Extraído del "Manual del Maestro Secreto" de Aldo Lavagnini (Magister)
Alumbrada por un candelabro de siete luces –que hace referencia a los siete Elohim o Principios Creadores, manifiestos en los siete planetas, así como a los siete fuegos o Centros Vitales del hombre y a las siete virtudes- se encuentra ahora, ante el recipiendario, el Arca de la Alianza, sobre la cual dos querubines de oro se arrodillan en muda adoración, uno frente al otro, con sus alas desplegadas y juntas sobre las cabezas.
Los dos querubines constituyen el primer símbolo que hemos de tomar en consideración. Kerub en hebraico significa “próximo” y caracteriza aquel estado de conciencia de proximidad interior con el Principio de Vida que hace posible y manifiesta la alianza representada por el Arca y su contenido. Los querubines, por encima del Arca, forman el propiciatorio, otro nombre revelador del estado de conciencia que se consigue con esa “proximidad”, o sea, con el reconocimiento de nuestra unidad y directa relación con el Principio Esencial de todo: la paz que viene de nuestro establecimiento en la Realidad, y la conciliación o propiciación que así se realiza de todos los conflictos, contrariedades y dificultades de la existencia.
El Arca está formada de madera de acacia, revestida de oro por dentro y fuera. Este metal, con el cual han sido labrados a martillo también los querubines, es simbólico de la Fe, materia prima necesaria para el establecimiento individual de una tal alianza; en cuanto a la acacia, la incorruptibilidad de esta madera es otro símbolo evidente de la incorruptibilidad de todo pensamiento puro dominado por el sentido de la Eternidad.
La corona de oro que adorna el Arca en su parte superior, formando hojas, flores y frutos, representa la corona de pensamientos elevados y fecundos que acompañan constantemente tal estado de conciencia. Con la blanca llave, alegórica de la pureza de sus intenciones, que el Maestro Secreto lleva de su último viaje, le es posible averiguar el contenido del Arca. Sin embargo, la fragilidad del material de que se compone requiere un extremo cuidado: la llave puede romperse fácilmente –como lo indican alguna vez las alegorías relativas a este grado- y el contenido del Arca permanece oculto e impenetrable, si no concurren a formarla el oro de la Fe, la plata de la Esperanza y el cobre del Amor.
Así pues, si la llave de marfil fracasa en su intento, la esperanza que lo sostiene puede, en unión de los otros dos metales, formar el material necesario para forjar una nueva llave según el modelo recibido, tarea ésta que no le será en extremo difícil, pues todo Maestro debe tener conocimiento del arte de trabajar los metales.
Dentro del Arca se encuentran las dos Tablas de la Ley, un vaso de oro lleno de maná y la vara de Aarón. Las Tablas de la Ley son de mármol blanco, es decir, de la piedra más pura y refinada y tienen grabados en letras hebreas los diez mandamientos recibidos por Moisés sobre el Monte Sinaí: los cuatro deberes del hombre para con Dios en la primera, los seis restantes que debe guardar con sus semejantes, en la segunda.
La Ley no puede grabarse ni en el metal ni en la madera: únicamente la piedra blanca o materia prima purificada de nuestro ser, en su expresión orgánica3, a pesar de su fragilidad, se considera como material idóneo para recibirla y conservarla. Esta piedra blanca es la misma piedra bruta originaria sobre la cual se ejercen los primeros esfuerzos del Aprendiz, dirigidos al dominio de sí mismo, que el Compañero ha de transformar en piedra blanca, de la que se sirve el Maestro como plancha para trazar, esforzándose en transformarla en piedra filosofal. A ella hace referencia el escritor del Apocalipsis al hablar de una piedra blanca que será entregada a quien venciere las pruebas que se hallan en el Sendero de la Perfección, sobre la cual se halla grabado un nuevo nombre por todos desconocido, menos por quien lo recibe.
La Ley de la Vida debe, pues, ser individualmente recibida y grabada en el Sinaí o monte al que se asciende con la elevación de los pensamientos, conservándose después en el Arca o lugar secreto de nuestro corazón. Ninguna Ley o Regla exterior puede ser efectiva por largo tiempo: únicamente puede ser un medio provisional para llegar a reconocer y realizar la Ley o Regla interior que la misma Vida graba en las dos tablas o aspectos complementarios de nuestra conciencia, que se dirigen respectivamente hacia adentro y hacia afuera.
El vaso de maná y la vara de Aarón que se conservan igualmente en el Arca, junto con las dos Tablas de la Ley, son los emblemas de la Gracia y del Poder, que manan de la perfecta observancia de la Ley en sus dos aspectos: los dones del Altísimo que se reciben en proporción de nuestra Fe, Esperanza y Amor, con el reconocimiento de que Él es la Gran Fuente de todo, el solo Poder y la única Realidad.
