[caption id="attachment_29086" align="alignleft" width="960"] NUESTRAS HH:. MAGALY, SILVIA, SILVANA Y JUANITA Y EL R:.H:. JOSE LUIS, COMPARTIENDO CON LAS HH:. DE LA R:.L:.S:. FRATERNIDAD Y UNIÓN N° 50 DE LA GRAN LOGIA MIXTA DE CHILE.[/caption]
Las mujeres tuvieron el acceso al sufragio, a competir en el mercado laboral, a recibir e impartir enseñanza superior, a la propiedad, a la política... Están prácticamente equiparadas... Pero siguen existiendo aún algunos dominios privados en los que la mujer no puede entrar en igualdad de condiciones que el varón. Evidentemente no me voy a referir a aquellas actividades privadas que se auto definen como masculinas porque tienen la libertad y el derecho de constituirse con esa determinación, igual que podrían hacerlo las mujeres. Me quiero referir, más bien, a aquellas instituciones que tienen un rol social importante y por ello intervienen más ó menos directamente en la construcción del mundo en que vivimos. Pienso que la mujer tiene el derecho a estar presente en toda actividad que participa en esta construcción, no solo por ser usuaria y destinataria igualmente de la misma, sino también porque el ejercicio de esa actividad proporciona un enriquecimiento y una experiencia que difícilmente pueden adquirirse de otro modo.
Ejemplos de estas instituciones a las que me refiero son aquellas organizaciones cuyas formas y estructuras están fuertemente regidas por una tradición, como pueden ser algunas Iglesias y algunas sociedades iniciáticas. Pero el caso concreto del que puedo dar testimonio es el de la Francmasonería. La Masonería es una sociedad iniciática basada eminentemente en la Tradición. Sus símbolos, su lenguaje, sus ritos y sus métodos, sus principios y sus fines están recogidos en una tradición que se respeta puntualmente.
En estas sociedades parece que el elemento tradicional es un freno a la evolución, que cierra el paso a la mujer. No obstante, un análisis más profundo de este concepto puede revelar que el conflicto entre Tradición y Cambio, se debe más bien a la interpretación que se hace de la Tradición, más que al concepto en sí mismo. En efecto, tradición, si nos atenemos a las definiciones clásicas, no es otra cosa que la transmisión, generalmente oral, de generación en generación, de hechos históricos, doctrinas, leyes, obras literarias, costumbres, etc., que un pueblo ó colectivo determinado realiza de lo más representativo y particular de su sistema de conocimientos y creencias. Poco sería lo que tendría que transmitir si los sucesivos enriquecimientos a lo largo de su historia no hubieran ido abultando y matizando ese «corpus» ¡cultura¡ que es la tradición. Así, la incorporación de nuevas soluciones a nuevos problemas, es la forma en que nuestro pasado resuelve nuestro futuro. 0 sea, el respeto de nuestra historia, por una parte, y la añadidura de los nuevos contenidos, por otra, son los dos elementos constituyentes de toda tradición. Ahora bien, es igualmente importante saber interpretar la tradición para que ésta no sea una letra muerta sin ninguna utilidad.
Lo que quizás nos haga perder un poco la perspectiva de los cambios que van conformando la tradición, es la tremenda lentitud con que se gestan y se incorporan al sistema. Esta prudencia no es gratuita. De ella depende la supervivencia de la institución. Por eso el proceso de incorporación de lo nuevo debe cumplir ciertos requisitos. Primero debe verificar que la innovación sea beneficiosa para el grupo o la institución. Segundo, es necesario depurar la expresión del elemento que se introduce. Y, por último, hay que esperar... Hay que esperar que el tiempo verifique la utilidad, la posibilidad y la necesidad del cambio.
Vemos pues, que la tradición no está reñida con el cambio, siempre que se entienda éste como el producto dialéctico entre el grupo o institución en cuestión y su entorno.
Sin embargo, para una actitud «tradicionalista», la tradición es una especie de lealtad hacia un pasado único, hacia un acontecimiento revelador y definitivo del que el tiempo no hace sino alejarnos. Este tradicionalismo, vuelve la mirada hacia el pasado, donde brilla en todo su esplendor la tradición revelada. Para él, todo cambio implica la corrupción del contenido original, por lo que se opondrá sistemáticamente al mismo. No es suficiente, pues, para el tradicionalista, defender la incorruptibilidad de los elementos esenciales que determinan, en su raíz, al grupo. Es vital, además, impedir cualquier modificación. Esta forma de tradicionalismo sí puede constituir un elemento de inmovilismo institucional.
Vemos pues, que la tradición no está reñida con el cambio, siempre que se entienda éste como el producto dialéctico entre el grupo o institución en cuestión y su entorno.
Sin embargo, para una actitud «tradicionalista», la tradición es una especie de lealtad hacia un pasado único, hacia un acontecimiento revelador y definitivo del que el tiempo no hace sino alejarnos. Este tradicionalismo, vuelve la mirada hacia el pasado, donde brilla en todo su esplendor la tradición revelada. Para él, todo cambio implica la corrupción del contenido original, por lo que se opondrá sistemáticamente al mismo. No es suficiente, pues, para el tradicionalista, defender la incorruptibilidad de los elementos esenciales que determinan, en su raíz, al grupo. Es vital, además, impedir cualquier modificación. Esta forma de tradicionalismo sí puede constituir un elemento de inmovilismo institucional.
