Desde luego que no, si entendemos por escuela un lugar donde se imparten clases sobre materias específicas, basándose en libros de texto, y se capacita a los alumnos para desempeñar un trabajo que les permita ganarse el sustento. La Masonería es algo más que eso. Es un Centro de Luz o espacio sagrado de sus miembros.
En primer lugar, su filosofía educativa es totalmente distinta a la de cualquiera escuela, puesto que en vez de exigir el aprendizaje de tales o cuales postulados y principios, estimula la exposición libre, la discusión ilustrada y el desarrollo de la imaginación y del pensamiento original, como medio para conseguir que cada quien llegue, por su estudio independiente y su meditación profunda, a sus propias conclusiones lógicas y a la afirmación de sus convicciones.
Por tanto, usa ampliamente del símbolo y de la alegoría; pero no ofrece de ellos ninguna explicación fija y dogmática, sino que deja en libertad al iniciado para que ejercite sus propias facultades deductivas e inductivas a través de la hermenéutica masónica para encontrar el camino del esoterismo mediante las vías: seca y húmeda, propias de la masonería, pero que a la postre son ignorados por la soberbia de los hermanos que dirigen los actuales talleres, afectando el Arte Real al carecer de estos senderos de la verdad para llegar a la virtud y al conocimiento equilibrados. Los cuales es menester descifrarlos y aprender -por sí mismo- las provechosas lecciones que encierran las liturgias.
Se ocurre preguntar qué utilidad tiene esto. La historia nos enseña que de la Masonería han salido, en todos los tiempos, hombres de gran visión, acrisolado altruismo e inagotable energía, que han dado a la humanidad sus más grandes impulsos de progreso. Para descubrir estos nuevos caminos, necesitaron nutrirse de la duda filosófica, no de la certeza dogmática; precisaron examinar lo que no es típico, en vez de conformarse con lo usual y corriente. Tuvieron que desechar los cartabones, los textos consagrados y los manuales establecidos, decidiéndose a recorrer sendas supuestamente prohibidas para el pensamiento y descubriendo las nuevas soluciones a los problemas irresueltos. Para esto, dispusieron de una maravillosa facultad: la imaginación creadora.
Quizá la Masonería ha sido, a través de los tiempos, la única institución que se ha percatado de la importantísima función que tiene esta imaginación creadora en la evolución de la humanidad, y ha descubierto y aplicado un método sencillo y eficaz para desarrollarla. Por eso ha sido y seguirá siendo el semillero de nuevas ideas, el portaestandarte de las vanguardias y la escuela en que se modelan los hombres marginales que viven y piensan entre el hoy y el mañana... los conductores de la humanidad.
Pero no solamente a esto se limita la Masonería; no se conforma con ver que cada miembro hombre o mujer se cultive y perfeccione a sí mismo, sino que trata de desarrollar en todos y cada uno de ellos el firme sentimiento de fraternidad y abnegación, encauzando cuidadosamente todos sus esfuerzos hacia los nobles fines de justicia social, equidad, libertad, auténtica democracia y progreso material y espiritual de toda la humanidad.
Dejaría la Masonería de ser universal en sus finalidades si se mostrara partidaria de algún "ismo", o enemiga de alguna religión. En su seno se admiten a hombres y mujeres de todas las religiones y se respetan las creencias de cada uno y su forma personal de rendir culto a Dios. Por lo mismo, están proscritas las discusiones sobre los méritos relativos de tal o cual forma de culto, como no sea para reconocer que todas ellas representan modalidades del sentimiento de veneración del hombre hacia esa Entidad Suprema a quien cada quien llama con distinto nombre.
La Masonería de ninguna manera resume todas esas apelaciones a un común denominador denominado "Gran Arquitecto del Universo", como suelen establecer algunos adeptos equivocadamente. Respeta la denominación que cada quien trae consigo, pues al fin y al cabo es parte de su propia moral, sin establecer ningún culto especial para adorarle, pues considera que todos son buenos cuando nacen de los anhelos puros del hombre o mujer.
En concomitancia con estos principios de libertad de conciencia y de culto, la Masonería no puede permanecer al margen de cualquiera violación de estos postulados, como cuando los ministros de alguna religión (sea ésta católica, mahometana, budista, etc.) detentan los poderes públicos y la soberanía de los pueblos.
Cuando las religiones, convertidas por los hombres en tiranías esclavizadoras de las conciencias y prostituidas por la ambición de poder temporal, pretenden sojuzgar a los hombres y mujeres, la Masonería se yergue como campeona de la legítima libertad de creer o no creer, atendiendo únicamente a los dictados de la íntima conciencia y de la razón. De ahí que, aunque algunas veces y en algunos países la Masonería haya adoptado posturas anticlericales, y no por ello es antirreligiosa.
