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HERMETISMO Y MASONERÍA I


Autor: Federico González
INTRODUCCIÓN
Se califica a Hermes como una deidad versátil y adaptativa, mensajero divino y vehículo de comunicación y enseñanza. Se insinúa que el Hermetismo, sería una “doctrina” que podría contribuir a desempantanar a las ciencias humanas actuales del lugar en que se encuentran.
Comentario.- El Hermetismo tendría una cualidad o mirada holística o “totalizante” lo que podría dar miradas más amplias al enfoque estrecho de las ciencias sociales. Se califica a Hermes como una entidad inspiradora o psicopompos, aquél que es capaz de guiar la psiquis en un sentido determinado. La figura de Hermes recorre toda la historia de Occidente hasta el presente, ya que su nombre y figura abstracta abarca al Trismegisto alejandrino, al Hermes griego, al Mercurio romano, al Thot egipcio. Incluso podrían asimilársele entidades de la cultura nórdica, bíblicohebrea, iraní, e indo americana. Además, hasta en el islamismo es reconocido bajo la denominación de profeta Idris en el propio Corán. En resumen, la deidad o figura divina aparece de muchísimos modos conduciendo diversas revelaciones a través de la historia.
Se reconoce la íntima relación del personaje mítico o divino con la masonería, en la calidad de heraldo del Gran Arquitecto del Universo. El autor advierte que el texto seguirá como eje gráfico la imagen del Hermes greco-romano. En esta iconografía el elemento principal es el caduceo o vara. Aunque es de resaltar que esos elementos o símbolos se hallan presentes en las más diversas tradiciones. Las serpientes enroscadas representan la dualidad cósmica. La vara es un eje universal en el cual las circunvoluciones de las sierpes indican tres niveles y la conjunción de opuestos en todos los mundos. En síntesis, la contradicción o unión de contarios es una dualidad que es superada de nivel en nivel por la vía que representa el eje mismo que trasciende los opuestos.
Se considera a la Hermética una tradición compleja que induce a atreverse a pensar y actuar con luz propia, estimulando el dominio de sí mismo y del intelecto, rompiendo las cadenas de la programación o mecanicidad y de los totalitarismos ideológicos. Hermes representa el maestro interno que incita a descubrir por sí mismo la libertad, la cual no es heredada ni recibida sino conquistada por cada ser humano. El medio por excelencia del hermetismo es el libro. Por este medio se transmiten conocimientos y doctrina. Estos contenidos tienen un doble propósito o papel pues favorecen la conciencia individual o íntima así como el ser en el mundo. Mediante el instrumento de la analogía pueden establecerse las correspondencias entre el macro y microcosmos.
Comentario.- Recordar el método de sustitución analógica de la masonería y las leyes enunciadas en la Tabla de Esmeralda. La tradición de escritos más emblemática del Hermetismo es el Corpus Hermeticum atribuido a Hermes Trismegisto.
LOS LIBROS HERMÉTICOS. PARTE I.
El Corpus Hermeticum es un conjunto de libros sagrados emanados de una corriente de pensamiento tradicional, que se coloca bajo la advocación del Dios Hermes o Hermes Tres Veces Grande. Si bien esta corriente tiene su núcleo de irradiación en Alejandría, es de antiguo linaje, pues Hermes es el dios egipcio Thot y los Hermética son los libros sagrados de Thot.
Este pensamiento recorrió la Edad Media europea hasta que adquirió su mayor significado en el Renacimiento. En este último período fue traducido por Marcilio Ficino y completado por F. Patrizzi y luego editados los escritos por la Academia Platónica de Florencia. El Corpus fue mencionado profusamente en los primeros siglos del cristianismo por autores esotéricos en sus dos vertientes: la filosófica y la astrológica-mágica.
Se señala que el Renacimiento tuvo una fuente inspiradora no sólo en el Corpus, sino en Pitágoras, los neoplatónicos, la cábala hebrea y la antigüedad egipcia, griega y romana. Estas fuentes moldearon ese período y, de alguna forma, han influido en la época contemporánea, pues se trata de un pensamiento que continúa vivo – incluida la Alquimia. Y aunque los contenidos varíen, Hermes es considerado como el inspirador y transmisor de una sabiduría oculta o influencia espiritual y nunca como el nombre de una persona.
Algunos estudiosos como A. J. Festugière (La Rèvélation d’Hermès Trismégiste, 4 tomos) señalan que una doctrina inserta en el Corpus admite que el mundo está penetrado por la divinidad y por lo tanto es bueno y bello y, la contemplación de ese mundo, obra divina, es un acercamiento a su Creador. Por otro lado, observa que el mundo creado aparece como malo, no siendo la obra del Primer Dios, sino del Demiurgo, su hijo, la segunda Persona de la Divinidad, un dios terrible como la creación, sujeta a destrucción, enfermedad y muerte. Aunque Festugière encuentra esto una contradicción, González tiene una mirada de aceptación, en el sentido de que en las corrientes de pensamiento de todos los pueblos se menciona una doble naturaleza del ser humano, quien es el intermediario entre cielo y tierra. Dicho de otra forma – incluso para un cristiano – una parte sutil, asociada al espíritu, y otra densa, vinculada a la materia. Esta imagen se reconoce por tanto a nivel del microcosmos humano y para el macrocosmos universal.
Para González estas contradicciones son aparentes, concebidas como una arbitrariedad por la lógica formal pero como natural en un enfoque dialéctico. El propio Corpus señala que “todo debe resultar de la oposición y de la contrariedad y es imposible que sea de otro modo”. Y eso, nacería de la propia naturaleza o sustancia de la fuerza o entidad original (Deus-Nous o soplo divino), la cual carece de nombre, es incognoscible y no puede aplicársele ninguna determinación, pareciendo o siendo concebido en forma racional en términos negativos, lo que hace al Conocimiento Divino una paradoja infinita y majestuosa.
Comentario.- No aplicar ninguna determinación es estar fuera de toda definición y calificación, por ejemplo, no es ni bueno ni malo. No puede ser definido, sino señalar lo que no es o no puede ser.
El denominado Conocimiento – en términos herméticos – o Realización Espiritual está lejos de la religión y de la magia. Estas formas de fe son generalmente enemigas de un proceso iniciático. El hombre de Conocimiento sería un teúrgo (mago por influencia divina), puede no ser un erudito, puede no saber leer ni escribir, pero habitualmente no calza con un monje.
El Corpus nace en un medio y en un tiempo en que la teurgia y la filosofía iban de la mano y donde la figura del mago y el sabio se confundían. Esto lo prueba una gran cantidad de literatura contemporánea a estos textos.








Foto de Juan Avila.

Foto de Juan Avila.





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