También en la Masonería vamos a encontrar estas dos tendencias a la hora de interpretar la tradición y, por ello, veremos una Masonería tradicionalista y otra Masonería que, derivando de la primera, se convierte en «liberal»,después propicia la Masonería Femenina y más tarde la Masonería Mixta.
Aunque los ritos, símbolos, usos y costumbres son exactamente los mismos en una Masonería tradicionalista que en una liberal, el elemento diferenciador más importante es el de la aceptación de la mujer en sus templos.
No podemos negar que la Masonería es una vía iniciática creada por el hombre y que por lo tanto reconoceremos en ella determinados caracteres realizados desde su impronta, pero estos no constituyen en absoluto los elementos esenciales del método Masónico y por lo tanto son susceptibles de acomodación a las nuevas situaciones que plantea la presencia de la mujer en los talleres. Si el objetivo final del trabajo iniciático consiste en un viaje que emprendemos desde nuestro YO hacia nuestro SER, en busca de nuestra autenticidad, de nuestra Piedra Cúbica, esto sólo lo podemos conseguir, y un estudio atinado del método lo demuestra, si somos capaces primero de descubrir y luego superar todos, y digo bien TODOS, los apriorismos sobre los que asienta nuestro YO. Si el masculinismo o el feminismo es un último velo que encubre nuestro ser de ser humano, también deberá ofrecer el método iniciático unos elementos de trabajo que nos permitan tomar conciencia de este encubrimiento. Ahora que la mujer ha sido descubierta, se ha evidenciado, por contraste, el masculinismo y se ha hecho inaplazable restituir la unidad en los templos Masónicos con la presencia de todas las partes que constituyen el microcosmos.
Aunque los ritos, símbolos, usos y costumbres son exactamente los mismos en una Masonería tradicionalista que en una liberal, el elemento diferenciador más importante es el de la aceptación de la mujer en sus templos.
No podemos negar que la Masonería es una vía iniciática creada por el hombre y que por lo tanto reconoceremos en ella determinados caracteres realizados desde su impronta, pero estos no constituyen en absoluto los elementos esenciales del método Masónico y por lo tanto son susceptibles de acomodación a las nuevas situaciones que plantea la presencia de la mujer en los talleres. Si el objetivo final del trabajo iniciático consiste en un viaje que emprendemos desde nuestro YO hacia nuestro SER, en busca de nuestra autenticidad, de nuestra Piedra Cúbica, esto sólo lo podemos conseguir, y un estudio atinado del método lo demuestra, si somos capaces primero de descubrir y luego superar todos, y digo bien TODOS, los apriorismos sobre los que asienta nuestro YO. Si el masculinismo o el feminismo es un último velo que encubre nuestro ser de ser humano, también deberá ofrecer el método iniciático unos elementos de trabajo que nos permitan tomar conciencia de este encubrimiento. Ahora que la mujer ha sido descubierta, se ha evidenciado, por contraste, el masculinismo y se ha hecho inaplazable restituir la unidad en los templos Masónicos con la presencia de todas las partes que constituyen el microcosmos.
Una de las revoluciones de nuestra sociedad en el siglo pasado ha sido, sin duda, el logro social de la equiparidad de derechos y deberes del hombre y de la mujer, derechos que a ella se le limitaron durante mucho tiempo. No se puede, sin embargo, cantar victoria por completo, pues aún en muchos lugares del mundo se somete a la mujer a la más bárbara de las discriminaciones.
Hasta fines del siglo 19, si nos acotamos sólo al estudio moderno de la Masonería, el acceso al conocimiento y rituales Masónicos le estaba prohibido por completo a la mujer, limitándolas a un trabajo de colaboración en las obras sociales que realizaban las Logias y los Hermanos. A partir de las primeras constituciones Masónicas, el año 1723, se estableció que la mujer no podía participar en los trabajos Logiales y esta costumbre se ha trasmitido invariablemente en algunas Logias de raigambre inglesa hasta nuestros días. Muchas pueden haber sido las razones, en esa época en que en general la mujer era rechazada en todas las actividades económicas, productivas y sociales y no se le permitía el acceso a la educación o la participación en los debates cotidianos. No obstante, la situación ha variado considerablemente y en esta época no podemos argumentar, sino llevados por una oscura ignorancia, ni siquiera una razón para justificar la exclusión de la mujer en las diferentes actividades sociales y particularmente en la Masonería.
Hasta fines del siglo 19, si nos acotamos sólo al estudio moderno de la Masonería, el acceso al conocimiento y rituales Masónicos le estaba prohibido por completo a la mujer, limitándolas a un trabajo de colaboración en las obras sociales que realizaban las Logias y los Hermanos. A partir de las primeras constituciones Masónicas, el año 1723, se estableció que la mujer no podía participar en los trabajos Logiales y esta costumbre se ha trasmitido invariablemente en algunas Logias de raigambre inglesa hasta nuestros días. Muchas pueden haber sido las razones, en esa época en que en general la mujer era rechazada en todas las actividades económicas, productivas y sociales y no se le permitía el acceso a la educación o la participación en los debates cotidianos. No obstante, la situación ha variado considerablemente y en esta época no podemos argumentar, sino llevados por una oscura ignorancia, ni siquiera una razón para justificar la exclusión de la mujer en las diferentes actividades sociales y particularmente en la Masonería.