Para la Gran Dieta Hermética Mixta Internacional, la Masonería no es una religión, ni discute los principios de ninguna religión, sino por el contrario, las respeta a todas. La Masonería es más que un club filosófico o una escuela de moral. Es una libre asociación de hombres y mujeres de todas condiciones económicas, y de todos los grados de cultura, a quienes los une el deseo de alcanzar un desarrollo y una evolución más alta en su personalidad interna, un dominio más perfecto de sí mismos, una afirmación de sus convicciones, una agudización más sutil de sus facultades intelectuales y un acendrado espíritu de abnegado servicio hacia sus semejantes. Dentro de la Masonería encuentran estos hombres y mujeres un ambiente de libertad, de respeto mutuo, orden, seriedad, estudio y fraternidad.
[…] Finalmente, abordamos un breve panorama de la Mixidad, una forma de expresión masónica que teniendo su origen como organización masónica especulativa en 1724 y consolidándose a fines del siglo XIX, recobra en la actualidad su fuerza y vigor y se proyecta como una alternativa iniciática para la sociedad global del siglo XXI.
En el mundo profano, a medida que la organización del tejido social ha evolucionado, la mujer ha ido ocupando cada vez mayores y mejores espacios, como co-partícipe y co-protagonista de la actividad económica, política, social y cultural de su comunidad, de su nación y del mundo.
Por el contrario, en lo esotérico, sobre todo desde la época del paradójicamente llamado "Renacimiento" (Al respecto, ver: Fulcannelli, “El Misterio de las Catedrales”, Editorial Plaza y Janes, Barcelona, España, p. 81 y ss.), se ha visto limitada para ejercer e incrementar su potencial físico, mental y espiritual, hecho lamentable desde siempre, pero particularmente inadmisible en nuestro tiempo, justo en un momento en donde el ser humano, ante el materialismo y la descomposición de las tradiciones y estructuras filosóficas, morales y espirituales, busca desesperadamente refugio en toda aquella institución o doctrina que le abra sus puertas, que le muestre aunque sea a lo lejos, una pequeña señal de luz y de esperanza trascendental.
En este contexto, tenemos que en el caso de la Francmasonería, curiosamente uno de los temas que ésta guarda desde sus orígenes "Andersonianos" con el mayor recelo en el fondo de sus anales obscuros, es el de la Masonería Femenina. Y digo curiosamente, porque a pesar de que nació casi al mismo tiempo que la masculina, ha sido, sin embargo, víctima de un gran silencio de parte de los dedicados a estudiar estos asuntos, sea esto posiblemente causado por desconocimiento del tema o por considerarlo un tabú que al develarse podría trastocar principios fundamentales de la organización, como el de Igualdad, arista indiscutible del triángulo democrático liberal.
Este oscurantismo, como todos los de su clase, hijo de la estulticia y de la intolerancia, ha provocado una gran laguna en los estudios masónicos, misma que hasta ahora no se ha querido, ni se ha sido capaz de llenar. En efecto, hasta la fecha no se ha dado una justificación real y convincente al no reconocimiento formal de la mujer como elemento activo dentro de la Francmasonería y a mi modo de ver, la principal causa de esto es un profundo desconocimiento del tema.
La ausencia, entre otras cosas, de estudios históricos sobre la masonería femenina en general en cada uno de los países donde existe o ha existido presencia de Obediencias y Logias, sean éstas Masculinas, Femeninas o Mixtas, ha impedido a los masones y masonas conocer y lo que es más, comprender, la realidad del trabajo que las mujeres liberales y progresistas del mundo han llevado a cabo en el ámbito masónico.
La ignorancia siempre engendra monstruos. En ciertos casos, es triste ver que en su error y podría decir, en su ingenuidad, algunos masones llegan a extremos tales como al desprecio de las hermanas y adoptando una actitud que podríamos llamar "masónica-machista", consideran el tema de la masonería y la mujer cuando mucho como un tema de cafetín, pero en ningún caso digno de ser llevado una a reflexión y discusión profundas.
