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Los mundos cuánticos y la Masonería

 


Cuando la ciencia y la Masonería se acercan




 

La Masonería partió desde tiempos muy remotos entendida ésta como la posibilidad de que el ser humano pueda hacer un proceso de interiorización que se ha acompañado de escenarios rituales de diverso tipo. Nos hemos remontado en varias ocasiones al antiguo Egipto, pero en el curso de nuestro Trabajo, hemos logrado identificar diversas escuelas de carácter iniciático cuyos fines son preparar a sus afiliados en artes y misterios que conllevan a un desarrollo espiritual y psicológico específicos.


Y desde aquellos tiempos del Egipto antiguo, fue posible ver que el desarrollo tecnológico marcó de muchas formas tal desarrollo espiritual, puesto que muchos de los iniciados en estas escuelas dedicaron gran parte de su esfuerzo vital en temas como la construcción y las artes relacionadas a ella (como la astronomía, escultura, la pintura mural, la escritura, amén de la arquitectura y formas insospechadas de ingeniería), pero en realidad, fue tan sólo uno de tantos pilares de la ciencia que se desarrollaron porque de los iniciados de remotos y de los modernos tiempos se han conocido múltiples aportes en diferentes áreas del conocimiento.


Así las cosas, el tema que nos concita en este escrito es observar someramente - sin pretender, como siempre, sentar la última palabra - que la Masonería moderna se ocupa del desarrollo del ser humano como un todo integral (como lo fue en la antigüedad), sin dejar de lado que la lucha en contra de la ignorancia pasa por tener algunos elementos de juicio serios y bien argumentados que enfoquen al iniciado en el progreso de la ciencia, que antes de ser una opositora de los preceptos masónicos, ha venido a ratificarlos en muchos de sus apartes.


Mencionamos de manera superficial ítems de la física cuántica, o mecánica cuántica, porque estas nuevas disciplinas se han llegado a conclusiones que son realmente insólitas para nuestro pensamiento occidental y que describen el origen del Universo, y a sus leyes, de una manera que concretamente proveen al iniciado masónico de nuevas herramientas para sustentar su cosmovisión (bueno, no solamente a él, a la humanidad entera).


Mencionamos la “Teoría del entrelazamiento” en la cual se describe que el mundo subatómico comporta leyes que son plenamente distintas al mundo supra atómico. Esto quiere decir que las leyes que la ciencia ha encontrado en diferentes estados de lo que conocemos como “materia” nos impele a pensar varias cosas.


La primera de ellas, es que en este universo hay dos situaciones que priman sobre cualquier otra: sólo existe la energía y la información que ella contiene. Son como las dos columnas alrededor de las cuales se construye todo lo conocido por el ser humano.


En ese mismo sentido de cosas, la teoría del big bang indica que toda energía e información viene de un punto primordial. Al todo venir de ese punto primordial, todo lo que se derivó de allí en las formas atómicas y sus mundos subatómicos está interrelacionado, de tal forma que la distancia entre dos átomos es absolutamente relativa (o sea, todo lo que conocemos como materia está interrelacionado por provenir del mismo punto de origen). O sea, es posible que dos átomos con sus partículas subatómicas estén a millones de kilómetros años luz de distancia, pero, los electrones que compartieron el punto de partida son reflejo el uno del otro. Lo que ocurre en uno, ocurre en el otro. Esto es casi incomprensible, pero ya está probado. Quiere decir que el universo conocido es un sólo cuerpo de "materia" y energía".


También, se ha encontrado que el tiempo en el mundo subatómico se rige por leyes diferentes al mundo supra atómico. Las relatividades son evidentes para los físicos cuánticos, en especial, porque se ha descubierto que hay fenómenos en los que el electrón reacciona antes de recibir el estímulo y además, que su comportamiento cambia según una norma que se ha sintetizado y que ya mencionaban los filósofos griegos. Esto es, que el mundo subatómico reacciona según si hay o no hay observador. Lo increíble de este punto es que la observación cambia el comportamiento de los electrones que son objeto de monitoreo. Muchos experimentos se han visto afectados porque hay alguien (el científico en este caso) observando.