EL CUARTO VIAJE
Con el reconocimiento y la práctica de la Ley Interior, que el Maestro Secreto guarda y conserva en su propio corazón, será mejor entendido el significado de la mística rama que permitió reconocer la tumba de Hiram, cuya madera incorruptible es el material empleado en la construcción del Arca. Es, pues, necesario, una vez reconocida la Ley como expresión de los Principios, proceder a su aplicación, que únicamente puede verificarse en el occidente de la vida material, o sea, en el dominio de los sentidos, para que no quede en estado de pura teoría inefectiva.
Esta aplicación de la Ley, que se verifica en el cuarto viaje del Maestro Secreto, así como la palabra de pase que a la misma conduce, se encuentra en el Rito Escocés como símbolos del grado sucesivo, entre los cuales es fundamental el problema de la cuadratura del círculo. Como reza la instrucción de este grado: “el Maestro Perfecto conoce la escuadra, el triángulo, el círculo y su cuadratura”. La primera es la rectitud del juicio y el discernimiento espiritual que el Maestro Secreto ha encontrado en su peregrinación solitaria a la Tumba de Hiram; el segundo indica muy bien el conocimiento de los Principios, o sea, de la Divinidad en su triple aspecto de Creador, Conservador y Destructor, alcanzando después, en su viaje hacia Oriente; el tercero análogamente representa la Ley como expresión de los principios en el ciclo de la existencia; en cuanto a la última, es la aplicación práctica de la misma ley, por medio del Recto Juicio de la escuadra.
LA CUADRATURA DEL CÍRCULO
Este clásico problema, que se ha considerado como una imposibilidad matemática, tiene en la Geometría de la Vida individual una importante y definida aplicación.
Aquel mismo círculo o Ciclo de la Vida manifiesto en el espacio y en el tiempo, que se ha reconocido al Oriente como expresión de un principio divino en sus tres aspectos –que es también Principio Animador de nuestro ser como Ojo de la conciencia y Genio Individual que se encuentra en el centro de la estrella- debe ser individualmente rectificado por el Maestro Secreto; y a esta rectificación se refiere el uso armónico y perfecto de la Escuadra con el Compás, prerrogativa del Magisterio, sin lo cual todo Maestro se encuentra perfectamente perdido.
La necesaria correlación de esta última con la primera o fase preliminar de recepción en este grado, puede ser suficiente para demostrar que el problema de la cuadratura del círculo pertenece, en realidad, al cuarto grado masónico y que únicamente una arbitraria e innecesaria multiplicación de grados puede haberlo separado temporalmente.
El carácter simbólico y moral de esta cuadratura parece evidente cuando se considera que también se halla representada por un cubo dentro de un círculo o triple círculo, siendo siempre su significado la expresión y adaptación tetrágona de los principios en el ciclo de la vida y de las necesidades.
Así como el círculo es el emblema de toda expresión que mana de un centro, según un radio o compás determinado, que constituye su principio o elemento creador, la línea y el ángulo recto representan esta expresión como directa irradiación. En el primer caso tenemos, pues, la manifestación ondulatoria de los sonidos, y en el segundo la expresión rectilínea de la luz (cuyas vibraciones son perpendiculares a la dirección rectilínea del radio). Moral y masónicamente hay que combinar estos dos elementos de la vida individual en una única y perfecta expresión.
Esta solución matemáticamente infantil de un problema tan importante y considerado como insoluble, puede no satisfacer a todas las inteligencias; sin embargo –moral como matemáticamente- la cuadratura exterior ha de ser precedida por una correspondiente cuadratura interior. Es decir: los cuatro ángulos rectos de la expresión tetrágona de la personalidad deben encontrarse primero en el centro del círculo, como la cruz de la cual hay que sacar la escuadra, que nos permitirá medir la expresión circular en sus cuatro ángulos, resolviendo así el problema también exteriormente. En otras palabras, la Cruz será la Ley interiormente reconocida que, expresándose o exteriorizándose en un juicio perfecto, permitirá la expresión tetrágona de cada punto del ciclo de la existencia.
Finalmente, refiriéndose a la piedra cúbica dentro del triple círculo que vemos en el mandil del grado 5º escocés, reconoceremos en este cubo la perfección individual secretamente alcanzada con la observancia de la Ley Interior y que ha de expresarse exteriormente en pensamientos, palabras y acciones.