La mujer durante siglos ha luchado por su emancipación y la conquista de sus derechos, y hay que reconocer que, día tras día, va imponiéndose en todos los ámbitos. Es natural que la Masonería, por sus Principios y sus Rituales, le haya interesado. En 1717 fue creada la Gran Logia de Inglaterra, y el Pastor Anderson les rehusó a las mujeres el derecho a la iniciación por esta razón: que era necesario ser libre y de buenas costumbres; en efecto, en esa época las mujeres vivían bajo la tutela masculina y no se las consideraba libres.
Si acudimos a los orígenes de la Masonería moderna, y nos situamos en su momento histórico, la sociedad europea de los siglos XIV y XV, vemos que, salvo excepciones, la mujer tenía un papel secundario en la sociedad, la familia, la iglesia y el Estado. Por lo tanto, no es de extrañar que en los documentos antiguos, los "Old Charges" de las hermandades de canteros y talladores de piedra, la mujer estuviera excluida de la Logia, lugar donde se discutían las cosas del oficio. A pesar de todo esto, también es cierto que no en todas partes y de la misma manera se materializó esta exclusión. Hay constancia de las mujeres que participaron y compartieron la dureza del trabajo de las canterías, normalmente viudas o hijas de canteros.
En el s. XVII, en el periodo final de la Masonería operativa se desarrolla la Masonería especulativa, y se introduce el componente iniciático de influencia hermética y alquímica. Los primeros documentos constitutivos de esta Masonería especulativa establecen que para ser Masón, es preciso ser "hombre libre y de buenas costumbres". (Constituciones de Anderson, 1723). Aparte de la consideración de ser hombre o mujer, se establece así que el candidato debe ser "libre" en cuanto que debe tener ingresos que le den una independencia económica. En términos sociales, para la mujer esta independencia económica no llega hasta su incorporación masiva al mundo laboral, a mediados de este siglo XX.
Si acudimos a los orígenes de la Masonería moderna, y nos situamos en su momento histórico, la sociedad europea de los siglos XIV y XV, vemos que, salvo excepciones, la mujer tenía un papel secundario en la sociedad, la familia, la iglesia y el Estado. Por lo tanto, no es de extrañar que en los documentos antiguos, los "Old Charges" de las hermandades de canteros y talladores de piedra, la mujer estuviera excluida de la Logia, lugar donde se discutían las cosas del oficio. A pesar de todo esto, también es cierto que no en todas partes y de la misma manera se materializó esta exclusión. Hay constancia de las mujeres que participaron y compartieron la dureza del trabajo de las canterías, normalmente viudas o hijas de canteros.
En el s. XVII, en el periodo final de la Masonería operativa se desarrolla la Masonería especulativa, y se introduce el componente iniciático de influencia hermética y alquímica. Los primeros documentos constitutivos de esta Masonería especulativa establecen que para ser Masón, es preciso ser "hombre libre y de buenas costumbres". (Constituciones de Anderson, 1723). Aparte de la consideración de ser hombre o mujer, se establece así que el candidato debe ser "libre" en cuanto que debe tener ingresos que le den una independencia económica. En términos sociales, para la mujer esta independencia económica no llega hasta su incorporación masiva al mundo laboral, a mediados de este siglo XX.
Sin embargo, las mujeres pronto se sintieron atraídas por la Masonería. En Francia, ya en tiempos de Luis XIV y Moliere, las mujeres cultas se reunían en sus salones para debatir, solas o con hombres, los temas intelectuales de su tiempo. A comienzos del XVIII, cuando los albores de la Masonería especulativa reunía a los Hermanos en las Logias, ni Roma, ni las mujeres pudieron soportar la idea de estos hombres hablando a puerta cerrada. Por lo que respecta a Roma, decidió excomulgarles. Las mujeres, en cambio, ejercieron la presión suficiente para que naciera la Masonería de adopción, la Masonería mixta y la Masonería femenina.
Sin embargo, - como ya se comento en párrafos anteriores- es obvio que describir la historia secular de la Orden, es describir a una época en la que la mujer quedaba explícitamente excluida, lo que dio paso en la actualidad a dos tipos de Masonería. Una que ha superado esa exclusión, y la tradicional, todavía no adaptada a la evolución natural de la sociedad y a lo que es más grave: la consideración de la mujer como una persona humana, libre y con igualdad de derechos, incluido la pertenencia a la Masonería.
Acertadamente, se puede decir que no será difícil aceptar que el principal descubrimiento de los últimos tiempos, el que más ha impactado a la sociedad occidental y el que más está transformando los usos y costumbres, es, sin duda alguna, el descubrimiento de la mujer como persona libre y de igualdad de derecho con respecto al hombre.