Para ir un poco más allá, debemos registrar en estas líneas que hay una conclusión que puede ser aterradora o insólita para la actual humanidad y es que de un lado, la materia no existe, y que debemos escuchar a Albert Einstein cuando decía que sólo existen ondas de energía, nada más.


Así las cosas, la física y la mecánica cuántica han descubierto que las partículas se generan sólo si alguien las observa. O sea, el fenómeno de observación hace que se generen las partículas subatómicas y de ellas, las estructuras atómicas y moleculares, o sea, la "materia". Indica esto que “alguien” debió ser el primer observador para que existiera alguna estructura definida que conforma el primer mundo atómico puesto que cada formación atómica albergó algún tipo de información que lo organizó.


O sea, según la tradición egipcia - que es fielmente copiada por el Génesis judío y que llega al cristianismo en la Biblia – se habla de las “aguas primordiales” y de la oscuridad. Esto es, las ondas de energía que contienen en estado de latencia todas las posibilidades y la cual es fecundada mediante la observación de un ser proveído de consciencia. Esto es increíble y es una maravilla que podamos ser testigos y parte de la audiencia que recibe esta información en este siglo XXI.


Estos descubrimientos han hecho cambiar de raíz el pensamiento occidental científico y empujar a la necesaria conclusión de que tuvo que haber un primer observador primigenio y que los físicos en una proporción importante han tenido que aceptar. Esto quiere decir, que debió existir un creador, o llamémoslo un observador inicial que dio forma al Universo inicial, lo que viene a dar piso a la creencia de un principio activo en los comienzos de los tiempos, lo cual es la base de un concepto masónico que la Logia llama Sublime Arquitecto de los Mundos o Gran Arquitecto del Universo.


Otro elemento muy interesante por tocar aquí es que la humanidad juega un papel especial en el mundo de lo creado y es su inteligencia creadora y su propio poder de observación la que produce fenómenos de todo tipo, tanto en su propia existencia, como en su entorno.


La física ha dicho ya que un ser humano cambia su composición molecular una vez al año y sin embargo, todo tipo de enfermedades que lo aquejan subsisten en un extraño fenómeno de apego mental y emocional hacia la enfermedad misma. Esto lo menciono como una muestra del poder mental que tiene el ser humano sobre su propio universo individual el que es capaz de llegar al extremo de acabar con su vida en virtud de lo que tiene "en mente".


Pero para ir hacia el mundo masónico, debemos decir que la Logia tiene como precepto central a un Sublime Arquitecto de los Mundos (bueno, eso hizo parte de la conocida masonería operativa y que algunas masonerías desconocen como parte de su cuerpo de conocimiento), creador, generador de todo lo existente y al ser humano como parte integral de esa existencia, de tal forma que cada persona es copartícipe de la conformación de su mundo particular porque la tradición habla de la potencialidad del individuo humano para dar forma desde su esencia a muchas realidades. Esto se da a un nivel profundo que la ciencia moderna aún investiga, pero alrededor de lo cual tiene algunas conclusiones igualmente importantes que viene a ubicarnos en una escena mucho más amplia.


La relación del mundo aparentemente material y el ser humano, le da a la humanidad un profundo poder que mueve fuerzas naturales, sea consciente o no de esta realidad. El ser humano es una especie de mago que a niveles muy profundos produce grandes cambios en su propia vida y en la de otros. Por supuesto, hay que ver nuestra publicación titulada “De quién depende la Iniciación”, para comprender la idea de que nuestros entornos vitales y la relación con el universo pueden depender de cierto régimen que contiene leyes que se aplican en una mecánica particular del comportamiento.


Hoy la ciencia nos define como un campo unificado de energía cuya información define las características propias de cada persona.


Justamente, es la Masonería un arte y una ciencia en la medida en que investiga todo el contexto existencial de lo humano, sin perder de vista que ciencia y espiritualidad se han dado ya la mano para crear un nuevo mundo en las ideas que surge de la comprensión de realidades, que son tanto o más antiguas que la propia humanidad.


Queda abierta la puerta para que ciencia y Masonería se hermanen cada día más al punto de que la una explique a la otra sin ninguna dificultad y con toda la coherencia y la precisión exigibles por un observador meticuloso y plenamente racional.

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