Ahora bien, nosotros sí destacamos el papel preponderante que ha jugado la mujer en la Francmasonería y su lucha por encontrar un sendero iniciático propio, aún cuando dentro de la historia de “los hombres libres y de buenas costumbres”, se ha demostrado lo contrario, ya que al alterar los LanMarks, incluyeron el desprecio y prohibición del ingreso de la mujer en la masonería. Por ello hay que recordar que los LanMarks, los únicos y originales límites que fueron creados son Tres: 1.- La creencia en una causa primera. 2.- La inmortalidad del Alma, y 3.- La Fraternidad. Sin embargo la soberbia de mis hermanos, les llevó a alterarlos y a aumentarlos a 8, luego a 15 y ahora son 25.
Por ello, el papel que juega nuestra Institución Hermética Mixta, es muy especial, como el de ir a nuestros orígenes, rescatar los antiguos ritos y trabajar con los Tres LanMarks verdaderos, y sobre todo darle el lugar que merece de igualdad a la mujer en nuestra Institución Masónica.
Para la Gran Dieta Hermética Mixta Internacional, la Masonería no es una religión, ni discute los principios de ninguna religión, sino por el contrario, las respeta a todas. La Masonería es más que un club filosófico o una escuela de moral. Es una libre asociación de hombres y mujeres de todas condiciones económicas, y de todos los grados de cultura, a quienes los une el deseo de alcanzar un desarrollo y una evolución más alta en su personalidad interna, un dominio más perfecto de sí mismos, una afirmación de sus convicciones, una agudización más sutil de sus facultades intelectuales y un acendrado espíritu de abnegado servicio hacia sus semejantes. Dentro de la Masonería encuentran estos hombres y mujeres un ambiente de libertad, de respeto mutuo, orden, seriedad, estudio y fraternidad.
[…] Finalmente, abordamos un breve panorama de la Mixidad, una forma de expresión masónica que teniendo su origen como organización masónica especulativa en 1724 y consolidándose a fines del siglo XIX, recobra en la actualidad su fuerza y vigor y se proyecta como una alternativa iniciática para la sociedad global del siglo XXI.
En el mundo profano, a medida que la organización del tejido social ha evolucionado, la mujer ha ido ocupando cada vez mayores y mejores espacios, como co-partícipe y co-protagonista de la actividad económica, política, social y cultural de su comunidad, de su nación y del mundo.
Por el contrario, en lo esotérico, sobre todo desde la época del paradójicamente llamado "Renacimiento" (Al respecto, ver: Fulcannelli, “El Misterio de las Catedrales”, Editorial Plaza y Janes, Barcelona, España, p. 81 y ss.), se ha visto limitada para ejercer e incrementar su potencial físico, mental y espiritual, hecho lamentable desde siempre, pero particularmente inadmisible en nuestro tiempo, justo en un momento en donde el ser humano, ante el materialismo y la descomposición de las tradiciones y estructuras filosóficas, morales y espirituales, busca desesperadamente refugio en toda aquella institución o doctrina que le abra sus puertas, que le muestre aunque sea a lo lejos, una pequeña señal de luz y de esperanza trascendental.
En este contexto, tenemos que en el caso de la Francmasonería, curiosamente uno de los temas que ésta guarda desde sus orígenes "Andersonianos" con el mayor recelo en el fondo de sus anales obscuros, es el de la Masonería Femenina. Y digo curiosamente, porque a pesar de que nació casi al mismo tiempo que la masculina, ha sido, sin embargo, víctima de un gran silencio de parte de los dedicados a estudiar estos asuntos, sea esto posiblemente causado por desconocimiento del tema o por considerarlo un tabú que al develarse podría trastocar principios fundamentales de la organización, como el de Igualdad, arista indiscutible del triángulo democrático liberal.
Este oscurantismo, como todos los de su clase, hijo de la estulticia y de la intolerancia, ha provocado una gran laguna en los estudios masónicos, misma que hasta ahora no se ha querido, ni se ha sido capaz de llenar. En efecto, hasta la fecha no se ha dado una justificación real y convincente al no reconocimiento formal de la mujer como elemento activo dentro de la Francmasonería y a mi modo de ver, la principal causa de esto es un profundo desconocimiento del tema.
La ausencia, entre otras cosas, de estudios históricos sobre la masonería femenina en general en cada uno de los países donde existe o ha existido presencia de Obediencias y Logias, sean éstas Masculinas, Femeninas o Mixtas, ha impedido a los masones y masonas conocer y lo que es más, comprender, la realidad del trabajo que las mujeres liberales y progresistas del mundo han llevado a cabo en el ámbito masónico.
La ignorancia siempre engendra monstruos. En ciertos casos, es triste ver que en su error y podría decir, en su ingenuidad, algunos masones llegan a extremos tales como al desprecio de las hermanas y adoptando una actitud que podríamos llamar "masónica-machista", consideran el tema de la masonería y la mujer cuando mucho como un tema de cafetín, pero en ningún caso digno de ser llevado una a reflexión y discusión profundas.