Sin embargo, - como ya se comento en párrafos anteriores- es obvio que describir la historia secular de la Orden, es describir a una época en la que la mujer quedaba explícitamente excluida, lo que dio paso en la actualidad a dos tipos de Masonería. Una que ha superado esa exclusión, y la tradicional, todavía no adaptada a la evolución natural de la sociedad y a lo que es más grave: la consideración de la mujer como una persona humana, libre y con igualdad de derechos, incluido la pertenencia a la Masonería.
Acertadamente, se puede decir que no será difícil aceptar que el principal descubrimiento de los últimos tiempos, el que más ha impactado a la sociedad occidental y el que más está transformando los usos y costumbres, es, sin duda alguna, el descubrimiento de la mujer como persona libre y de igualdad de derecho con respecto al hombre.
UN POCO DE HISTORIA
A principios del siglo XVIII se establecieron en Francia varias Sociedades secretas que trataron de imitar a la Masonería en su forma exterior, caracteres y Ritos diferenciándose de ésta en la admisión de las mujeres. Entre dichas Sociedades podemos citar la de Cagliostro La Masonería Egipcíaca, que aún sigue funcionando hoy día.
Las primeras noticias que se tienen sobre la entrada de las mujeres a las Logias es en 1744, cuando el Gran Oriente de Francia creó un nuevo Rito, llamado de Adopción o "Masonería de Damas", trabajaban bajo la tutela y supervisión de los hermanos varones y al cual sometió a su jurisdicción, estableció reglas y leyes para su gobierno; prescribió que sólo los Maestros Francmasones pudiesen concurrir a sus reuniones; que cada Logia de Adopción estuviese a cargo y bajo la sanción y garantía de una Logia Masónica regularmente constituida y que el Venerable Maestro de esta última, o los Vigilantes a falta de él, fuese el Oficial encargado de presidirla, acompañado de la "Maestra Presidenta" de la Logia de Adopción.
Esta Masonería de Adopción consta de cuatro grados: 1º Aprendiza, 2º Compañera, 3º Maestra, 4º Maestra Perfecta. Está basada en la "Virtud" y se ha juzgado conveniente cimentarla, no sólo sobre los principios que inspiran amor al bien y horror al vicio, sino también sobre la práctica de las buenas costumbres. Sus Rituales están llenos de textos bíblicos que no deben tomarse al pie de la letra; la interpretación simbólica de esos textos y alegorías constituye la instrucción Masónica de la mujer en los distintos grados del Rito de Adopción.
Conforme a estas reglas se establecieron a partir de 1775, varias Logias de Adopción. La más famosa fue La Candeur, en la que se admitió a burguesas como la señora Helvetius, mujer cultísima y con un espíritu muy abierto, y a miembros de la Aristocracia, como la Princesa de Lamballe, la Duquesa de Chartres cuyo marido, el futuro Philippe Egalité, era Gran Maestre de la Orden, y además a un gran número de damas de la Corte.
Las primeras noticias que se tienen sobre la entrada de las mujeres a las Logias es en 1744, cuando el Gran Oriente de Francia creó un nuevo Rito, llamado de Adopción o "Masonería de Damas", trabajaban bajo la tutela y supervisión de los hermanos varones y al cual sometió a su jurisdicción, estableció reglas y leyes para su gobierno; prescribió que sólo los Maestros Francmasones pudiesen concurrir a sus reuniones; que cada Logia de Adopción estuviese a cargo y bajo la sanción y garantía de una Logia Masónica regularmente constituida y que el Venerable Maestro de esta última, o los Vigilantes a falta de él, fuese el Oficial encargado de presidirla, acompañado de la "Maestra Presidenta" de la Logia de Adopción.
Esta Masonería de Adopción consta de cuatro grados: 1º Aprendiza, 2º Compañera, 3º Maestra, 4º Maestra Perfecta. Está basada en la "Virtud" y se ha juzgado conveniente cimentarla, no sólo sobre los principios que inspiran amor al bien y horror al vicio, sino también sobre la práctica de las buenas costumbres. Sus Rituales están llenos de textos bíblicos que no deben tomarse al pie de la letra; la interpretación simbólica de esos textos y alegorías constituye la instrucción Masónica de la mujer en los distintos grados del Rito de Adopción.
Conforme a estas reglas se establecieron a partir de 1775, varias Logias de Adopción. La más famosa fue La Candeur, en la que se admitió a burguesas como la señora Helvetius, mujer cultísima y con un espíritu muy abierto, y a miembros de la Aristocracia, como la Princesa de Lamballe, la Duquesa de Chartres cuyo marido, el futuro Philippe Egalité, era Gran Maestre de la Orden, y además a un gran número de damas de la Corte.
La Duquesa de Borbón, prima del Rey y madre del Duque de Enghien, fue la Gran Maestra de la Francmasonería de Adopción. En 1778, Voltaire le envía versos a la gloria del Templo.
Con la Revolución desaparecen las Logias de Adopción y sus miembros fueron esparcidos por la emigración, el encarcelamiento o la acción política.
Bajo el Primer Imperio renacen las Logias de Adopción, siendo la Emperatriz Josefina, Gran Maestra, durante un corto tiempo. Poco a poco, durante el siglo XIX las Logias de Adopción irán desapareciendo o subsistirán en un estado vegetativo, con un desarrollo muy lento, y siempre tuvo menos miembros que la Masonería masculina, pero a finales del XIX llegó a tener unas 150 Logias.
