidad y la masculinidad.

Sras. y Srs.

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