Ahora bien, nosotros sí destacamos el papel preponderante que ha jugado la mujer en la Francmasonería y su lucha por encontrar un sendero iniciático propio, aún cuando dentro de la historia de “los hombres libres y de buenas costumbres”, se ha demostrado lo contrario, ya que al alterar los LanMarks, incluyeron el desprecio y prohibición del ingreso de la mujer en la masonería. Por ello hay que recordar que los LanMarks, los únicos y originales límites que fueron creados son Tres: 1.- La creencia en una causa primera. 2.- La inmortalidad del Alma, y 3.- La Fraternidad. Sin embargo la soberbia de mis hermanos, les llevó a alterarlos y a aumentarlos a 8, luego a 15 y ahora son 25.
Por ello, el papel que juega nuestra Institución Hermética Mixta, es muy especial, como el de ir a nuestros orígenes, rescatar los antiguos ritos y trabajar con los Tres LanMarks verdaderos, y sobre todo darle el lugar que merece de igualdad a la mujer en nuestra Institución Masónica.
En las Logias Mixtas afiliadas a la Gran Dieta Hermética Mixta Internacional, buscamos tener ojos para desarrollar una mirada esotérica, la cual sin duda alguna, esta visión se ira abriendo gradualmente en nuestro camino interior. Y juntos mediante la constancia de nuestros trabajos, iremos comprendiendo, que el espíritu del Padre, su Ser más Interno, es idéntico al espíritu del Hijo.
Esta conciencia de Unidad es la meta de todo trabajo de orden esotérico e iniciático bien entendido. Hacia esa visión se dirigen todos nuestros esfuerzos, en Ella ponemos nuestro pensamiento y nuestra concentración interior, con el único objetivo de lograr el Triunfo de la Luz sobre las Tinieblas.
Esta es nuestra Misión, invitar a todos aquellos hombres y mujeres de buenas costumbres, a generar una conciencia de Unidad, la cual descansa en la expectativa de que os vamos a ofrecer, para que valga la pena perder tu tiempo cuando menos tres horas a la semana en trabajar en las Logias Herméticas y reflexionar, meditar y comprender ¿qué estoy haciendo aquí? ¿de dónde vengo? y ¿adónde voy?.
Para que en uso pleno de su razón y albedrío de cuenta con plena conciencia, de cuáles son los tesoros que posee, y cuales está dispuesto a legarse a sí mismo, a su familia, a su País y a la humanidad en general.
¡Y reiteramos siempre en cada tenida, que juntos hombres y mujeres, como verdaderos Hermanos, por el vínculo espiritual que nos une, hemos estrechado, con el favor de quien nos visita con el ánimo de crecer y desarrollarse, ayudándonos en nuestras tareas. Porque aquí en todas las Logias Herméticas Mixtas que conforman la Gran Dieta Hermética Mixta Internacional, en todos los Grandes Orientes: reunidos, católicos, protestantes israelitas, paganos ó creyentes, levantamos juntos el Altar de la Tolerancia en el Templo de la Sabiduría, porque no conocemos las odiosas divisiones de ritos, credos, partidos, nacionalidades y sexo; y como antes de ser ciudadanos hemos nacido mujeres u hombres libres respectivamente, á todos los que nos visitan les reconocemos como hijos de Dios, y como hermanos!
Por ello, con el firme deseo de que esta información te de Luz acerca de qué es la Masonería Mixta, así como de que sepas que está constituida por organismos denominados Grandes Logias Herméticas Mixtas y/o Muy Respetables Grandes Logias Simbólicas (siempre que sean mixtas), así como Logias Capitulares de Perfección; Soberanos Capítulos Rosacruz; Soberanos Consejos de Caballeros Kadosch; Soberanos Consistorios; Supremos Consejos del 33° y último grado, las que constituyen una Organización Masónica Mixta de Ritos Antiguos y Modernos, en donde hay hombres y mujeres que tienen hambre de saber… hombres y mujeres libres y de buenas costumbres que pretenden seguir las huellas de aquellos que nos dieron Luz, pero sobre todo, buscan darle un sentido a su estancia en esta vida, teniendo Fe en sus Ideales, con la Esperanza de realizarlos, por Amor a la Humanidad.
FRATERNALMENTE
“Por el dominio de mis pasiones dejaré que se manifieste el Espíritu de mi Padre”
M?R?G?M? Gregorio Palafox Palafox