El 14 de enero de 1882, la Logia Los Libre pensadores del Pecq (localidad próxima a París), decidió iniciar a una mujer; María Deraisme, periodista y gran feminista. La emoción que provocó el acto de insubordinación de la Logia del Pecq fue enorme. Se entabló una viva polémica y cuatro meses después de este acontecimiento, la Logia del Pecq tuvo que abandonar la obra emprendida. Superando su decepción, María Deraisme decidió entonces crear una nueva Obediencia, y el 4 de abril de 1893 nació el "Derecho Humano", Obediencia mixta, bajo la dirección del Doctor Georges Martin. Hoy día, el Derecho Humano, con el título de "Derecho Humano Mixto e Internacional", posee Logias en todos los continentes.
La Masonería de Adopción o de "Damas", se halla presente en muchos países europeos o del Continente americano. Todas las Logias trabajan según los Rituales franceses del siglo XVIII.Curiosamente, los primeros datos que se pueden encontrar en los Archivos españoles, son de 1885 aproximadamente, es decir, que aparecen o renacen las Logias de adopción en España en un momento en el que en Francia, la Masonería de Adopción había casi desaparecido.
Hay que considerar que en los años 1874-80, existe en España un resurgimiento de la Masonería, debido a la influencia de la Primera República Española. La mujer española solicitará su ingreso en la Masonería y empezarán a florecer Logias de Adopción. Entre las Logias de adopción del Gran Oriente Español, se pueden citar Las Hijas de la Regeneración de Cádiz, Las Hijas de los Pobres de Madrid, Las Hijas de la Unión nº 5 de Valencia. El Anuario de 1894 a 1895 del Gran Oriente Español, consta de siete Logias de Adopción.
También por esos años, podemos ver en los Cuadros de Logia masculinos, es decir, en las Listas de los miembros de una Logia, como por ejemplo en Los Hijos de Riego de Madrid, o Nueva Cádiz, nombres de mujeres. Lo que nos permite comprobar que, a pesar de la Constitución de Anderson, se iniciaban a mujeres en el Rito masculino (quizás para crear Logias de Adopción), y que éstas, asistían regularmente a los trabajos de la Logia masculina, como se puede leer en los libros de Actas. Todas esas Logias pertenecían al Gran Oriente Español. Ya a fines del siglo XIX, también se tiene noticias de que en algunas Logias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado trabajaban también mujeres (según lo asentado en sus libros de actas).
En Francia como ya se dijo, la mujer empieza a participar con los mismos derechos y obligaciones que el hombre en la Logia del Derecho Humano (“Le Droit Humain”).
Los cuerpos directivos de las Obediencias Masónicas de Portugal, Argentina, Cuba, Brasil y otros países establecieron Logias del Rito de Adopción a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En cuanto a las Logias italianas, éstas abrieron sus puertas a las mujeres en 1819.
En tanto María Deraisme luchaba por una Masonería mixta, en la cual hombres y mujeres podían trabajar juntos, los Masones de la Gran Logia de Francia, a pesar de la Constitución de Anderson, deciden crear de nuevo Logias de Adopción. Estas no se parecen en nada a las de los siglos XVIII y XIX.
Las Logias masculinas podían, después de haber pedido la debida autorización al Consejo Federal de la Gran Logia de Francia, fundar una Logia de Adopción. Esta Logia llevaba el nombre de la Logia masculina de la que había surgido. Además, los trabajos en la Logia femenina eran idénticos a los de las Logias masculinas. La Gran Maestra de la Logia, es decir, la Presidenta, dirigía las Tenidas y establecía libremente el Orden del día. Se admitían en las reuniones a los Masones de todas las Obediencias reconocidas por la Gran Logia de Francia, siempre que fueran Maestros Francmasones. No había más que tres grados: 1º Aprendiza, 2º Compañera, 3º Maestra. A pesar de este nuevo éxito, el ritual femenino seguía siendo diferente al de los hombres.
El 29 de mayo de 1901, El Libre Examen, de la Gran Logia de Francia, crea la primera Logia de Adopción en Francia.
Con la Revolución desaparecen las Logias de Adopción y sus miembros fueron esparcidos por la emigración, el encarcelamiento o la acción política.
Bajo el Primer Imperio renacen las Logias de Adopción, siendo la Emperatriz Josefina, Gran Maestra, durante un corto tiempo. Poco a poco, durante el siglo XIX las Logias de Adopción irán desapareciendo o subsistirán en un estado vegetativo, con un desarrollo muy lento, y siempre tuvo menos miembros que la Masonería masculina, pero a finales del XIX llegó a tener unas 150 Logias.
El 14 de enero de 1882, la Logia Los Libre pensadores del Pecq (localidad próxima a París), decidió iniciar a una mujer; María Deraisme, periodista y gran feminista. La emoción que provocó el acto de insubordinación de la Logia del Pecq fue enorme. Se entabló una viva polémica y cuatro meses después de este acontecimiento, la Logia del Pecq tuvo que abandonar la obra emprendida. Superando su decepción, María Deraisme decidió entonces crear una nueva Obediencia, y el 4 de abril de 1893 nació el "Derecho Humano", Obediencia mixta, bajo la dirección del Doctor Georges Martin. Hoy día, el Derecho Humano, con el título de "Derecho Humano Mixto e Internacional", posee Logias en todos los continentes.