La Piedra Cúbica de la Perfección Individual (en el medio del Círculo de la Existencia), dentro de la cual se encuentra el Sepulcro Piramidal de la base en que se expresa la Ley encerrada en el Arca de la Alianza entre Dios y el Hombre; y por encima de las alas de los Querubines que hacen posible esta alianza, resplandece el Delta con la Estrella que manifiesta su expresión individual y constituye el verdadero Maestro secreto en el hombre: la conciencia, que es el vehículo a través del cual progresivamente aparecen y encuentran su expresión siempre más perfecta las Infinitas Posibilidades del Ser, que es la Realidad y la Vida Inmortal, Eterna e Indestructible de la Creación.
Por esta razón, la Masonería enseña y exige de sus miembros, ante todo, una más perfecta, justa y fiel observancia de sus respectivos deberes: 1º, con el Principio Universal de la Vida, por medio del estudio y del reconocimiento de la Verdad; 2º, con la manifestación individual del mismo Principio, para su más perfecta y elevada expresión; 3º, con la vida exterior, haciendo para los demás lo que uno desearía para sí mismo.
JURAMENTO
Ya hemos dicho en nuestros precedentes “Manuales”, que el juramento masónico, más bien que una obligación exterior, debe considerarse como símbolo del reconocimiento interior de los deberes relativos a cada grado, que es en su esencia un grado de comprensión. Por consiguiente, debe considerarse como abusivo, basándose sobre una falta de comprensión de lo que es en realidad nuestra Institución, cualquier juramento en el que se le pida al candidato algo más que el reconocimiento de los deberes relativos al grado que se le da simbólicamente Los deberes y obligaciones que en este cuarto grado deben reconocerse, son:
1º, el secreto sobre todo lo que se relaciona con los trabajos del Santuario y Misterios del grado; 2º, el estudio al que todo Maestro Secreto tiene la obligación de dedicarse para mejor conocerse a sí mismo e igualmente reconocer el Principio Universal de la Vida presente en todos los seres; 3º, respetar los derechos y la libertad individual de los demás, sin abusar nunca de sus poderes o facultades; 4º, rectificar todo pensamiento, palabra y acción, según la Ley o Principio del Bien, interiormente reconocidos.
La primera de estas obligaciones es evidente: los secretos de cada grado no pueden comunicarse ni ser de utilidad alguna hasta que el candidato no haya alcanzado el correspondiente grado de comprensión, que debe considerarse como condición necesaria para recibirlos y aprovecharlos útilmente. Sin embargo, esta obligación de todos los grados debe ser considerada por el Maestro Secreto de una manera más especial, en virtud de su nombre que hace del silencio el fundamento de su progreso filosófico. El estudio es otra de las obligaciones más especiales de los maestros secretos: aunque la Verdad se halle presente dentro de nosotros en estado de omnisciencia latente, su revelación es progresiva y se manifiesta buscándola con el estudio. Este grado, que pudiera llamarse también Aprendiz Filósofo, debe convertir, por consiguiente, el estudio en uno de los cuatro puntos cardinales de su realización. En las tenidas de este grado no debieran tratarse otros asuntos fuera del estudio y de la admisión de nuevos candidatos; también deberían hacerse especialmente en este grado, ejercicios de meditación en el silencio.
E
l respeto a la libertad individual es un tercer punto de capital importancia: la libertad es un derecho fundamental de todo ser consciente, y nuestro primer deber hacia nuestros semejantes.
Toda evolución o progreso procede siempre de un principio de libertad, así es que toda fuerza o voluntad que se oponga a la libertad individual y la obstaculice o limite bajo cualquier pretexto, es una fuerza que se opone al progreso y a la evolución, y demuestra, por lo tanto, que procede del Error y de la ignorancia, pues éstos únicamente, en realidad, son los que atan o esclavizan a los hombres.
Última y no menor obligación de los Maestros Secretos es la de esforzarse activamente para una justa y perfecta expresión de la ley o Principio de Vida –que es la Ley y el Principio del Bien- en el triple círculo de sus pensamientos, palabras y acciones.
Este punto ha de considerarse con toda atención por ser el que realiza y hace perfectos los principios y aspiraciones que se encierran en los antecedentes, constituyendo el coronamiento de los esfuerzos realizados en los tres primeros grados: así como el aprendiz se ejerce en el dominio de las palabras, el Compañero en el de los pensamientos y emociones y el Maestro en el de los hábitos e instintos de la vida orgánica, el Maestro Secreto hará del dominio de los instintos la piedra cúbica de la realización, para expresar su más elevado ideal en los tres círculos concéntricos que, como olas, forman en derredor nuestro los pensamientos, palabras y acciones.
El simbolismo de la búsqueda: El Arca de la Alianza
viernes, octubre 24, 2014