La Masonería de Adopción o de "Damas", se halla presente en muchos países europeos o del Continente americano. Todas las Logias trabajan según los Rituales franceses del siglo XVIII.Curiosamente, los primeros datos que se pueden encontrar en los Archivos españoles, son de 1885 aproximadamente, es decir, que aparecen o renacen las Logias de adopción en España en un momento en el que en Francia, la Masonería de Adopción había casi desaparecido.
Hay que considerar que en los años 1874-80, existe en España un resurgimiento de la Masonería, debido a la influencia de la Primera República Española. La mujer española solicitará su ingreso en la Masonería y empezarán a florecer Logias de Adopción. Entre las Logias de adopción del Gran Oriente Español, se pueden citar Las Hijas de la Regeneración de Cádiz, Las Hijas de los Pobres de Madrid, Las Hijas de la Unión nº 5 de Valencia. El Anuario de 1894 a 1895 del Gran Oriente Español, consta de siete Logias de Adopción.
También por esos años, podemos ver en los Cuadros de Logia masculinos, es decir, en las Listas de los miembros de una Logia, como por ejemplo en Los Hijos de Riego de Madrid, o Nueva Cádiz, nombres de mujeres. Lo que nos permite comprobar que, a pesar de la Constitución de Anderson, se iniciaban a mujeres en el Rito masculino (quizás para crear Logias de Adopción), y que éstas, asistían regularmente a los trabajos de la Logia masculina, como se puede leer en los libros de Actas. Todas esas Logias pertenecían al Gran Oriente Español. Ya a fines del siglo XIX, también se tiene noticias de que en algunas Logias del Rito Escocés Antiguo y Aceptado trabajaban también mujeres (según lo asentado en sus libros de actas).
En Francia como ya se dijo, la mujer empieza a participar con los mismos derechos y obligaciones que el hombre en la Logia del Derecho Humano (“Le Droit Humain”).
Los cuerpos directivos de las Obediencias Masónicas de Portugal, Argentina, Cuba, Brasil y otros países establecieron Logias del Rito de Adopción a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En cuanto a las Logias italianas, éstas abrieron sus puertas a las mujeres en 1819.
LA MASONERÍA FEMENINA EN EL SIGLO XX
En tanto María Deraisme luchaba por una Masonería mixta, en la cual hombres y mujeres podían trabajar juntos, los Masones de la Gran Logia de Francia, a pesar de la Constitución de Anderson, deciden crear de nuevo Logias de Adopción. Estas no se parecen en nada a las de los siglos XVIII y XIX.
Las Logias masculinas podían, después de haber pedido la debida autorización al Consejo Federal de la Gran Logia de Francia, fundar una Logia de Adopción. Esta Logia llevaba el nombre de la Logia masculina de la que había surgido. Además, los trabajos en la Logia femenina eran idénticos a los de las Logias masculinas. La Gran Maestra de la Logia, es decir, la Presidenta, dirigía las Tenidas y establecía libremente el Orden del día. Se admitían en las reuniones a los Masones de todas las Obediencias reconocidas por la Gran Logia de Francia, siempre que fueran Maestros Francmasones. No había más que tres grados: 1º Aprendiza, 2º Compañera, 3º Maestra. A pesar de este nuevo éxito, el ritual femenino seguía siendo diferente al de los hombres.
El 29 de mayo de 1901, El Libre Examen, de la Gran Logia de Francia, crea la primera Logia de Adopción en Francia.
El 8 de julio de 1936, se constituye el Congreso anual de las Logias de Adopción bajo la presidencia del Gran Maestro de la Gran Logia de Francia, y se crea una gran Secretaria. A finales de 1936, se designó una Presidenta para dirigir las Tenidas Colectivas. Se puede considerar esta Secretaría como el embrión del futuro Consejo Federal.
De esta forma siguieron trabajando las Logias de Adopción hasta 1940. Durante el período de la Segunda Guerra mundial, las Masonas fueron perseguidas y deportadas.
En el Convento de 1945, los Masones de la Gran Logia de Francia les permitieron a las Masonas crear una Obediencia femenina independiente. El 21 de octubre de 1945, la Unión Masónica femenina de Francia celebró su primera Asamblea General, y en 1952, tomó el nombre de Gran Logia Femenina de Francia, adoptando en 1959 los Rituales y los signos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que utilizaban los hombres.
La Gran Logia Femenina posee un Consejo Federal y un Supremo Consejo. Se compone de unas ochenta Logias en Francia, tres en Suiza y tres en Bélgica, con más de tres mil miembros.
Si hemos creído conveniente dar estos antecedentes históricos de la Masonería femenina francesa, es que ella fue en el siglo XVIII y luego en el siglo XX, la primera en luchar con tenacidad por su independencia y por su evolución espiritual y moral.
De esta forma siguieron trabajando las Logias de Adopción hasta 1940. Durante el período de la Segunda Guerra mundial, las Masonas fueron perseguidas y deportadas.
En el Convento de 1945, los Masones de la Gran Logia de Francia les permitieron a las Masonas crear una Obediencia femenina independiente. El 21 de octubre de 1945, la Unión Masónica femenina de Francia celebró su primera Asamblea General, y en 1952, tomó el nombre de Gran Logia Femenina de Francia, adoptando en 1959 los Rituales y los signos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que utilizaban los hombres.
La Gran Logia Femenina posee un Consejo Federal y un Supremo Consejo. Se compone de unas ochenta Logias en Francia, tres en Suiza y tres en Bélgica, con más de tres mil miembros.
Si hemos creído conveniente dar estos antecedentes históricos de la Masonería femenina francesa, es que ella fue en el siglo XVIII y luego en el siglo XX, la primera en luchar con tenacidad por su independencia y por su evolución espiritual y moral.
En España durante la Dictadura de Primo de Rivera, desaparecieron todas las Logias de Adopción y durante la Segunda República empezaron a establecerse de nuevo en Barcelona y en Madrid, pero no les dio tiempo a extenderse por toda España. Después de 1980, además de la Obediencia Derecho Humano Mixto e Internacional, existen varias Logias únicamente femeninas: una Logia independiente Isis Sabiduría en Barcelona, y en espera que puedan constituirse en Obediencia española independiente, la Gran Logia Femenina de Francia, ha creado dos Logias, una en Barcelona y otra en Madrid. El Gran Oriente Español posee algunas Logias de Adopción.
En 1891 se instala en nuevo Laredo Tamaulipas una Logia Femenina llamada “Josefa C. de Cantón”, perfectamente reconocida por la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, incluso por Logias de Texas. En 1898, se forman en el norte de México, cuatro (4) Logias integradas por mujeres. En 1935 algunos hermanos de la Logia “Reforma 33” Nº 5, inician en la Masonería escocesa un grupo de mujeres progresistas, medicas algunas de ellas, formando la Logia “Alma Mexicana” Nº 9. En 1945 pasan a formar parte del Rito Nacional Mexicano y años después se constituyen en Gran Logia Femenina. En 1965 se establecen como Gran Logia Independiente practicando el Rito Escocés Antiguo y aceptado con el nombre de Gran Logia Unida Femenina “Alma Mexicana”, el que conserva aun. Esta Gran Logia esta conformada por más de 30 Logias Femeninas, dos (2) de las cuales están en el extranjero. Otras Grandes Logias que funcionan en México son: la Gran Logia “Teoyocihuatl”, Gran Logia “Alma de Anahuac”, Gran Logia “Mujeres Insurgentes”, Gran Logia Femenina de Michoacán, Gran Logia Femenina de Veracruz, Gran Logia Femenina de San Luís Potosí.
En la actualidad existen en el mundo varias Obediencias estrictamente femeninas independientes, de Rito Escocés Antiguo y Aceptado en 24 naciones: Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, España, Luxemburgo, Canadá, Isla Mauricio, Guadalupe, Martinica, Togo, Costa Marfil, Gabón, Venezuela, Brasil, México, Italia, Portugal, Chile, Estados Unidos, Alemania, Hungría, Rumania y Turquía, con Logias en otros 6: Puerto Rico, Polonia, Rusia, la República Checa, Perú y Bolivia. Ninguna de ellas de adopción. Y faltan datos de otros municipios. Para un total de 30 países con Masonería femenina practicando el Rito Escocés Antiguo y Aceptado de idéntica manera como lo hacen las Grandes Logias masculinas y mixtas que lo han adoptado para sus Liturgias.En Inglaterra se encuentra la Gran Logia Femenina más grande del mundo con más de 15.000 miembros con el nombre de “Order of Women Freemasons”.
En 1891 se instala en nuevo Laredo Tamaulipas una Logia Femenina llamada “Josefa C. de Cantón”, perfectamente reconocida por la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, incluso por Logias de Texas. En 1898, se forman en el norte de México, cuatro (4) Logias integradas por mujeres. En 1935 algunos hermanos de la Logia “Reforma 33” Nº 5, inician en la Masonería escocesa un grupo de mujeres progresistas, medicas algunas de ellas, formando la Logia “Alma Mexicana” Nº 9. En 1945 pasan a formar parte del Rito Nacional Mexicano y años después se constituyen en Gran Logia Femenina. En 1965 se establecen como Gran Logia Independiente practicando el Rito Escocés Antiguo y aceptado con el nombre de Gran Logia Unida Femenina “Alma Mexicana”, el que conserva aun. Esta Gran Logia esta conformada por más de 30 Logias Femeninas, dos (2) de las cuales están en el extranjero. Otras Grandes Logias que funcionan en México son: la Gran Logia “Teoyocihuatl”, Gran Logia “Alma de Anahuac”, Gran Logia “Mujeres Insurgentes”, Gran Logia Femenina de Michoacán, Gran Logia Femenina de Veracruz, Gran Logia Femenina de San Luís Potosí.
En la actualidad existen en el mundo varias Obediencias estrictamente femeninas independientes, de Rito Escocés Antiguo y Aceptado en 24 naciones: Francia, Inglaterra, Bélgica, Suiza, España, Luxemburgo, Canadá, Isla Mauricio, Guadalupe, Martinica, Togo, Costa Marfil, Gabón, Venezuela, Brasil, México, Italia, Portugal, Chile, Estados Unidos, Alemania, Hungría, Rumania y Turquía, con Logias en otros 6: Puerto Rico, Polonia, Rusia, la República Checa, Perú y Bolivia. Ninguna de ellas de adopción. Y faltan datos de otros municipios. Para un total de 30 países con Masonería femenina practicando el Rito Escocés Antiguo y Aceptado de idéntica manera como lo hacen las Grandes Logias masculinas y mixtas que lo han adoptado para sus Liturgias.En Inglaterra se encuentra la Gran Logia Femenina más grande del mundo con más de 15.000 miembros con el nombre de “Order of Women Freemasons”.
En la Republica de Chile, esta la Gran Logia Femenina de Chile. Sus orígenes se remontan al 11 de enero de 1970 con la fundación de la primera Logia Femenina “Araucaria” Nº 3 que junto con otras tres (3) Logias Masculinas que constituían la Gran Logia Metropolitana, pertenecían al Benemérito Rito Nacional Mexicano. Desaparece la Gran Logia Metropolitana de Chile, pero las mujeres continúan trabajando y en 1971 la Logia “Araucaria” se convierte en la Nº 1 y así fundan otras Logias como la Logia “Acacia” Nº 2 en 1983, y la Logia del Valle de Rancagua que seria la Nº 3.
En los demás países, las organizaciones son Logias de Adopción, mixtas o paramasónicas, como en EE.UU., Las Hijas del Nilo, o Las Hijas del Arco Iris.
PERSPECTIVAS
Grande ha sido la lucha de la mujer por conquistar espacios que le habían sido vedados durante muchas centurias por justificaciones artificiosas que nada tenían que ver con supuestas incapacidades y limitaciones; sino con una lucha por el poder, basada en la violencia física, ideológica y psicológica. Hoy la mujer en casi todo el mundo ha ido recuperando derechos que le habían sido arrebatados. En Venezuela, así como en otras naciones, Nuestra carta magna establece la igualdad jurídica de mujeres y hombres y eso se traduce en un sinnúmero de oportunidades para educarse y recibir capacitación para acceder a los mas variados puestos de trabajo, obteniendo así independencia económica, para tener voz y voto en los foros nacionales e internacionales, donde se presentan y discuten asuntos de importancia para la economía, el bienestar social, la paz, etc., para alcanzar posiciones políticas que conllevan tomas de decisiones, etc. Se ha conquistado en otras palabras, el espacio exterior; pero hay un espacio mas importante que hay que conquistar, porque de eso depende nuestra excelencia humana: el espacio interior, el que abarca los aspectos sentimentales o afectivos, morales y espirituales y ese es el mas difícil de conquistar, tanto para hombres como para mujeres, porque vivimos inmersos en una cultura utilitaria, consumista, competitiva, enajenante y de rampante corrupción. Sin embargo, no todo son sombras, porque hoy la Masonería cuenta con un lugar para las mujeres que quieran trascender sus ancestrales limitaciones a través de sus enseñanzas, aunque esto no sea bien visto por algunas personas, hermanos y parcelas que viven anclado en el pasado o sugestionados por normas y limites realizados en un pasado que no es el presente, ni es el nuestro.
Inspirado en Maria Deraismes, Primera mujer iniciada en Masonería en la era moderna (año 1882)
Recopilación, Adaptación y Creación del:
Q? H? Ernesto Rafael Márquez Marín
Resp:. Log:. “Ilustre Americano” Nº 150
Or:. de Antimano, G:. O:. de Caracas, Venezuela
Eliud, 5 de 5.764 (V:.L:.)
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
GRAN LOGIA SIMBOLICA ESPAÑOLA, La Mujer en la Gran Logia Simbólica Española.
ASCENSIÓN TEJERINA, Serenísima Gran Maestra Adjunta de la Gran Logia Simbólica Española, conferencia sobre la MUJER Y MASONERÍA, dictada en la Asociación de Zaragoza, 3 de mayo de 2005.
MILLY FRITZ REYES, Mujer y Masonería.
IVÁN HERRERA MICHEL, Historia de la Masonería. Diciembre de 2004
FERNANDO J. M. DOMÍNGUEZ, Francmasonería Femenina, 26 de Septiembre de 1999.
Resp:. Log:. “Ilustre Americano” Nº 150
Or:. de Antimano, G:. O:. de Caracas, Venezuela
Eliud, 5 de 5.764 (V:.L:.)
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
GRAN LOGIA SIMBOLICA ESPAÑOLA, La Mujer en la Gran Logia Simbólica Española.
ASCENSIÓN TEJERINA, Serenísima Gran Maestra Adjunta de la Gran Logia Simbólica Española, conferencia sobre la MUJER Y MASONERÍA, dictada en la Asociación de Zaragoza, 3 de mayo de 2005.
MILLY FRITZ REYES, Mujer y Masonería.
IVÁN HERRERA MICHEL, Historia de la Masonería. Diciembre de 2004
FERNANDO J. M. DOMÍNGUEZ, Francmasonería Femenina, 26 de Septiembre de 1999.


